Los
canastos suculentos de jocotes de corona se exhiben, como confeti de colores en
las aceras del mercado, donde los paseantes se agachan para escoger los de
tamaño grande o como diría los mas galanes, para hacer de su gusto un exquisito
manjar.
--- A cinco la mano…..ofrézcame ---
es la cantaleta de la venta.
El regateo se hace evidente con las
locatarias que proponen lo mejor de su producto.
Mas
adelante en la caseta hecha de lámina y nylon, cuelgan los collares de
manzanilla, las hojas de pacaya, junto a los volcanes de musgo fresco, con olor
a tierra mojada. Toda la artesanía, de pastores, varios animalitos, ángeles,
sobretodo niños, niñitos Dios, desnudos, anunciando con sus manos las
bendiciones de la época, junto a él, la boutique de su ropa donde se destacan
los mantillones tejidos a mano, o el vestidito de tela típica.
Las
bolsas de papel de china, con pintados paisajes, las casitas de cartón
decoradas humildemente, ángeles, pastorelas rodeados de arenas de colores que
son la maravilla para la creatividad que lleva a producir los nacimientos tan
tradicionales de nuestro terruño.
La
venta de buñuelos, donde el aceite hierve a mas no poder para chamuscar la masa
blanca. Las mesas con manteles de linóleo, que se muestran con los grandes
garrafones de los frescos, junto al especial de Súchiles, que hacen que la
gente se ría mas de la cuenta, por el fermento de la panela. Las bancas siempre
repletas con los comensales que disfrutan los molletes en dulce, los buñuelos
en miel y las tiras de plátano verde refritas. No falta el atol de masa, con
piquete de frijol negro, salpicado de chile.
Al
llegar a la esquina, se balancean las pencas de banano entre amarillo y verde,
donde al por mayor se deslizan las cantidades de plátano, que provienen de la
costa. Desde allí se observan las carretas de mano que se apilan en la
cercanía, se movilizan cuando deambulan con las cajas de tomate maduro, rumbo a
la plaza donde se extienden las ventas de verdura, frutas y tantas otras cosas
que se resplandecen con la luz del sol.
Las amas de casa se movilizan con
prontitud entre los canales que les permiten pasar y hacer una visita
exploratoria de las gangas, con el canasto bajo el brazo, o con la bolsa de
brin a medio llenar, gestionan las compras de los granos de frijol negro o
colorado para la hora del almuerzo. Las marchantes con usual habilidad recogen
su balanza donde el contrapeso de algunas piedras, hacen el equilibrio para
marcar la libra o menos de la venta.
--- Con todo y su ganancia patroncita.---
mientras le muestra la pana con el objeto de soltar unos cuantos granos mas sobre
el producto. Se le acerca al oído de la compradora.
--- Hay mamita, cuídese, métase su monedero en el buche, mire andan
unos rateros por allí, no vaya ser que se lo roben.---
La
señora voltea la cara a su lado para observar sobre su hombro la actitud extraña
de los hombres que pescuecean frente a la parada del autobús, se hacen los indiferentes
mientras holgazanes, señalan sus aviesas intenciones. Presto la señora se
introduce la mano en el sostén, para esconder sus pocos pesos y sale
rápidamente, alejándose del peligro.
--- El afilador……!, cuchillos,
tijeras, machetes, para reparar. Afilo al instante…!--- y se deja escuchar el
característico pito, de sonido descendente, que anuncia su paso
La
carreta con la lima circular, se mueve pausadamente hacia la boca calle, donde
tropieza con el resto de las carretas que llevan los artesanos de reparación de
calzado, venta de artículos de costura y la discoteca andante donde muestran
los últimos éxitos de la música ranchera, los CD, DVD, de las pirateadas
películas de moda.
Ya
el trajín ha disminuido, para la hora del medio día, el mundo reposa mientras
degustan un tazón de caldo de pata de res, es día lunes, los comedores se
esmeran en elaborarlo por que es día internacional del Caldo, causa de la
resaca del fin de semana. Otros se contentan con saborear un plato de tiras, el
Pepián de costilla, con ejotes cocidos. Total el comedorcito de doña Mela se
multiplica para atender a la clientela, la barra y las mesas están atiborradas,
hay quien grita de las meseras desde el fondo:
--- Páseme una poción de pacayas
envueltas, agréguenle bastante chirmol, una porción mas de guacamol.---
--- Sale y vale --- hace una pausa
---dígale al don que si va a querer postre, hoy tenemos Ayote en dulce, jocotes
de pascua, también, están muy ricos y no es porque yo los haga, receta secreta
de la Sampedrana….jajaja.---
Rumbo
al centro del edificio, las santulonas se acercan a la capilla donde se expone
al santo patrono, el morenito de la escoba, San Martín de Porres, que es
venerado por los inquilinos y parroquianos, quienes le adornan con flores de
muchos colores, cirios y un mesón de veladoras le alumbran el escaparate que
muestra lo ahumado por las velas Las figuras de cera se desplayan en la vianda
donde la cera se ha derretido y forman figuras de caprichosas formas. La
alcancía frente al santo, señala donde se deposita la limosna.
Justo
en la vecindad están las ventas de incienso, de barra y en grano, los vasos de
las siete potencias, con la variedad de candelas de todos los colores, copas de
gran tamaño justo llenas de esterina, con cálidos olores, aromas singulares,
los incensarios de barro que cuelgan en las esquinas del puesto, que se mueven
en zigzag, por efecto del viento que corre.
--- PERMISO…!, PERMISO…!, el golpe avisa….., abran paso.--- es el
movimiento continuo, la fila india del grupo de cargadores con pesados fardos
de cebolla, se abren paso a empellones hacia el exterior del mercado, llevándose
a cuanto obstáculo se les pone al frente, el olor les antecede, van dejando
pequeños tallos en el trayecto, como vagones uno tras el otro se abalanzan al
callejón, donde los revendedores de los camiones les esperan para encaramarlos
en la carrocería para llevarlos a los mercados de mas allá de las fronteras.
--- Los huevos, por docena, por
cartón o por caja, acérquese aquí el
huevo barato--- anuncian a través de un megáfono desde la palangana de un pick up.--- Haber cuantos le despacho,
es legítimo huevo de exportación, a quetzal el huevo…!---
Vaya
un día de Mercado, con sus travesuras y montones de basura, que le dan su
característica fisonomía, tradicionalmente marcado por la abundancia de los
productos de dieta diaria de los chapines
No hay comentarios:
Publicar un comentario