lunes, 27 de febrero de 2012

SE FUGO LA NENA


          Amaneció malhumorada, con el carácter alterado, pasa arrebatada y el patito amarillo que reposa en la mesa de noche, es lanzado sin misericordia contra la pared, en un acto de bravata por los hálitos del ambiente.
          Hoy todo ha sido difícil, sale de carrera al colegio y no quiere que nadie le dirija la palabra, se siente incómoda, la blusa blanca le aprieta y el botón del pecho parece que va a salirse de su lugar. El pantalón le costó un triunfo que ascendiera hasta la cintura, ya que en las caderas no quería dar de si.
          Se esconde del espejo, las greñas alborotadas las acomoda frente a la cara, pero en fin se enfrenta a él. Hay unos granos que relumbran en su frente que le molestan y que trata de destripar con sus pulgares, ah que lata, su bello rostro redondo, rosado de manzanita, ya no es el mismo, sus mejillas se han elongado y la imagen de su cara se ha tornado, quizás seria o a lo mejor madura. Revisa en su interior, algunas confusiones se han dado, ya no piensa en las muñecas, ni en los juegos de tazas de té, que han perdido significado, en su portafolio emergen corazones con flechas y muestras de cariño.
          La desaparición de la gordura de la cintura es notoria, ahora ya la disminución por arriba del ombligo, da forma agradable, que luego da pasa a lo ancho de las caderas. Las zapatitas de charol negro, ya se ven en sus pies fuera de moda y no parecen las adecuadas, sobretodo con calcetas. Los zapatos de tacón de mamá, le sientan mejor, le dan un aire de madures increíble.
          En el escritorio de paleta ya no se sienta con la pierna derecha bajo el muslo, mantiene sus piernas alineadas, uniendo las rodillas y los camotes, está erguida y de vez en cuando pasa su mano recogiendo el cabello y lo acomoda a los lados, el lapicero ya no lo pone entre sus dientes, en forma estilizadamente lo manipula entre sus dedos. Su mirada de atención va hacia el exterior donde los jóvenes del grado superior pasan en camino a su aula.
          Si, la atención es afuera, pues en su grado, los compañeros, todavía no sueltan la infancia, hablan de carritos y de súper héroes, en el recreo se acomodan para jugar pelota en los linderos del patio, sin inmutarse de los cambios ocurridos a su alrededor. Allí las miradas y los silbidos son de los mayores, que le observan cuando en un ir y venir, camina coquetamente en los anchos corredores, más de alguno le habla en piropos o le hace señas con las manos.
          Con un par de libros abrazados al frente, charla suavemente con sus compañeras, comentan con exceso de ademanes las historietas de las chicas enamoradas o el capítulo de la telenovela de moda. Los cambios se hacen cada vez más evidentes y su comportamiento va con la seriedad del caso.
          La niña regresa en el bus, su rostro se ve triste, con preocupación evidente, pálida y sin deseos de movilizarse, con las penas que le asisten se prende del tubo del asiento anterior, como orando para llegar pronto a casa, toma su pañuelo y lo hace restregar por la frente, con el fin de eliminar las gotas de sudor que le corren desde el cabello.
          Caminando muy despacio y con una de sus manos en el vientre, desciende del autobús, después de que le anuncian la parada en el redondel. No sabe si correr o caminar, los cólicos le han hecho detenerse, se sostiene de la pared donde suelta su bolsón, mientras agarra aire, fuerza que le permitan aproximarse a la vivienda.
          El ding dong se deja escuchar, mientras alguien asiste a abrir la puerta, penetra a la sala gritando como loca en búsqueda de consuelo:
--- Mamá…..! me voy a morir.
Cae desfallecida en uno de los sillones de la habitación, un hilo de sangre escurre por una de sus piernas, que alcanza manchar su calceta. La madre inmediatamente la toma en sus brazos.
---Que pasa mija, que tienes….---
---Mamá….--- y le muestra la pierna….--- y el dolor es inaguantable --- y se presiona el abdomen.
Ahhh…! --- dice la madre --- Como no te había contado….---mientras se toma la cara con ambas manos.
--- Ma… mamá y es malo….!---
--- Sabes hija, esto es normal, de hoy en delante y una vez al mes te va aparecer esto….---
---Con todo este dolor, porqué me pasa a mi.---
--- Tonto e ignorante que es uno, que por no tener confianza, no le cuenta a las hijas, que cuando tienen tu edad, dejan de ser niñas y se vuelven jovencitas y para eso te viene un sangrado de allá abajo y se acompaña de dolor.---
---Hay si… y yo que pensé que me había lastimado… como no había dicho nada antes…..---
--- Al igual que a mí, mi madre jamás me dijo nada y  unas amigas me dijeron qué era lo que pasaba y yo nunca pregunté en casa de esto.
Como yo ya tenia un poco mas de 15, incluso me dijeron que menos mal me había venido, sino a lo mejor estaba embarazada…..---
--- Ah! --- dijo la niña, mientras abría a más no poder sus ojos.
--- Tontera más grande y producto de la ignorancia. Siendo pues la Primera Menstruación.---
          La jovencita se recupera de la impresión, se ha vuelto mas delicada, después de la experiencia sufrida, montones de consejos y sobretodo de los  cuidados a tener de hoy en adelante Ahora ya se comporta deferente, se ha tornado pudorosa, el espejo ya no le hace alergia, se observa de cuerpo entero que le muestra el nacimiento de una mujercita hecha y derecha.
          Con los deseos incansables de los polvos y las pinturas, de cómo depilarse las cejas, colorearlas de sombras, como arreglarse el cabello, con ganchos y peinetas, el estreno en el uso del sostén, los aretitos de brillante que utilizaba desde recién nacida se torna en aretes de aros de figuras que cuelgan coquetamente de sus orejas. La falda semi apretada que se asoma hasta 1cm. Por arriba de la rodilla, los zapatos de tacón mediano y punta aguda. Donde descansa sus lindos pies, ya sin calcetas.
          Sale alegremente de su habitación, busca a su madre y la enfrenta:
--- Oye mami, como me veo. --- mientras se contornea con la rodilla enfrente, sostenida y parándose de puntillas.---
---LINDA, MI AMOR, LINDA…..
Ella da media vuelta y se lanza en brazos de su madre.
---Gracias, mamá….. gracias.---le hace un güiño
--- Si mi linda….. si, ahora SE FUGO LA NENA… y se mostró la Joven.  
  

jueves, 9 de febrero de 2012

EL SILENCIO DEL SOLDADO


          Los gallos hicieron presencia con sus cantos, la neblina apenas se levantaba como manto sobre las casuchas de lepa del pequeño poblado. El perro se levantó, se sacudió, se dio tres vueltas y se volvió a enroscar en el rincón. Como avisado volvió a ponerse en pie y ladró muchas veces, las gallinas corrían medio locas en el patio mientras los extraños ruidos de un grupo de hombres con gorras pasa montañas y vestidos de hojarasca, se apostaban en los alrededores.
          El espaviento de los animales hizo que los aldeanos salieran asustados, algunos se asomaran en las puertas del rancho, donde fueron recibidos a golpes y empujones, medio desnudos fueron llevados a formar filas, como ganado, cerca del pozo comunitario.
          Los invasores, con lujo de fuerza y prepotencia, les obligaron a guardar silencio, mientras otro grupo penetraba en las viviendas con el fin de violentar sacando a los que se había quedado, durmiendo o escondidos de miedo, estos  cargados de susto se trasladaban hacia punto que les habían indicado, a empellones, patada limpia, jalones de pelo las mujeres fueron arrastradas violentamente a su cadalso.
--- Ya están todos aquí?--- pregunto el líder.
--- Si mi comandante ---
--- Sabemos que esta aldea ha estado colaborando con los guerrilleros y además de darles de comer los han ocultado, tenemos órdenes de eliminarlos y así dar un escarmiento a todos y cada uno que ha participado, como ejemplo al resto de comunidades del lugar.---
          Dispuesto a dar la orden de masacrar, levantó su mano, mientras en intrigante ruido de choque de las armas, en el momento que eran cargadas para la acción del disparo.
--- Falta uno, mi Teniente….--- indicó el asistente  --- uno de los soldados, José Matías, señor, ese se me hace que aprovechó para irse a la chingada. ---
---  Ustedes tres, búsquenlo….--- señalo el jefe.
          Mientras tanto el grupo de los sentenciados, gritaban, lloraban y se hincaban en son de súplica para que les perdonaran la vida.
          La cacería se inició en los alrededores, destruyen cuanto se le ponía a su paso, los cántaros se volvía añicos, los camastrones eran triturados con machete, para descubrir al escondido.
          José Matías, temblaba acurrucado detrás del comal donde se juntaba fuego... Con los ojos desorbitados y la sudoración profusa bajo el casco se sacaba la gorra la que le restaba visibilidad, mientras suspiraba sus oraciones pidiéndole al buen Dios que superara el trance.
          Se escuchaba como los demás sacudían las redes de mazorca y los costales del frijol en vaina, mientras destrozaban trastes, cuanta cosa encontraban frente a si.  Cuando vió entrar a la habitación a sus compañeros, cerró los ojos, casi se le para el corazón, por torpeza se anunció cuando tratándose de incorporarse y se le cayó el arma. En ese momento y por instinto, uno de los soldados, acciono su galil, los disparos, le hicieron caer de bruces. Muerto?. El casco cayó a distancia del agresor, después de haber movilizado con el pie y el caliente cañón de su arma se convenció que el joven había fallecido. Luego lo tomó y como trofeo de guerra lo mostró, triunfalisticamente a sus compañeros.
--- Allí estaba mi comandante… me apuntó con su arma y me lo despaché… aquí esta la bacinica y el fusil de su equipo….jajá jajá.---
-- A lo que venimos……--- Dejalo, que se pudra con el resto, maldito traidor.---
          Ni bien había dicho eso y la orden fue ejecutada, la lluvia de cascabillos inundó el patio, mientras los pobladores se doblaban de mil y una formas, con sus salpicaduras de vida, cuando las balas impactaban en sus camisas de manta y sus güipiles. La sangre corrió, como charcos de lodo, junto a los lamentos de los mártires y como cuando un chaparrón se detiene, los gritos hicieron alarde, en la secuencia del silencio. .
          Todos quedaron allí, muertos, muertos con la cara enterrada o con la vista al firmamento, con los estertores de un final de masacre. Como en espera de  los zopes carroñeros, que buscaban desde el cielo armaran su festín. El sol se había hecho presente en el oriente y mostraba sigiloso la mortandad, con el acontecimiento de un combate sin razón, que anunciaba la nota luctuosa de  una nueva tierra arrasada.
          Como perros falderos huyeron sin dejar seña, en formación enfilaron sarcásticamente, por donde vinieron de la bruma y del mas allá.
          El silencio pernoctó en el sitio, dentro del rancho se iniciaron algunos movimientos, una joven mujer, se incorporó entre los leños, se encontraba bajo el cuerpo del soldado caído. Se levantó, asomándose en el borde de la leña justo frente a la puerta, donde se encaminó hasta encontrarse frente a frente, con el espectáculo macabro, que la hizo enjugar con lágrimas y sollozos, haciendo un postrer esfuerzo se acercó en búsqueda de sus padres. Los encontró, y no lo creía estaban muertos.
---  Mamá, que te hicieron --- mientras le somataba el pecho ---
          Siguió buscando, así en su desesperación encontró a su hermano pequeño, lo haló de las piernas, le limpió su cara y llamándolo por su nombre, le abría los ojos, lo que ya se encontraban perdidos. Nadie respondió, su padre y demás parientes, allí estaba Esteban, el cofrade, los hermanos Churumil, Francisca, la comadrona y todas las demás, sus conocidas.         
          Cayó de rodillas en un mar de llanto, mas que una congoja, la interpretación por la presencia de miedo, talvez pánico, del no saber el porqué y menos el destino que le deparaba por semejante catástrofe.  Revolviendo sus sentimientos se colmó de ira, manifestando con un hálito de amargura que mojó su güipil de bellas filigranas, con la sangre de su pueblo. Los restos de la enredada trenza se escurrió de lodo, que de demostraban sobre un tapete donde lucían todos los lívidos cadáveres, de los compañeros y vecinos de la aldea de raza Quiché, todos indígenas, aborígenes del altiplano.
          Cuando la joven salió del rancho, percibió un pequeño lamento y regresó al sitio, el soldado que estaba tirado, aun respiraba, embrocado emitía pequeños quejidos. Ella lo sacudió, para ver si respondía, hasta darle vuelta, la mancha de sangre sobre el uniforme le escurría del cuello, parte del pecho llegando hasta el abdomen, la respiración aunque superficial le delataba de que aun estaba con vida, la respiración muy rápida y con exhalaciones de queja.
          Le arrastró hasta donde la luz le permitía reconocer.
--- Agua…., agua.---dijo
          Ella encontró un tecomate que colgaba del techo, le sacó el olote y se lo empinó sobre la boca al muchacho.
--- Mirá pues y es que lo hago, porque me salvaste la vida!! ---
          Le tomó del brazo y la acercó hacia él.
--- Ayudame Ixten*, --- indicó --- debemos irnos de aquí, pronto volverán y nos van a echar en un hoyo, junto a todos los demás.
          La sangre fluía por el brazo, la patoja le rompió la camisa y le expuso la herida que atravesaba el hombro, haciéndole presión con un trapo, le hizo que  lo sostuviera, mientras ella llegó al comal donde ardía en braza un leño. Le vertió un poco de guaro.
--- Aguantate como macho, pues. ---
          Con toda la decisión tomó la punta del madero y le colocó la braza en la herida, el olor a carne asada y la coagulación de la sangre, junto al bramido que se dejó escuchar a varias tareas a la redonda. Esto le hizo perder el conocimiento, pero tancó la hemorragia, la herida se la cubrió con ceniza y con hojas de sal le apretó el área, después de haberle limpiado con lienzos y manteca de cerdo. Le dejó reposar después de haberle empinado con un guacal unos sorbos de agua.  Luego de unos minutos le despertó a puros empujones.
--- Vos, levantate, tenemos que irnos.---
          No muy animado se trató de incorporar, pero cayó nuevamente...
          Oraba y se santiguaba al cruzar el campo, mientras se despedía de los tantos asesinados que dejó atrás,  él, utilizando un palo en forma de bastón y el hombro de la joven, se ayudó a caminar arrastrándose en la maleza rumbo a la joya al pie de la montaña, a pesar de la hora el silencio se hizo perpetuo, ni un solo silbido, salvo el ruido del paso por las ramas y montes del sendero. El andar fue tortuoso, largo y fatigante, los moscos rondaban por las cabezas y el zumbido era como castigo, que les obligaba a sacudirse las orejas, los ardientes piquetes no se hacían esperar junto al sopapo para detener el ataque de los animalejos. El muchacho se tiró al suelo y sin mediar palabra hizo que ella también se sentara. Después de un corto tiempo:
--- No puedo mas --- indicó --- el dolor es grande y las canillas me tiemblan!---
--- La que ya no aguanta soy yo… pesas tu poquito…--- dijo --- Hacele yemas, si no llegamos a la cumbre del cerro… fácil nos van a encontrar, mejor si lo logramos antes de caiga la noche.---
          Como pudo, se tomo de las ramas de un árbol y se incorporó, después de unos minutos de reposo, reiniciando la jornada. Largo se hizo el tramo hasta llegar al nacimiento del río, donde después de hacer una breve pausa, se internaron en la selva que terminaba en un profundo zanjón. Allí se acomodaron en la entrada de un agujero donde en el pasado extraían arena rosada para restregar comales y trastes. La noche se dejaba caer sobre la montaña, a lo lejos los coyotes aullaban a la pálida luna que no se atrevía a salir de paseo por las penumbras del paraje.
          Titiritaba del frío, cuando se levanto el vaho de la madrugada, la calentura se había apoderado de él, a pesar de encontrase medio cubierto con hojas de kekeshque, la pasión de las pesadillas que circundaban su cabeza, le producían delirio, ya las hormigas hacían caravana sobre la herida del hombro y se acomodaban para recoger los restos.
          Candelaria, así se llamaba la chica, se limpió la hojarasca que le servía de nido, se le acercó y le puso la palma de la mano en la frente para medir su fiebre, a la vez sacudió el montón de bichos que le rondaban la herida, le abrió la boca presionándole las mejías, le introdujo unas yerbas e hizo que las mascara, después le inclinó un poco de agua del tecomate de color amarillo.
          El tiempo se hizo  a su paso, después de haber desaparecido, ella volvió con unas raíces y hongos para alimentarse. Le tocó, la cara, la fiebre empezaba a ceder y le hizo recobrar el sentido, por eso le encontró recostado en unas piedras donde se  acomodaba. Permanecían a corta distancia y lo curioso era que como extraños no se dirigían palabra alguna, simplemente se cruzaban miradas, ensimismados y hasta allí.
          Con el pasó de los días, empezó a movilizarse se levantaba, con la ayuda de un palo y daba sus rondas alrededor de la cueva, salía hasta la joya, donde una grandes rocas le servía de límite y protección, en ese lugar se sentaba a observar la naturaleza y las aves que se columpiaban en el cielo, piruetas que hacían de su observación para divagar su mente. Mientras la herida se encontraba en mejor estado de cicatrización eso le permitía utilizar el brazo izquierdo, con mayor facilidad. Ya se atrevía a caminar sin el bastón y alejarse poco a poco de la madriguera.
          Pasadas las lunas, en cierta ocasión, José Matías, se encontraba deambulando a unos cuantos metros fuera del escondite, cuando a la distancia, escucho el ruido de alguien que corría a toda prisa, que se acercaba hacia él, trató de acurrucarse en unos matochos, con el fin de observar de que se trataba, a poca distancia divisó a Candelaria que de grandes zancada, las que le permitía el corte, que había medio levantado, cuando pasó a su diestra la agarró de la cintura y la botó frente al monte.
--- Que onda. ---dijo le dijo.
--- ¡Que te buscan pendejo…. Una columna de soldados esta rastreando el lugar.---y le tapó la boca --- Silencio….---
          Efectivamente después de un breve tiempo, tras el tronido de los filazos del machete, se dejó escuchar:
--- ¡José…….José Matías! --- era el oír acompasado con el eco de la montaña --- ¡José Matías, mostrate patojo, sabemos que estas vivo!---
          Entrada la tarde, después de permanecer oculto en las hojas grandes, chiriviscos, troncos cubiertos de musgo, la pareja retomó el camino y se dirigió a la cueva, siempre en silencio y sin mediar mas palabras, cada uno se acomodó en el lugar que usaban de dormidero.         
          La muchacha siempre salía muy de mañana y le dejaba sobre unas hojas de plátano, algunas cosas para poder alimentarse.
          Ella se  prolongaba en sus excursiones hasta ya en el crepúsculo, donde reaparecía, cargando algunas cosas amarradas sobre su cabeza y alguna vez artículos varios, en una de esas llevó un cántaro. Comida al tiempo, al natural, nada de cocinar ya que por precaución no juntaban fuego, para no ser descubiertos, tanto por las fogatas como por las señales que producía el humo.
          Pasó un día mas, siempre  por la mañana, como tantos otros,  la joven salió, José estaba ya despierto y entró en curiosidad que era lo que hacía. Esperó una media hora y luego procedió a seguirla. Muy sigilosamente, tratando de no hacer el mas leve ruido, recorrió el sendero que lo conducía hacia la Joya, luego siguió su aventura hasta llegar a la quebrada del nacimiento del río, donde escuchó el chapoteo en la poza. Como pudo se coló entre unas rocas, donde crecían varas de zacate, y plantas de mano de león, se hizo espacio con los brazos, haciendo un vigiadero. Sorpresa la vió.
          Que espectacular, allí se encontraba, cerca de la orilla distal, con el agua hasta las rodillas, húmedo su cabello negro le descendía hasta la cintura, su cuerpo aunque delgado de un exquisito moreno claro. Con la ayuda de sus manos recogía el agua que la golpeaba sobre su cabeza, sus senos aun de jovencita, se mostraban turgente, que discurrían las gotas de líquido hacia las curvaturas de las caderas. Algo se movió y dejando un sonido de viento, como sabida e intrigada volteó su mirada hacía el lugar donde crecían las varas y con sus brazos instintivamente cubrió sus pechos, caminó hasta la orilla donde estaba la ropa que dejó para que se secara. La tomó en sus manos y en un decir amen se envolvió hábilmente en el corte, apretado con la faja y se colocó el güipil, mientras se retorcía el cabello, se dirigió hacia donde escucho el ruido. Sin embargo no encontró nada.       El sol caía casi perpendicularmente en la playita del abrevadero, pensativa se sentó en una de las piedras, elucubrando si alguien, la vigiaba.
          Ya en la cueva, José Matías, haciéndose el desentendido, tejía unas hojas de palma ya secas, para elaborar una cubrecama, trataba de separar de su mente la belleza que lo que observó. Lo  dejó nervioso, pero aun así, su temperamento no le permitía poder dirigirse a ella o conversar, su timidez le afectaba y en medio de la soledad, no hallaba la manera de comunicarse.
          Ya por la tarde, oyó cuando ella se asomó, sin mostrar el rostro, hizo de caso que no sintió su llegada, tan solo su presencia, le hacía sentir un leve temblor, en todo su cuerpo.
          Al igual que el, Candelaria no mencionó nada del incidente, hizo de caso que como era costumbre, cada quien por su lado. Se recostó después de envolverse en el pequeño perraje, dejando una abertura donde lograba visualizar, los movimientos del otro, hasta que la oscuridad se presentó acompañada de la luna, que socarrona iluminaba el recinto.

SEGUNDA PARTE.
          En varias ocasiones bajaron hasta donde se encontraban los restos del pueblo, allí los tractores dejaron seña de hondonada, donde como hábiles sepultureros  ocultaron a los cincuenta y tantos inocentes pobladores, ni cruz alguna se dejó, como muestra. Algunas casas permanecían en pie, maltrechas y semi destruidas, de donde recuperaron enseres y materiales que les servían para la subsistencia. La ropa era parte del saqueo que efectuaban, sin abandonar las cacerolas y trastes tiznados, que tenían algún uso. De pronto alguno se retrasaba, cortando alguna raíz, o fruto que encontraba a su paso.
El tránsito de gente extraña por las laderas era muy ocasional, que con el tiempo les hacía unos ermitaños desconocidos. José se llenó de barba, mientras el cabello le caía sobre las orejas. La chica también se miraba diferente, ya su corte formaba parte de los cambios, usaba en lugar de eso, los pantalones de manta, que encontró en una de las visitas a los poblados destruidos en la zona. Se enrollaba el cabello y lo escondía tras un sombrero de paja. Permanecía junto al ex soldado, quizás porque se sentía protegida o porque en algún momento se acostumbro a tenerlo ante su vista.
No había logrado que en algún momento tuviesen alguna plática, una charla que los acercará a fin de conocerse mejor, no solo por lo desagradable vivido en el Chagüite, nombre de la aldea de origen. Siempre permanecían alejados uno del otro.
La noche era oscura, José se armó de valor y salió del agujero, dispuesto a largarse, armo algunas cosas de su pertenencia, se zampó la gorra, en carrerita sigilosa abandonó el espacio, llegó a la joya, sin voltear a ver. Se encaminó al borde del desfiladero, donde se iba a desbarrancar para llegar al sendero principal, que lo sacaba de territorio que le servía desde hacía unos meses de escondite. De pronto una mano, le pescó la espalda y le hizo retroceder.
--- Y vos que crees, que me vas a dejar abandonada…..---
--- ¡Ah…! ---respondió.
--- Como que lo que hice por vos no cuenta, que te vas como ladrón sin voltear a ver? ---
--- Nooo…! ---
--- Vos crees que yo aguanto esta soledad, y lo peor es que ni hablás---
--- Tengo que saber de mi familia.--- dijo --- si están vivos.---
--- El que está de todas muerto sos vos, tenés muerta el alma, el espíritu, quien va querer saber si vivís o no, o acaso tenés mujer?, pues---
El se quedó callado, todas las preguntas le hicieron reflexionar, pero su boca permaneció muda. En un descuido se lanzó cuesta abajo, levantando nubes de polvo…..
---José!!! --- le gritó la muchacha --- No me dejés, ahora que ya  me haces falta.--- pero andate a la chingada, ya no te quiero.---
          La confesión le hizo detenerse, tiró a la droga la cachucha y haciendo una ronda a través de la palazón, se hizo al regreso, sosteniéndose de las raíces y buscando el apoyo de las piedras, para encaramarse otra vez al punto de donde había salido en la montaña.
          Candelaria, regresaba a paso lento sobre la vereda, unas lágrimas rodaron de sus ojos, manchando de tierra los cachetes, unos terrones fueron los paganos, ya que para sacar su ira, los pateo, hasta volverlos tierra.
          Pasaron un par de horas, el escenario no varió, en camino de retorno. Ya en el interior de la cueva, todos los enseres se encontraban en el suelo, el frío circulaba, haciendo incomoda la permanencia de Candelaria, ella limpiaba con el dorso de la mano los mocos, que le fluían a consecuencia del llanto. Se acurrucó en sus adentros cubriéndose con los trapos que encontró desordenados. Mientras en las afueras, a lo largo del horizonte se dejaba ver tímidamente los rayos naranja del sol, desperezándose en la montaña, la silbatina mañanera de las aves se dejaba escuchar en el rededor y las ramas se movían por el salto de las ardillas madrugadoras que se columpiaban alegremente.
--- Margarita!--- gritó el muchacho desde la entrada.--- Vení, repetime en mi cara lo dijiste allá abajo--- sin hacer el intento de entrar.
--- ¡NOOOO! --- respondió, mientras encogía los hombros y se volteaba al rincón, colocando las manos para ocultar el rostro.-- ¡Que NO! ---
--- Va pues, te arrepentiste…. Y yo que pensé……--- e hizo el ademán de alejarse.
Volteando la cara, mientras limpiaba su rostro, dirigió la mirada, el sol que ya calentaba le impidió ver adecuadamente, con la mano haciendo de visera, enfocó hacia donde escuchaba la voz, al no verlo hizo el intento de incorporarse. Se puso de pie y se dirigió al lugar.
--- Que haces allí….  No que te ibas --- replicó
--- No, es que yo…..
--- Yo que?.... que te ibas a buscar a tu familia o a tu mujer…..!---
--- Mujer!!!!. Yo no se de mujer, familia si, mi nana y mi tata están por allá en Comalapa.---
---Y entonces…..---
--- Yo quería saber que fue lo que gritaste allá en la joya…..
--- Que te fueras a la chingada?---
--- Noooo….. es de que como que te hago falta.---
--- ah! Eso, babosadas que uno habla.---
--- Yo pensé que hablabas en serio.--- insistió --- y eso que dijiste “ya no te quiero”, también fueron tonteras---
--. Quizás…..---
José tomó la bolsa de sus cosas , las acuñó en el peñón, desató su matate, sacó un rosario de una décima hecho a mano y se lo extendió.
--- Es para que no me olvidés, Ixten…..---
--- Pedazo de tonto…. SI!, me hacés falta y a lo mejor te quiero. O vos no sentís nada….---
--- Es que yo…… Yo no animé a decirte nada, pendejo que soy, sabés, me gustás desde que te vi en el río.---
La chica le tomó de la mano, que permanecía extendida con el obsequio en la mano y lo acercó  de un tirón para estamparle un tierno beso.

Cuentan los del poblado mas cercano, que por las noches una pareja, baja de la montaña a conseguir alimentos, se esconden en la oscuridad de los callejones, felices deambulan por los parajes y se desaparecen al salir el sol. Los ven siempre de la mano y en silencio….
(*).Ixten: joven mujer



viernes, 13 de enero de 2012

PERDONE JOVEN… ¡YA ESTOY JUBILADO! (II) )

          A pesar de todo lo acontecido anteriormente decidí volver a las andanzas y regresar a la institución que me vio en mis años anteriores para los tratamientos de jubilado. Por variar siempre con grandes cantidades de gente en la entrada, en los mostradores y sobretodo colas hasta para entrar al baño, donde el papel palin-piarse se encuentra en la puerta de la entrada, supuestamente para que no se lo peinen los conciudadanos. Además de que se escuchan de toda clase de ruidos y soplados que acompasado con los pujos  de las orinadas que para que les cuento.

            Llegué por supuesto a eso de las 6.30 de las mañana para obtener turno, me atendieron con una sonrisa y me enviaron a actualizar mi tarjeta de afiliación, donde me espulgaron con datos, firma, foto y características, como que si me recordaba de mi fecha de nacimiento y la dirección de mi casa. Digo, pasé la prueba y me enviaron nuevamente al servicio social donde después de algunas preguntas, la seño, me dijo si usted ya tiene ficha social, ya no tenía que pasar por aquí……Bien pero uno solo sigue instrucciones.

            Me remitieron donde es documentado para la ficha médica, allí me indicaron después de profunda investigación, digo profunda pues la secretaria se fue a lo profundo y recóndito del archivo a ver si aun existía mi expediente anterior.  Muy cordialmente me dijo con su carné nuevo vaya a la clínica No. 27, para que lo pongan en la lista y lo vean a eso de las 12.00…..

Me quede viendo el reloj las 8.45, buen rato tendré que esperar.

            Sentado en la banca de las antesalas de las clínicas, se me acercó un señor que me entrega una pasta de dientes, marca desconocida….

-- No gracias --- le indiqué ---

-- No tómelo, es sin compromiso…..--- e insistió en explicarme las ventajas de la pasta que ofrecía.

-- Le agradezco, pero no estoy interesado – indiqué – Casi inmediatamente me lo quitó de las manos, me volteó la espalda y se dirigió con el mismo procedimiento con otro vecino. Al poco rato después de haberlo convencido.

-- No se preocupe que yo le recibo cheque del Banrural, como hay agencia a la vecindad nada me cuesta irlo a cambiar…..y para que vea que le tengo confianza, le dejo mi bolsita con producto aquí recomendado……., si en caso le llaman para su cita lo deja en la silla y le dice al vecino. Fututis me dije a mi mismo, el que venga atrás que arree y me levanté y me recosté en la pared de enfrente.

            A la distancia se escuchaba a la enfermera, haciéndolas llamadas pertinentes de los que en turno les tocaba ir a tomarse signos vitales….

---Don Gustavo Pirir……  Gustavo Pirir

            Y Gustavo Pirir no aparecía.

--- Esteban Gutiérrez, Gumercinda Farfán, entran en ese orden…--- luego insistió – Gustavo Pirir…..---comentó en voz baja--- luego alegan que no se le llama….hummm!—

            Y que sabía la seño si don Pirir, estaba en el pipisroom, y ustedes saben que además de la cola, lo que cuesta a esa edad ejecutar esa acción. Bueno después de eso vienen las mojadas del pantalón, por andar a la carrera.

            Mas tarde, una señora muy aseñorada empuja silla de ruedas con don que portaba un bastón, debe de tener licencia profesional de conducir pues como le hace para pasar por tan pequeños espacio entre bancas, paredes, pacientes, pero, con todo y eso se fue a colocar cerca de la puerta donde llaman a los que estaban en turno.

--- Fulana--- le indica a su conductora.--- tocá la puerta pues!---

--- ya saldrán a llamar…. — le responde muy tranquilamente.

--- Que toqués la puerta te digo, no voy a estar aquí toda la mañana --- mientras con el bastón le señala la puerta y le hace ademanes de empujar la puerta.

-- Tranquilo… Monchito. Ya vendrá la enfermera….!—

            Somata el suelo con el bastón, mientras balbucea palabras no reproducibles, en son de cólera y desacuerdo.

---Mirá andá sentate mejor, busca una banca y yo me encargo de tocar para que me atiendan….--- Se le queda viendo a los ojos a otro ancianito que está sentado en la silla junto a la puerta…

-- Verdá usted, que sino hace esas cosas casi lo atienden tarde, y uno de paso con tanto que hacer……---

            En ese instante sale un paciente que de plano ya lo vieron y grita…

--Augusto Pineda…. Le toca….---- lo dice tan rápido y con voz apagada que a nadie le parece importar---

            La puerta permanece abierta a medias… empujándose y terminando de abrir la puerta el Sr. De la silla de ruedas hace su entrada triunfal, un enfermero le franquea el paso….

---Es usted Augusto Pineda….?---

--- No responde…. Pero a mi es al que me toca…..

--- Le tomaron ya sus signos vitales…..

--- Y  No es para eso que lo llaman a uno pues!.

            Por detrás penetra la fulana que lo conduce y entonces el enfermero se dirige a ella…

---Mire lo entra hasta que lo llame porque si no han traído el expediente, no le puede anotar sus signos.--- le muestra la salida --- quédese por allí cerca y cuando ya estén aquí lo entra.—

            Monchito se toma la cabeza se restriega la frente y a regañadientes, colérico abandona con su vehículo con destino a la sala de espera.

            Al cabo de uno rato de espera empieza nuevamente la llamadera de los que vamos a peso, presión arterial y pulso…. Pulso de be de tener uno para que lo incluyan en el listado. Bueno hay vamos, otra micro cola. Y van las indicaciones.

--- Súbase…. El sweater déjelo aquí… ---- le mueven la balanza .--- 148 libras, que no se le olvide…. Y pase a la silla ---

--- Levántese la manga --- le colocan es esfingomanometro, lo inflan……---- 130/85.--- lo apunta en el papel. ---Mientras le toman la muñeca--- 88 de pulso.. cuanto fue el peso…?

--- 148 libras.----

---Bueno salga de nuevo y espera que lo llamen cuando venga el doctor.---

            Bien ya esta haciendo hambrita pues es al filo del medio día y uno que otro paciente, degustan tortilla con queso, otro por allá un franses con chile relleno, con otro que se empina una grapette pequeña. Se acerca una señora a quien ya en ocasión anterior la había visto, se conduce en un andador en el cual cuelga dulces, tortrix y cuanta golosina se le antoja, eso que es prohibida la venta de chucherías dentro de las instalaciones.  Otra señora ya entrada en años con canasta en mano se me acerca y me dice:

--. Una su tasita de atol … joven, solo 3 pesitos.---

--- Gracias --- le indiqué. Y me calló en gracia por lo de joven, pues da la casualidad que yo debo de tener más años que ella. Bueno pensé el mercadeo verdad?

--- Ya es la última, y no le puse mucha azúcar por si es diabético.---

---Gracias, le agradezco --- considerada la señora, como sabría que yo era dulce… verdad?---



            Al fin de las cansadas llega el doctor y me llaman para la consulta. Penetro a la clínica 27, donde un galeno me espera revisando mi expediente que ya tiene un fajo de hojas.---

--- Buenos días --- me indica y contesto.--- ya tiene sus añitos de no venir, cuénteme que le  está pasando.---

--- Pues bien lo que siempre me ha traído al Instituto, la presión Alta, la diabetes y el asma--- y quizás para justificarme de mi presencia a destiempo.--- y como en esta época de lluvia me fastidia un poco mas la fatiga.---

-- Y que es lo que está tomando?...---

--- Tomo Isoptín, para la presión,---

---Verapamilo de cuanto ---

---de 240 una vez al día --- indique

--- Pero su reporte de la Presión, esta entre limites normales…. y que mas?---

---Para la diabetes, tomo glimepirede 4 mg. dos veces al día.---

--- Hágame un favor, salga y le dice al enfermero, que le mida la azúcar, y luego entra con el resultado, mientras tanto, yo voy a hacerle las recetas.

            Tal como me lo indicaron, lo hago, le aviso al susodicho quien me indica, que me siente toma una tirita de plástico, me pincha el dedo y después de frotarlo, le coloca en un aparatito apunta, el resultado y me lo entrega. Penetro a la clínica y le doy el papel al doctor.

--- Está algo altita – me dice – 225.---luego dice --- le voy a dejar Metformina 800 c/24 horas…,

Y para lo del asma que está usando?---

--- El Foradil y el Ventolín.---

--- Siempre le encargo que no debe de abusar del Salbutamol, que es el Ventolín, lo mas es 4 o 5 veces al día, dos inhalaciones.

---Ah perfecto, ---

---Le dejo este grupo de exámenes de laboratorio y el Electro, para el corazón, pase a que le den sus citas y en dos meses lo vemos en la clínica, con todos los resultados… Que le vaya bien…?

----Muchas gracias doctor, lo veo en dos meses….



            Se pasaron los dos meses y me encontraba nuevamente en las afueras del Camip, llegué a las 6.30 a dejar mi carnet en la cajita de la clínica 27, por variar ya habían 3-4 pacientes en la espera y la secre?, me enteré por el vecino que la joven llega alrededor de las 7.45, debe de ser consuetudinario de allí pues sabe hasta el horario de ella.

            Había olvidado que cuando me tocó en la clínica de la zona 6 hacerme los exámenes del Laboratorio, también de madrugada me fui a colocar en la cola un don le revisa los papeles y las muestras.

--- Del CAMIP --- inquiere, de la respuesta afirmativa me dice.---- allá adelante en la segunda puerta. No. 4, entrega las muestra y lo llaman para sacarle sangre……--- ya me retiro, cuando…, Señor las muestras les pone nombre, pase con la señorita de la ventanilla para que le de un marcador…..---

            Bien al fin, paso con la laboratorista, quien para hacerme agradable mi corta estancia en el cubículo, habla de la biblia, mientras me coloca la liga y me pincha….



            Vuelvo entonces, un mes después, a mi espera de la clínica 27, varias personas se acercan al escritorio, pero al verlo vacío se regresan y se sientan. Un galeno penetra al cubículo, saca los carnets de la cajita, escoge a 3 de ellos, busca los expedientes, llama a los encartados y luego se los lleva con rumbo desconocido. Suerte de los fulanos, quizás los ven rápido, pensé? No pasó desapercibido, alguien se levantó y protestó de la alteración del procedimiento, pero en fin el doctor tiene derecho a ver primero a sus recomendados. Al fin aparece la secretaria, se mete al cubículo, guarda su bolsa, su almuerzo, se quita la chaqueta, limpia su mesa, se coloca su bata de trabajo. Lista para laborar, conste que eran ya las 8.05. Se acerca la enfermera.

--Hola Clarita… Buenos días…. Como le amaneció---

--Aquí mire pues, ya pasó el Doc por aquí y me dejó un desorden con los carnets, ahorita le envío a los pacientes para que le tome sus signos vitales, a si no nos atrasamos, verdad?.---

            Llaman a los cuatro primeros, incluido yo, nos conducen a la clínica donde se lee fisioterapia, pero en fin ella sabe lo que hace.

-- Carlos Pérez…..Juventino Ruiz…. Haroldo Medina, Carmen Arziñaga… el mismo procedimiento, ponga su chumpa aquí, súbase a la pesa, 151 libras, ahora siéntese, presión arterial  135/75, calculan el pulso. Hacen las anotaciones respectivas y luego al final del corredor la clínica 27, allí lo ven.

            Me extrañé pues los asistentes en este caso estaban  muy callados, mientras esperaba frente a la clínica, pasaron ofreciendo lo clásico. Panitos con chile, tostadas, la prensa etc. Se acostumbra a ver a los personajes del corredor. De pronto se abre la puerta el galeno sale con un expediente en la mano y desaparece por diez minutos, al cabo del tiempo regresa e intenta abrir. Con llave. Se vuelve a ir y dos minutos mas tarde regresa con la enfermera, quien le abre la puerta.

--- Hay Doctor, no me deje las llaves adentro……

---Por eso no la cambio… gracias, ya sabe que cuando se case… le halo la cola…jajaja---

            Sale otro paciente y la puerta se queda medio abierta, una señora se acerca y la termina de abrir. De adentro se escucha….

--- No me han traído su expediente, ya pronto la atiendo…. ---

            Con las llaves en mano el doctor se retira nuevamente.

-- Al doctorcito como que le gusta estar paseando --- hace el comentario uno de los que esperan, si le llevo bien la cuenta esta es como la tercera vez que sale, después de atender un paciente.---

---- Tiene razón --- pensé – o a lo mejor tiene mal de orín, o urgencia de hacer pipís.--- pero bueno ya estaba en la expectativa que ya me tocaba entrar.

            Abre la puerta, jala un expediente y dice:

--- Don Haroldo, pase adelante……

            En el preciso instante que iniciábamos el diálogo, se abre la puerta y entra la secretaria con un par de expediente.

-- Doctor, ya revisó sus expedientes, el de la Señora Roldán, tiene que estar por aquí…. Búsquelo, porque tampoco se quedó en la enfermería.

            Después de la insistencia de la secre, toma los registros uno a uno, les da vuelta y el de la Señora Roldán brilla por su audiencia, contrariado se sienta abre mi expediente:

--- Hummm... Sus exámenes están bien, el Electro entre límites normales…. ¿Como se ha sentido?----

--- Bien lo que cabe….

--- Tiene algunas fibras musculares y residuos de comida en las heces, así como mala digestión, necesitaría algunas enzimas de tratamiento, pero aquí no tenemos……

---Quien lo iba a pensar --- ve pues, aquí entre las hojas de este su expediente está metido el de doña Roldán.---

--- Pues como le decía sus exámenes bastante bien, un poco alta la azúcar en el post prandial. Le voy a cambiar el medicamento, le dejaré lo último que hay para la diabetes--- revisa nuevamente – y en el examen de heces, fibras y restos alimenticio, necesito que tome enzimas, pero en el instituto no hay por eso no le dejo --- se me queda viendo --- ya se lo había dicho verdad? ---

            Se dedica a escribir las recetas, las firma y las sella.

--- Le dejo cita para el año entrante, se realiza nuevamente los exámenes, previo a venir. La señorita secretaria le indicará como hacer para la cita de medicina cada dos meses y que le vaya bien.---

            Para ajuste de penas, lo clásico, dos de las medicinas que me dejaron, No hay existencia, eso implica que debo de venir una vez mas en los próximos días, a reclamarlas, vaya pues, el viaje, la molestia de las colas y sobre todo el tiempo, me pone de mal humor. Pero ni modo.

            Ya encontramos la respuesta a nuestras penas, resulta que con suerte que alguien, Luisito nos está haciendo la campaña de ir al IGSS, a recoger las medicinas, bueno ni tan campaña, ya que se le remunera por su tiempo y sus colas.

---Pobre Luisito, viene cansado, agotamiento de un medio día de asistir al CAMIP, a recoger medicina de la Sofi,--- dice su cónyuge --- mientras con una toallita le limpia la frente y con un pañuelo le hace aire.—

Entonces cada dos meses, agarra un bus y se dirige al hospital, hace los movimientos necesarios y luego regresa con el paquete de los medicamentos, de ambos. En ocasiones acompaña a Sofi, cuando le toca su consulta, mientras ella se entrevista con el médico, él hace colas, se hecha su refaccioncita, etc. Bien pues como no tiene trabajo, en algo destina su tiempo y se gana sus centavos. Suerte de algunos fulanos, que tienen quien los mantenga.


BEISBOL DE MIS RECUERDOS


Sentado en las gradas del Campo de pelota "Enrique (trapo) Torrebiarte. Haciendo remembranzas de tantas cosas bellas ocurridas tiempo atrás, desde mi primera infancia vividas en esta instalación deportiva.

Gracias a mi padre quien me inculcó este deporte, creo que tendría unos 6 o 7 años, cuando en su compañía solíamos descender de la 1 Bolívar, el bus que llegaba hasta el final de la Avenida Simeón Cañas, donde junto al Mapa en Relieve se mostraba el campo de pelota.

A pesar de una serie de remodelaciones en los últimos 50 años, es el mismo, con los tubos de galvanizado que muestran los que en alguna vez fueron los palcos, a la derecha cerca de la entrada al dog out, había una caseta donde, el anotador oficial, hacía malabares con sus libros y con las luces de la pantalla, que se encontraba apostada en el jardín del centro.

Las gradas que circundaban desde el jardín derecho hasta en final de los senderos del otro jardín eran graderías de madera que en pocas ocasiones se llenaban de aficionados, así como las prolongaciones del área techada del parque, corrían a lo largo de las líneas de fabol de ambas vallas.

En fin la máxima instalación deportiva para el juego de pelota chica, de los últimos 60 años, no hay otra, por supuesto.

Allí se marcaba la historia de muchas familias de nuestro país, que eran los protagonistas de la pelota. Allí en el túnel que emerge por la entrada al dog out de tercera base, era el lugar predilecto y como exclusivo de la familia y la mamá de los Cuaches Iriarte, excelentes peloteros se los años 60-70.

Yo era aficionado del Equipo Taca, donde recuerdo estaban Lío Echeverria, el Canche Fernández y otros grandes peloteros dirigidos por Gerardo Tello

Y como voy a olvidar cuando después de que uno de ellos tomó turno, el bate se rompió, como curiosidad de patojo, pedí y me obsequiaron el madero. Fue como mi trofeo de niño.

Pero no solo era beis, jugaba con otros niños adentro de la tribuna como fuera de ella, en las arboledas que circundaban el parque, en el lugar que en alguna oportunidad existió el templo de Minerva, (Allí tenía el nombre de Parque de Minerva, por la estructura que fue derribada en ese lugar). Había un pequeño espacio que los patojos de la época utilizaban como campo de beis infantil. Allí conocí a unos chicos que eran de un grupo Scout de la 1era Av. Y Hospital General, que se reunían a jugar pelota en el campo. Con los que tuve mis primeras experiencias de participar en un encuentro, me prestaban guante para el fildeo y existía un pequeño bate de madera hechizo, la pelota era de cuero, o de hule. Las bases eran sendas piedras, que mas de alguna vez fueron causa de raspones, golpes al tropezar con ellas. Y sobretodo de las rotura de pantalones, que presuponían un halón de orejas de parte de mi madre.

El hipódromo del Norte, se decía que era donde Don Jorge Ubico tenía sus caballerizas, que luego se convirtió en un parquecito de juegos, con una piscina de 50 metros de largo pero 50 cm de profundidad, realmente era un bebedero para los equinos que servía para que las escuelas de la época llegaran a excursión.

Existía y era una admirable, la presencia de un ferrocarril, que circundaba esa área del parque la mayor parte de las veces se encontraba en reparación o descompuesto, pero cuando estaba en funcionamiento era la delicia de los chicos.

Ya con ese inicio, con la calía de mi parte me recuerdo de alguna oportunidad llevado en principio por mi padre y luego ya por manejo propio, llegaba al espacio donde ahora existe el campito de la Gálvez Sobral, donde vieron inicio al beis de pequeñas ligas.

Estudié en el Inglés Americano, donde uno de los maestros y pariente de la dirección del establecimiento. Don Reymond Montmorency, quien se decía había traído equipo, reglas y demás funciones del beis bol infantil a nuestro país.

Durante los recreos en las instalaciones hacíamos chamuscas de juegos con la mano y pelotas hechas de calcetines. Esa influencia, hizo que este personaje organizara y armara un equipo del colegio, donde yo era de los mas pequeños, tanto que jugaba con guante prestado, de esos que eran dedos enguatados y que para agarrar se usaba la palma, después de un partido no había mas remedio que dolerse de la mano, hasta que me fue obsequiado por un tío uno de los que ya contaba con canasta, el que en un principio me costaba hasta abrirlo y por supuesto atrapar las pelotas, con todo y eso me trajeron un uniforme gris, que decía WILD CATS. Y a mi se me ocurrió pegarle letras de las iniciales de la escuela. / E. A. S. de English American School.

Y así me presentaba con mi uniforme guangocho al campo de Marte, donde realizábamos los encuentros, me recuerdo que uno de los equipos infantiles famosos de la época era el Santa Apolonia, donde estaban los hijos de los dentistas, del Dr. Bocaletti y Mario Palais, total eran unas grandes chamarreadas los que recibíamos, ya que aparte de presentarnos sin entrenar ni nada de práctica, era obvio. Nuestro dirigente se preocupaba mas de llevar el Line up, y como era corto de vista ponía sus anteojos sobre el papel, pero el partido bien gracias.

Tuve la oportunidad de conocer un campo edificado en la 19 Av. y 4 y 5 calle de la actual zona 1, por la entrada del Cuartel General o de Matamoros, tengo idea que fue donado por los Calvinisti, familia de peloteros, que practicaban el beis, en los campos de la Estación del ferrocarril de la Ermita zona 6. Instalaciones muy bien hechas y recuerdo que en una de las participaciones que tuve en ese campo, me cayó una pelota en la cabeza, que me dejó tremendo chichón, claro que pasé varios días sin quitarme la gorra, pues temía que me prohibieran seguir jugando por el golpe. Tonteras de patojo.

Debo de haber estado rozando los 10-11 años ya me fascinaba el beis, no faltaba la oportunidad de ir al Campo de Marte a dar los batazos con mis compañeros del inglés, por pura iniciativa propia. Para la Kermes del colegio, en sus instalaciones, nos permitían organizar los partidos en el campo de la zona 15, pero era con pelota de Soft, debido a que habían accidentes en el campo además de rotura de vidrios de las clases, y hay de aquel que con ciega locura lo hiciera porque además de pagar el vidrio se hacía acreedor de una sanción, esto fue durante los años 1963 al 65, cuando dejamos por graduación.

Ya en la Universidad, las expectativas eran otras naturalmente nos separamos por facultades y dentro de la casa de estudio se imponía mas el futbol, cambie el deporte por la medicina.
.  Sin embargo se hicieron algunos intentos con Tisho Ortiz, que era short stop del equipo de la U. con el acompañamiento de Terelén, su hermano (espero recordarme del nombre y apellido), compañero de promoción  quien le hacía a la pelota chica en el campo de Marte.

Hasta llegar al año 1977, impulsado por el surgimiento del beis bol de pequeñas ligas, en el Liceo Javier, mis tres hijos se involucraron en el Equipo Transportes Guillén, patrocinado por mi suegro y empujado por Alfredo Monroy hijo, y el famoso Raúl –Lula- Zapata Rivera, casi todos los integrantes eran del Liceo.

Me envolví en la dirigencia deportiva, de ese grupo de niños que fueron las delicias de ese entonces. Luego se transformo en el Equipo Astros, donde Haroldo hijo, Lulita Zapata, Selvyn (el Pato) Perdomo, los hermanos Florián, Juan Carlos Velásquez, Vetorazzi, aunque mas pequeño Juan Pablo Medina y unos cuantos mas fueron imponiendo su calidad hasta convertirse en grandes peloteros que disputaron y superaron a otros equipos de la época, Los Tigres, Los Búfalos y los Gigantes. Otros patojos se adhirieron al equipo en la siguiente categoría, Alfredo Bonatti. Estuardo Méndez, Ascoli, los hermanos Contreras, Los Talas, que no eran del Javier. Ya para ese entonces se contaba con un equipo en cada uno de las categorías.

Varias familias del colegio Liceo Javier se involucraron, los hermanos Reynoso, Mario y Quique (el perico), los cuaches Arreola, los Hermanos Bonilla, Rodolfo Carrillo, Lainfiesta, Quique Aguilar Chang, Juan Sandoval y algunos mas de fuera del Liceo, Martín Machón, Los hermanos Padilla, con un agradable recuerdo la incorporación en esos años del Catcher Panameño, Rodrigo Luque,( QEPD) como entrenador, con buenos recuerdos de su capacidad y su don de gente a quien les infundió la garra y capacidad de los niños. Fue un excelente entrenador.

Tuve la dicha y la fortaleza de poder dirigir a estos chicos durante los siguientes años. Dicho sea de paso conocí a personajes de la dirigencia de los equipos de la Liga como a Chepe Cofiño, Al Ing. De león, dando sus primeros pasos de su organización Yankis, Ing. Oscar Perdomo, de los Búfalos, al Lic. Tuna Valladares, Presidente de la Liga en esa época. Y a tantas otras personas que de alguna manera nos ayudaron a mantenernos en la pelota. El Sr. Malouf de Nylontex, don Héctor Loaiza, de Alfa Repuestos Y formando la directiva de la Organización Astros, el apoyo irrestricto de Herbert Macz, Lic. Carlos E Reynoso, ing. Bonilla, el famoso Pato Lucas, Luis R. Sosa, Cesar Saavedra, Juan C. Sandoval y varios mas. El Lic. Colmenares que nos consiguió autorización de utilizar el Diamante Gallo, dentro de las instalaciones de la Cervecería, como lugar de entrenamiento y posteriormente para los encuentros de fin de semana. Esta directiva por sus gestiones pusieron a disposición de la Liga y la Organización Astros, que tuve el honor de presidir, un pequeño Campo en Villas del Sol, zona 12. Al final no se logró nada pues la compañía constructora utilizó el campo para hacer un Centro Comercial.

Siempre fui de la idea y hasta la fecha, que el principal objetivo era hacer campeones y mezclar el mejor esfuerzo, la garra, con el disfrutar de la adecuada participación, en este bendito deporte. Como se conoce a la fecha de Entrenamiento de Alto Rendimiento. Contábamos con Hugo Donis Mérida alias Cucaracha, quien era el preparador físico

En el año 1980, como campeones de la categoría infantil, nos ganamos la oportunidad de participar en el campeonato de campeones de la categoría, en la Liga Pequeña de Beis bol infantil, dicho sea de paso, esta liga era la mas competitiva y mejor organizada de ese tiempo. Participando el campeón de Xela, el campeón de la Liga Nabajal y el Astros de la Javier. Como siempre existen intereses creados y previendo que el equipo que por antecedente los Astros eran el equipo a vencer. Inventaron una sanción por medio de la cual nos quitaban el Titulo favoreciendo al equipo Gigantes de la señora de Urrutia.

Sin embargo en la final nos vimos las caras y el partido mas importante del Torneo fue entre Astros y el equipo Leones de la Liga Pequeña, quien se le gano en extraining. 5 por 4. Unica vez que un equipo del Javier hacía la hazaña de ganar a uno de la Liga Pequeña, que tradicionalmente era superior a la Liga Javier.

Eso fue la gota que derramó el vaso y optamos por emigrar a la liga pequeña, primero por la falta de apoyo de la propia Liga Javier y por la apertura que nos dio en La Liga pequeña de beis bol Gálvez Sobral. El equipo se transformó entonces en Prensa Libre, gracias al apoyo de la empresa y en particular de Cesar Saavedra. Junto a Lula Zapata hicimos el equipo mas competitivo de ese año. Allí fue donde floreció también un equipo de categoría pre-infantil comandado por el mismo Lula, Douglio Gómez y Alfredo Bonatti. Alli participaban los niños mas pequeños, como mis hijos Juan Pablo y Alejandro. Helion Florían, Mauricio Bonatti, Saavedra entre otros.


Tengo que hacer una acotación sobre una gran persona que tuve la oportunidad de conocer durante estos años, con quien compartí una buena amistad, no solo con el beis nacional así como, de Grandes Ligas, al extraordinario narrador deportivo, master en base bol, el gran Abdón Rodríguez Zea, con quien tuve la oportunidad de visitar el Yankee Stadium, durante una excursión de aficionados. Con sus dicharachos que le hicieron popular, como Estará bueno o no, Ave María Purísima, Te fuiste Marcelina, cuando cantaba un Home Run, o frases celebres como El que peca y Reza, EMPATA. Bien con Abdón nos unió eso el beis bol, recuerdo que el sábado a las 6 A.M. recibía su llamada para conocer los resultados del día anterior, de grandes ligas, que muchas veces yo los escuchaba a través de la Radio. La voz de las Fuerzas armadas de lo E. U. A. en la onda corta. Además que el me proporcionaba el anuario del beis, en la revista Smith & Streets, BASE BALL YEAR BOOK, publicada en Marzo. Compartía el micrófono en algunas radios cuando trasmitía encuentros del beis nacional, cuando ya hubo señal satelital los partidos de los sábados de grandes ligas, en la televisión nacional.

Mis recuerdos, fueron jornadas inolvidables ya que la calidad de pelota se vió reflejada en los muchachos, que se formaron en esa época, le ponía alma y corazón a la camiseta, en ese 1981, Como Astros-Prensa libre fuimos campeones de la categoría infantil y ascendimos con la mayoría de los peloteros a la categoría llamada INTERMEDIA, de 13-14 años, donde la calidad de pelota era bastante grande y los Equipos grandes eran el Leones, Pumas del Liceo Guatemala, el Codicasa, de don Fabio Leiva, el Kerns de Cesar Marroquín. Esas finales y play off, de esa categoría eran a muerte y de calidad. Ese fue el año del Triunfo, ganando el campeonato contra el Equipo Kerns, que había sido varias veces campeón. Durante estos dos años varios peloteros nuestros fueron convocados a la selección nacional, en donde estaban Haroldo Jr., Alfredo Bonatti, Selvyn Perdomo y Raúl Zapata hijo. Con varias participaciones a nivel centroamericano, dirigidos por Checha Marroquín.

Luego vinieron los años difíciles de la adolescencia, mientras ascendimos a la categoría Juvenil, que se jugaba en el campo grande, en el Trapo Torrebiarte de nuevo con el nombre de Astros. Costaba entonces juntar a los muchachos, difícil para llegar a entrenar, que los estudios, que las traidas etc. pero bueno siempre con satisfacciones, y logramos campeonisar a pesar de tanta situación especial de la época, se había logrado conjuntar un grupo de buenos muchachos. José Manuel López, Mario Lombardi, Quique Mejía, el famoso Chiltepe Juan Pablo Arriola (QEPD), L. Rodríguez y otros mas. Barrimos en un Play off, a uno de los mas fuertes equipos de la juvenil el Kerns eso nos dio la oportunidad de ascender a la Liga Mayor, en un año de expansión, apoyados por Lula Rivera Zapata, Douglio Gómez y Alfredo Monroy Jr. No estuvo mal la experiencia pues después de jugar una fase de clasificación, de 6 equipos, nos enfrentamos a los grandes del beis bol. Universidad de San Carlos que nos venció tres veces, a Municipal a quien lo perjudicamos pues le logramos ganar un solo partido. El Susertex no sobrevivió mas que un año, ya que en vista de que los muchachos jugaban por amor al equipo, se vieron tentados por varias instituciones, a través de ofrecerles suelditos, así fue como el 60% emigraron. A pesar de haber obtenido un honroso tercer lugar, con una mayoría de muchachos recién ascendidos, con Oswaldo West.

Algunos emigraron al Soft Ball, donde eran remunerados para jugar.

El año siguiente no fue posible inscribirse y mantener la plaza, por falta de jugadores. El esfuerzo había sido extenuante y me obligo a dejar mis ilusiones.

Fue toda una experiencia, tanto para los jóvenes entonces de los peloteros que permanecieron surgió la idea de darle oportunidad de incorporar al equipo Municipe. En tiempo de Alfredo Monroy (QEPD).

A todo esto Willy Mendizábal me dio la oportunidad de remembrar lo poco de beis bol que sabía incluyéndome como banca y con algunas oportunidades de juego con el Transportes Palmieri, entrenaba en el campo con el Municipal, donde pase a ser parte del Cuerpo Técnico de los Rojos pero como médico del equipo.

No se si hice lo correcto al haber pasado al equipo mayor a los chicos especialmente a mi hijo, pues las oportunidades que tuvieron de jugar fueron mínimas, que a lo mejor simplemente como cartas de prueba podían haber jugado mas, ya que un número minoritario de muchachos que ascendieron a la juvenil de ese año dejaron como semillero del equipo Rojo. Los chicos sobresalieron gracias a su calidad.

Visité esta instalación unos 5 años después, con la participación de Haroldo y Juan Pablo en la categoría especial, junto antiguos jugadores de los Gigantes. Lou, los Hermanos Lemus, J. Gándara y en el equipo DISMEL.

Eso fue hace unos 25 años o mas, abandoné entonces el Beis bol y por eso al inicio del relato hago la acotación de que el Trapo Torrebiarte, ha cambiado en algunas cosas, los graderios, de cemento, pero con butacas, la pizarra en el filder derecho, los gradas de lo que denominaba General ya con bancas de cemento. He vuelto a ver a muchas de las personas que en alguna oportunidad conocí en este estadio y hacer remembranzas de otras que ya no están, pero esos lindos recuerdos siempre se mantienen.

Por supuesto que todo eso se dio, es decir mi regreso por el acompañamiento de mis de hijos y nietos, ya perteneciendo al grupo Yankis. Que juegan en la Liga Javier, campo de Vista Hermosa, que lleva el nombre del fundador Hermano Salvador Alvarez. La verdad que este campito lo inauguraron es esos tiempos, era por si un potrero, sin grama, sin mallas rodeado de con postes de madera, o mejor dicho palos con alambre espigado, que para entrar había que pasar por debajo del alambre, hasta que se colocó una talanquera para abrir una improvisada puerta. Ahora ya con graderías, dog out y engramillado mas o menos adecuado y con malla que rodea el contorno del campo.

Esta fue la Oportunidad que tuve de reencontrarme con los campos de Pelota de la zona 2, después de mucho tiempo, cuando me mantenía fines de semana en las instalaciones con la participación de los peloteros y los hijos, ahora con los nietos, Haroldo Javier categoría infantil y Juan Emilio categoría Moscos-preinfantil. En la brillante participación en las selecciones Pre infantil. COPABE, asistiendo a Nicaragua, y en el Panamericano COPABE categoria infantil aquí en Guatemala, Oct 2011.

Estoy sentado en uno de los tubos de hierro de los palcos, nunca pude aprender a ver sentado el juego y menos ahora al asistir al campeonato Panamericano de Beis bol Infantil 2011, donde participa, uno de los Nietos.

Asistiendo en calidad de aficionado a los campos de Vista Hermosa, Campo Marte, para ir a disfrutar desde los mallas a ese grupito de niños entusiastas de la bola de costuras, redonda, que viene en cajas cuadradas, que pesa 4 onzas, que nos hace suspirar cuando los muchachitos demuestran sus habilidades al maniobrarla.

Se ve como es que las cosas no han evolucionado, siempre con las improvisaciones y con la interferencia de los padres de familia, que tratan de mover los equipos desde las gradas.

Quizás deberá ser así siempre, con los pacientes de siempre, los inconformes, los que llegan a ver a sus estrellas y no los partidos de beis. Pues este si es un deporte de conjunto, cuya exigencia debe de ser grande e importante ya que cada pieza es importante y se depende de todos y cada uno de los peloteros.


Hoy previo a cerrar este capitulo quiero hacer mención a la actividad final de la Organización Yankees, que se generó en Kermes para mantener la unión entre jugadores, padres de familia, cuerpo técnico, liga Javier, amigos y estrellas.

Fue muy edificante que durante la actividad, cuantos padres y madres de familia participamos en varios encuentros, para hacer las delicias de la concurrencia. Me vi realizado, al participar junto a mis dos hijos y mi nieto mayor en uno de los equipo, para contribuir con el éxito de la actividad.

Tuve la ocurrencia de llevar un regalo para la Galería de la Liga, con el fin que quedara en las paredes de los recuerdos una fotografía de la Selección Nacional de Beis Bol infantil, digna representante de nuestro país en el recién terminado Torneo Latinoamericano, celebrado en las Instalaciones de Trapo Torrebiarte. Esto lo hice con la idea de estimular y sobretodo agradecer a todas y todos los participantes. A la entrega pronuncie un discurso así:

- En el nombre de mi familia y el mío hago entrega de esta fotografía de la Selección Nacional de Beis bol Infantil, para hacer patente mi reconocimiento a los miembros del Cuerpo técnico y sobretodo a los peloteros, que participaron y pusieron en alto el nombre de nuestro país. Pero quiero hacer patente nuestro agradecimiento a todas las personas, Papás, Mamás, amigos, patrocinadores, liga Pequeña Javier y a la organización Yankis, quienes aunando esfuerzos hicieron posible el rotundo éxito del Torneo. A todos Muchas Gracias.


Espero en el futuro poder ver a Haroldo Javier, a Juan Emilio y a Andrés pasar por la gramilla del majestuoso Campo de Pelota y estas gradas, que permanecerán imborrables, me permitan sentarme a verlos jugar en los años venideros, como grandes peloteros.