miércoles, 26 de diciembre de 2012

FUE UN LIBRO



          Salgo con la mente de prisa, me asomo a la ventana, para observar el presente de la vida, el cálido viento me golpea el rostro, los incesantes ruidos matutinos se introducen en mi cabeza, me traen las ideas que despiertan los sentidos, para expresar las cuitas y las ocurrencias que revolotean en mi mente, mientras el tenue sol, detrás de los nubarrones oscuros de invierno, se deposita en la expresión de mis pensamientos. Fue tan solo un cuento, quizás las líneas de una narrativa. Tan solo fue un libro?. Una Idéa?
          En búsqueda de lo emocionante, acompañado de flores y música, la necesidad de tu presencia me incita expresar o parlotear, anhelando con el prisma de mi espíritu sereno, prender un diálogo fresco. Viene a mi mente, de mi para ti, como la primera historia de amor en mi vida, cuando en tu uniforme azul, tu inocente cara, convocaba sentimiento un encuentro de un vínculo, que aun en los albores de la juventud, inspiraba un viaje de dos enamorados de la vida. Puras y emocionantes remembranzas de un amor, de  los inicios de los años 66, gratos y hermosos tiempos aquellos
          Te veo y te siento como de costumbre, como un libro que después de haber sido empapado por la lectura llega a formar parte de una colección de escritos que se empolva en los recuerdos. Ya en conjunto, otras cosas han llegado a formar parte de los primeros lugares de tu preferencia, el éxito en tu trabajo, el consentimiento con los nietos y en algunos casos la indiferencia de los hijos... Fueron varios libros de charadas, de historias para ser contadas, ocurrencias que se ven todos los días y que en alguna medida causan revuelo, risas o lágrimas de los lectores.
          Destapa, seduce, con el dedo escurre las páginas que aunque ya ha producido lectura tiene alma, recuerdo, mística, plasmado está allí el espíritu, en las hojas de papel, como el  sello de una alianza de sentimientos que fueron interpretados para ti, un consorcio familiar de toda una vida, llegando a florecer como un ramillete de familia llena de maravillas, gracias al amor.
          Prendido en los anaqueles de la biblioteca, las amarillas hojas se doblan, vuelan como las quimeras, el orden de ideas, que plasman suspiros, historias mágicas, de personajes indomables, con poesía agradables que hacen destellos de ideales, aventuras volcadas en fábulas que hacen de la inspiración un crisol de miel y gracia. Allí permanecen los escritos que no se olvidan y aunque por el paso del tiempo, se destruyen de las esquinas, se apolillan en su seno, la esencia se deposita en las frases, que fueron realidad en algún momento y ahora únicamente estampas de un cuento.
          La vida es así, son como sesenta y tantos años, detrás de la pluma, es un decir, narraciones de cosas vividas aunque en contemplaciones de lo que ambos, seguimos dando a los demás, con mayor serenidad, con la basta experiencia que nos ha permitido el transitar por las vallas de la vida.
          En algún momento tuve la gracia de escribir sobre muchas cosas, charadas, aventuras y tantas cosas simples de la vida, de las experiencias contadas, ideas locas e historias surgidas de mi mente, ocurrencias quizás, que fueron como un camino para mantener en actividad mi mente y mi espíritu. Ahora un epitafio sobre el último paso en esta vida terrenal, ante la proximidad de la muerte.
          Un libro con un alegre principio y un final imprevisto del cual no quisiera ni pensar, pero que estoy seguro llegará en el momento menos oportuno, yo diría no en la flor de la vida pues ya he vivido bastante y las flores se marchitan.  Tantito así está a la vuelta de la esquina el otro paso, el del mas allá. Cuantos no quisieran decir el paso a la inmortalidad, pamplinas a la pura muerte, por no decir visita e invasión al campo santo. Todo se reduce a un último suspiro que va del peso, al desprendimiento de algo que lo llaman alma.   Un cuerpo inerte, que perdió unas cuantas onzas a la salida del espíritu, que es colocado boca arriba, entacuchado, que digamos reposa entre cuatro tablas, con listones blancos, un cajón que le han puesto un vidrio en la parte superior, para que los deudos, que pueden ser los hijos, los familiares de tercera y cuarta generación, los estimables parientes políticos, y uno que otro amigo, le vean la cara de pendejo aun después de muerto. Todo se reduce a estar unas 24 horas en una funeraria entre cuatro candelas, flores, coronas, con los grupos de asistentes, tomando cafecito, pelando a medio mundo, contando chistes, el cura llega a dar las últimas oraciones. Mientras el fulano duerme el sueño de los justos, que de plano no es sueño, de justo a saber, mas bien que le tocó, le tocó y no hay para donde.
--- Tan bueno que era!…..--- es el responso de algunos, que quizás solo conocen a la viuda, para endulzarle el oido o un chaquetazo.
          Y como allí, en las circunstancias antes descritas ya no se puede uno defender de la lengua viperina de las comadres. Que pasaría si se  levantara el muertito a decir.
---pero eso no fue así….., casaca, mejor  le cuento, mi versión.---
          Sería tan bochornoso que la verdad les sacará el color a los santos espirituales, que esperan sentados a que los deudos den el requiescat.
          Están además los otros parientes, que se truenan los dedos, los que elucubran en su mente, a quien será que le va a quedar la casa, el terrenito y las demás cosas. Porque serán pocos los que imaginarán a quien le dejó las deudas, si hombre, pobre la familia enjaranada con el pago de las tarjetas de crédito, las letras del carro de modelo reciente y tantas pendejadas que se compró en vida.
          Pero aun así con lo incómodo de estar dentro del féretro, creo que derrepente se le sube la presión al muerto, de saber como la familia se hace la repartición de los bienes, el cambio de nombre del negocio, las cuentas de los ahorros y las pocas joyas que acumuló en vida. Pobre la señora tendrá que sopesar, tanta preguntas como: ¿a quien le dejó esto el viejo…?
          Eso si, los escritos, los poemas y los cuentos, que de alguna forma son mi mayor tesoro, mejor si los dejan en la memoria de la Compu, YA QUE NADIE LES PUSO COCO EN VIDA, ni siquiera invitados a leer. Por lo menos allí uno que otro fan les hace porras o bien les da una repasada.
          Sería todo un rollo que en la morada final, pudiese sacar la Laptop, establecer una reunión, en el cementerio, con los que me antecedieron en este paso, a leer, comentar, y tomarse un par de tragos. Que simpático sería dar lectura a los trabajos, en torno del jardín del mausoleo, en el número 10 de la séptima Avenida del sector uno, a las 12 de la noche, rodeados de un montón de almas aficionadas a las redes sociales, tipo cementerio.com.
          Además hay que ser precavido, antes de que el sujeto de el paso hacia la mortaja hay que poner atención, preguntarle donde guardó, la cédula, el DPI y el contrato funerario. Déjenme hacer una acotación, por cierto, este ya no alcanza para cubrir los gastos del sepelio, pues el alto costo de la vida, se convirtió en el alto costo de la muerte. En esos trágicos momentos, para el difunto por supuesto, nadie se recuerda donde zamparon los papelitos. Con lo desordenado que era el viejo.
          Muchas de las demás cosas están fuera del alcance de la familia, la funeraria se hace cargo de ellas, de poner guapo al muertito aunque en vida fuera fello, una buena maquillada, para el vení acá. Conseguir el certificado médico de defunción, que diga de que murió el fulano, todo menos que de parto, imagínense la noticia a lo mejor resucita, con tal de ganarse el millón de dólares. Bueno que pongan que se le paró el……corazón, al fin se le paro algo…o simplemente felpó de viejo.      
          Después vienen las desavenencias, el ajuste para completar lo del sepelio o quizás reducir gastos. No por chaquetear a la viuda, hagan las exequias, en Catedral, Ni que fuera tan santito. Que el carro funerario sea tipo Limosina, que la carroza halada de 6 jumentos, si lo manda a pie mejor.
          Que donde lo deben de colocan los despojos, en el mausoleo de familia, ni modo que en patio de la casa.
---Lo ponemos encima de este o a la par del otro. Lástima que no es en la pura tierra a si no ocupa tanto espacio….---
          Luego vendrán las remembranzas, dentro del período de rezo de los 9 días, se vale un comentario favorable o una que otra lagrimona. Porque de allí en adelante, sin pena ni gloria, una vez borrado de la lista de los activos, cobrada la lotería, el siguiente paso es que nombren a la doña para que ocupe el primer lugar de los futuros candidatos a la magistratura del próximo a entrar a reino de los cielos.
          Un par de responsos, una misa una vez al año, visitas esporádicas a los Cipreses, con su respectiva somatada de la lápida, para ver si aun estas allí, o saliste a darte un relax en el mundo de los espíritus. Previendo, por supuesto que el difunto se adelante y resulte visitando a los deudos.
          En fin cuando el color verde del Mausoleo empiece a descascararse y el monte se deje crecer en las orillas, junto a la coronita de flores de papel empiece a ponerse amarilla por el tiempo, la veladoras a medio quemar se derramen en esterina, entonces será tiempo de ponerle el epitafio, ya que está a punto de terminar el último capitulo del que FUE UN LIBRO, que tan solo se comenzó a escribir.

lunes, 10 de diciembre de 2012

SOLSTICIO.



          El sol continúa con su ascenso dirigiéndose al Cenit, cada uno de sus movimientos se deja escapar ante la cúpula de las montañas, hasta asomarse a los campos donde las estructuras de piedra marcan su camino, mostrando el milagro del Solsticio de Primavera.
          El POM arde en el interior de la vasijas de barro, que evocan la cara de los dioses, soltando incesantemente el humo aromático, producto de la sabia granulada y seca del árbol del pino, que entrelazan  el ambiente con los rezos, las oraciones de armonización de los agricultores con el cosmos, para recibir los esperados mensajes del inicio de la siembra.
          Tiempo y sangre de la futura cosecha del grano blanco, mítica alimentación básica del pueblo indiano. La saeta de luz que parte entre las dos estructuras, que el calendario indica, señalando la exacta ubicación en el tiempo, la matemática y la astronomía legada por los ancestros se deja ver en la experiencia a través de la aparición de los sucesos.
          Los penachos ungidos de plumas sobre las cabezas, que coronan los cobrizos rostros de guerreros con sus lanzas de punta de oxidiana, que se apostan ordenadamente en las escalinatas de piedra, en las faldas que descienden de las pirámides, que señalan hacia el cielo.
          La pareja real que alza los brazos en señal de petición, junto al gran sacerdote que forman uniendo sus manos un círculo como de aureola, que deja atravesar los rayos del astro rey, que se proyectan en los altares de la marquesina del templo, luego se prolongan perpendicularmente hacia el suelo, mostrando el camino de la calzada principal, que se dirige al sitial de honor, del GRAN JAGUAR, aposento de los magníficos dioses.
          El trayecto del camino bellamente engalanada con las hojas de XATE, se rodea de los pobladores que en señal de sumisión se arrodillan al paso de los guerreros que abren el desfile dando paso a las andas llenas de guirnaldas que transportan a los soberanos, en su peregrinación a la plaza mayor donde la fiesta del cambio de temporada, se hace imponente.
          Los celajes se han pintado en el cielo y el sol ya se dirige a sus aposentos a su obligado retorno, para dar continuidad al tiempo de pasado a presente, en un futuro día siguiente.
          Las aves de corte vespertino, revolotean en el viento, asustando las copas de los árboles, iniciando la silbatina, cuyo movimiento empuja con sus trinos a la tímida luna que se resiste a aparecer hermosa, donde jugando a las escondidas se asoma quisquillosa entre las nubes.
          El bullicio de todo un día de emprendedora emoción, ha bajado, entrando en el reposado músculo de los Kaibiles, que arrastrando sus atuendos de guerra se retiran en lenta marcha. Los cantos de las Ixten, damiselas casi niñas, se vuelven remembranza, cuando los sacerdotes entran en meditación, cuando viajan a sus apartados dando fin a la efeméride.
          Los mecheros que ahora iluminan los monumentos que engalanan con ocotes, que arden para mostrar la magnificencia de las rocas esculpidas, que señalan la gran plaza, como un escenario especial donde KINICH AJAU, pasea su señorío deambulando a lo largo y lo ancho con los miembros de su corte y en compañía de la sin par, la princesa consorte  IX NAAH EK. El día acaba.
          El pueblo representa el nervio de sus habitantes, esperan con ansias el nacimiento del nuevo día para reiniciar labores. Despuntando el alba se agrupan para dirigirse a los campos a inducirlos con el arado, luego depositar los granos en las tierras fértiles, que para su crecer a través del tiempo, llevándoles al siguiente cambio de solsticio, época de levantar la cosecha, que les proveerá el sustento.
          Los artesanos y arquitectos se instalan en los campos cerca de los templos, donde grandes masas de piedra esperan a ser esculpidas, las ya modeladas son orquestadamente agrupadas una sobre otras, en la formación de edificios que darán vida a nuevos templos. Los grandes bloques que son conducidos, rodados sobre troncos de madera, los hacen circular hasta las alturas, a través de planos inclinados que los depositan hasta en la cúpula de las construcciones.
          Piedra contra piedra que se revientan dando forma a las figuras de los dioses, a los grifos que relatan fechas del calendario que dan vida a una vasta efemérides de vertiginoso ascenso, guerras y conquistas. Que daba muestras de una civilización inteligente, estudiosa de los fenómenos de la naturaleza, de los secreto de los cielos, al movimientos de la astronomía.
          Los pequeños lagos, las aguadas, formaciones de agua de lluvia, como el sustento del vital líquido, que durante la época de verano se veía mermado. La conformaciones de conductos, en la construcción de canales subterráneos una de las proezas arquitectónicas que permitían que los templos y los pueblos subsistieran. Agua que se hace penetrar en los palacios para la limpieza del alma y el cuerpo, con los baños de piedras calentadas con leña, pequeños cubículos, temascales llamados CHU´J,  donde la realeza purificaba el espíritu  con el vapor y hierbas medicinales.
          Los jardines exuberantes y los campos rectangulares donde se practica el juego de la pelota, ceremonia particular que evoca las grandes luchas entre los pueblos antiguos y sus gobernantes, por el ansia de poder. Antorchas luminescentes que abren el camino hacia los pasadizos y las catacumbas interiores de los palacios, donde se guardan los tesoros junto a las vasijas que contienen los féretros de los anteriores monarcas, que permanecen en las  tumbas, colmados de jade, oro y oxidiana. La señal es donde los pequeños altares que señalan cada una de los entierros poseen un recipiente de barro donde se instilan los fermentos de la caña de azúcar, que sirven de alimento a los que pasaron al otro lado de la cortina de la muerte rumbo al mar de la inmortalidad.
          Nombrados por jerarquía y signos de su estirpe, se consagran como los semi dioses del espectro terrenal, que funcionan como parte de la bendición de vida, en la abundancia de las cosechas, consignan el coraje en las batallas y puntos importantes de la cosmogonía Maya. Todas estas enseñanzas para la posteridad sobre la numerología, bases exactas en las mediciones del tiempo, arquitectura sobresaliente con conocimientos esotéricos y del mas allá.
          El astro recorre la bóveda celeste agitadamente para coronarse y formar la alineación de sus hermanos los circunvecinos planetas, el tiempo de la cosecha y  la recogida del grano, aún en mazorca, se acerca, el tiempo a transcurrido, muchas lunas se han dejado de ver y nuevamente el Solsticio se hace presente en el campo, caminando triunfalmente entre los edificios de conformación rectangular que dan paso a la luz, que se proyecta en las cúpulas de las pirámides mayores, con lo que dan fin a la nueva temporada.
          El ciclo de la vida se deja ver nuevamente, se corona con la nueva celebración de la llegada de nuevo maíz, tributo de tierra que hace que la subsistencia sea plausible y la descendencia retransforme de padres a hijos.
          Los pueblos no cambian, tradiciones ancestrales que hacen que el recuerdo de los ancianos se perpetúe en todo sentido, incluso plasmado en los monumentos de piedra que recorrerán la nueva ERA.

sábado, 1 de diciembre de 2012

LA CENA DE NAVIDAD



           El auto se detiene frente al edificio de apartamentos de la zona residencial, un hombre desciende, cubierto con un abrigo de piel, en su mano lleva una bolsa que anuncia un tienda exclusiva de la ciudad, camina unos cuantos pasos accionando su llave abre la puerta. El bullicio en su interior se hace evidente mientras los chicos corren en torno del árbol de pinabete fresco, que adornado con bombas y lucitas, nieve artificial, que se desparraman sobre los Santa close, ángeles y renos que cuelgan coquetamente de las ramas.
          Sobre la alfombra Persa, descansan al pie del árbol un sin número de cajas envueltas en regalo de la época, un oso panda gigante, una bicicleta y varias canastas exquisitamente adornadas, con galletas Noruegas, champaña e innumerables marcas de Vinos y licores estravagantes. Que se reposan en las bolsas de Marshmelos, frutas secas, chocolates refinados.
          En el otro salón los adultos confirman su buen comer con pavos rellenos, piernas de marrano que hacen un fantástico juego con la vajilla de plata y la porcelana fina con figuras navideñas. Los candeleros que atan de corbatas color verde, en parejas se alinean con una figura central de hielo esculpido que se antoja reservorio de ostiones y productos del mar, que inducen a ser degustados con las galletas de soda, por supuesto no falta el Caviar de última moda proveniente de las estepas rusas.
          Las copas transparentes de diferentes formas, que contienen los vinos mejor fermentados, que coronan cada uno de los lugares, donde los trozos de mantequilla y los deeps se muestran apetitosos.
          El padre ha llegado, después de quitarse el saco, en elegante frac, se dispone a ordenar el bullicio para convertir el momento en el acto protocolario en oficial, el inicio de la famosa cena de fin de año. Todo el grupo de vestido largo y mostrando toda clase de joyas o de tuxcido se  arriman a la elegante mesa, levanta el champaña y después de escuchar las palabras alusivas al acto, inclinan la cabeza en saludo al comensal que se encuentra al frente y le invita a degustar un sorbo del brebaje.
--- SALUD…., queridos familiares y amigos, que este fin de año sea placentero y lleno de felicidad. Espero que todos estemos así de bien el próximo año. La prosperidad sea parte de nuestras buenas cosas.---
          En el fondo se deja escuchar la música tradicional, que es acompañada por los niños que esperan con ansias el poder despedazar los papeles que envuelven los regalos.
--- We wish you a Merry Christmas…….. and a Happy New Year!!!!!!!!---

          Mientras a unos cuantos kilómetros de allí, en las callecitas empinadas de un asentamiento. Alguien corre con un paquete en las manos, lleva una sacola de colores que se encuentra deshilada de los codos,  a la que le faltan un par de botones usa una gorra pasamontañas, que le cubre las orejas. Son como doscientas gradas y el piso se encuentra mojado por la helada.
          En el siguiente recodo de la bajada, se detiene, se acerca y somata una puerta de lámina. Alguien le quita la tranca y le deja entrar, el silencio es evidente, una candela de cera alumbra en el medio de la mesita de noche, donde un cuadro con la figura de un nacimiento se sostiene con vaso de cristal, donde recibe luz y calor, una cuantas ramas de pino, esparcidas en el suelo, le dan ese olor a fin de año que se hace sentir hermoso. Todos están bien arreglados y recién bañados, sin estreno pero limpios, a la covacha le pasaron la escoba para dejarla presentable, colgando el calendario de la panadería de la esquina.
          La mujer de pie frente al fuego, con su vestido de florecitas, algo pasado de moda pero adecuado, se engalana con su delantal de manta, que aún muestra la marca de la azúcar, del costal de donde fue sacada. Alegremente ella le da vuelta al atol,  con la paleta, plato principal del festejo, los chicos cada quien con su posillo en la mano, saludan para que les llenen de su comida, urgidos quizás por salir a la calle donde se escuchan los cohetillos que rebotan en las paredes de cartón. El padre, entonces, saca del paquete, un par de tamales colorados, envuelto en hoja de plátano y una bolsa de pan, para acompañarlos.
          A los chicos se les hace agua la boca. Por lo que prefieren quedarse a saborear el plato.
--- Hay tamal para la comida.--- grita el mas pequeño, quien jala su banquito para arrimarse a la mesa, mientras la madre les entrega su respectivo plato de peltre.
          Los cinco se acomodan aculaditos en el sentadero, el padre en la silla y la madre de pie.
--- Bueno muchis, son dos tamales y debe de alcanzar para los cinco.--- calculando un tercio, le deja caer a cada uno de los niños. --- el otro lo partimos en dos con su mamá.---
          Prestos se avalanchan sobre el plato, nada mas que con sus deditos, sobre su pedazo de comida….
--- Tranquilos como camilos…. Primero aquí esta su francés para cada uno, Ahora lo mas importante, junten sus manos sobre la mesa y que mamá de las gracias al Señor por esta celebración.---
--- Gracias, gracias Diosito Santo, por darnos esta comida, por mantenernos aquí juntos, los niños y mi marido, todas las bendiciones que nos envías  nos mantienen fuertes en la fe, te pedimos que el próximo año, nos des como ahora, así, con salud y con lo necesario para sobrevivir.  En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amen ---
          Todos formaron la señal de la cruz, santiguándose religiosa y humildemente. El mas chiquitín, entonces, tomó la palabra.
--- Y de verdad Jesús, te doy gracias. Y POR FAVOR ACUERDATE DE AQUELLOS NIÑOS, QUE NI SIQUIERA TIENE UN TAMAL PARA COMPARTIR…….
          Junto aquellas palabras, siempre savias, se dejó escuchar en el ambiente la música celestial de Noche de Paz……..


“SEÑOR DAME LO NECESARIO PARA VIVIR.
LO SUFICIENTE PARA PODERTE SERVIR
NO ME DES TANTO QUE ME OLVIDE DE TI”
 

jueves, 29 de noviembre de 2012

LA MEDALLITA


          Locos los vientos, invaden los rincones con su gélido manto, las láminas se sacuden y rasgan con su tableteo el techo de la covacha, mientras en las rendijas se escapa el humo de la fogata de chiriviscos que tuestan las arqueadas tortillas, como no son del día la escarcha las hace tronar en el comal de lata que junto al tarro de barro, calienta el aguaré. Sentada en el suelo la chica, se acerca para que el calor le pegue en las canillas, mientras se soba las manos para intentar obtener la energía necesaria para su cuerpo.

          Ayer fue el fin de mes y su papá llegó borracho, con toda clase de estocadas, sucio, en calidad de bulto le dejaron sus amigotes en la entrada del cuarto, sin zapatos y sin un quito entre la bolsa. Desde que murió su madre, es así todos 30, 31 del mes, es una agonía difícil de aguantar, pero así es otro resto de semana, de pedir fiado o quizás regalado para poder aguantar el vacío del estómago de ella y sus hermanos.  Los dos mas pequeños ajenos a la vida, se le va en salir a la calle y agarrar a patadas una botella plástica, o una cabeza de muñeca que les inquieta por el mentado FUT.
          La jovencita está intrigada, hace días que nota cosas raras en su cuerpo, los pechos le crecen, junto a su instinto maternal, ya no le gusta verse chorreada, cuando se pasa frente a un pedazo de espejo recostado en un cajón, junto a su cama. Con el pensamiento en el aire, se resigna mientras se pasa un escuálido peine para arreglar sus greñas de pelo fino y dos colores, no por tinte sino por su estado nutricional. Una lágrima recorre su mejilla, un tanto tostada por el clima, haciendo remembranzas de cuando su mama le acuchuchada, por ser la única hembrita de la familia. No comprende la tragedia de su vida y la distancia de conocer el porque de la soledad desde la ausencia de su ser querido.
          Después de haber conseguido unas hojas de macuy y un medio tomate, hierve en un trasto, los menjurjes que de pronto le engañan el apetito a su hermanos, con las tortillas que se quiebran de tueste que permanecen el fuego, se envalentona para invitarles a comer “ALGO”, mientras su tata despierta.
---Marinaaa..!!--- rezonga el padre que se tambalea semi sentado en el colchón de paja --- Marina..!, patoja pendeja, vení pa´ca.
La niña temerosa, se acerca, le encara.
--- Mirá vos patoja, andate a la tienda de la esquina y le decís al señor ese, como es que se llama?. Que te venda un octavo, que después se lo mando a pagar. —
          Ella da media vuelta, sale por la puerta, pero se queda recostada en la parte del exterior, sin cumplir las órdenes del padre. Se hace de corajes apretando sus manos y golpeando los trozos de lepa de la pared, se toma unos minutos y regresa.
--- Que hoy no hay fiado, dice Don Marcos.--- indica.
--- Que desgracia, viejo come mierda, como que le debiera plata.---
--- Mire papá y no le da vergüenza venir así a la casa, la verdad, después de haberse matado el pisto de la quincena en puro guaro, que bárbaro.---
--- Aaaah.....!, y vos que sabes de la vida, patoja enclenque…. Si estuviera tu madre ja!, ella ya me hubiese arreglado un mi caldo quita goma y hasta mi trago me hubiera dado.---
--- Si…. Si mi madre era babosa y lo aguantaba.---
---Que dijiste……!, igualada---
          Temiendo lo peor, toma a sus dos hermanos, que nada lentos ya terminaron con su sopa y los lleva a la calle, donde alcanzan a escuchar las maldiciones y vulgaridades del engomado, que de pronto lanza cuanta cosa le queda a la mano, para manifestar su cólera y berrinche.
          Mas tarde,  el hombre, medio arreglado, se asoma al dintel de la puerta mientras trata de componerse el pelo alborotado, con las manos. Se mete las manos a la bolsa, para registrar haber si le queda algún rescoldo de monedas, extrae en la derecha un jocote verde a medio comer untado de sal y una medallita de la virgen de Guadalupe, la que vuelve a colocar en la bolsa.
--- Hay vuelvo, voy a buscar que comer y quitarme esta maldita goma, hay se entran….!---
          La tarde se hizo noche, en medio de los latidos de los perros y el recorrer de la pálida luna de cuarto menguante, en las callecitas del asentamiento, el frío rondaba y se hacía presente. Después de atrancar la puerta, Marina acomoda sus hermanos y se sienta junto a ellos a esperar, el sueño la hace presa y se dobla sobre su costado, lo helado la hace buscar acomodo y calor junto a ellos. Los repiques de la iglesia cercana le hacen sobresalto y el paso de los transeúntes le indica que el día ha comenzado. Un tanto adolorida por lo incomodo de la dormida se levanta, se dirige hacia la puerta, suelta la tranca, la esperanza se ve frustrada, el bulto que le acostumbra encontrar no está.
          Tantas veces así había pasado que sin más retorna con la pena, pero al ver a los niños, se refunde en los pensamientos de preocupación y la responsabilidad de su manutención. Los obliga a que se levante y como de costumbre sacude la cama y envuelve los ponchos….
           Los días han pasado y la ausencia del padre se hace presente, mas cuando una vecina se le acerca a dejarle unas tortillas y un traste con caldo para que se alimenten, los rumores no se hacen esperar, desde que se fue con una mujer, hasta que lo metieron al bote por borracho.
          La puerta resuena con los toquidos que espantan, uno de los niños asoma su nariz en el medio abrir.
--- Es el tío Alberto…. Marina, lo dejo entrar?---
--- Abrile pues…..---
--- Patojos como están, me informaron que Julián no aparece, haber como está eso?---
--- Si tío desde el lunes, hace tres días que no se asoma por aquí.---
--- Denme chance, voy a  ver donde se perdió este…..---
          La búsqueda se inicia, sin resultado alguno, ni en las comisaría, ni en los hospitales se identifica ningún personaje con las características y nombre del fulano, la tensión crece, mas por el estado de los tres niños, que abandonados en su casa, que no tienen  oficio, ni quien los cuide ni les de comer, y la situación de violencia que se vive.
          La chica ya no sale, teme por si misma, los coyotes de las Maras le rondan en su soledad, a sus trece años toma muchas precauciones, escondiéndose de cuanto fulano se le acerca. Los niños no asisten a la escuela, las gentes de buen corazón y los servicios sociales les ayudan a su subsistencia. La familia no existe. La pastoral social de la capilla, le acompaña para que en el comedor Infantil, les den alimento a cambio de pequeñas labores.
          Una ambulancia hace su parada, junto al cementerio de la población, el tío Alberto, baja junto a Marina y se dirigen hacia un costado de las oficinas, varias personas que se encuentran en las afueras, platican mientras les ven pasar al interior. Un señor de particular les franquea el paso.
---Vamos a una identificación.--- indica Alberto.
          El gendarme les abre paso y les muestra donde  está el encargado quien los conduce hasta una camilla de cemento que se encuentra ocupada por un cuerpo humano cubierto por una sábana de color gris.
--- Están preparados --- les indica --- esto es harto desagradable, sobretodo este cuerpo que tiene muy desfigurada la cara, difícil de reconocer.---
          Descubren el cuerpo. La impresión de ver el cadáver se hace evidente:
--- Augggg…! --- replica la niña, mientras se tapa la boca y hace el intento de vomitar.--- que horrible.--- No se si es él!---
--- Lo viste bien --- le pregunta el tío.--- yo no lo pude reconocer.
          La niña se tapa la cara y con el corazón hecho pedazos, asiente que es posible no sea su familiar, con la mano sobre el hombro la conducen hasta un escritorio, donde le preguntan sus datos generales.
--- Siéntate aquí --- haber vamos a ver tu nombre…?
--- Pobre este fulano, lo atropelló un bus, no tenía identificación, lo único que andaba entre una de las bolsas del pantalón, era esto.---
          En una bolsa plástica que se encuentra en el escritorio, se encuentra una medalla de la Virgen de Guadalupe. La niña se pone de pié y en un mar de llanto grita.
--- Si es mi papá…!, esa medalla yo se la regalé para su cumpleaños y el día que salió de casa la cargaba…..



martes, 27 de noviembre de 2012

LA CITA



          Envuelto en una chamarra de cuadros amarillos con corinto, se encuentra acurrucado en la banca que da de frente a la entrada del cuarto de cuidados intensivos, la puerta se golpea cada vez que alguien pasa espantando los vientos, con rechinido de la apertura de cada una de las hojas en el vaivén del movimiento, del personal médico del santo hospital.
 
          Adentro un equipo de vestidos de celeste con sendas batas blancas, se embrocan sobre una camilla donde intentan dar respiración artificial y apretar a mas no poder el pecho del sujeto en una camilla, la que moviliza dentro de la unidad acercándola al equipo de resucitación, una perilla de tamaño de balón de futbol americano es constantemente apachada, con la que le inflaban el pecho. Las descargas eléctricas cada vez mas intensas se intercalan con el 1, 2, 3, de la respiración asistida.
          El griterío del personal se deja escuchar con alarma y suspicacia, mientras el aliento de vida se alejaba cada vez mas del cuerpo del paciente.
--- Ya no mas……imposible hay que declararlo muerto….--- fue el grito del residente que se sacude el sudor de la frente, antes de sentarse a meditar sus actuaciones.
          Vaya sobresalto, el sujeto de la chamarra se pone de pie y observa desde el vidrio circular de la entrada, como el fin del espectáculo, sin saber que se trata de un enfermo en particular, regresa al sitio donde permanece en la fatídica espera.
          Un par de horas mas tarde, se pone de pie, con el fin de estirase y descansar el adolorido cuerpo, una persona aparece en el corredor que viene de la emergencia, se le acerca, con paso acompasado.
--- Buenas noches--- saluda al recién llegado.
          Sin mucho ánimo le devuelve el saludo levantando la mano. Se sienta en la banca sin inmutarse.
Acto seguido, se toma y registra la bolsa de pecho, saca un cigarrillo, cuando está a punto de  encenderlo, recibe una alerta del recién llegado. Le muestra apuntando con el dedo índice derecho, donde prende un rótulo de letras rojas que dice NO FUMAR.
Guarda el tabaco, poniendole la mano en el hombro, le dice:
--- Véngase amigo, en verdad aquí no se puede fumar, acompáñeme le invito un café, afuera, en la cafetería, hasta un pito nos podemos echar allí---
          Casi como empujado y con poco deseo de hacerlo le acompaña hasta la salita de la cafetería, que se muestra desierta.
---Dígame viene a visitar algún enfermo?---
          Asiente con la cabeza, la que cubre con un sombrero pequeño de fieltro, una bufanda de color negro que le esconde gran parte del rostro que metido en las solapas altas de un abrigo oscuro, que le vuelven un incógnito, el sobretodo empolvado, que le llega hasta el suelo, le da un aspecto lúgubre..
--- No es mucho para hablar --- le dijo --- le entiendo cuando uno esta acongojado y tiene algún familiar enfermo lo que menos quiere es charlar. Hace una pausa.--- Un cafecito?... negro o con leche, no se preocupe yo lo pago--- dirigiéndose a la camarera del lugar.--- Oiga…dos tasas se café negro, por favor---
          La chamarra de colores la colocó sobre el respaldo de la silla, luego le pone dos cucharadas de azúcar a la tasa y se empina el  brebaje, que humea de caliente.
--- Fíjese que tengo un par de días de estar aquí velando a mi patojo, le zamparon un par de plomazos en un asalto de un bus, lo trajeron grave, sabe lo operaron, allí está y bueno esperando la voluntad de Dios, tan solo una vez me han dejado entrar a verlo y yo le pido al Señor que me lo cuide, apenas tiene 15 años, está por salir de la secundaria ….--- varias lágrimas brotan de sus ojos, que las limpia con la orilla de la manga del sudadero.
          El pálido e inexpresivo rostro del personaje, no emite palabra alguna, se conforma con hacer leves movimientos de aceptación de lo que le cuentan. De pronto se pone de pié, se encamina a la salida.
--- Óigame mister, a donde va..?, ni probó el café.---
--- Discúlpeme tengo una CITA…..---le balbucea cerca del oído y se dirige al corredor de entrada.
          El tinte de la vos, como expresada guturalmente, le repica dentro de la cabeza, mientras un escalofrío le recorre hasta las entrañas. Salta de su asiento en forma automática y le persigue, mientras se cubre con la chamarra.
          En el umbral y al fondo del corredor un joven se encamina al encuentro de ambos, porta un camisón largo de color pálido, con la mirada fija, despulida, sus facciones de un matiz ámbar, que contrastan con la contra luz que se proyecta a sus espaldas, que transparenta la figura de su escuálido cuerpo.
--- Manuel..!, hijo, que haces levantado…!.
--- Con él, es la CITA…--- le indica el caballero del abrigo…
          Pasan a un costado y sin mediar palabra, ni saludo se alejan del encuentro. El padre se toma el rostro, temiendo lo peor se hinca a medio pasadizo.
--- Oh…! Dios. Noooo!--- 
          Ambos desaparecen en la rampa de la entrada, mientras los primeros rayos del sol se desperezan en el horizonte, un viento del norte le sacude el frío de la madrugada, que desvanece las imágenes de la pareja….

          En un cuarto de la callecita de un asentamiento, donde una puerta se muestra con una cortina blanca con una moña morada. Alrededor de una caja de pino, cuatro candelas le señalan, unas cuantas coronas y flores le hacen guardia, las mujeres sollozan apenadas mientras un grupo de muchachos, que cuentan historias, permanecen silenciosos y se acongojan por lo ocurrido al compañero





domingo, 25 de noviembre de 2012

EL TESORO DE LA ABUELA



Los cascos de la mula resuenan en el pórtico de la entrada, sueltan las trancas, mientras el picaporte se destraba, la caravana la preceden tres perros, que laten a mas no poder para anunciar su despedida, mientras se enfilan por la calle ancha con dirección hacia la estación del ferrocarril, en treinta minutos se asoman y con paso largo atraviesan los rieles, buscando la callejuela que les lleva al zanjón que da entrada al potrero donde en mansedumbre un atajo de vacas rumian intranquilas mientras los chivos sueltan sus mugidos de hambre, a la espera de su turno para mamar.
            El jornalero que brilla por su ausencia, se despereza junto a su mujer en el catre del cuartucho, donde se guardan las cubetas, los lazos, los aparejos y los tambos de acarrear el blanco líquido.
--- Ya era tiempo que te levantaras…. Mirá mas de las 4 de la mañana y vos montado, como que si no tuvieras que hacer.--- dice el Abuelo.
--- Es que me agarró el tiempo…voy volado.---
          El movimiento junto a la bulla de los animales se aumenta, mientras uno a uno los becerros son liberados para buscar sus nanas….
          Doña Mariíta ya esta levantada, junto a la cocina dándole fuego a la leña por variar se encuentra siempre rodeada de los animalitos de la casa, quienes le halan el vestido insistiéndole que ya es hora de su comida. Los bodoques de masa para la Lora, que canta Ave maría, algunos pedazos de pan embadurnado con un chorrito de chilate para los gatos. Ella desgrana con su diestra una mazorca para liberar los granos de maíz para las palomitas que revolotean por su cabeza.
          La fiesta de la mañana se ha iniciado, mientras se espera la llegada de los tambos de leche, para poder desocupar la cola de vecinos que se acercan a comprar, las muchachas han iniciado la torteada, pues el comal ya esta caliente, las tablas de quesadilla y las butifarras han sido colocadas en la mesa del comedor. Solamente en espera del abuelo que a su llegada. Desde su bestia hace el toquido tradicional frente a las tablas del portón.
--- Ton, tontonton, ton ton.---
---Es Vicente…. --- grita y todo el mundo se pone en movimiento --- Fulana, cuela con manta la leche en la olla grande y despachen a las gentes que están esperando, desde la 6…. Como que le agarró la tarde.---

Los perros se han incorporado en su solicitud de comida y laten alrededor de la señora,  le empujan con las pezuñas para que les ponga atención.
Los chicos se acercan a los abuelos para darles el mento, las jóvenes se apostan en el corredor con sus vestidos largos de múltiples fustanes, para dar los buenos días, a papá.
          Don Vicente se acerca a la pileta del patio para lavar sus manos, desmonta de un clavo una toalla que le sirve para secarse, se dirige pausadamente hacia el interior del comedor mientras arrastra sus espuelas, toma su lugar en la cabecera de la mesa, se quita el sombrero y lo coloca a su diestra colgado de la silla, sus hijos  y nietos, uno a uno hacen presencia y toman asiento alredor de los viejos.
--- Callen esos chuchos, métanlos en el granero, así dejan de chingar….---
--- Papá!....--- dice una hija.--- Por favor estamos en la mesa---
---Precisamente por que estamos en la mesa, que no chinguen….Ah!---

          Los restantes litros del leche han sido colocados en la batea, junto al cuajo, lo que mas tarde se van a convertir en los quesos frescos. La abuela introduce sus manos firmes dentro del caldo para asentarlo, dejando que líquido amarillento suelte, el sobrenadante se cuela con costal de manta para dejar el agua que se pone al fuego para que se extraiga el requesón, parte final del proceso que deja el chilate para los marranos.
          La masa se estruja dentro del costal y luego la ponen en la piedra de moler, para el primer acto de amasijo. Que termina en la batea donde a mano se revuelve y amasa agregándole la sal. Los  moldes de madera hacen de los cuadro donde se depositan las medias libras del quesito fresco, que se envuelve en hoja de plátano para conservarlo suave.
          Los restos en la batea, la abuela los usa para mezclarlos con masa recién cocida para fabricar los mamachos, una especie de taco de tortilla que envuelve y se mezcla con el queso, manjar que digno de saborearse durante la hora de la refacción, con el cafecito y el pan de yemas proveniente de Shusho, de la Juana Cacho.
          Todo está preparado, las tres hijas y la abuela, con sendos mantillones de color blanco, libros de oración y alabanzas, se enfilan por la empedrada calle frente al parque, y el atrio del calvario. Cuelgan las camándulas, mostrando su crucifijo para las oraciones de hora santa vespertina. Las Girón se aprestan a sentarse en la primera banca de la derecha donde se mantiene reservado el espacio de la familia. María Teresa es la que conduce el rezo. Agustín el sacristán acompaña los cantos con su organillo de fuelle, que a veces desentona por su antigüedad. El Cura da las buenas tardes y procede al acto litúrgico.
          El murmullo de las oraciones  se levanta junto al humo del incienso, hasta llegar al punto culminante de la consagración, donde las campanas se lanzan al vuelo para anunciar el final de la hora de la santidad.   Los chicos que son los que primero abandonan la iglesia se congregan para jugar tenta en el atrio, mientras las rezadoras se sientan en el pretil del rededor a platicar cualquier cosa.
          El sonido del reloj de la gobernación se impone a las 6 PM. Anunciando que es hora de volver a casa y prepararse para la cena. Aun en el zaguán de la casa se acumulan las chicas, talvez para un decir adiós de algún amigo, despedirse de doña Carlota la vecina o contar un chisme con alguna compañera del INSO.
          Mariíta, presurosa se dirige a la cocina a dar las ordenes de prepara la cena mientras desgrana unas mazorcas para llevar a las gallinas del patio trasero, la Lora transita en su hombro, haciendo la bulla de cómo llaman a los animales.
---Prrrrr, nic, nic nic….--- imita  a la abuela cuando llama a  los pollos.
          El motor de la energía se deja escuchar y las bracitas se encienden en cada esquina, al igual que en la casa donde los bombillos resisten los bajones de luz a cada cierto tiempo.
          Ella siempre está ocupada, se sienta en la butaca del patio para cocer algunos trapos o zurcir unas calcetas. Mientras una de sus hijas la aborda y le dice:
--- Mamá… allí en el zaguán esta la Estelita, que dice que usted le dijo que viniera a verla.---
--- Si ya se hija, sáquele una libras de frijol y un pedazo de panela….sabés la pobre no tiene de que vivir, pobre aunque sea con eso se le puede ayudar.---
---Hay mamá, usted siempre tan buena gente, por eso es que se aprovechan de usted….---
--- Hija cuando a uno le llena de satisfacción ayudar a los mas pobres. Dios lo bendice a uno.---
          Detrás de esos ojos pequeños color café, de unos espejuelos algo desvencijados, se guarda una dama con alma llena de bondad, un corazón de oro que siente compasión por sus semejantes. Acariciando con sus manos, la Chabelita le arregla sus cabellos mitad canosos.
--- Mamá, no cabe duda que usted es una Santa…..--- 



sábado, 17 de noviembre de 2012

UN DIA EN EL MERCADO



          Los canastos suculentos de jocotes de corona se exhiben, como confeti de colores en las aceras del mercado, donde los paseantes se agachan para escoger los de tamaño grande o como diría los mas galanes, para hacer de su gusto un exquisito manjar.
  --- A cinco la mano…..ofrézcame --- es la cantaleta de la venta.
El regateo se hace evidente con las locatarias que proponen lo mejor de su producto.
          Mas adelante en la caseta hecha de lámina y nylon, cuelgan los collares de manzanilla, las hojas de pacaya, junto a los volcanes de musgo fresco, con olor a tierra mojada. Toda la artesanía, de pastores, varios animalitos, ángeles, sobretodo niños, niñitos Dios, desnudos, anunciando con sus manos las bendiciones de la época, junto a él, la boutique de su ropa donde se destacan los mantillones tejidos a mano, o el vestidito de tela típica.
          Las bolsas de papel de china, con pintados paisajes, las casitas de cartón decoradas humildemente, ángeles, pastorelas rodeados de arenas de colores que son la maravilla para la creatividad que lleva a producir los nacimientos tan tradicionales de nuestro terruño.
          La venta de buñuelos, donde el aceite hierve a mas no poder para chamuscar la masa blanca. Las mesas con manteles de linóleo, que se muestran con los grandes garrafones de los frescos, junto al especial de Súchiles, que hacen que la gente se ría mas de la cuenta, por el fermento de la panela. Las bancas siempre repletas con los comensales que disfrutan los molletes en dulce, los buñuelos en miel y las tiras de plátano verde refritas. No falta el atol de masa, con piquete de frijol negro, salpicado de chile.
           Al llegar a la esquina, se balancean las pencas de banano entre amarillo y verde, donde al por mayor se deslizan las cantidades de plátano, que provienen de la costa. Desde allí se observan las carretas de mano que se apilan en la cercanía, se movilizan cuando deambulan con las cajas de tomate maduro, rumbo a la plaza donde se extienden las ventas de verdura, frutas y tantas otras cosas que se resplandecen con la luz del sol.
Las amas de casa se movilizan con prontitud entre los canales que les permiten pasar y hacer una visita exploratoria de las gangas, con el canasto bajo el brazo, o con la bolsa de brin a medio llenar, gestionan las compras de los granos de frijol negro o colorado para la hora del almuerzo. Las marchantes con usual habilidad recogen su balanza donde el contrapeso de algunas piedras, hacen el equilibrio para marcar la libra o menos de la venta.
--- Con todo y su ganancia patroncita.--- mientras le muestra la pana con el objeto de soltar unos cuantos granos mas sobre el producto. Se le acerca al oído de la compradora.
--- Hay mamita, cuídese,  métase su monedero en el buche, mire andan unos rateros por allí, no vaya ser que se lo roben.---
          La señora voltea la cara a su lado para observar sobre su hombro la actitud extraña de los hombres que pescuecean frente a la parada del autobús, se hacen los indiferentes mientras holgazanes, señalan sus aviesas intenciones. Presto la señora se introduce la mano en el sostén, para esconder sus pocos pesos y sale rápidamente, alejándose del peligro.
--- El afilador……!, cuchillos, tijeras, machetes, para reparar. Afilo al instante…!--- y se deja escuchar el característico pito, de sonido descendente, que anuncia su paso
          La carreta con la lima circular, se mueve pausadamente hacia la boca calle, donde tropieza con el resto de las carretas que llevan los artesanos de reparación de calzado, venta de artículos de costura y la discoteca andante donde muestran los últimos éxitos de la música ranchera, los CD, DVD, de las pirateadas películas de moda.
          Ya el trajín ha disminuido, para la hora del medio día, el mundo reposa mientras degustan un tazón de caldo de pata de res, es día lunes, los comedores se esmeran en elaborarlo por que es día internacional del Caldo, causa de la resaca del fin de semana. Otros se contentan con saborear un plato de tiras, el Pepián de costilla, con ejotes cocidos. Total el comedorcito de doña Mela se multiplica para atender a la clientela, la barra y las mesas están atiborradas, hay quien grita de las meseras desde el fondo:
--- Páseme una poción de pacayas envueltas, agréguenle bastante chirmol,  una porción mas de guacamol.---
--- Sale y vale --- hace una pausa ---dígale al don que si va a querer postre, hoy tenemos Ayote en dulce, jocotes de pascua, también, están muy ricos y no es porque yo los haga, receta secreta de la Sampedrana….jajaja.---
          Rumbo al centro del edificio, las santulonas se acercan a la capilla donde se expone al santo patrono, el morenito de la escoba, San Martín de Porres, que es venerado por los inquilinos y parroquianos, quienes le adornan con flores de muchos colores, cirios y un mesón de veladoras le alumbran el escaparate que muestra lo ahumado por las velas Las figuras de cera se desplayan en la vianda donde la cera se ha derretido y forman figuras de caprichosas formas. La alcancía frente al santo, señala donde se deposita la limosna.
          Justo en la vecindad están las ventas de incienso, de barra y en grano, los vasos de las siete potencias, con la variedad de candelas de todos los colores, copas de gran tamaño justo llenas de esterina, con cálidos olores, aromas singulares, los incensarios de barro que cuelgan en las esquinas del puesto, que se mueven en zigzag, por efecto del viento que corre.
--- PERMISO…!, PERMISO…!,  el golpe avisa….., abran paso.--- es el movimiento continuo, la fila india del grupo de cargadores con pesados fardos de cebolla, se abren paso a empellones hacia el exterior del mercado, llevándose a cuanto obstáculo se les pone al frente, el olor les antecede, van dejando pequeños tallos en el trayecto, como vagones uno tras el otro se abalanzan al callejón, donde los revendedores de los camiones les esperan para encaramarlos en la carrocería para llevarlos a los mercados de mas allá de las fronteras.
--- Los huevos, por docena, por cartón o por caja,  acérquese aquí el huevo barato--- anuncian a través de un megáfono desde la palangana  de un pick up.--- Haber cuantos le despacho, es legítimo huevo de exportación, a quetzal el huevo…!---
          Vaya un día de Mercado, con sus travesuras y montones de basura, que le dan su característica fisonomía, tradicionalmente marcado por la abundancia de los productos de dieta diaria de los chapines



viernes, 26 de octubre de 2012

LAS SOMBRAS DE LA NOCHE.



            Asomaba la punta de la nariz, en la arista de la orilla de la chamarra, con los ojos abiertos enfocando la mirada en las sombras que se proyectaban en el techo de la habitación. La mente le jugaba un malabarismo con los pensamientos oscuros manchados de miedo, imaginando espíritus que deambulaban en su alrededor.  Los pies que se mantenía fríos, que hacían responder a las rodillas que tiritaban una contra la otra, trotando juntas cuando lo helado se colaba por debajo de las cobijas para recorrer desde la rabadilla hasta la parte posterior de la cabeza.
          El sauce llorón, que se mueve sacudiéndose en la parte exterior de la casa, somata sus ramas al acompañarse de las ráfagas de viento sobre la ventana, que se parece al rastrillo de una garra, que resoba los vidrios. El vapor que circunda da la impresión de formas fantasmagóricas, imágenes que caen de arriba a bajo al desprenderse las hojas de las retorcidas ramas.
          El sentimiento de no encontrarse solo, hace que se escurra bajo las sábanas, al escuchar dentro del silencio el típico rumbo de pasos, que se estampan sigilosos en la oscuridad, dejando una estela de rechinidos en los pisos de madera, que provienen del corredor, que pasa frente a la puerta del dormitorio.
          Se cubre la cabeza, interiormente se santigua una infinidad de veces, se encomienda a Dios y cierra los ojos con el fin de no darse por enterado de lo pasa, mientras balbucea una oración, con frases entrecortadas.
          Entra la calma y el silencio se hace escuchar con las tonadas de un grillo que se moviliza por debajo de la cama. El picaporte de la puerta se mueve y muestra un sonido extraño, mientras un leve empujón intenta mover el madero que se reciente cuando se abre. Asomándose tímido por un agujero de la cobija, logra visualizar la espectral figura de una mujer, totalmente vestida de blanco, múltiples anillos en sus manos, que se acerca hasta la cama. Aprieta los ojos y reza un Padre nuestro…
          El músculo se sosiega y el sueño le vence, al cabo del tiempo vuelve todo a la calma hasta convertirse en la llegada de la mañana, precedida de una madrugada anunciada por cantos de gallo y esperpentos de aves voladoras que revolotean en los árboles cercanos. El sol se despereza a su costado, mostrando su cálida sonrisa, al encumbrarse por el horizonte, dejando una estela de luz sobre los campos.
          Sentado en la orilla del camastrón, hace remembranza de los acontecimientos la noche anterior que desordenaron sus pensamientos. Alguien estuvo allí…!. El vaso de agua recostado, caído sobre en la mesita de noche empapó el tapete tejido en sedalina, cuyas gotas cayeron hasta el suelo donde se muestra una huella marcada en el pequeño charco, mas adelante una réplica que se desvanece en la humedad.
          Se levanta de un salto, busca sus anteojos, se coloca ambas manos bajo los brazos en cruz,  investiga que cosas han variado en el contorno, la habitación parece intacta, recoge su pantalón de lona, se coloca su camisa de cuadros y en un decir amen, abandona el cuarto, con la piel de gallina que aparece como alergia por todo su cuerpo.
          En salón contiguo, la abuela sentada en una butaca de mimbre, se entretiene tejiendo, con sus madejas de lana.
--- Buenos días abue…--- aun afectado del miedo
--- Buenos días, Armandito, querés tomar algo….?.  Vete a la cocina encontrarás café y champurradas ---
          Se asoma en el dintel de la entrada de la cocina, baja una grada y penetra, donde se ve el comal, con algunos leños a medio encender, brazas y entre las cenizas el recipiente de barro donde se mantiene caliente la bebida, sobre el comal un par de tortillas tostadas, que se retuercen sobre si mismas, mostrando lo negro de su tueste, pero que huelen a sabroso. El canasto que muestra una servilleta de color blanco con pascuas, contiene unas cuantas champurradas. Se arrima a la mesa cubierta con un plástico roto por las orillas. Hala un taburete y se sienta a consumir el pan.
          A los pies del “pollo” de leña y fuego, se termina de cocer el perol de maíz, que con su mezcla de cal, reposa previo a que se le transforme en masa para la fabricación de las tortillas del almuerzo. Una gallina cacarea en el fondo, saliendo alborotada después de poner un huevo.
          El chico regresa a la sala de la casa, se planta frente a la abuela, le mira fijamente sobre sus espejuelos. Toma valor y dice:
--- Mama Chagua…..esas historias que Ud. Cuenta, no me dejaron dormir anoche….
--- Jajay, miedosín, con que no dormiste.---
--- Lo peor del caso es que con los ruidos y las sombras me metí en miedo me costó conciliar el sueño…--- insiste --- sabe cual es lo peor del caso, que alguien anduvo en el cuarto.---
--- Ya te lo voy a creer, los únicos que espantan son los vivos, los muerto están en sus tumbas y descansando en paz.---
--- Pero le voy a mostrar que alguien entró a mi cuarto, allí encontré que dejaron huellas a la par de mi cama…., venga le voy a mostrar --- le toma de la mano, casi jalándola le lleva a su habitación y le enseña --- Ve lo que le digo, mire, alguien botó el vaso, aquí cayó el agua que llegó al suelo y aquí….--- señalándole con sus mano, donde las manchas que han empezado a secarse  --- Aquí !, mire son huellas de pies.---
La abuela observa, se toma la barbilla, frunce el seño y se le queda viendo.
--- NO será que tu  botaste el vaso y luego te paraste sobre el charco?---
--- Ay…! Abuela usted si que…. Ni que yo tuviera tan grande la pata, esta es huella de gente grande.---
---En eso tenés razón….. Me extraña !!!---
---Y sabe era una mujer…! ---   yo la vi en medio de la oscuridad---
--- De pronto viste a un espanto…? --- luego dice --- Te contaré una historia de aparecidos.---
El jovencito se sienta a los pies de la anciana y sostiene su cabeza con las manos, mientras le pone atención.
---Hace algún tiempo, cuando yo era joven --- dijo la abuela
--- Uuuuuuuuuuh, hace como un siglo, jajajaja.--- respondió el nieto.
---Con cuidado, jovencito, con mas respeto a mis canas…..
          En los albores del siglo, en esta casa vivió, una bella dama a quien nombraban “La Gitana”, la señora tenía habilidad para leer la cartas y decían que podía predecir el futuro, era de noble corazón y ayudaba a los indigentes, les daba cobijo y de comer cuando en sus romería pasaban cerca de aquí. Poseía mucho dinero, junto a su dote contaba con muchos tesoros, que según se mencionaba mantenía oculto en algún lugar de la casa.
          En cierta ocasión fue visitada por un grupo de pasantes, que resultaron ser forajidos, que con conocimiento de causa, durante la noche, penetraron a la casa, la tomaron por sorpresa, la ataron de pies y manos, la torturaron con el fin de que les dijera donde guardaba su fortuna, fue tan cruel su mal trato que le causaron la muerte. Desesperados por no poder obtener el legado, destruyeron la vivienda y desaparecieron, quien sabe si con las manos vacías.
Días después fue encontrada, el portal de la entrada, su cadáver fue enterrado en los linderos de la finca y con ella se perdió el secreto de su tesoro.
--- de pronto ella fue la visión que tuviste.---
          Los perros aullaban, las chicharras se sentaban en los rincones a repasar sus tonadas, las muestras del viento de la época se encendió colándose por las rendijas y por debajo de las puertas. La oscuridad de la noche invitó al reposo e ir a la cama. La abuela después de santiguarle, le cubre con la chamarra y le conmina a dormir, se despiden y cierra la puerta del cuarto. Armandito, permanece con un ojo abierto, los oídos prestos en atención a los ruidos, ha colocado un rosario en la cabecera y bajo las sábanas se apoya con una linterna de mano.
          El cansancio le hace cerrar pausadamente sus párpados, hasta entrar a la fase inicial de sueño.
--- Armando….! --- se escucha una voz suave como del mas allá --- Armandito…!---
          Abre sus ojos, no sabe si es sueño o no, se sienta y con la linterna en la mano, señala hacia el lugar de donde proviene la voz. En el sofá donde dejó su ropa, se materializa una etérea imagen vestida de blanco, igual a la de la noche anterior, que al apuntar con la lámpara, desaparece. Haciéndose de valor la apaga y logra visualizar a la dama, que sentada en la butaca, que le dirige la palabra.
--- Armando, tu eres un ángel, por eso yo te diré un secreto, cuando tú seas grande,  tomarás el dinero de mi fortuna y convertirás esta casa en un Asilo, donde darás cabida a los romeristas, gente pobre y desamparadas. Te estoy haciendo acreedor de mi caridad---
          El niño con los ojos abiertos al máximo, no se atrevía a moverse y menos a hablar, pero la sensación de miedo desapareció, mientras escuchaba el mensaje de la “Gitana”.

Armando con su traje color crema, se acomoda los anteojos, se pone de pie en el pequeño escenario, improvisado frente al pórtico de la vivienda, han pasado unos veinte años de aquel día de la visión, por lo que con mucha fortaleza y madurez se dirige a los asistentes al acto.
--- Hoy tengo el agrado y con las bendiciones del buen Dios,  a quien doy infinitas gracias por haberme permitido cumplir una promesa hecha allá en el pasado de efectuar esta obra y hacer este acto de inauguración de este Asilo, que con el auspicio de nuestra benefactora, le he nombrado en su honor:  “ LA CASA DE LA GITANA”.
          A una corta distancia, a la sombra de un Sauce llorón, junto a la ventana de la casa, La imagen de una Dama vestida de blanco, aplaude el acto, mientras se desvanece en el aire…….