Salgo
con la mente de prisa, me asomo a la ventana, para observar el presente de la
vida, el cálido viento me golpea el rostro, los incesantes ruidos matutinos se
introducen en mi cabeza, me traen las ideas que despiertan los sentidos, para expresar
las cuitas y las ocurrencias que revolotean en mi mente, mientras el tenue sol,
detrás de los nubarrones oscuros de invierno, se deposita en la expresión de
mis pensamientos. Fue tan solo un cuento, quizás las líneas de una narrativa.
Tan solo fue un libro?. Una Idéa?
En
búsqueda de lo emocionante, acompañado de flores y música, la necesidad de tu
presencia me incita expresar o parlotear, anhelando con el prisma de mi espíritu
sereno, prender un diálogo fresco. Viene a mi mente, de mi para ti, como la
primera historia de amor en mi vida, cuando en tu uniforme azul, tu inocente
cara, convocaba sentimiento un encuentro de un vínculo, que aun en los albores
de la juventud, inspiraba un viaje de dos enamorados de la vida. Puras y
emocionantes remembranzas de un amor, de
los inicios de los años 66, gratos y hermosos tiempos aquellos
Te
veo y te siento como de costumbre, como un libro que después de haber sido empapado
por la lectura llega a formar parte de una colección de escritos que se empolva
en los recuerdos. Ya en conjunto, otras cosas han llegado a formar parte de los
primeros lugares de tu preferencia, el éxito en tu trabajo, el consentimiento
con los nietos y en algunos casos la indiferencia de los hijos... Fueron varios
libros de charadas, de historias para ser contadas, ocurrencias que se ven
todos los días y que en alguna medida causan revuelo, risas o lágrimas de los
lectores.
Destapa,
seduce, con el dedo escurre las páginas que aunque ya ha producido lectura
tiene alma, recuerdo, mística, plasmado está allí el espíritu, en las hojas de
papel, como el sello de una alianza de
sentimientos que fueron interpretados para ti, un consorcio familiar de toda
una vida, llegando a florecer como un ramillete de familia llena de maravillas,
gracias al amor.
Prendido
en los anaqueles de la biblioteca, las amarillas hojas se doblan, vuelan como
las quimeras, el orden de ideas, que plasman suspiros, historias mágicas, de
personajes indomables, con poesía agradables que hacen destellos de ideales,
aventuras volcadas en fábulas que hacen de la inspiración un crisol de miel y
gracia. Allí permanecen los escritos que no se olvidan y aunque por el paso del
tiempo, se destruyen de las esquinas, se apolillan en su seno, la esencia se
deposita en las frases, que fueron realidad en algún momento y ahora únicamente
estampas de un cuento.
La
vida es así, son como sesenta y tantos años, detrás de la pluma, es un decir,
narraciones de cosas vividas aunque en contemplaciones de lo que ambos,
seguimos dando a los demás, con mayor serenidad, con la basta experiencia que
nos ha permitido el transitar por las vallas de la vida.
En
algún momento tuve la gracia de escribir sobre muchas cosas, charadas,
aventuras y tantas cosas simples de la vida, de las experiencias contadas,
ideas locas e historias surgidas de mi mente, ocurrencias quizás, que fueron
como un camino para mantener en actividad mi mente y mi espíritu. Ahora un
epitafio sobre el último paso en esta vida terrenal, ante la proximidad de la muerte.
Un
libro con un alegre principio y un final imprevisto del cual no quisiera ni
pensar, pero que estoy seguro llegará en el momento menos oportuno, yo diría no
en la flor de la vida pues ya he vivido bastante y las flores se marchitan. Tantito así está a la vuelta de la esquina el
otro paso, el del mas allá. Cuantos no quisieran decir el paso a la inmortalidad,
pamplinas a la pura muerte, por no decir visita e invasión al campo santo. Todo
se reduce a un último suspiro que va del peso, al desprendimiento de algo que
lo llaman alma. Un cuerpo inerte, que
perdió unas cuantas onzas a la salida del espíritu, que es colocado boca
arriba, entacuchado, que digamos reposa entre cuatro tablas, con listones
blancos, un cajón que le han puesto un vidrio en la parte superior, para que
los deudos, que pueden ser los hijos, los familiares de tercera y cuarta
generación, los estimables parientes políticos, y uno que otro amigo, le vean
la cara de pendejo aun después de muerto. Todo se reduce a estar unas 24 horas
en una funeraria entre cuatro candelas, flores, coronas, con los grupos de
asistentes, tomando cafecito, pelando a medio mundo, contando chistes, el cura
llega a dar las últimas oraciones. Mientras el fulano duerme el sueño de los
justos, que de plano no es sueño, de justo a saber, mas bien que le tocó, le
tocó y no hay para donde.
--- Tan bueno que era!…..--- es el responso de
algunos, que quizás solo conocen a la viuda, para endulzarle el oido o un
chaquetazo.
Y
como allí, en las circunstancias antes descritas ya no se puede uno defender de
la lengua viperina de las comadres. Que pasaría si se levantara el muertito a decir.
---pero eso no fue así….., casaca, mejor le cuento, mi versión.---
Sería
tan bochornoso que la verdad les sacará el color a los santos espirituales, que
esperan sentados a que los deudos den el requiescat.
Están
además los otros parientes, que se truenan los dedos, los que elucubran en su
mente, a quien será que le va a quedar la casa, el terrenito y las demás cosas.
Porque serán pocos los que imaginarán a quien le dejó las deudas, si hombre, pobre
la familia enjaranada con el pago de las tarjetas de crédito, las letras del
carro de modelo reciente y tantas pendejadas que se compró en vida.
Pero
aun así con lo incómodo de estar dentro del féretro, creo que derrepente se le
sube la presión al muerto, de saber como la familia se hace la repartición de
los bienes, el cambio de nombre del negocio, las cuentas de los ahorros y las
pocas joyas que acumuló en vida. Pobre la señora tendrá que sopesar, tanta
preguntas como: ¿a quien le dejó esto el viejo…?
Eso
si, los escritos, los poemas y los cuentos, que de alguna forma son mi mayor
tesoro, mejor si los dejan en la memoria de la Compu, YA QUE NADIE LES PUSO COCO EN VIDA, ni
siquiera invitados a leer. Por lo menos allí uno que otro fan les hace porras o
bien les da una repasada.
Sería
todo un rollo que en la morada final, pudiese sacar la Laptop, establecer una reunión,
en el cementerio, con los que me antecedieron en este paso, a leer, comentar, y
tomarse un par de tragos. Que simpático sería dar lectura a los trabajos, en
torno del jardín del mausoleo, en el número 10 de la séptima Avenida del sector
uno, a las 12 de la noche, rodeados de un montón de almas aficionadas a las
redes sociales, tipo cementerio.com.
Además
hay que ser precavido, antes de que el sujeto de el paso hacia la mortaja hay
que poner atención, preguntarle donde guardó, la cédula, el DPI y el contrato
funerario. Déjenme hacer una acotación, por cierto, este ya no alcanza para
cubrir los gastos del sepelio, pues el alto costo de la vida, se convirtió en
el alto costo de la muerte. En esos trágicos momentos, para el difunto por
supuesto, nadie se recuerda donde zamparon los papelitos. Con lo desordenado
que era el viejo.
Muchas
de las demás cosas están fuera del alcance de la familia, la funeraria se hace
cargo de ellas, de poner guapo al muertito aunque en vida fuera fello, una
buena maquillada, para el vení acá. Conseguir el certificado médico de
defunción, que diga de que murió el fulano, todo menos que de parto, imagínense
la noticia a lo mejor resucita, con tal de ganarse el millón de dólares. Bueno
que pongan que se le paró el……corazón, al fin se le paro algo…o simplemente felpó
de viejo.
Después
vienen las desavenencias, el ajuste para completar lo del sepelio o quizás reducir
gastos. No por chaquetear a la viuda, hagan las exequias, en Catedral, Ni que
fuera tan santito. Que el carro funerario sea tipo Limosina, que la carroza
halada de 6 jumentos, si lo manda a pie mejor.
Que
donde lo deben de colocan los despojos, en el mausoleo de familia, ni modo que
en patio de la casa.
---Lo ponemos encima de este o a la par del
otro. Lástima que no es en la pura tierra a si no ocupa tanto espacio….---
Luego
vendrán las remembranzas, dentro del período de rezo de los 9 días, se vale un
comentario favorable o una que otra lagrimona. Porque de allí en adelante, sin
pena ni gloria, una vez borrado de la lista de los activos, cobrada la lotería,
el siguiente paso es que nombren a la doña para que ocupe el primer lugar de
los futuros candidatos a la magistratura del próximo a entrar a reino de los
cielos.
Un
par de responsos, una misa una vez al año, visitas esporádicas a los Cipreses,
con su respectiva somatada de la lápida, para ver si aun estas allí, o saliste
a darte un relax en el mundo de los espíritus. Previendo, por supuesto que el
difunto se adelante y resulte visitando a los deudos.
En
fin cuando el color verde del Mausoleo empiece a descascararse y el monte se
deje crecer en las orillas, junto a la coronita de flores de papel empiece a
ponerse amarilla por el tiempo, la veladoras a medio quemar se derramen en
esterina, entonces será tiempo de ponerle el epitafio, ya que está a punto de
terminar el último capitulo del que FUE UN LIBRO, que tan solo se comenzó a
escribir.