Amaneció malhumorada, con el carácter alterado, pasa arrebatada y el patito amarillo que reposa en la mesa de noche, es lanzado sin misericordia contra la pared, en un acto de bravata por los hálitos del ambiente.
Hoy
todo ha sido difícil, sale de carrera al colegio y no quiere que nadie le
dirija la palabra, se siente incómoda, la blusa blanca le aprieta y el botón
del pecho parece que va a salirse de su lugar. El pantalón le costó un triunfo
que ascendiera hasta la cintura, ya que en las caderas no quería dar de si.
Se
esconde del espejo, las greñas alborotadas las acomoda frente a la cara, pero
en fin se enfrenta a él. Hay unos granos que relumbran en su frente que le
molestan y que trata de destripar con sus pulgares, ah que lata, su bello
rostro redondo, rosado de manzanita, ya no es el mismo, sus mejillas se han
elongado y la imagen de su cara se ha tornado, quizás seria o a lo mejor madura.
Revisa en su interior, algunas confusiones se han dado, ya no piensa en las
muñecas, ni en los juegos de tazas de té, que han perdido significado, en su
portafolio emergen corazones con flechas y muestras de cariño.
La
desaparición de la gordura de la cintura es notoria, ahora ya la disminución
por arriba del ombligo, da forma agradable, que luego da pasa a lo ancho de las
caderas. Las zapatitas de charol negro, ya se ven en sus pies fuera de moda y
no parecen las adecuadas, sobretodo con calcetas. Los zapatos de tacón de mamá,
le sientan mejor, le dan un aire de madures increíble.
En
el escritorio de paleta ya no se sienta con la pierna derecha bajo el muslo,
mantiene sus piernas alineadas, uniendo las rodillas y los camotes, está
erguida y de vez en cuando pasa su mano recogiendo el cabello y lo acomoda a
los lados, el lapicero ya no lo pone entre sus dientes, en forma estilizadamente
lo manipula entre sus dedos. Su mirada de atención va hacia el exterior donde
los jóvenes del grado superior pasan en camino a su aula.
Si,
la atención es afuera, pues en su grado, los compañeros, todavía no sueltan la
infancia, hablan de carritos y de súper héroes, en el recreo se acomodan para
jugar pelota en los linderos del patio, sin inmutarse de los cambios ocurridos
a su alrededor. Allí las miradas y los silbidos son de los mayores, que le
observan cuando en un ir y venir, camina coquetamente en los anchos corredores,
más de alguno le habla en piropos o le hace señas con las manos.
Con
un par de libros abrazados al frente, charla suavemente con sus compañeras,
comentan con exceso de ademanes las historietas de las chicas enamoradas o el
capítulo de la telenovela de moda. Los cambios se hacen cada vez más evidentes
y su comportamiento va con la seriedad del caso.
La
niña regresa en el bus, su rostro se ve triste, con preocupación evidente,
pálida y sin deseos de movilizarse, con las penas que le asisten se prende del
tubo del asiento anterior, como orando para llegar pronto a casa, toma su
pañuelo y lo hace restregar por la frente, con el fin de eliminar las gotas de
sudor que le corren desde el cabello.
Caminando
muy despacio y con una de sus manos en el vientre, desciende del autobús,
después de que le anuncian la parada en el redondel. No sabe si correr o
caminar, los cólicos le han hecho detenerse, se sostiene de la pared donde
suelta su bolsón, mientras agarra aire, fuerza que le permitan aproximarse a la
vivienda.
El
ding dong se deja escuchar, mientras alguien asiste a abrir la puerta, penetra
a la sala gritando como loca en búsqueda de consuelo:
--- Mamá…..! me voy a morir.
Cae desfallecida en uno de los
sillones de la habitación, un hilo de sangre escurre por una de sus piernas,
que alcanza manchar su calceta. La madre inmediatamente la toma en sus brazos.
---Que pasa mija, que tienes….---
---Mamá….--- y le muestra la
pierna….--- y el dolor es inaguantable --- y se presiona el abdomen.
Ahhh…! --- dice la madre --- Como no
te había contado….---mientras se toma la cara con ambas manos.
--- Ma… mamá y es malo….!---
--- Sabes hija, esto es normal, de
hoy en delante y una vez al mes te va aparecer esto….---
---Con todo este dolor, porqué me
pasa a mi.---
--- Tonto e ignorante que es uno,
que por no tener confianza, no le cuenta a las hijas, que cuando tienen tu
edad, dejan de ser niñas y se vuelven jovencitas y para eso te viene un
sangrado de allá abajo y se acompaña de dolor.---
---Hay si… y yo que pensé que me
había lastimado… como no había dicho nada antes…..---
--- Al igual que a mí, mi madre
jamás me dijo nada y unas amigas me
dijeron qué era lo que pasaba y yo nunca pregunté en casa de esto.
Como yo ya tenia un poco mas de 15, incluso
me dijeron que menos mal me había venido, sino a lo mejor estaba
embarazada…..---
--- Ah! --- dijo la niña, mientras
abría a más no poder sus ojos.
--- Tontera más grande y producto de
la ignorancia. Siendo pues la Primera
Menstruación.---
La
jovencita se recupera de la impresión, se ha vuelto mas delicada, después de la
experiencia sufrida, montones de consejos y sobretodo de los cuidados a tener de hoy en adelante Ahora ya
se comporta deferente, se ha tornado pudorosa, el espejo ya no le hace alergia,
se observa de cuerpo entero que le muestra el nacimiento de una mujercita hecha
y derecha.
Con
los deseos incansables de los polvos y las pinturas, de cómo depilarse las
cejas, colorearlas de sombras, como arreglarse el cabello, con ganchos y
peinetas, el estreno en el uso del sostén, los aretitos de brillante que
utilizaba desde recién nacida se torna en aretes de aros de figuras que cuelgan
coquetamente de sus orejas. La falda semi apretada que se asoma hasta 1cm. Por
arriba de la rodilla, los zapatos de tacón mediano y punta aguda. Donde
descansa sus lindos pies, ya sin calcetas.
Sale
alegremente de su habitación, busca a su madre y la enfrenta:
--- Oye mami, como me veo. ---
mientras se contornea con la rodilla enfrente, sostenida y parándose de
puntillas.---
---LINDA, MI AMOR, LINDA…..
Ella da media vuelta y se lanza en
brazos de su madre.
---Gracias, mamá….. gracias.---le
hace un güiño
--- Si mi linda….. si, ahora SE FUGO
LA NENA… y se
mostró la Joven.
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