viernes, 13 de enero de 2012

PERDONE JOVEN… ¡YA ESTOY JUBILADO! (II) )

          A pesar de todo lo acontecido anteriormente decidí volver a las andanzas y regresar a la institución que me vio en mis años anteriores para los tratamientos de jubilado. Por variar siempre con grandes cantidades de gente en la entrada, en los mostradores y sobretodo colas hasta para entrar al baño, donde el papel palin-piarse se encuentra en la puerta de la entrada, supuestamente para que no se lo peinen los conciudadanos. Además de que se escuchan de toda clase de ruidos y soplados que acompasado con los pujos  de las orinadas que para que les cuento.

            Llegué por supuesto a eso de las 6.30 de las mañana para obtener turno, me atendieron con una sonrisa y me enviaron a actualizar mi tarjeta de afiliación, donde me espulgaron con datos, firma, foto y características, como que si me recordaba de mi fecha de nacimiento y la dirección de mi casa. Digo, pasé la prueba y me enviaron nuevamente al servicio social donde después de algunas preguntas, la seño, me dijo si usted ya tiene ficha social, ya no tenía que pasar por aquí……Bien pero uno solo sigue instrucciones.

            Me remitieron donde es documentado para la ficha médica, allí me indicaron después de profunda investigación, digo profunda pues la secretaria se fue a lo profundo y recóndito del archivo a ver si aun existía mi expediente anterior.  Muy cordialmente me dijo con su carné nuevo vaya a la clínica No. 27, para que lo pongan en la lista y lo vean a eso de las 12.00…..

Me quede viendo el reloj las 8.45, buen rato tendré que esperar.

            Sentado en la banca de las antesalas de las clínicas, se me acercó un señor que me entrega una pasta de dientes, marca desconocida….

-- No gracias --- le indiqué ---

-- No tómelo, es sin compromiso…..--- e insistió en explicarme las ventajas de la pasta que ofrecía.

-- Le agradezco, pero no estoy interesado – indiqué – Casi inmediatamente me lo quitó de las manos, me volteó la espalda y se dirigió con el mismo procedimiento con otro vecino. Al poco rato después de haberlo convencido.

-- No se preocupe que yo le recibo cheque del Banrural, como hay agencia a la vecindad nada me cuesta irlo a cambiar…..y para que vea que le tengo confianza, le dejo mi bolsita con producto aquí recomendado……., si en caso le llaman para su cita lo deja en la silla y le dice al vecino. Fututis me dije a mi mismo, el que venga atrás que arree y me levanté y me recosté en la pared de enfrente.

            A la distancia se escuchaba a la enfermera, haciéndolas llamadas pertinentes de los que en turno les tocaba ir a tomarse signos vitales….

---Don Gustavo Pirir……  Gustavo Pirir

            Y Gustavo Pirir no aparecía.

--- Esteban Gutiérrez, Gumercinda Farfán, entran en ese orden…--- luego insistió – Gustavo Pirir…..---comentó en voz baja--- luego alegan que no se le llama….hummm!—

            Y que sabía la seño si don Pirir, estaba en el pipisroom, y ustedes saben que además de la cola, lo que cuesta a esa edad ejecutar esa acción. Bueno después de eso vienen las mojadas del pantalón, por andar a la carrera.

            Mas tarde, una señora muy aseñorada empuja silla de ruedas con don que portaba un bastón, debe de tener licencia profesional de conducir pues como le hace para pasar por tan pequeños espacio entre bancas, paredes, pacientes, pero, con todo y eso se fue a colocar cerca de la puerta donde llaman a los que estaban en turno.

--- Fulana--- le indica a su conductora.--- tocá la puerta pues!---

--- ya saldrán a llamar…. — le responde muy tranquilamente.

--- Que toqués la puerta te digo, no voy a estar aquí toda la mañana --- mientras con el bastón le señala la puerta y le hace ademanes de empujar la puerta.

-- Tranquilo… Monchito. Ya vendrá la enfermera….!—

            Somata el suelo con el bastón, mientras balbucea palabras no reproducibles, en son de cólera y desacuerdo.

---Mirá andá sentate mejor, busca una banca y yo me encargo de tocar para que me atiendan….--- Se le queda viendo a los ojos a otro ancianito que está sentado en la silla junto a la puerta…

-- Verdá usted, que sino hace esas cosas casi lo atienden tarde, y uno de paso con tanto que hacer……---

            En ese instante sale un paciente que de plano ya lo vieron y grita…

--Augusto Pineda…. Le toca….---- lo dice tan rápido y con voz apagada que a nadie le parece importar---

            La puerta permanece abierta a medias… empujándose y terminando de abrir la puerta el Sr. De la silla de ruedas hace su entrada triunfal, un enfermero le franquea el paso….

---Es usted Augusto Pineda….?---

--- No responde…. Pero a mi es al que me toca…..

--- Le tomaron ya sus signos vitales…..

--- Y  No es para eso que lo llaman a uno pues!.

            Por detrás penetra la fulana que lo conduce y entonces el enfermero se dirige a ella…

---Mire lo entra hasta que lo llame porque si no han traído el expediente, no le puede anotar sus signos.--- le muestra la salida --- quédese por allí cerca y cuando ya estén aquí lo entra.—

            Monchito se toma la cabeza se restriega la frente y a regañadientes, colérico abandona con su vehículo con destino a la sala de espera.

            Al cabo de uno rato de espera empieza nuevamente la llamadera de los que vamos a peso, presión arterial y pulso…. Pulso de be de tener uno para que lo incluyan en el listado. Bueno hay vamos, otra micro cola. Y van las indicaciones.

--- Súbase…. El sweater déjelo aquí… ---- le mueven la balanza .--- 148 libras, que no se le olvide…. Y pase a la silla ---

--- Levántese la manga --- le colocan es esfingomanometro, lo inflan……---- 130/85.--- lo apunta en el papel. ---Mientras le toman la muñeca--- 88 de pulso.. cuanto fue el peso…?

--- 148 libras.----

---Bueno salga de nuevo y espera que lo llamen cuando venga el doctor.---

            Bien ya esta haciendo hambrita pues es al filo del medio día y uno que otro paciente, degustan tortilla con queso, otro por allá un franses con chile relleno, con otro que se empina una grapette pequeña. Se acerca una señora a quien ya en ocasión anterior la había visto, se conduce en un andador en el cual cuelga dulces, tortrix y cuanta golosina se le antoja, eso que es prohibida la venta de chucherías dentro de las instalaciones.  Otra señora ya entrada en años con canasta en mano se me acerca y me dice:

--. Una su tasita de atol … joven, solo 3 pesitos.---

--- Gracias --- le indiqué. Y me calló en gracia por lo de joven, pues da la casualidad que yo debo de tener más años que ella. Bueno pensé el mercadeo verdad?

--- Ya es la última, y no le puse mucha azúcar por si es diabético.---

---Gracias, le agradezco --- considerada la señora, como sabría que yo era dulce… verdad?---



            Al fin de las cansadas llega el doctor y me llaman para la consulta. Penetro a la clínica 27, donde un galeno me espera revisando mi expediente que ya tiene un fajo de hojas.---

--- Buenos días --- me indica y contesto.--- ya tiene sus añitos de no venir, cuénteme que le  está pasando.---

--- Pues bien lo que siempre me ha traído al Instituto, la presión Alta, la diabetes y el asma--- y quizás para justificarme de mi presencia a destiempo.--- y como en esta época de lluvia me fastidia un poco mas la fatiga.---

-- Y que es lo que está tomando?...---

--- Tomo Isoptín, para la presión,---

---Verapamilo de cuanto ---

---de 240 una vez al día --- indique

--- Pero su reporte de la Presión, esta entre limites normales…. y que mas?---

---Para la diabetes, tomo glimepirede 4 mg. dos veces al día.---

--- Hágame un favor, salga y le dice al enfermero, que le mida la azúcar, y luego entra con el resultado, mientras tanto, yo voy a hacerle las recetas.

            Tal como me lo indicaron, lo hago, le aviso al susodicho quien me indica, que me siente toma una tirita de plástico, me pincha el dedo y después de frotarlo, le coloca en un aparatito apunta, el resultado y me lo entrega. Penetro a la clínica y le doy el papel al doctor.

--- Está algo altita – me dice – 225.---luego dice --- le voy a dejar Metformina 800 c/24 horas…,

Y para lo del asma que está usando?---

--- El Foradil y el Ventolín.---

--- Siempre le encargo que no debe de abusar del Salbutamol, que es el Ventolín, lo mas es 4 o 5 veces al día, dos inhalaciones.

---Ah perfecto, ---

---Le dejo este grupo de exámenes de laboratorio y el Electro, para el corazón, pase a que le den sus citas y en dos meses lo vemos en la clínica, con todos los resultados… Que le vaya bien…?

----Muchas gracias doctor, lo veo en dos meses….



            Se pasaron los dos meses y me encontraba nuevamente en las afueras del Camip, llegué a las 6.30 a dejar mi carnet en la cajita de la clínica 27, por variar ya habían 3-4 pacientes en la espera y la secre?, me enteré por el vecino que la joven llega alrededor de las 7.45, debe de ser consuetudinario de allí pues sabe hasta el horario de ella.

            Había olvidado que cuando me tocó en la clínica de la zona 6 hacerme los exámenes del Laboratorio, también de madrugada me fui a colocar en la cola un don le revisa los papeles y las muestras.

--- Del CAMIP --- inquiere, de la respuesta afirmativa me dice.---- allá adelante en la segunda puerta. No. 4, entrega las muestra y lo llaman para sacarle sangre……--- ya me retiro, cuando…, Señor las muestras les pone nombre, pase con la señorita de la ventanilla para que le de un marcador…..---

            Bien al fin, paso con la laboratorista, quien para hacerme agradable mi corta estancia en el cubículo, habla de la biblia, mientras me coloca la liga y me pincha….



            Vuelvo entonces, un mes después, a mi espera de la clínica 27, varias personas se acercan al escritorio, pero al verlo vacío se regresan y se sientan. Un galeno penetra al cubículo, saca los carnets de la cajita, escoge a 3 de ellos, busca los expedientes, llama a los encartados y luego se los lleva con rumbo desconocido. Suerte de los fulanos, quizás los ven rápido, pensé? No pasó desapercibido, alguien se levantó y protestó de la alteración del procedimiento, pero en fin el doctor tiene derecho a ver primero a sus recomendados. Al fin aparece la secretaria, se mete al cubículo, guarda su bolsa, su almuerzo, se quita la chaqueta, limpia su mesa, se coloca su bata de trabajo. Lista para laborar, conste que eran ya las 8.05. Se acerca la enfermera.

--Hola Clarita… Buenos días…. Como le amaneció---

--Aquí mire pues, ya pasó el Doc por aquí y me dejó un desorden con los carnets, ahorita le envío a los pacientes para que le tome sus signos vitales, a si no nos atrasamos, verdad?.---

            Llaman a los cuatro primeros, incluido yo, nos conducen a la clínica donde se lee fisioterapia, pero en fin ella sabe lo que hace.

-- Carlos Pérez…..Juventino Ruiz…. Haroldo Medina, Carmen Arziñaga… el mismo procedimiento, ponga su chumpa aquí, súbase a la pesa, 151 libras, ahora siéntese, presión arterial  135/75, calculan el pulso. Hacen las anotaciones respectivas y luego al final del corredor la clínica 27, allí lo ven.

            Me extrañé pues los asistentes en este caso estaban  muy callados, mientras esperaba frente a la clínica, pasaron ofreciendo lo clásico. Panitos con chile, tostadas, la prensa etc. Se acostumbra a ver a los personajes del corredor. De pronto se abre la puerta el galeno sale con un expediente en la mano y desaparece por diez minutos, al cabo del tiempo regresa e intenta abrir. Con llave. Se vuelve a ir y dos minutos mas tarde regresa con la enfermera, quien le abre la puerta.

--- Hay Doctor, no me deje las llaves adentro……

---Por eso no la cambio… gracias, ya sabe que cuando se case… le halo la cola…jajaja---

            Sale otro paciente y la puerta se queda medio abierta, una señora se acerca y la termina de abrir. De adentro se escucha….

--- No me han traído su expediente, ya pronto la atiendo…. ---

            Con las llaves en mano el doctor se retira nuevamente.

-- Al doctorcito como que le gusta estar paseando --- hace el comentario uno de los que esperan, si le llevo bien la cuenta esta es como la tercera vez que sale, después de atender un paciente.---

---- Tiene razón --- pensé – o a lo mejor tiene mal de orín, o urgencia de hacer pipís.--- pero bueno ya estaba en la expectativa que ya me tocaba entrar.

            Abre la puerta, jala un expediente y dice:

--- Don Haroldo, pase adelante……

            En el preciso instante que iniciábamos el diálogo, se abre la puerta y entra la secretaria con un par de expediente.

-- Doctor, ya revisó sus expedientes, el de la Señora Roldán, tiene que estar por aquí…. Búsquelo, porque tampoco se quedó en la enfermería.

            Después de la insistencia de la secre, toma los registros uno a uno, les da vuelta y el de la Señora Roldán brilla por su audiencia, contrariado se sienta abre mi expediente:

--- Hummm... Sus exámenes están bien, el Electro entre límites normales…. ¿Como se ha sentido?----

--- Bien lo que cabe….

--- Tiene algunas fibras musculares y residuos de comida en las heces, así como mala digestión, necesitaría algunas enzimas de tratamiento, pero aquí no tenemos……

---Quien lo iba a pensar --- ve pues, aquí entre las hojas de este su expediente está metido el de doña Roldán.---

--- Pues como le decía sus exámenes bastante bien, un poco alta la azúcar en el post prandial. Le voy a cambiar el medicamento, le dejaré lo último que hay para la diabetes--- revisa nuevamente – y en el examen de heces, fibras y restos alimenticio, necesito que tome enzimas, pero en el instituto no hay por eso no le dejo --- se me queda viendo --- ya se lo había dicho verdad? ---

            Se dedica a escribir las recetas, las firma y las sella.

--- Le dejo cita para el año entrante, se realiza nuevamente los exámenes, previo a venir. La señorita secretaria le indicará como hacer para la cita de medicina cada dos meses y que le vaya bien.---

            Para ajuste de penas, lo clásico, dos de las medicinas que me dejaron, No hay existencia, eso implica que debo de venir una vez mas en los próximos días, a reclamarlas, vaya pues, el viaje, la molestia de las colas y sobre todo el tiempo, me pone de mal humor. Pero ni modo.

            Ya encontramos la respuesta a nuestras penas, resulta que con suerte que alguien, Luisito nos está haciendo la campaña de ir al IGSS, a recoger las medicinas, bueno ni tan campaña, ya que se le remunera por su tiempo y sus colas.

---Pobre Luisito, viene cansado, agotamiento de un medio día de asistir al CAMIP, a recoger medicina de la Sofi,--- dice su cónyuge --- mientras con una toallita le limpia la frente y con un pañuelo le hace aire.—

Entonces cada dos meses, agarra un bus y se dirige al hospital, hace los movimientos necesarios y luego regresa con el paquete de los medicamentos, de ambos. En ocasiones acompaña a Sofi, cuando le toca su consulta, mientras ella se entrevista con el médico, él hace colas, se hecha su refaccioncita, etc. Bien pues como no tiene trabajo, en algo destina su tiempo y se gana sus centavos. Suerte de algunos fulanos, que tienen quien los mantenga.


No hay comentarios:

Publicar un comentario