Me encontraba allí detenido en el tiempo, mientras observaba la pintura aquella que había sido como el corolario de un viaje al infinito, enmarcado en paredes cubiertas de bougambilias, que se dejaban caer en las blancas paredes del viejo caserón, tapizando una alfombra roja en la acera y la empedrada calle.
Los recuerdos se mezclaban con las historias increíbles de la romántica Ciudad Colonial. Venían al pensamiento los sonidos de los corceles trotando a media tarde, que llevaban brillosos el séquito de las bellas damas que acudían presurosas, al cabildo popular, en el palacio de los capitanes.
Portentoso edificio que se mostraba elegante frente al parque de la enorme Ceiba y la fuente de caballos esculpidos en piedra, que lanzaban chorros de agua por las fauces.
Caballeros de Bombin, con leontinas de oro, se encaminaban, saludando cortésmente a las bellas damiselas que visitaban, las bancas vespertinas, mientras se acomodaban para escuchar la marimba del pueblo, que se hacía presente con su tableteo, de una melodía hermosa. El canto revoloteado de las aves se hacía presente en su huida hacia los árboles de trueno que eran sus dormitorios favoritos. Las carretas que circulaban con la tradicional venta de churros se infiltraban entre los grupos de transeúntes que cuchicheaban, mientras daban vueltas alrededor de kiosco.
El viento descendía elegante desde el cráter del Volcán de Agua y se arrastraba por las calles empedradas posándose en las cúpulas de las milenarias iglesias, adornada con los techos de teja roja, que matizaban con el blanco de los pequeños campanarios, en búsqueda del crepúsculo. Los serenos se aprestaban a encender los candiles, que marcaban cada una de las esquinas del centro.
La noche se aproximaba con su manto oscuro, junto al silencio que presagia la clausura de la actividad cotidiana, mientras las chicharras se hacía presentes con su concertina.
Dentro de la casa nos reuníamos un grupo de jóvenes, en la sala, con múltiples candelabros de tres luces, donde un piano de cola, color negro que enseñaba las teclas blancas reposaba, mientras repasabamos los cuentos de miedo que eran la comidilla del día.
En el dintel de la puerta se aposta, un sirviente, quien hace llamar la atención del grupo:
--- La cena está lista, sírvanse pasar al comedor…..
El centro del salón de la comida estaba adornado con un colgante de múltiples cristales, lámpara que se desprendía del cielo. Los 5 candelabros que ocupaban la rectangular mesa, junto a la porcelana de mágicas formas y los cubiertos de plata envueltos con las servilletas que adornaban cada uno de los puestos. Los 2 jóvenes se acomodaron uno frente al otro mientras el padre de la niña apostaba por la cabecera.
El caballero de elegante vestimenta y hermosa barriga, pasaba el dorso de su mano izquierda sobre los frondosos bigotes, levantando su diestra con una copa de vino dijo:
--- Bienvenidos jovencitos, es un placer para mi que acompañen a mi hija en la celebración de su décimo sexto cumpleaños, siéntanse como en su casa, degusten sus alimentos y luego pasaremos --- y su voz fue interrumpida por un sonido intempestivo proveniente de la habitación contigua.
Todo calló en un silencio, mientras la melodía continuó… .
La servidumbre se quedó estática, mientras con ojos curiosos dirigían su mirada hacía el otro salón que había quedado desierto y sin luz. La música enmudeció. El joven Gustavo, pretendiente de la jovencita, se puso de pie y se dirigió a la puerta valientemente penetró al salón, una de las candelas aunque apagada, permanecía soltando humo, pero no vio a nadie, regresó al comedor mas corriendo que andando y con una sensación de escalofrío que le recorrió la espalda y le hizo cambiar de color.
--- Haber joven que pasó – indicó el Marqués – Te veo pálido, que viste?…---
--- Nada…. No vi nada….--- respondió --- solo esa sensación de calofrío que sacudió mi cuerpo!….---
--- ¡ah….!, ¡EL FANTASMA DEL PIANO! --- indicó Rosibel la cumpleañera.
Todos quedaron estupefactos, unos a otros se miraban y un tímido miedo se apoderó del grupo.
--- No es para tanto, ese es un personaje que se asoma de vez en cuando, que deambula por esta casa….---
De pronto se escuchó a la distancia una escala ascendente y luego descendente, con los golpeteos de las teclas. Que les puso la carne de gallina a los invitados.
--- Haber, no se me asusten, Les contaré entonces la historia del pianista--- dijo el dueño de la casa --- espero que esto no les quite el apetito o que les espante tanto que les haga desistir de pasar la noche aquí…..JA, JA, JA. ---
…..Era principios de siglo, en el palacete recién construido en esta tierra considerada una de las mas suntuosas mansiones del lugar, donde acostumbraba reunirse personajes importantes y autoridades, cuya presencia hacían que las celebraciones y los mas elegantes bailes fueran motivos de grandeza en la ciudad.
El Marqués de Calderón y su esposa, se encontraban de plácenes, ya que su hija, la hermosa Rosibel estaba de manteles largos. Lo que se había convertido en la fiesta del año. Con la presencia de las familias representativas de la sociedad, los altos mandos militares, la capitanía general y la Iglesia.
La presencia de un cuarteto de cuerdas, se dejaba escuchar, que ejecutaba mágicas melodías, Minuets, valz de moda, que hacían las delicias de los jóvenes asistentes. Por supuesto la belleza de la cumpleañera era el punto de atención de la concurrencia. Cumplía exactamente 16 años y su regalo era la quinta maravilla, expuesta al final del salón con un enorme, reluciente moño rojo…. Un Piano….
Era uno de los pocos instrumentos de teclado que había llegado desde el viejo continente, al otro lado del mar.
Un comerciante europeo lo había traído desde la Madre patria, una joya especial que mostraba el buen gusto y alcurnia de las familias pudientes de Reino del nuevo mundo. Era toda una joya, para lo cual el comerciante llevó consigo a un hijo, un joven mestizo con virtud en sus manos para mostrar la facilidad y la calidad interpretativa sobre el teclado de musical.
El joven aunque no de la realeza había tenido la oportunidad de aprender a interpretar varios instrumentos y se mostraba como un virtuoso en la música de la época.
Y así el joven Emilio, se convirtió en visitante de diario a la casa, para poner todo su empeño en la enseñanza de la niña, sobre el arte de la música, todos los días repasaba incesantemente las escalas musicales sobre las teclas:
---DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI --- junto a los frágiles dedos de Rosibel, haciendo que ella, con su mano izquierda, completara la escala inversa --- SI, LA, SOL, FA, MI, RE, DO ---
--- Muy bien señorita Rosibel…--- le estimulaba, con dulces palabras.
Así se entretenían durante las dos horas de clase, bajo la mirada de la chaperona, la Nana, quien la había criado, que permanecía sentada en la sala, con una costura en las manos y un ojo en la Princesa
La paciencia de Emilio era enorme, por eso sus adelantos, en los 4 meses de estudio, había hecho grandes progresos y su confianza fue mejorando a tal grado que en ocasiones sus miradas se entrecruzaban, mostrando un mutuo interés, que hacía que uno de los dos se ruborizara.
Durante la interpretación de algunas melodías a cuatro manos, intencionalmente uno pasaba rozando los dedos de su pareja, una sonrisa picaresca se dibujaba en los labios de ella. Mientras tanto la Nana, carraspeaba, haciendo gala de haberse fijado de las intenciones.
El se enamoró de ella y viceversa. A pesar de ocultar el romance continuaron en la enseñanza del instrumento, además del silencio de la Mucama, que en ocasiones se alejaba de la habitación, para que los tórtolos se demostraran su amor.
En la víspera del cumpleaños de la niña, mientras preparaban un concierto a interpretar por ella, el Marqués, hizo llamar al maestro a su despacho:
--- Emilio --- indicó --- debo decirle que su trabajo ha sido excelente, mi hija ha progresado bastante y domina la música, hecho que no creí que fuera tan pronto para desarrollar su talento. Por lo cual quiero agradecerle…. Sin embargo he tenido algunas informaciones con las cuales no estoy de acuerdo. Rosibel es una señorita de la alta sociedad, la que en su debido tiempo tendrá que desposar con alguien de su categoría y no simplemente con un Maestro de piano… !, --- cambiando de tono de voz --- Por lo tanto, pase con mi secretario para que le paguen sus emolumentos y por favor no quiero volver a verlo por MI casa----
--- Señor, yo amo a su hija, no se lo había mencionado porque esperaba el momento oportuno, para comunicárselo…..---
--- Lo se, sin embargo, el motivo de esta entrevista es hacerle saber que usted no puede aspirar a nada ya que por ser un Mestizo, la sociedad lo rechaza, son asuntos de familia… Por lo tanto no se diga más, esto es asunto de sangre noble versus sangre plebeya.---
--- Además el día de su onomástico, se le va a presentar en sociedad y anunciaremos su compromiso con el hijo de Capitán General.---
--- Perdone Señor Marqués, usted ya pidió el parecer a su hija?….---
--- Aquí se hace lo que las reglas de la sociedad impone…. , o sea ¡lo que digo YO!, ¡Y no se hable mas, Retírese!
A los días Emilio fue detenido por las fuerzas de seguridad, con el apoyo de autoridades de la Capitanía General. acusado de robar un objeto de gran valor de casa de los Calderón. El otro aspirante se había hecho cómplice de la situación y habían creado la farsa para acusar al pianista.
Que tristeza, a la joven le fue comunicada la decisión y cayó en una profunda rabieta que le hizo buscar por todos los medios desvanecer las mentiras y salvar a su amado. Con la ayuda de amistades logró la manera de acercarse a la cárcel pueblo.
A través de una de las ventanas de la prisión, tuvo la oportunidad de hablar con Emilio, a quien prometió, que buscaría la manera de liberarlo, que jamás le abandonaría, que nunca le dejaría de amar, que movería cielo y tierra para sacarlo de alli, liberarlo y una vez libre huiría con él.
Pasaron los días y se llegó la celebración del cumpleaños. Rosibel sumida en una gran depresión no se hizo presente al salón, permaneciendo en sus habitaciones. Con la tenue luna que penetraba pálidamente por la ventana, con los ojos inyectados de llanto, se asomó hacia el balcón donde la brisa le acariciaba el rostro. De pronto, una sombra cruzó por el patio y alcanzó a trepar hacia el balcón.
--- Un ladrón…., un ladrón, grito uno de los gendarmes que se encontraba en el jardín.---Con todo el bullicio, invitados y sirvientes de la casa se aglomeraron en el sitio.
--- BUM --- sonó un mosquete.--- BUM --- luego uno mas ---
Un cuerpo cayó pesadamente al suelo, mientras la comitiva se hacía presente, junto a los invitados.
Rosibel se presentó en momento, tomó en sus brazos al joven y manchó su ropa con sangre, las lágrimas rodaron por el rostro, que salpicaron la cara de Emilio, quien con una bella sonrisa le suspiró.
--- Siempre para tu cumpleaños, estaré contigo y disfrutarás el sonido del piano, cuando lo interprete para que me recuerdes ---
El joven expiró, y una mágica melodía brotó, de adentro en el salón, con las notas melancólicas del piano negro de cola.
--- Este es el final de la historio --- dijo el Marqués --- Cada año en el cumpleaños de Rosibel, el fantasma se hace presente y hace sonar el teclado para que se recuerden de él.
--- Saben lo curioso, mi madre era la Rosibel de la historia. Y a mi me bautizaron con el nombre de Emilio………
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