El
auto se detiene frente al edificio de apartamentos de la zona residencial, un
hombre desciende, cubierto con un abrigo de piel, en su mano lleva una bolsa
que anuncia un tienda exclusiva de la ciudad, camina unos cuantos pasos accionando
su llave abre la puerta. El bullicio en su interior se hace evidente mientras
los chicos corren en torno del árbol de pinabete fresco, que adornado con
bombas y lucitas, nieve artificial, que se desparraman sobre los Santa close,
ángeles y renos que cuelgan coquetamente de las ramas.
Sobre
la alfombra Persa, descansan al pie del árbol un sin número de cajas envueltas
en regalo de la época, un oso panda gigante, una bicicleta y varias canastas
exquisitamente adornadas, con galletas Noruegas, champaña e innumerables marcas
de Vinos y licores estravagantes. Que se reposan en las bolsas de Marshmelos, frutas secas,
chocolates refinados.
En
el otro salón los adultos confirman su buen comer con pavos rellenos, piernas
de marrano que hacen un fantástico juego con la vajilla de plata y la porcelana
fina con figuras navideñas. Los candeleros que atan de corbatas color verde, en
parejas se alinean con una figura central de hielo esculpido que se antoja
reservorio de ostiones y productos del mar, que inducen a ser degustados con
las galletas de soda, por supuesto no falta el Caviar de última moda
proveniente de las estepas rusas.
Las
copas transparentes de diferentes formas, que contienen los vinos mejor
fermentados, que coronan cada uno de los lugares, donde los trozos de mantequilla
y los deeps se muestran apetitosos.
El
padre ha llegado, después de quitarse el saco, en elegante frac, se dispone a
ordenar el bullicio para convertir el momento en el acto protocolario en
oficial, el inicio de la famosa cena de fin de año. Todo el grupo de vestido
largo y mostrando toda clase de joyas o de tuxcido se arriman a la elegante mesa, levanta el
champaña y después de escuchar las palabras alusivas al acto, inclinan la
cabeza en saludo al comensal que se encuentra al frente y le invita a degustar
un sorbo del brebaje.
--- SALUD…., queridos familiares y
amigos, que este fin de año sea placentero y lleno de felicidad. Espero que
todos estemos así de bien el próximo año. La prosperidad sea parte de nuestras
buenas cosas.---
En
el fondo se deja escuchar la música tradicional, que es acompañada por los
niños que esperan con ansias el poder despedazar los papeles que envuelven los
regalos.
--- We wish you a Merry Christmas……..
and a Happy New Year!!!!!!!!---
Mientras a unos cuantos kilómetros de
allí, en las callecitas empinadas de un asentamiento. Alguien corre con un
paquete en las manos, lleva una sacola de colores que se encuentra deshilada de
los codos, a la que le faltan un par de
botones usa una gorra pasamontañas, que le cubre las orejas. Son como
doscientas gradas y el piso se encuentra mojado por la helada.
En el siguiente recodo de la bajada,
se detiene, se acerca y somata una puerta de lámina. Alguien le quita la tranca
y le deja entrar, el silencio es evidente, una candela de cera alumbra en el
medio de la mesita de noche, donde un cuadro con la figura de un nacimiento se
sostiene con vaso de cristal, donde recibe luz y calor, una cuantas ramas de
pino, esparcidas en el suelo, le dan ese olor a fin de año que se hace sentir
hermoso. Todos están bien arreglados y recién bañados, sin estreno pero
limpios, a la covacha le pasaron la escoba para dejarla presentable, colgando
el calendario de la panadería de la esquina.
La mujer de pie frente al fuego, con
su vestido de florecitas, algo pasado de moda pero adecuado, se engalana con su
delantal de manta, que aún muestra la marca de la azúcar, del costal de donde
fue sacada. Alegremente ella le da vuelta al atol, con la paleta, plato principal del festejo,
los chicos cada quien con su posillo en la mano, saludan para que les llenen de
su comida, urgidos quizás por salir a la calle donde se escuchan los cohetillos
que rebotan en las paredes de cartón. El padre, entonces, saca del paquete, un par
de tamales colorados, envuelto en hoja de plátano y una bolsa de pan, para
acompañarlos.
A los chicos se les hace agua la boca.
Por lo que prefieren quedarse a saborear el plato.
--- Hay tamal
para la comida.--- grita el mas pequeño, quien jala su banquito para arrimarse
a la mesa, mientras la madre les entrega su respectivo plato de peltre.
Los cinco se acomodan aculaditos en el
sentadero, el padre en la silla y la madre de pie.
--- Bueno
muchis, son dos tamales y debe de alcanzar para los cinco.--- calculando un
tercio, le deja caer a cada uno de los niños. --- el otro lo partimos en dos
con su mamá.---
Prestos se avalanchan sobre el plato, nada
mas que con sus deditos, sobre su pedazo de comida….
--- Tranquilos
como camilos…. Primero aquí esta su francés para cada uno, Ahora lo mas
importante, junten sus manos sobre la mesa y que mamá de las gracias al Señor por
esta celebración.---
--- Gracias,
gracias Diosito Santo, por darnos esta comida, por mantenernos aquí juntos, los
niños y mi marido, todas las bendiciones que nos envías nos mantienen fuertes en la fe, te pedimos
que el próximo año, nos des como ahora, así, con salud y con lo necesario para
sobrevivir. En el nombre del padre, del
hijo y del espíritu santo. Amen ---
Todos formaron la señal de la cruz,
santiguándose religiosa y humildemente. El mas chiquitín, entonces, tomó la
palabra.
--- Y de verdad
Jesús, te doy gracias. Y POR FAVOR ACUERDATE DE AQUELLOS NIÑOS, QUE NI SIQUIERA
TIENE UN TAMAL PARA COMPARTIR…….
Junto aquellas palabras, siempre
savias, se dejó escuchar en el ambiente la música celestial de Noche de Paz……..
“SEÑOR DAME LO
NECESARIO PARA VIVIR.
LO SUFICIENTE
PARA PODERTE SERVIR
NO ME DES TANTO
QUE ME OLVIDE DE TI”
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