Los
nubarrones se aglomeraban por arriba de la población. Una pertinaz lluvia se
dejaba caer, mojando las empedradas calles y las pálidas cornisas que lloraban
en goterones. Los transeúntes cansados por el tiempo, enfilaban pegados a las
paredes de los frontispicios de las casas antañonas, rumbo a los largos corredores
del edificio del cabildo. Los gendarmes regresaban de su ardua tarea de
encender los candiles de las calles principales del poblado.
La
tarde había entrado, en el horizonte se dejaba escuchar los repiques de las
campanas llamando a los feligreses de la hora santa, las mujeres se aprestaban
con sus mantillones negros, a asistir a sus penitencias, el sacristán en el
portón del Calvario hacía el recuento de las asistentes mientras bamboleaba el
incensario, para avivar las brazas resaltando el humo de las trozos de incienso
que invocaban a las oraciones tradicionales.
En
el campo de la feria, en el interior de uno de los carretones de gitanos aparcados junto a los mangales que
rodeaban los puestos del mercado de artesanías, se mojaban con la brisa, reposando
en la caída de la tarde. Todo a media luz, una mengala acompañada de dos
mujeres, en torno de una mesa redonda cubierta con un mantel de cuadros rojos y
negros, apostado con un vaso de agua en el centro, procedía a hacer sus
invocaciones espirituales, repitiendo estribillos de oraciones de manifestación,
con la estampita del santo, ella manejaba
muy hábilmente un mazo de cartas de baraja española, el cual desplegaba en
forma de abanico, sobre el tapete.
--- ¡El signo de la muerte! ---
gritó --- quien se atreve a buscar en los adentros de la noche las muestras de su
origen, de la ignorancia hacia el futuro….--- Ja, Ja, Ja, --- mientras mostraba
con sus largas uñas, la carta que había descubierto.
Todo
un personaje, cubierto de un mantillón de seda de brillantes colores que le cubría
la cabeza, varios colgantes de coral, que caían de su pescuezo, aros de plata
engalanaban sus orejas. Sus manos de huesudos dedos calzados con múltiples
anillos, le daban el aspecto tétrico de un esqueleto en vida. Junto a ella una de
las damas que asustada, abría, cuan grandes eran sus ojos, mientras ponía
escucha a lo que le informaban. Su vestido largo color celeste a la usanza de
la época, con hombreras y la mantilla blanca con peineta, que se desprendía del
pelo enrollado en la coronilla. Un medallón de marfil y plata que colgaban en
el pecho, se encontraba sentada frente a la gitana. Con un tenue viento que soplaba
sobre su rostro para disimular el rojo que le incendiaba sus tímidas mejillas o
quizás el calor que le producían las insensateces que recibía, palabras
profanas que le llegaban a romper en algún momento su buen juicio.
--- Escucha… por un momento niña
Rica, esto no es un juego, si tu viniste fue por tu gusto y tu gana, ahora
tendrás que esperar al final de la sesión, para sacar conclusiones, o tu mal
augurio reventará en tu cabeza y enloquecerá tus sentidos.---
Ella
se quedó estática, mientras escuchaba la narración. El silencio hizo posible que permaneciera por la fuerza,
mientras incómodamente ponía atención el relato lleno de sinsabores y crueles
desencantos. Al final…
--- No puede ser, hay mi Dios como
eso fue posible --- arremetió --- Es una maldición ---
--- Será tu consigna y tu congoja,
el sacrificio de quienes te amaban tanto….
--- Mi corazón se llena de venganza
y de coraje, me voy!---
--- Tú lo pediste y la suerte fue
echada, ahora afronta la verdad---
En
un arranque de valentía se incorporó, con la idea de abandonar el lugar, La
mano de los anillos le tomó fuertemente y la hizo volver a sentarse:
--- Mucho cuidado mi niña, esto es
jugar con fuego, contrólate.---dijo su dama de compañía, poniéndole la mano
sobre el hombro.
Forcejando
logró liberarse y haciendo caso omiso de las amenazas, se levantó abruptamente,
y recogiéndose las enaguas corrió despavorida hasta desaparecer en el vaho de
la tarde, escuchando a lo lejos las últimas palabras de la adivinadora, llena
de conjuros y maldiciones en el ambiente.
Mucho tiempo antes.
En
el salón del palacio del comendador, eran conducidos una pareja de aldeanos,
quienes prestos de miedo e ignorancia se movilizaban hasta el frente del
escritorio del encargado del protocolo. El secretario sentado en una butaca de
bordes dorados se hacía acompañar del ujier, los gendarmes presentaron a la
pareja y se retiraron.
---… Manuel Campos y María…. Bueno no importa, mismo apellido?,
de la comunidad del Zarco….jornaleros de la comarca propiedad de Don Martín de
Peña, se les ha ordenado comparecer en esta secretaría…..--- indicó el
encargado. Luego sin esperar respuesta indicó.
--- Es mi deber hacerles de su
conocimiento que el comendador, Don Martín, está sumamente interesado en que la
niña Guirnalda, su hija, sea puesta al cuidado de esta secretaría para fungir
como dama de honor y compañía de la familia del Procurador, alto honor que
ustedes, no están dispuestos a rechazar….
--- So pena de forzarlos a través de
la ley a cumplir con las demandas de vuestro Patrón.---
--- No, por favor, mi niña no…! ---
dijo la madre.
--- Señor secretario, perdone las
expresiones de mi mujer, pero nunca nos hemos separado de la niña, tiene tan
solo 12 años y no queremos dejarla o que le pueda suceder algo….---
--- Las órdenes fueron emitidas y
deberán darle cumplimiento en los siguientes 2 días. --- sentenció en voz alta
--- Abandonen el recinto……
Pasaron
los días y los campesinos se negaron a entregar a su hija, una mañana mientras
la jovencita se encontraba en su rancho en las actividades domésticas, fue
sorprendida por los golpes exigentes en la puerta de la vivienda, varios hombre
por orden del secretario Comarcal la llegaban a recocer, la introdujeron a la
fuerza en un carruaje y la llevaron al Palacete. Ella quien lejos de estar
enterada de los acontecimientos fue conducida, a la presencia del Comendador,
quien con toda cortesía la llevó de la mano, al salón de la biblioteca.
--- Sabes niña que haces aquí? ---
--- No mi señor…--- Mientras se
inclinaba, poniendo rodilla en tierra.---
--- Eres una niña educada por lo que
se ve, con muchas dotes para ser dama en esta corte.----continuó.
--- Pero bueno a lo que vienes…. Te
he de comunicar que por una desgracia sucedida en el campo, tus padres fueron
encontrados muertos, a manos de Cuatreros que han venido asolando la
región.----
--- OH…! --- mientras soltaba el
llanto y se tomaba la cara para enjugar las lágrimas. --- NO, no puede ser mis
padres, que nunca le han hecho nada malo a nadie…porque?---- se agachó hasta el
suelo y se hizo elocuente su llanto y tristeza.
--- Tengo el deber como procurador
de proteger a mis campesinos, sus familias, por lo cual desde este mismo
instante te instalaras en este recinto y bajo mi cuidado, mientras se dilucido
el asunto de tus padres.---
La
niña aun lloraba desconsolada, permanecía en el suelo y sin ánimo, la tomó del brazo, la incorporó, luego sacó un pañuelo de su
manga se lo entregó:
--- Vamos Guirnalda, así es esto, de
pronto te cambiará la vida, quizás un golpe de suerte….--- mientras se le
dibujaba una sonrisa sarcástica en el rostro malévolo.
--- Yo estaré al tanto de lo
sucedido y pondremos el remedio para capturar a los responsables y hacer
justicia de esta infamia.---
--- ¡Ujier….! …
--- Si mi señor --- apareció el
asistente
--- Lleven a la habitación que hemos
preparado para la niña, que se le de todo lo necesario para vestir y de comer.
Hay que guardarla y protegerla de los delincuentes, que permanezca encerrada
bajo llave en su cuarto.---
Pasaron
los años y Guirnalda se transformó en una bella dama rodeada de lujos y
granjerías que le eran proporcionadas en
el lugar, dentro de su soledad poco fue conocida por la sociedad, ya que el
comendador no le dejaba participar en actos públicos, ni en los espectaculares
bailes llevados a cabo en palacio. Fue colmada con tutores y meretrices quienes
la instruyeron y le enseñaron, la lectura, escritura y como comportarse como
dama.
Siendo
la mujer mas linda de la corte, no gozaba de libertad, ni de pretendientes, ya
que nadie se le podía acercar y menos hablar con ella, se le encontraba en
muchas ocasiones, en la capilla, con un rosario en la mano y comunicándose con
el buen Dios o pasaba largas horas en los jardines, acompañada de un libro
donde reflejaba sus fantasías en medio de su imaginación.
Caracterizada
por su mutismo, procuraba hacer sus actividades en silencio, sin compañía y en
raras ocasiones se veía en la necesidad de cruzar algunas palabras con el
Comendador, quien siempre mostraba un
denodado interés en ella, aunque se mantenía en los asuntos de jurisdicción,
negocios de comercio.
En
una ocasión muy importante, le fue trasmitida una invitación a cenar, junto a
personajes de muy alta jerarquía venidos de ultramar, de la corte de España,
por lo que se vio obligada a participar en la celebración.
Los
grandes candeleros hacían gala, mientras colgaban de los techos, los frescos y
las pinturas murales se hacían elegantes en los pasajes de los salones de
fiesta, la suntuosa mesa que gozaba de las más exquisitas porcelanas y
cubiertos de plata daban el marco de pomposidad del ágape.
En
un extremo de la mesa se encontraba Guirnalda luciendo un hermoso traje tejido
de tricot, su cabello castaño en trenza, recogido con una peineta de fino carey
en la parte superior de la cabeza, su radiante belleza hacía deslumbrar, cuanto
había y las miradas en su totalidad estaban dirigidas hacia su persona. Las
copas de vino fueron servidas, en su momento el Comendador, se puso de pie, al
unísono los participantes hicieron lo mismo. Alzó su copa y dijo:
--- Señoras y Señores, distinguidos
visitantes, amigos todos. Tengo el gusto y el placer de presentarles a la
máxima belleza de esta comarca….Guirnalda --- ofreciéndole la copa --- la joven
hermosa, con quien les anuncio, he decidido contraer nupcias durante la
celebración de la Virgen
del Tránsito, patrona de la cabecera departamental, en Agosto de este año…---
Un
sobresalto sacudió a la joven, quien ignorante sobre el anuncio había
permanecido sentada. Se puso de pie.
--- ¿Como? --- gritó muy alterada
--- ¡Jamás!... Señor comendador, le respeto y le estoy agradecido por lo que ha
hecho por mi. Pero desposarme…. NO! ---
Un
murmullo se corrió, alrededor de los comensales, que luego terminó en silencio.
Un rápido giro hizo caer estrepitosamente la silla, mientras Guirnalda en
febril carrera irrumpió en el final de los corredores hasta perderse en sus
habitaciones.
Ensimismada,
mediante por enclaustro, se hizo frecuente en oraciones y visitas a la capilla.
Donde en algunas ocasiones mantuvo algunas pláticas con su dama de compañía,
quien le mostraba mucha confianza sobre su pasado, de cómo las circunstancias
le llevaron al palacio del Comendador y del oscuro pasado de la desaparición de
sus padres. Poco a poco desenmarañaba sus dudas, especialmente cuando su
asistente le comentó sobre los rumores que se tejieron a raíz de su desgracia.
Ella
en compañía de su cochero, le incitaron a salir de su encierro y visitar a
alguien que le podía contar la verdadera historia de su vida, lo que hizo que
una fría tarde de otoño se tomara el valor de fugarse hacia el pueblo, con la
idea de visitar a la Vieja Gitana,
quien además de tirarle las cartas y le contara sobre las anécdotas de su
familia y de su vida.
El
carruaje se deslizó en medio del viento que se escabullía por las empedradas
calles, el acompasado trote del caballo que dejaba escuchar a la distancia, el
vaho de la respiración del animal, empañaba el trayecto que lentamente se
dirigía hacia una glorieta que a media luz acompañaba el anonimato de las
visitantes.
Ambas
mujeres descendieron del coche y a paso ligero se introdujeron bajo la cornisa
del edificio en búsqueda de las carretas aparcadas en el lado oriente. Con todo
sigilo la dama de compañía se acercó a la puerta del carromato somató el
portón, la puerta se abrió, produciendo un chirrido.
--- ¡Entren!....dijo una voz en su
interior --- ya las estaba esperando.
Mas
que con pena, con miedo las dos mujeres se mostraron ante la vieja, quien con
un ojo perdido por estrabismo, les dio cabida e hizo que Guirnalda se sentara,
mientras a la otra chica la mandó al interior de la carreta.
--- Yo quiero hacerle unas preguntas
--- Indicó la dama.
---- Yo se de que se trata, esta
vieja lo sabe todo…JA,JA,JA…---continuó
---¡Niña Rica!, ja, ja, ja. ¡Nacida
pobre! ---
La
joven tiritaba y su voz se hacía quebradiza, pero sus ansias le hacían
mantenerse firme.
--- SI…..quiero saber de mis
padres……---
--- La historia, pasada de boca en
boca es macabra, te voy a contar, debes de ser fuerte…--- sonriendo y
frotándose las manos le relató:
Erase……
…. El hombre malo Don Martín de la Peña, amo y señor de la casa
donde actualmente vives, te llevaba ganas, por tu belleza, pero quería
transformarte en una señora educada, de alcurnia, para que cuando llegaras a
cierta edad, casarse contigo, pero para que la sociedad y sobretodo la iglesia
no le hiciera reparos de tu origen. Y aparentar de que habías llegado a este
lugar de lejos y precedida de fama y fortuna.
La
historia cuenta que tus padres, so pena de castigo, se negaron a entregarte a
él por las buenas, por lo que un grupo de sus lacayos les fue encomendado
secuestrarte y ocultarte en su palacio. Las cosas se salieron de lo previsto,
tu familia se enteró de la infamia, promoviendo reuniones con grupos de
campesinos comarcales. El lugar previsto fue en la ermita de la colina, para
planificar como evitar que las niñas como tú cayeran en manos de esta gente.
Sin embargo como siempre hubo alguien que les traicionó, los testaferros les
cayeron en el lugar de la reunión, hubo una revuelta donde corrió la sangre. Todos
fueron muertos con saña, degollados algunos y ahorcados otros.
Muertos
todos, hicieron correr la historia de que un grupo de cuatreros, había
incursionado en la comarca y provocaron
las muertes de las gentes. Ahora tu sabes que las manos de ese hombre, quien
ordenó la masacre, están tintas en sangre, sangre de pobladores inocentes……