sábado, 17 de noviembre de 2012

UN DIA EN EL MERCADO



          Los canastos suculentos de jocotes de corona se exhiben, como confeti de colores en las aceras del mercado, donde los paseantes se agachan para escoger los de tamaño grande o como diría los mas galanes, para hacer de su gusto un exquisito manjar.
  --- A cinco la mano…..ofrézcame --- es la cantaleta de la venta.
El regateo se hace evidente con las locatarias que proponen lo mejor de su producto.
          Mas adelante en la caseta hecha de lámina y nylon, cuelgan los collares de manzanilla, las hojas de pacaya, junto a los volcanes de musgo fresco, con olor a tierra mojada. Toda la artesanía, de pastores, varios animalitos, ángeles, sobretodo niños, niñitos Dios, desnudos, anunciando con sus manos las bendiciones de la época, junto a él, la boutique de su ropa donde se destacan los mantillones tejidos a mano, o el vestidito de tela típica.
          Las bolsas de papel de china, con pintados paisajes, las casitas de cartón decoradas humildemente, ángeles, pastorelas rodeados de arenas de colores que son la maravilla para la creatividad que lleva a producir los nacimientos tan tradicionales de nuestro terruño.
          La venta de buñuelos, donde el aceite hierve a mas no poder para chamuscar la masa blanca. Las mesas con manteles de linóleo, que se muestran con los grandes garrafones de los frescos, junto al especial de Súchiles, que hacen que la gente se ría mas de la cuenta, por el fermento de la panela. Las bancas siempre repletas con los comensales que disfrutan los molletes en dulce, los buñuelos en miel y las tiras de plátano verde refritas. No falta el atol de masa, con piquete de frijol negro, salpicado de chile.
           Al llegar a la esquina, se balancean las pencas de banano entre amarillo y verde, donde al por mayor se deslizan las cantidades de plátano, que provienen de la costa. Desde allí se observan las carretas de mano que se apilan en la cercanía, se movilizan cuando deambulan con las cajas de tomate maduro, rumbo a la plaza donde se extienden las ventas de verdura, frutas y tantas otras cosas que se resplandecen con la luz del sol.
Las amas de casa se movilizan con prontitud entre los canales que les permiten pasar y hacer una visita exploratoria de las gangas, con el canasto bajo el brazo, o con la bolsa de brin a medio llenar, gestionan las compras de los granos de frijol negro o colorado para la hora del almuerzo. Las marchantes con usual habilidad recogen su balanza donde el contrapeso de algunas piedras, hacen el equilibrio para marcar la libra o menos de la venta.
--- Con todo y su ganancia patroncita.--- mientras le muestra la pana con el objeto de soltar unos cuantos granos mas sobre el producto. Se le acerca al oído de la compradora.
--- Hay mamita, cuídese,  métase su monedero en el buche, mire andan unos rateros por allí, no vaya ser que se lo roben.---
          La señora voltea la cara a su lado para observar sobre su hombro la actitud extraña de los hombres que pescuecean frente a la parada del autobús, se hacen los indiferentes mientras holgazanes, señalan sus aviesas intenciones. Presto la señora se introduce la mano en el sostén, para esconder sus pocos pesos y sale rápidamente, alejándose del peligro.
--- El afilador……!, cuchillos, tijeras, machetes, para reparar. Afilo al instante…!--- y se deja escuchar el característico pito, de sonido descendente, que anuncia su paso
          La carreta con la lima circular, se mueve pausadamente hacia la boca calle, donde tropieza con el resto de las carretas que llevan los artesanos de reparación de calzado, venta de artículos de costura y la discoteca andante donde muestran los últimos éxitos de la música ranchera, los CD, DVD, de las pirateadas películas de moda.
          Ya el trajín ha disminuido, para la hora del medio día, el mundo reposa mientras degustan un tazón de caldo de pata de res, es día lunes, los comedores se esmeran en elaborarlo por que es día internacional del Caldo, causa de la resaca del fin de semana. Otros se contentan con saborear un plato de tiras, el Pepián de costilla, con ejotes cocidos. Total el comedorcito de doña Mela se multiplica para atender a la clientela, la barra y las mesas están atiborradas, hay quien grita de las meseras desde el fondo:
--- Páseme una poción de pacayas envueltas, agréguenle bastante chirmol,  una porción mas de guacamol.---
--- Sale y vale --- hace una pausa ---dígale al don que si va a querer postre, hoy tenemos Ayote en dulce, jocotes de pascua, también, están muy ricos y no es porque yo los haga, receta secreta de la Sampedrana….jajaja.---
          Rumbo al centro del edificio, las santulonas se acercan a la capilla donde se expone al santo patrono, el morenito de la escoba, San Martín de Porres, que es venerado por los inquilinos y parroquianos, quienes le adornan con flores de muchos colores, cirios y un mesón de veladoras le alumbran el escaparate que muestra lo ahumado por las velas Las figuras de cera se desplayan en la vianda donde la cera se ha derretido y forman figuras de caprichosas formas. La alcancía frente al santo, señala donde se deposita la limosna.
          Justo en la vecindad están las ventas de incienso, de barra y en grano, los vasos de las siete potencias, con la variedad de candelas de todos los colores, copas de gran tamaño justo llenas de esterina, con cálidos olores, aromas singulares, los incensarios de barro que cuelgan en las esquinas del puesto, que se mueven en zigzag, por efecto del viento que corre.
--- PERMISO…!, PERMISO…!,  el golpe avisa….., abran paso.--- es el movimiento continuo, la fila india del grupo de cargadores con pesados fardos de cebolla, se abren paso a empellones hacia el exterior del mercado, llevándose a cuanto obstáculo se les pone al frente, el olor les antecede, van dejando pequeños tallos en el trayecto, como vagones uno tras el otro se abalanzan al callejón, donde los revendedores de los camiones les esperan para encaramarlos en la carrocería para llevarlos a los mercados de mas allá de las fronteras.
--- Los huevos, por docena, por cartón o por caja,  acérquese aquí el huevo barato--- anuncian a través de un megáfono desde la palangana  de un pick up.--- Haber cuantos le despacho, es legítimo huevo de exportación, a quetzal el huevo…!---
          Vaya un día de Mercado, con sus travesuras y montones de basura, que le dan su característica fisonomía, tradicionalmente marcado por la abundancia de los productos de dieta diaria de los chapines



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