Las
risas se dejaban escuchar en la verde extensión del campo, el engramillado
pintado de verde, se solazaba con las jugadas de los niños jóvenes, detrás de
un balón. Mientras tanto otro grupo chapoteaba en la límpida agua del río, la
temperatura se hacía a la alza mientras las nubes blancas que se deslizaban
sobre el cielo ocultaban por ratos los cálidos destellos del sol.
---A la una, a las dos y a las
tres.--- repetían los que participaban en el agua.
Se
columpiaban con un lazo, que desde una rígida rama hacían que se meciera hasta
llegar a soltarse al encontrar el vacío y caer estrepitosamente en la parte mas
profunda de la poza.
La
alegría manifiesta circulaba como coloquio de aventura, con los comensales que
apostaban sus manteles y canastas adornadas de variadas comida para celebrar el
día de campo.
Las
cañas de pescar se asomaban entre los matorrales junto a la orilla, jugueteando
con pedazos de tortilla, para animar a los peces a compartir el festín de los
vivarachos. En las hermosas caídas de agua, se arremolinaban mientras se
desprendían del peñasco para ser impacto en los asistentes que respingaban al
experimentar la caída del frío del caudal.
Las
sirenas calzadas con pequeños bikinis se lucían frente a los grupos de
muchachos que se las comían con la vista, alguien que con seculares comentarios
dio rienda suelta a su admiración de la escultural belleza.
--- Se dieron cuenta muchá…., que
preciosidades…---
--- De chuparse los dedos. Ja, Ja,
Ja. ---
--- Si, espero que estén presentes
para el baile.---
El
jolgorio de los almuerzos, los brindis con la cerveza y el acompasado vuelo de
la música se hizo presente con el ritmo merenguero de la marimba que sacudía de
golpes los tablones de las teclas, el tunga, tunga, tunga del tololoche y el
compás de los tambores de la batería.
--- Viste al chico moreno de camisa
de cuadros? --- comentó una de las chicas.
--- Si…, esta bien guapo verdad?---
respondió --- alguien lo conoce? ---
--- Hummm...…., no se, creo que se
llama Juan José.---
-- Y de donde salió, tan especial
chavo? --- inquirió --- Quien me lo presenta?---
--- Ya vas….---
--- Pues si, para luego es tarde.---
Al
filo de la tarde, en un tablado improvisado, los pequeños grupos de
adolescentes se acercaban como atraídos por la miel de los ritmos, para
pescuecear, una posible pareja para sacudir el esqueleto, las miradas
inductivas y receptivas que se cruzaban a lo largo y lo ancho hacían pensar en
un vení acá, o una aceptación a la distancia.
La
competencia se iniciaba, con un equipo de sonido, se armó la pachanga la que
hacía retumbas de música Pop, toda esa música moderna que hace a los chicos
brincar, no bailar. Por otro lado la marimba a la que le daban muy poco espacio
de participación, haciendo que las parejas de antañones ocuparan el espacio
dejado por la juventud, para disfrutar un 6 X 8 o un buen vals, para el relax
del entretiempo.
Las
colas, las filas y los círculos, que adornaban la bullanguera participación los
bailarines, hacía que la participación en grupo fuera un agradable jolgorio de
empujones, manos arriba en la búsqueda de espacio para dar una elíptica vuelta
con el dedo sobre la cabeza. Ya de la mano algunas parejas se retiraban, con el
objetivo de observar la naturaleza o percibir el aroma sentimental del enamoramiento.
Mientras la tarde se anunciaba con los revoloteos de las aves que en grandes
grupos sobrevolaban el sitio en búsqueda de un lugar para dormir, el cálido
viento aumentaba de velocidad y cambiaba a ráfagas heladas del norte.
La
marimba ya había sido tapada, los músicos se aprestaban a abandonar el lugar,
las cuatro, cinco parejas se recostaban sobre los hombros permanecía en
pequeñas vueltas de cachetillo, con la suave música de las baladas románticas,
como quien le da un requiescat a inolvidable parranda.
Todos
para hacer maletas, las canastas ya vacías, los manteles doblados y las ollas
volteadas, le hacía compañía a las bolsas de envases de todo tipo, los cartones de trozos de pastel, para ser
evacuados en los toneles de reciclaje.
Uno
a uno los autos, camionetas 4 x 4, Suvs,
se enfilaban en caravana a la salida del balneario, las chicas sacaban su
cabeza de las ventanillas para despedirse de los amigos, o le mostraban con la
mano sobre la oreja, un te llamo, me llamás. Quizás un hasta pronto, nos
volveremos a ver?, mientras sacudía las palmas de la mano con el tradicional
hasta la vista, mientras recibía el último llamado de atención de los parientes
de sentarse bien y meter la cabeza.
El
teléfono celular, suena con un simpático ring tone, ella contesta:
--- Hola chica linda ¿Te recuerdas
de mi?---
--- Como no si nos vimos ayer…
esperaba tu llamada ---
--- Te gustó la Pachanga ¡ahh!---
--- Estuvo chilera, verdad?, y como
la pasaste.---
--- Bien nice, sobre todo por la
compañía, ojalá nos podamos ver en el futuro… me encantaría salir contigo.---
A lo mejor fue el inicio de una
linda amistad cargada de fantasías, encontrada con una dosis de aventura, en un día de campo familiar.
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