viernes, 25 de enero de 2013

DE LOS JUEGOS A LA FANTASÍA



          Plasmado en los lienzos de las ideas, los mágicos pinceles se hacen cargo de instalar de frases armoniosas como la historia de una vida, el campo, las acciones mas brillantes de personajes, únicos, que lejos de permanecer inmóvil, se vuelve activos con la danza de las letras.
          Responsos y letanías que empujan los sentimientos, tiernos suspiros que cantan, hacen volar la imaginación de las flores, paisajes traen junto a la memoria, campos de verde textura, donde pastan desperdigados los unicornios, donde los pavos reales imitan las sinfonías, mientras caminan sobre  las veredas de los versos, produciendo éxtasis y fantasía.
          La casita de chocolate, con ventanas de galleta, donde las abejas sesean en su entorno, depositando el néctar recogido sabiamente del polen de los pétalos, cubriendo con sus fábulas, las historias de sus héroes.
          Los niños juegan en caracoles a resbaladeros de madera que huelen a canela y se muestran orgullosos frente a la fuente de piedra que emerge como una planta, suelta agua desde la cabeza y se acumula en la pileta donde los pajarillos, se bañan salpicando de sus plumas los rayos ámbar por el reflejo del astro rey.
          Los que corren y juegan Tenta. Los resbaladeros que hacen la delicia, un viaje estelar, cuando en caída libre se emocionan,  sueltan los chicos, de golpe y porrazo rebotan sus pequeños traseros en el final de la tarima. Las escobas que asemejan corceles, que en viajes de movimiento, recorren con una espada de palo, como guerreros en plena batalla. Los maderos del sube y baja, que marean a los participantes cuando mas alto se equilibran en su orilla. Las niñas que juegan de mamá, arrastran por los pasadizos del parque al oso de peluche,  se niega a trotar junto a su compañera que retiene un biberón en la otra mano, los carros porta bebe, color rosa que deambulan plácidamente, transportando las muñecas y cuelgan sus chinchines,  suenan al compás de canciones de cuna. Estandarte y pelotas que unido a los marcos de metal que extienden con redes, para la acción del deporte de patear la esférica, un gol de la muchachada. Un par de rodillas raspadas, con lágrimas en los ojos, como corolario de fantástica tarea, en un encuentro de chiquitines  disfrutando al aire libre, en el estadio de la mente.
          Las bancas de madera que sirven de descanso, de refacción escolar con algodones de colores o conos de helado, que aceptan en sus sentaderos a los que hacen reposo o simplemente de vestidores donde se dejan desordenados los suéteres y las gorras. Quizás un tren de vagones de ilusión
          Los parques de paseo que se adornan con pequeñas piscinas, con mariposas de luces de colores, rodeadas de plantas ornamentales, donde reposan parejas de patos, que bañan sus picos y sacuden sus  alas cuando aterrizan en la pista, de la dulce plazoleta.        
          Una caña de la cual pende un hilo, que forma en el agua círculos esta se extiende como bellas historietas encendidas a la distancia, un gusano se ducha agarrado de un anzuelo, haciendo malabares para atraer a los peces. En la otra punta un niño sostiene la vara, sentado en la grama, con sus pensamientos en el aire, imagina en tener éxito al atrapar un incauto besugo, junto a él un canasto, contiene una botella de gaseosa, una manzana y varios panes de  refacción, eso si atento, se dispone al percibir un pequeño jalón, él hace movilizar la caña, mientras se enreda con el hilo y deja caer la galleta que come. Acción fallida, la destreza de la víctima es mas rápida que el tacto del pescador.
          Los diligentes Pica flor, que chupan atareados las mieles de las flores, guardando un extraordinario equilibrio, mientras se saborean del agradable  polen, compitiendo en algunas ocasiones con las abejas  también se dedican a recoger su alimento e imagina la sorpresa de las mieles y chocolates se saborean en las estancias.
          En la orilla de la poza, un amigable batracio, salta alegremente, entre las hojas y los lirio de agua, cantando en tono de DO, su gutural Croa, Croa, como abriéndose paso entre los charcos, en búsqueda de algún grillo que haya amanecido desvelado, para convertirlo en su apetecido desayuno. Algunos caracoles en fila india se trasladan sobre las piedras, para saludar a los zancudos de larvas han evolucionado a adultos y se disponen a rondar sobre los visitantes para provocarles mediante piquetazos, rasquiñas y ronchas, que abultan la piel.
          Las elegantes churrasqueras que desprenden humo desde sus adentros, mientras el carbón se consume en rojo, para aderezar los filetes y los manojos de cebolla, el cocinero que con espada en mano se ensaña con los trozos de carne, sacudiéndolos para que el dorado se instale en toda su cuerpo y despida ese olor característico del asado. Las típicas tortillas se hacen saltarinas cuando depositan su lomo en las varillas ardientes de la parrilla. La fantasía, como en un teatro, se incrementa cuando en coro un grupo se hace musical al compás de una guitarra que hábilmente, se hace al unísono de las tonadas populares.
          Un salud, como grito de batalla se entona mientras los vasos chocan para hacerse de consuelo, el elixir en su interior se torna en risa y algarabía. La maleta de frijol, el trasto de guacamol complementan el banquete del almuerzo, recuerda por momentos el onomástico de un menor que ya no está de quebrar piñata.
          Las arboledas se mecen por el aire, hace respirar lo fresco del ambiente, los cenzontles se santiguan entre las ramas, de cuyos vuelos hacen piruetas, las urracas se atreven a silbar, con toda alharaca para mostrar sus bellas plumas. Las ardillas eléctricas recorren los troncos de arriba hacia abajo, se sientan en los agujeros para limpiarse los bigotes con sus patas delanteras, enseñando sus marcados dientes.
          La fantasía se hace distinguida cuando los rayos del sol se quieren esconder  detrás de los cerros, donde la bulla de los pericos y las aves pasajeras se dirigen a sus nidos enclavados en la montaña. El viento se hace frío, mientras se escurre por los llanos, los habitantes del campo se buscan en familia para iniciar el retorno, la quietud del estanque se hace solemne y los bichos encienden sus llamados a dormir.
          Los adultos se proponen a levantar sus manteles y recoger sus instrumentos, mientras los niños no muy de buena gana se disponen a abandonar sus juegos, corretean de última hora para depositar los juguetes en los vehículos, las chamarras y las gorras de lana hacen su aparición previo a la despedida, cada quien cuenta a su tropa y se dispone a abandonar en lugar.
          Muchos suspiros se escuchan, de agradecimiento, de cansancio, de alegría, mientras las caritas de los niños que se pegan y hacen vaho en las ventanas, para hacer prolongar la fantasía del día de campo. Cada quien se despide a su manera, con lágrimas de tristeza o con un ¡Hasta la próxima escenario de los sueños!

A DONDE VIAJAN LOS SUEÑOS



          A donde viajan los sueños, cuando los sentimientos se apagan, joviales historias que se buscan en el fondo de una alforja cargada de cosas interesantes que se muestran jubilosas en las solapas de la inspiración.
          Cuentos que cabalgan en el orgullo de jinetes de verde armadura, de princesas de largas cabelleras y corona de jazmines, que en la cumbre de una torre, reposan solitarias, huyendo de los dragones místicos que las encierran en el embrujo de la magia, las embeleza como divas en búsqueda de un galán que las consagre.
          Castillos encantados de cúpulas encendidas, de puentes levadizos que nos transportan hasta donde albergan los juglares, príncipes y vasallos que asombran con banquetes de cítara y baile. Derroche de ostentación donde viajan los bebidas espirituosas del triturado vino, manjares de alta cocina que llevan al clímax a los obesos monarcas, que estampan sus voluminosos cuerpos en las butacas de elegante mármol, vistiendo atuendos olorosos, hilos de filigrana de oro que muestran su extravagante presencia. Asisten a sensuales espectáculos donde disfrutan de las exóticas bailarinas que son las delicias visuales con sus morenos cuerpos semi desnudos.
          Mientras en el exterior allí donde los Pegazos multicolores pastan en el arco iris de los campos, los riachuelos se muestran plácidos en su transitar. Los puentes de piedra que adornan las veredas, donde los aldeanos se refrescan en sus tareas cotidianas, allí donde la naturaleza se hace simple y la música se torna angelical, las cortesanas danzan como las mariposas de primavera que revolotean entre los murmullos de la campiña.
          Poesía lírica que contempla en tonos pastel de la mano de los querubines,  se hacen piruetas al sol, los restos de las gotas de rocío, se evaporan en el coloquio de una mañana llena de  encantos, cuando los botones se vuelven rosas y los mitos se tornan realidades. La vida se torna mágica cuando los  patos, en formación de saeta se dirigen a los pórticos del sur, con ansias de los nidos de reproducción en las lagunetas  acompañadas de los senderos del mar.
          Las zorras se escapan en desbandada, al escuchar a la distancia las jaurías, que de olfato las talonean en cacería,  Arcos y flechas asumen la responsabilidad de alcance a las doradas víctimas,  buscando en los agujeros de los troncos la salvación de su pena, donde los perros Beagle se hacen héroes en su captura, para posteriormente aparecer como trofeo en la sala de armas en el acápite de la chimenea.
          Damas dulces, de vestidos largos, con fustanería de hadas con un doblés de rodilla se hacen reverencia con los caballeros gendarmes, con planchados trajes, aletean en forma estética mostrando sus elegantes espadines, se cubren con birretes adornados con una mullida pluma en el frontal y colección de botones dorados en el pecho. Los cortejos son indiferentes, de tomar con delicadeza la mano, a ofrecer el brazo en jarra para incitar a un paseo Las cortesanas ruborosas, aprovechan a sacudir sus abanicos para restar importancia a los piropos en forma de poemas se lanzan al aire, para rubricar la conquista, otras corren de no querer irse y se tantean negativas al estirar sus brazos sin soltar la mano, caen y ruedan en el engramillado, esperando que el galán se aproxime y les ruegue oficioso para levantarla, pedir por lo menos un abrazo o quizás un furtivo beso.
          La tarde se hace antigua y la luz tenue empieza a tornarse gris, la aventura se disimula y vuela por las rendijas, las parejas se reposan en los pechos y las cuitas de amor se vuelven fantasía, cuando los candiles del palacio se encienden para anunciar la noche.
Los sueños son el epitafio de una aventura que se proyecta en la imaginaria del espíritu, son las palabras en orden y sonido, son los ideales, producto de un artista que tras deambular por la celestial inspiración, se convierte en la invocación de un sentimiento, es la idea, el hechizo que plasmado en blanco y negro se vuele un torrente de fantasías vertidas en un pedazo de papel, discute a través del tiempo el brebaje  de la creación en el cáliz del pensamiento   



miércoles, 16 de enero de 2013

CABALLO DE MADERA



          Naciste dentro del taller de los muñecos, del corazón de pino, cortado y cepillado con arte, el diligente carpintero forjó tu estilizado cuerpo instalando una tapadera como asiento en tu lomo plano, los pedales eran palos como de escoba, cortitos que sobresalían de tus patas delanteras, bien decoradas con sus cascos; tu pintada cara se enlistaban, agarradas de la nariz, dos correas pasando sobre las orejas, asemejaban los frenos. Los estribos aunque dibujados se enseñaban en los lados de la panza. La prolongación de tu cuerpo finalizaba con la cola hecha de tuza rayada y pintada de negro, eras todo un corcel de fantasía.
          Te llevaron a casa con un moño en el pescuezo, como el regalo de cumpleaños del yo infante.  Cuando desperté ese día fue como la respuesta a mis inquietudes de jinete. El primer intento fue de salir de paseo, aunque únicamente se balanceaba de atrás para delante, pero mi cándida imaginación hacía verme en las praderas de aventura o en las carreras de la ilusión.
--- Paca, Paca…--- gritaba. Mis padres me hacían eco de las porras lanzadas.
          Detrás de mis hermanos, los vecinos se acordonaban para darle paso a un alegre colaso en mi corcel, mi caballo pinto, que me hacía sentir celos cuando alguien lo montaba y lo trotaba con desgano, después de una rabieta lo tomaba de las riendas y lo escondía bajo mi cama.
          Grandes proezas promovía con él, de vaqueros y de indios, soldados de caballería e hipódromos de velocidad. Junto a mi sombrero de paja, mi pistola de fulminantes, me imaginaba un de esos héroes  de las películas de oeste gringo.
--- Arre, arre, caballo bayo….
          Así fui creciendo, cada vez te vi. mas pequeño, los pies me quedaban mas largos que los pedales, principiaba a aburrirme de los bamboleos de mecedora en el pasado me fascinaba. Mis intereses variaron y el caballo llegó a formar parte de los muebles escondídos en una esquina de mi habitación, a veces de perchero donde lanzaba mi gorra o tiraba algún pantalón para la lavandería, así fue como se vio en el abandono, empolvado viejo y olvidado.
          El que nunca se detiene el tiempo y la edad, pasaron a tener otros propósitos en mi persona, de pronto cuando regresaba por las noches de mis estudios universitarios, te miraba allí triste y abandonado, despintado de muchos lugares, lo que era tu cola casi había desaparecido y las mecedoras a sus patas les faltaban partes. Imaginaba los tiempos de felicidad mas grande había gozado, pero bueno eso no impidió que fuera enviado por desuso al cuarto de chunches viejos, sustituido por la bicicleta, si mi rocinante de acero. Con ella viajaba por las calles y me llevaba a mi centro de estudio, hasta para ir a darle unas vistas a las muchachas.
          Con el transcurso de la vida, cuando me gradué de padre, recordé de mi niñez, regresando al pasado fui a buscarte en la bodega, allí estabas, ahora eras un vetusto conjunto de tablas y pinturas, mi caballo de madera, desconchinflado y parcialmente roto, te tomé cordialmente y te hice reparar con el antiguo carpintero, él lleno de pasiencia y alegría, te remendó la cola, te cambió las partes destruidas hasta convertirte en el bello corcel de mis recuerdos.
          Te coloqué en el centro de la sala y como antes con una moña ensortijada en la cabeza te hice entrega a mi hijo.
          El niño se te quedaba viendo, no se atrevía a montarte, luego me retornaba la mirada sin ofrecerme una aprobación.
--- Oye papá, ¿Qué se supone que es esto?---
---Es un caballo…---
---Parece un caballo…. Y dime, que hace?---
--- Pues, se mece, una vez tu te subes a él, le mueves para adelante y para atrás, y…!
--- Donde lo enciendes?.--- subió entonces a tu lomo y trató de movilizarte como habían sido las instrucciones.
          Lo desmontó colocándose frente él, moviendo su cabeza hacia los lados y con sus manos en la cintura, presto en cólera le propinó una fuerte patada, lo hizo caer estrepitosamente.
--- AY…! Papá, este es caballo, pero ya debe de estar viejo, tanto como tú…, a lo mejor ya  no sirve, no quiere caminar, no sería mejor si lo dejas simplemente de adorno.---
          El niño se alejó. Recogí el pedazo de madera y te coloque de nuevo en la esquina del cuarto, era mi querido caballo de madera, condenado estaba a pasar a formar parte de la leña. Te abrace como cuando era pequeño, el me había dado tantas alegrías, al tener tu hocico junto a mi cara, vi. aparecer una lágrima que brotaba de su ojo.
          Quizás mi caballito también tenía corazón.


viernes, 11 de enero de 2013

OYEME TATITA !



--- Te recordás Tatita.--- Una vez me pasó el susto, cuando con la chilca me enseñaste a no creer en babosadas.---
---Ni modo cuando se es patojo todo lo mira bonito, es una aventura, un juego, pero tarde se da uno cuenta---
--- Los amigos te la pintan bonito y te tocan la hombría.---
--- ¿Qué no vas a dejar que te manden?... decían mientras me enseñaban a darle el jalón al cigarro, empinate el octavo, pues!---
--- Y si es que les decía yo…, bruto, que a los que no debería haberles hecho caso era a esta partida de truanes, de verdad, que les podría a ellos importar, uno era el que se hacía mierda...---
--- Bien me dijiste, ese día que enterramos a la abuela, dejá esas juntas, que no te llevan a nada bueno, no Yo necio, me sentía gallo, que nada me impedía hacer lo que me venía en gana, destrozar mi vida y sin pensar en el futuro, era joven,  no miraba malo lo que hacía.---
--- Y poco a poco me fui metiendo en el vicio, sin ver para atrás, la mota, el alcohol, luego la piedra y tanto así con el polvo blanco que me hacía cosquillas en la nariz al respirar. Me hacía volar y llenarme de sueños líricos, a lo mejor pesadillas. Pero yo me sentía súper macho, que tenía el mundo en mis manos, eso me ponía en honda.--- Y que?, yo era el rey!---
--- Siempre había alguien que me aconsejaba al oído, el que hacer, para mantenerme en ese rumbo, acciones reñidas, siempre y cuando tomaba el camino fácil para obtener dinero. Porque yo trabajar?... mamolas. Eso era para los tontos.---
---Me cayó en las manos una 38 y me sentí poderoso, mas cuando con la pistola al cinto, me encasquetaba mi chumpa de cuero y nos encaramábamos junto a los chavos, a las camionetas, las llamadas tomates, a limpiar a los pasajeros, celulares, joyitas pinches y un poco de lana.---
--- Luego nos juntábamos en la casa de las chavas del grupo, donde hacíamos las grandes orgías, nos hartábamos de guaro, le poníamos a la droga y hacíamos de los placeres del amor, digo amor..!, Sexo a diestra y siniestra, una bacanal sin límites, Ischocas de 13 a 15 años, que con tal de pertenecer al grupo se dejaban humillar y abusar, las que se elevaban con la droga, como juguetes de segunda mano, nos pertenecían!.---
--- No hubo quien se nos pusiera al brinco, se iban shuco, los  que se ponían brincones o  se negaba a entregar botín, los hacíamos entender con un filetazo de navaja.---
--- Me vi marcado, eso si, cuando el piloto del Tuc-Tuc, me hizo frente y le hice el honor con el revólver, poniéndole con saña y con rabia, balas en la cabeza,  manchado en sangre le vi caer inerte delante a mi. Me tragué el arrepentimiento, para aparentar frente a los demás, lo desalmado que era... --- 
---Luego en otros episodios, abusábamos de todo el mundo, sobretodo las patojas, las pasábamos de uno al otro, después de tashtulearlas. Besuquearlas  y sobigiarlas, La impunidad y  con el total desprecio por ser tan solo mujeres.---
---Y saben nadie se metía. Nos tenían miedo.---
--- Ves Tatita te estoy confesando las barbaridades que hacía, no pensaba o no quería imaginar, que la  misma suerte podían sufrir,  mi madre y mis hermanas, o cualquier mujer decente.---
--- Y te digo… porque ahora me agarró el arrepentimiento, tenía zampado el diablo en la carne, mas aún en el cerebro, no razonaba. No me importaba el abismo en que estaba cayendo a pasos acelerados.---
--- A veces por las noches me sentaba a la orilla del colchón, en medio de la podredumbre de mujeres que dormían la mona junto a mi. En ocaciones odiaba esto, me sacudía la cabeza, me inquietaba por no poder ordenar mis pensamientos. Que me estaba sucediendo, donde estaban mis reflexiones, donde había perdido el alma .---
--- Todo empezó a tomar forma cuando en uno de los asaltos a los buses, uno de mis compañeros cayó abatido de un disparo de escopeta, a la Madre…, iba dirigido a mi, él estaba al frente y me salvó, una que otra esquirla me lastimó en cuero, salté por la puerta trasera y corrí a mas no poder.---
--- Ya no me sentí tan seguro, al final de la carrera jadeaba de miedo, cuando me refugié en un lote baldío para tomar aliento, sangraba del perdigón que me había alcanzado en el brazo.--- Había visto ante mi la sombra de la muerte y no me sentía a gusto, me apreté el brazo con un pañuelo.---
--- No eran tan poderoso como pensaba, eran mis pensamientos, que dentro de la resaca del miedo, me sacaban a la superficie, lo poco de humano que me quedaba. Los tatuajes me estorbaban, solo me habían marcado, dentro de un círculo de delincuentes, que aún para ocultarme,  de  mi mismo, se hacía difícil.---
--- Opté por buscar refugio, pero donde?, si todos estaba contaminados por mi comportamiento y mis tribulaciones. Quize cambiar y entonces se me acabaron los cuates, los chicos de la mara se echaron para atrás, me creyeron cobarde y me dejaron solo.---
--- Tan pronto recuperé el valor, me refugié en los mis culpas y los remordimientos de mi vida, lo que me hacía participe de la ignorancia, el pánico que no me dejaba resolver mis pensamientos y enfrentar en forma cuerda el asunto, pero bueno aquí iba, rumbo a no se donde, a buscar consuelo y para eso necesitaba despojarme de esa imagen de poderoso e hipocresía que me caracterizaba.---
--- Sabes, mi primer chispazo, fue ir en busca cura de la iglesia del barrio y de plano con la figura que representaba. Me lo impidieron los allegados  y no pude tener tan siquiera un cruce de palabras con él. Vaya que tal si hubiera sido un asunto de vida o muerte..! o solo quizás atendía a los de traje de primera comunión.  La verdad me fue mal con los de la iglesia.---
 --- Vaya pues, lección aprendida, Reinicié el cambio, tiré el disfraz y los aretes, reemplace la playera negra de la calavera atravesada por un rayo y los colgantes con la esvástica, por ropa de campechano. Eso lo del exterior, pero y lo de adentro que?... ni el pellejo que me manche con tatuajes, podía borrar…---
--- El espíritu seguía marcado y el alma peor, pero esperaba no fuese tan evidente para poder buscar consuelo y perdón de mis pecados, esos desahogos de conciencia que me hacían mucha falta.---
---Pensé, entonces, así como te veo te trato, contradicciones que de todo verdad, me empezaron a dejar estar cerca de las personas, las cuales ya no me demostraban temor, en fin era un principio.---
---Y por eso es que me encuentro aquí, buscando consuelo, con la persona que quizás fue la única que me puso atención, Si Abuelo. Tatita como aprendí a decirte. Aquí, al costado del mausoleo frente a la lápida que reza tu nombre, que imprime las fechas de nacimiento y de muerte, donde hace uno par de años, con lágrimas en mis ojos vine a hacerte la despedida.---
--- Si tatita, vengo a decirte. Me arrepiento. No te hice caso, oídos sordos. Maldito orgullo de adulto, tu sabías que andaba en malos pasos y tu…, tu te fuiste pronto, a hacerle compañía de la Abuela.---
--- Por eso hoy te he venido a confesar mis pecados, mis andanzas, decirte que una vez mas me he quedado solo, como cuando me recogiste del abandono de mis padres, rescatándome del Hospicio. Y ahora Tatita con mas pesar que nunca, te digo que no supe aprovechar la oportunidad, que desperdicié mi vida, por minutos de placer.---
--- Soy un mal agradecido, ahora me acerco y te pido consejo. Mientras que yo, ni una flor en estos dos años, en ese tiempo te mentiría en decir que me recordé de ti, .---

---Si…!, ya se abuelo, me vas a decir, como tantas veces, que es tarde para arrepentirse…, Si, que el único que me puede perdonar es mi Dios, y yo hace ratos que dejé de creer en él, que lo dejé de ver, que le ignoré, que me revelé por mi paso por la maldad y la droga. ---
--- Bien Tatita, sigue descansando en Paz, que los desahogos de este fulano, no son mas lloriqueos de alguien que no supo afrontar su responsabilidad para con la vida.---
--- Tu que siempre intervienes por mi. Dile a Jesús, que de pronto él me perdona.---

--- Cuando rompa el secreto, estaré contigo……



martes, 8 de enero de 2013

LA VASIJA DE BARRO.



          El niño permanecía sentado a la orilla de su cama, con los brazos cruzados sobre su panza, sudaba copiosamente, mientras gesticulaba con muecas de dolor de los retortijones que experimentaba.
--- Vos Guelano, que te pasa, hasta pálido te ves, porque no vas al baño? --- le dijo su hermano, que además tapaba su nariz con la mano.---con los aires que te mandas, es como que se te pudrió algo… dejá de aguantarte y corré.---
---Ugggg!!. Ya me hago. Me acompañás al escusado.---
--- A poco tenés miedo.---
--- Pos si, vas conmigo….
--- Con tal de que ese tufo se vaya con vos te llevo.---
          Miguel el mayor de 12 años, se hizo a la salida de atrás de la casucha, que llevaba al sitio, donde se encontraban los corrales de las aves, que ya para la hora reposaban en las ramas  del almendro. Al fondo sobre la izquierda había una casuchita de lepa que era donde se encontraba la letrina.
          La luna había tardado en salir y la oscuridad se manifestaba acompañada de pequeñas ráfagas de viento. Aureliano con un par de hojas de papel periódico entró al cuarto, temblando y asustado, por lo que dejó abierta la puerta. La lámina se movía y producía ruidos en el techo.
--- Ayy!.... Huyyyy…!--- gritó a todo pulmón el chico. Salió con los calzones en la mano y se fue a refugiar a la par de su hermano, que le esperaba a corta distancia--- Viste Miguel…. viste!!---
--- Vi que?..., ah!, yo no vi nada.---Solo miedos sos vos, quien te ha metido en la cabeza eso de los fantasmas?---
--- De verdad… te juro que vi algo….---
          Abrazados se retiraron hacia el rancho, de donde por la bendita curiosidad miraban hacia el fondo del lugar. Una sombra cruzó  a la distancia frente a sus ojos, esto espantó a las gallinas y sacudió las hojas del plátano a la vecindad del cerco.
          Ambos quedaron estáticos, los perros latían a todo vapor como avisando de alguien extraño, detrás del Jocote de Corona, justo en el tronco donde se desprende de la raíz, se mostró una luz de candil, que se inclinaba por el viento y manchaba con su luz la corteza del árbol. Eso hizo que entraran corriendo a la casa, el espectáculo había sido evidente. Llegaron hasta donde se encontraba la madre que con la poca luz que producía la fogata de la cocina, aprovechaba para desgranar el maíz que serviría para la masa del día siguiente.
--- Hay Mamá…. Hoy si nos espantaron --- dijo Miguel a quien le temblaban las canillas
--- Si, nos espantaron, si nos espantaron.--- repitió Aureliano, que son sus ojos grandes desorbitados, mostraba su temor.
          La señora tomo su trenza que le caía en el regazo y la lanzó hacia la espalda, tranquilamente terminó su labor con la mazorca, colocó los granos en una pana...
--- Hay patojos, no me digan que están viendo aparecidos y bultos en este lugar.--- Esas tan solo son leyendas, historias de aparecidos, de entierros por los antepasados.---
--- Si eso es!...--- aseguró Miguel.
          Ya en una ocasión la vecina había insistido que en los linderos del terreno, se veía un bulto que representaba un espíritu, que rondaba el lugar. Se decía que cuidaba el lugar donde algún secreto o tesoro, permanecía enterrada en las cercanías y que como alma en pena, se presentaba cuando la luna se escondía del miedo y las lechuzas paseaban en lo alto en su viaje a los barrancos.
          Entonces, los perros se enroscaban debajo de las camas, se sacudían temerosos, esperando la salida del sol de la mañana para asomar sus narices en el patio. Las gallinas algunas veces amanecían desplumadas de la cola, mientras las milpas con todo y elotes recién cortados se les encontraban desordenados tirados en el suelo.
          Los niños amanecieron sin mucho dormir, a pesar de escuchar los escobazos en el corredor, que indicaban que la madre ya había madrugado a poner el fuego, no quisieron abandonar su lecho. Ya los animalitos del corral correteaban, buscando su alimento, mientras los gallos cantaban el advenimiento del nuevo día.  Al buen rato se dejó escuchar el arribo de un caballo, cuyo jinete desmontó en la puerta trasera y se acercó.
--- Manuel!, no me vas a creer que estos patojos, no durmieron, a causa de que dicen que los espantaron anoche….--- dijo la madre.
--- Ja…. no sería el espanto del palo de jocote… ja, ja, ja…. Ha patojos mas miedosos.---
--- Patojos, levántense y le viene a dar el mento a su papa.---
--- Buenos días Papa.--- se presentaron frente, para que el padre les tocara la cabeza.---
--- Conque los asustaron…..---- si yo les contara que no es la primera vez, que eso pasa…. En alguna ocasión, me pasó que después de haber ido a la cama se dejó escuchar un espaviento, de las gallinas y chillidos del coche, me levanté de carrera y efectivamente, la mula estaba inquieta y relinchando, logré entonces ver una luz que se movía por el escusado, me acerqué, pero nada, imagínense, al volver la mula había entrado a la cocina y cuando la arrié, me percaté que alguien le había hecho una trenza en la cola.
--- Y que pasó con la bestia. ---preguntó uno de los chicos.
--- Nadie pudo deshacerla y la terminamos cortando, la dejamos muca!…---
          Ya los celajes estaban anunciando que la tarde se dejaba venir, el sol cerraba los ojos mientras se escapaba por los cerros, la quietud acompañada de las chicharras amenizaba el concierto que jugaba con el ambiente y el compás de la torteada en el comal de la casa.
          El café humeaba frente al fuego, las candelas se chorreaban sobre las panas que se sostenían en el centro de la mesa, los platos de peltre que rebosaban de frijol parado y un medio cuarterón de queso que mostraba un pellizco. El muñeco de tortillas, en forma de torre se bamboleaba cuando una mano tras la otra descontaban los pishtones, que se convertían en bocados untados de negro.
          La noche se venía encima y el temorcito se hizo presa de los chicos que junto a su padre, no se despegaban.
--- Ya muchachos, ni que fuera para tanto, o acaso no son machitos pué…---
          Dieron paso a las horas, la oscuridad se hacía grande, viento volaba golpeando las ramas, había una sensación de intranquilidad con los animales. La mula se movía constantemente, dejando escuchar sus estornudos, y el somatar de sus cascos el cacareo de las aves se hacía cada vez mas frecuente.
          Manuel tomó su linterna y con machete en mano se aventuró al sitio, los chicos junto a su madre permanecieron en el dintel de la puerta, con el fin de no perderse el momento. Con paso firme el hombre se condujo por el camino al baño, donde divisó una pequeña mecha encendida, como de candela al pie del jocote, cuando estuvo lo suficientemente cerca prendió la lámpara. En ese momento una sombra se atravesó a su paso que le hizo perder la linterna y todo volvió a la oscuridad.
--- Quien putas… anda allí? --- vociferó mientras alzaba amenazante su  machete.
          El frío le recorrió el cuerpo y la piel de gallina le invadió hasta el tuétano, todo era silencio, al pie del árbol donde había visto la señal, colocó una estaca dentro de la tierra y volvió de carrera hacia la casa. Entró tan pálido como un papel, tomó un banco y se sentó junto al fuego. El viento aulló una vez mas, somatando las ramas de los árboles, mientras las láminas se levantaban como quien quiere huir de los tejados.
          La mañana se presentó como de costumbre, el ambiente cálido a la salida del sol,  el episodio nocturno no alteró la vida del corral. Curiosamente la estaca señalaba un lugar bajo la raíz del árbol, donde al efectuar una excavación fue encontrada una vasija de barro, en cuyo interior se encontró un pedazo de papel que envolvía un anillo de metal amarillo, colgado de un dedo anular, mas bien restos de los huesos y polvo, todo daba la impresión de tratarse de un entierro. La inscripción en la nota decía:
“quien me quitó el dedo, sufrirá terror, el que me lo devuelva  le daré un tesoro”
          Varias monedas de ORO, de las llamadas BAMBAS, aparecieron dentro de la vasija de barro, lugar donde se había dejado el requerimiento del aparecido, cerca del lugar del hallazgo, el trueque se había realizado.
          En las profundidades de la noche mientras el follaje de las ramas de los árboles se agita con el viento del norte y la luna cuarto creciente se enseña en el firmamento, una sombra se escapa a la distancia, mostrando el anillo que con la tenue luz se hace destellos en las manos del espíritu.


 
 

sábado, 5 de enero de 2013

EL GRAN SOL




          Las máscaras danzan en equilibrio, entre el sol nuevo y la pálida luna. Juegan como fantasmas en la cúspide de la peña, mientras los celajes se sonrojan en el firmamento al esconderse de los trinos de las aves, que vuelan jubilosas al rastreo de sus nidos. Las copas del chico zapote que se mueven adormecidos por las ráfagas del viento que recorren el lecho del río.
          Los pasos del jaguar se hacen silenciosos, al caminar por las veredas, adornadas de quequeshque y Jacaranda, poniendo la sigilosa mirada en el afán de la cacería. Los monos aulladores, que recorren entre lianas, columpiándose para escapar del depredador, escandalizan la selva con sus gritos que con  llevan miedo.
          La hora del reposo se ha alargado, las lechuzas precavidas, continúan sus vuelos, alargando sus pescuesos, en búsqueda de una rama desnuda de los altos, altos matilisguates, donde depositan sus largas patas para establecer su dormitorio. El resto de los animales, buscan en sus madrigueras la plenitud del reposo y el cuidado de las hembras recién paridas y el amamantamiento de las crías 
          En el principio se hace la fantasía que nos lleva a los confines de la tierra, detrás de las aguadas que nos comunican a las majestuosas pirámides a través de las anchas calzadas que resaltan por su arquitectura, estas señalan los conductos que los pueblos de nuestros ancestros utilizaban para dirigirse en comunicación con las milenarias ciudades, que muestran su construcción  y señorío a lo largo de la selva tropical.
          Las procesiones que viajaban de un lado al otro son encabezadas por los guerreros emblemáticos. Los Kej, que mostrando sus cuernos, bailan en vaivén abriendo el desfile, cubiertos en sus atuendos de la preciosa piel del Venado.
          Detrás se enfilaban los A´kram, que cubiertos con su piel de pelambre áspero y negro, cuyas garras cuelgan en sus espaldas, se movilizan como todos los tepezcuintles.
          Con sus clásicos movimientos de un lado hacia el otro con una máscara que representa a los loros, con sus picos entre abiertos y sus elegantes plumas verdes, el grupo de los Chequen. Que emulan el movimiento de los mas grandes pericos
          De último pero no menos importantes el escuadrón de los Mash, donde debajo de la piel oscura que portan se muestra una cola negra enroscada en la espalda como los Monos saraguates, los que emiten sus chillidos característicos, al abrirse paso en la sabana.
          Después de la fuerza de los guerreros se dejan llevar las damiselas con túnicas blancas, acompasado de los sonesitos que las hacen aumentar la gracia de las féminas. Transportan las vasijas de barro que humeantes, sueltan el espíritu del POM, que asciende perpendicular al cielo como oraciones para el GRAN AJAU.
          El monarca encima de un anda, muestra todo su señorío, su penacho de plumas de Quetzal,   las máscaras de oxidiana que representan su poder y los dijes de Jade que dicen de su alcurnia. Grupos de hombres de piel cobriza cargan en hombros al soberano.
          El gran KINICH AJAU, descendiente de los dioses, el supremo, conduce a su pueblo a través de los caminos de la eternidad,  a los lados del pináculo se hace acompañar de sus sacerdotes, que invitan a los hombres a vitorear con las hojas de XATE,  a su monarca, en su trayecto….
          La princesa IX NAAH EK, rodeada de sus damas de compañía y los maestros del templo, cierran el desfile, llevan la luz de las peticiones, en las piezas en forma de  comal. Calendarios de piedra en forma de glifos y el fuego de la pureza en sus cántaros de sabiduría, pidiendo al todo poderoso, humildad y fortaleza, para que el año sea bueno en fruto y cosecha.
          La romería significa una petición para la convivencia, bienestar  y subsistencia de los pueblos. Es la visita a los campos donde surgen las grandes ciudades, con sus templos piramidales. Es la gran calzada la que se hace extensa mientras el cortejo se dirige al gran templo de la DANTA, en el centro ceremonial mas grande de los reinos altos, donde se localiza la morada del GRAN AJAU, sitio donde el sol reposa por las noches y las cuatro lunas atienden su descanso, velando su sueño de fantasía.
          En la plaza principal se han fincado pueblo y guerreros, que se disponen a entablar en convite los bailes tradicionales de los animales bajados de los cielos representando la mitología de los antepasados. La chirimía sagrada y el regio TUM, evocan las voces de los dioses que prestos resuenan en oraciones de petición. En las escalinatas, se forman los guardianes, que hacen valla hasta el trono del rey.
          Las fumarolas que se forman en las esquinas de la plaza y las gigantescas fogatas, al centro, donde se quema las hierbas y las cáscaras de los árboles que dan aroma, formando un círculo donde LOS CHAMANES oran. En el sitio se abren los espacios donde se prepara a la muchedumbre que de rodilla en tierra anhelan el despunte del alba.
          En la corona de la pirámide hacen su aparición los primeros rayos del Gran sol, AJAU, con su calor de bendición que baña las estructuras de piedra, desplegando un manto de luz, que resurge en la silbatina de las aves, acompañan el amanecer.
          KINICH AJAU, le recibe con sus brazos en alto, mientras agacha el rostro, en el sublime momento del solemne baño del bendito rayo de luz que atraviesa el punto exacto del pináculo de la pirámide, por el centro del Glifo mayor en lo mas alto del templo, que implica la bendición del dios al Monarca y a su vez al pueblo... En unos cuantos segundos el esplendor del astro se hace presente en el campo y la algarabía se deja escuchar en todos los rincones.
          Música y bailes se desencadenan como agradecimiento del advenimiento del milagro, el toque mágico de bendiciones se esparce por toda la comarca que da inicio a la época de la preparación y el cultivo de la madre tierra.
          A lo largo del tiempo, se desarrollan las plantas que buscan al cielo e indican que la tierra ha dado su contribución al milagro. La planta es entonces calzada, los baños de sol y la invasión del líquido de vida recorre las entrañas de los surcos, le fortalecen su crecimiento, ya pronto la flor en su mayor extensión se desarrollará, fecunda y luego dará paso a la aparición de las muestras del fruto, el elote.
          Se sacude el paso de las lunas cuando a través de la punta del elote trasciende el pelo, color amarillo, que empieza a dar su sazón para la cosecha, se torna café oscuro, se marchitan y se secan las hojas que hasta el momento eran verdes, para dar paso a la mazorca, que se quiebra sobre si misma para indicar que está de corte.
          La fiesta entonces se reinicia, para dar gracias al GRAN AJAU por los milagros de la naturaleza. Los labriegos se hacen presentes con la actividad de tapiscar la planta y obtener el mágico grano en mazorca, que en grandes redes se transporta a los lugares públicos y las plazas para ser desgranado, allí los habitantes contribuyen a la extracción del grano, que se convierte mediante su cocimiento con cal, en la sustancia que pasa por la molienda en piedra, para extraer la sabia del maíz,  masa transformada en el alimento y la vida.
          Y así se completa el ciclo y el ritual de la cosecha, que por generaciones se mantiene. Mantiosh, Hombres de Maíz.

jueves, 3 de enero de 2013

QUE FUE DEL PATOJO



         La última vez, me dejaron tirado sobre la loza de cemento, el resuello sobre el piso y los dolores que me invadían, hacían que permaneciera casi inmóvil, intentaba abrir los ojos pero lo hinchado de los párpados me lo impedían. La puerta de la bartolina se abrió pesadamente detrás del rechinido, que dio paso a un par de botas, que se plantaron como un gigante frente a mi humanidad, como  gato me encogí como pude, buscando refugio en una de las esquinas del calabozo, donde me arrastré, tratando de protegerme.
--- ¡SAQUENLO…! --- fue la orden.---
           Después de haber sufrido un baño a puro chorro de manguera, medio conciente y arrastrando los pies, fui llevado a la enfermería, me colocaron sobre una camilla, donde sin nada de delicadeza, limpiaron y vendaron, las heridas que ellos mismo me habían infringido. Los moretones diseminados en todo el cuerpo, reflejaba el inhumano trato a que me habían sometido, las heridas internas no se lograban ver, pero molestaban, sobre todo las del alma, que eran las que mas dolían.
          La ropa me fue arrancada literalmente en el momento de hacerme las curaciones, tortura sobre lesiones, al recibir los antisépticos que me hacían brincar del ardor. Una pijama de rayas celeste me fue puesta en su lugar. Ya en una cama, de la cual no había saboreado en los últimos años. Se me colocó un suero, apósitos en los ojos envueltos en una gasa que no me permitía ver mas allá de la mesa donde me despachaban los alimentos, todos líquidos que alguien me hacía el favor de depositar en la boca, la que tras las golpizas recibidas había acabado con los pocos diente que tenía.
          Todo era silencio, de pronto, me encontraba en solitario en la sala, solo percibía que alguien a la distancia se acercaba a verificar si no había pasado  otra novedad, con la mano que me quedaba libre, lograba levantar la gasa, con el fin de observar el panorama mas allá de mi cama. Con las urgencias urinarias traté de gritar para se atendido, pero la disfonía de mis cuerdas bucales que había sufrido por golpe, apenas un susurro se dejaba escuchar. Al cabo de un momento, alguien se acercó y con lujo de fuerza me apartó la sábana, sin mayor miramiento me zampó el cacho entre las piernas, era tanta la necesidad de evacuar que no le hice mucho coco al golpe que me encogió los testículos.
          Un par de días después, me levantaron y fui colocado en una silla de ruedas, despojado nuevamente de mi ropa fui colocado en una regadera de agua sumamente fría, los pellejos me colgaban, había perdido tanto peso, que apenas parecía un cadáver con restos de piel. El frío me recorrió todo mi esqueleto al salir del agua, el pelo era lo que mas me sobraba, tanto en la cabeza, la barba y bigote. Ropa limpia, que agradable, ya las humores se tornaban desagradables, especialmente en las heridas que empezaban a cicatrizar. Se me proporcionó una máquina de afeitar, con la que recuperé el recuerdo de cómo era mi cara, aunque los ojos permanecían aun hinchados que desfiguraban mi facies. Como necedad se me colocó nuevamente la curación en el rostro que me hacía permanecer parcialmente ciego.
          A todo esto las noticias rezaban llenas de propaganda de las autoridades tratando de minimizar las ofensivas guerrilleras en el interior de la república, se escuchaba que los grupos de derechos humanos continuaban abogando por los presos políticos y en la búsqueda de los desaparecidos quizás en combate en las montañas o en todo caso los secuestrados como YO, a los cuales querían mantener ocultos y en cárceles clandestinas para no crear mártires de la lucha armada.
          Pasados los días, me fui acostumbrando a la rutina y al silencio, jamás nadie me hablaba, no conocía mas que el espacio de mi cama y el cuarto contiguo donde estaba la enfermería y el baño, mis ojos había mejorado notablemente, la hinchazón había cedido, sin embargo las curaciones y las gasas permanecía en su lugar como garantía de seguridad para no ver mas allá de lo que me convenía. Lo que permanecía en total deterioro era mi garganta, no lograba articular palabras ni era capaz de que me escucharan mis lamentos.
          Una mañana mientras me encontraba sentado en mi camastrón un grupo de personas me rodearon, alguien me arrancó la curación de los ojos, donde logré ver a varios militares , dos damas elegantemente vestidas, con sendas libretas en las manos, un camarógrafo de la TV y un periodista, que conducía la actuación, con cámara fotográfica flashando a cada instante.
--- Como ustedes pueden ver este es uno de los guerrilleros rescatados de manos de los insurgentes, el cual ha recibido buen trato, curaciones, alimentación adecuada.---
          Los relámpagos de la cámara en manos de los asistentes me hacían taparme la vista, ocultándome de los presentes. El camarógrafo trataba a toda costa a encontrar el mejor ángulo para descifrar mi identidad.
--- Entrevistas en este caso serán del todo imposible, el hombre tiene un daño irreversible en las cuerdas bucales que no le permiten hablar, por lo que van a tener que confiar en las explicaciones de mi parte sobre su estado y evolución, información no tenemos mas que su afiliación y el nombre de batalla…. --- una breve pausa, que recortó la entrevista relámpago ---- Síganme por favor, continuamos en las otras salas con el fin de que observen, aquí ya no hay mas que ver, cumplimos con mostrar al Comandante REMIGIO, que se encuentra vivo y en perfecto estado aquí, por favor nada de preguntas! ---
--- Coronel cree usted que en el futuro podamos interrogar al paciente…--- indico una de las damas, mientras el grupo se alejaba.---
---Probablemente, probablemente… --- Les hago la exhortativa que se comunique a sus instituciones de derechos humanos con el fin de que se desvanezcan la desinformación respecto a las actuaciones del gobierno al respecto.---
          La duda cundió en mi pensamiento, esto era solamente para aparentar que se me había tratado bien, posiblemente el suplicio y la detención continuarían. Los comentarios me pararon el pelo por lo que si era cierto el show político, las agresiones quizás se endurecieran. Era tiempo de buscar otros aires y una frágil idea de escaparme cruzó por mi mente. El grillete que había permanecido en el tobillo se me había retirado. De lo poco que había podido observar era que los guardias de seguridad en la entrada a la sala ya no permanecían, quizás como invitándome a establecer un escape, que tenía el objetivo de acabar con mi vida.
          Me puse de pié y me escurrí hasta el salón donde guardaban los utensilios de limpieza, de donde salí transformado en un empleado con un pantalón de lona y un delantal. Corrí a través del pasadizo hasta llegar a las gradas, extraño no me tope con nadie, eso acrecentó mi miedo de que se trataba de una trampa, dispuesto a todo, salté al jardín posterior, arrastrándome hasta la pared posterior del edificio, cayendo como bulto al otro lado donde se acumulaba la basura del hospital.
---Alguien se escapa. Allá va…..--- grito el gendarme desde la cornisa del segundo nivel.---
--- Bang…. Bang…--- Los silbidos de las balas me rasuraban las orejas, mientras continuaba a todo correr, para ocultarme.
          Los soldados corrieron tras de mi en una loca estampida que me llevó hasta el riachuelo en el fondo del zanjón, este serpenteaba hacia los barrancos. Corrí sin parar por las areneras, que me llevaron hasta el afluente de Río Grande, donde por la vegetación y lo exuberante de la maleza me hizo sentir con mayor seguridad para ocultarme.
          Me metí en el agua la que me llegaba hasta la cintura, en un recodo me escondí entre las lechugas de tul y las raíces de manglar, que crecían en la extensión de la orilla, permanecí por largo rato en ese lugar, las patrullas del ejercito pasaron un par de veces por la otra orilla, pero no se percataron de mi presencia. Ya entrada la tarde, cuando la bullangueras bandadas de pájaros, regresan de sus paseos,  decidí abandonar mi escondite, deambulé por los pastos hasta que el sol desapareció en el poniente, dejando estelas de luz y de penumbra en el valle. Alcancé a llegar a un camino vecinal, donde me deshice de las botas de hule y el delantal que había robado en el hospital, caminé hasta encontrarme con la noche, los grillos alertaban con sus ruidos, anunciando su presencia en las copas de los árboles y a lo lejos los perros ladraban en advenimiento del frío que caí sobre el lugar, busqué acomodo entre los matorrales y cubierto de algunas hojas grandes me hice a la aventura de reposar, junto a las sombras de los varejones.
          El peligro parecía haber pasado, amanecí con el sol a mis espaldas, para continuar la travesía. De camino recogí algunos frutos para despegar mi estómago, que me hacía ruidos por la necesidad. Así caminé hacia la libertad, con la esperanza de encontrar el sendero, que me permitiera trasmitir mis experiencias. Había salido con vida. ¿Que me ayudaría, antes de entrar al olvido y con la deficiencia de la voz?, Con el uso de la pluma contaría mis vejámenes y mi paso por la ignominia.

          Cinco años antes había iniciaba mis primeros pasos en la escuela, no me costó aprender las letras, transcurriendo con buenas notas, en los grados que había aprobado. Iniciando el último grado de primaria, conocí y me enamoré de la Maritza, patoja de la escuela también cursaba el sexto grado.       Me levantaba temprano y sin comer bocado me iba a poner cerca de la puerta del establecimiento, con tal de verla, tan solo me alcanzaba para saludarla, ella ni alzaba la vista y no se dignaba verme. El maestro también se asomaba temprano, cuando me encontraba, me saludaba y con palmadas en la espalda me invitaba a charlar en el salón. Siempre andaba con un par de libros, en su morral Momosteco, yo quería saber de su experiencia para cantinear, para aplicarlo a mi necesidad de hablar con la chica mi compañera, El profe era pilas, tenía en la punta de la lengua las respuestas para todo, pero siempre terminaba por parlotear, lo relacionado a la igualdad, las necesidades de los pobladores y los derechos a la educación. A mis 14 años, me gustaba cuando se ponía a contar sobre las aventuras como estudiante de Ciencias sociales en la Universidad, donde asistía los fines de semana. Aunque yo le sacara cada vez que podía el tema de la Maritza, me decía un par de cosas como, enfrentala y decile que querés que sea tu amiga. Cosa difícil para mí.  Siempre me sacaba de onda prefería estar hablando del Che Guevara, del proletariado, de la revolución Cubana, etc.
          Ese principio de año le fui a buscar a la escuela, el maestro tenía nuevo look, dejándose la barba, estaba mas flaco que de costumbre, lo consideraba mi amigo por lo que fui  a buscarlo al inició de las inscripciones en el establecimiento donde nos habíamos conocido, siempre jovial, charlando de los viajes en sus vacaciones y las aventuras con los compas. Le saludé a la distancia.
--- Que tal vos José de los Santos, como te va…..ya cayó la Maritza --- lanzando una carcajada que me hizo sonrojar.---
--- Hummm...…!, todavía no.--- y le seguía la chanza --- jajajaja. --- como está  maestro, que bueno es verlo, como le va?.---
---Nada de maestro, compañero Horacio, acaso no somos cuates pues?.---
          Me sentí incómodo de momento, pero se acercó a mí y me dio un apretón de manos, como era su costumbre me instaló algunas palmadas en la espalda y me invitó a sentarme a charlar. Ese año me tocaba pasar al instituto de secundaria, iniciando otra etapa en mi vida.
--- Cuéntame que es de tu vida, te vas a la Prevocacional...
--- Si, le voy a hacer ganas….
--- Mirá manito, es lo mejor ya van a venir los socialistas y lo único que no te podrán quitar es lo que tenés en tu cabeza, el conocimiento….--- y luego me reinició el discurso de igualdad, de la lucha de clases, que se veía venir la insurgencia, que todos deberíamos estar del lado del proletariado.
          Ha veces me mareaba con sus pláticas, pero en el fondo tenía razón, mis padres jamás habían pasado de zope a gavilán, siempre los había explotado y todo porque nunca había asistido a la escuela, que sabía los viejos de derechos, les pagaban lo que se les venía en gana y sobrevivían con miseria y desigualdad. Cuando llegaba el punto que me hacía que se me subiera la sangre a la cabeza, me alteraba y me sacaba el apellido en contra de las autoridades. Allí era cuando me incitaba con el estribillo de “A lo mejor vos sos el llamado a levantar y guiar a tus compañeros, hermanos a un levantamiento armado por la Patria”?.
          En cierta ocasión me invitó a visitar, la capital y fuimos a su casa donde en una reunión de amigos fui presentado como un joven con amplio criterio y capaz de participar en la consecución de ideales. No estaba totalmente convencido de lo que me estaba metiendo, pero el gusano de la aventura me inclinó o, quizás no quedar mal con el amigo y maestro.
          Me percaté de la situación, en el momento en que me llevaron a un cuarto en la trastienda de la casa, donde impresionaba una fotografía gigante del Che Guevara, con un rótulo que rezaba en la Lucha armada, recortes que colgaban en la pared donde se hablaba de las actividades bélicas de las columnas guerrilleras de la ORPA. Los sitios de adoctrinamiento y la enseñanza del manejo de las armas, un mapa de la Isla de Cuba, un armario lleno de libros de tinte revolucionario y de pronto como chispado adolescente, me picaban las manos por aprender, el uso de armas, al menos tener en mis manos un fusil.
          Empecé a viajar con mayor constancia hacia el lugar y me retiré de los estudios, hasta en convertirme en una pieza de un rompecabezas, que me llevó a cambiar mi vida, cuando empecé la participación en los campamentos y  en acciones bélicas en pequeña escala en las montañas.
          Le perdí la pista a mi iniciador, que al moverse en otros círculos y en otras actividades, yo era como la fuerza de tarea en el monte, hasta me bautizaron con el nombre de Comandante Remigio, como jefe de una célula importante  de los batallones del Nor-oriente de la república. Buena fue la experiencia, aprendí a sobrevivir en la selva, a pasar hambre, a defenderme y a MATAR!
          Me entró frustración cuando después de una refriega, di muerte a un “enemigo” un ser humano, eso me conmovió, el cargo de conciencia, no pude abandonar la idea, aunque dentro de los mismos compañeros me daban soporte diciendo.
--- Es que si no lo haces, el muerto serías vos….
          Llegué a pensar si con las muertes de ambos frentes, resolverían los problemas estructurales de este país, me quedaba siempre con las dudas, me enfrentaba además al sentimiento que me producía el ver caer muertos a la par mía,  patojos que sin tanta experiencia eran masacrados por las huestes del ejercito.
          Con un motón de pensamientos encontrados, después de un tiempo, creo entré en la madures, ya no me encontraba tan afecto a las situaciones, aunque no lograba ver una luz al final del camino. Me había metido a esto, para bien o para mal, sabiendo que la mentada lucha armada era para largo, sin final feliz o supervivencia. En muchas ocasiones corrí con exagerada suerte, salvado como gato panza arriba de ser muerto o capturado en las acciones urbanas de la guerrilla.
          Vi llegar el día, cuando de manos del comandante Horacio, me fue encomendado el escuadrón, era un ascenso dentro de las filas. Lo que me comprometía mas de la cuenta.
--- Comandante Remigio, desde que te conocí yo sabía que vos eras el hombre para dirigir esta lucha, como tu amigo reconozco tu lealtad y las agallas que le has puesto a tu labor y ahora serás el comandante de esta fuerza… HASTA LA VICTORIA…!---
          Me fue comisionada, la tarea de levantar la lucha en las regiones del altiplano Occidental y el reclutamiento de personal, cosa bastante difícil por que ya no era por convicción, la juventud ya no tan fácilmente se dejaba llevar por los discursos y la doctrina, muchos fueron llevados a la fuerza, cosa que no fue la mas adecuada..
          Cometí un gran error, después de cinco años de mis aventuras, volví a mi casa, donde me entere que mi padre,  había sido apresado, por los escuadrones del ejército, quienes le habían, torturado, muerto y luego abandonado en el río Motagua, que culpa tenía el viejo de mis andanzas,  mi madre había ido a parar en casa de unos familiares, quienes la cuidaban, enferma y diabética, se encontraba confinada a una cama donde ya solo las oraciones a Dios, la mantenían con vida. Pueblo pequeño, infierno grande, alguien, me chilló, de allí surgió la mas implacable persecución, que me hizo saltar de pueblo en pueblo hasta estar de regreso a la montaña. Mi regreso a la actividad se vió interrumpida por los constantes asedios a que fui sometido. Mis correligionarios empezaron a sentir la presión de los grupos gubernamentales que me seguían la pista.
          Fuimos emboscados y perdí varios hombres en una escaramuza, que estaba dirigida a cortarme la cabeza, escape de milagro, el apoyo logístico del movimiento se vio disminuido cuando las acciones que se me encomendaron se vieron interrumpidas por los constantes golpes a mis columnas. Me tenían en la mira, los ojos tras mis espaldas y cada movimiento era vigilado, era medido por la inteligencia militar, hasta que se llegó el día.
          Comisionados a poner en activo un puesto de asalto junto a la carretera, en la cumbre de Santa Elena, camino a Cobán, nos vimos sorprendidos por un contingente de soldados, apoyados por artillería pesada y fuerzas de aire. Los helicópteros nos cayeron de la nada y se produjo un enfrentamiento, que diezmó mi grupo, se me capturó con unos de mis compañeros y el resto fueron masacrados inmisericordemente.
          Engrilletado de manos y piernas, con capuchas sobre la cabeza, fui trasladado a lo que yo creí era una zona militar, allí empezó el suplicio. Fui vapuleado, durante los interrogatorios los mancebos me introdujeron en una pileta hasta  provocarme asfixia por inmersión. Y que querrían saber, de mis actividades, de mis acciones, de mis ideales, no lo se la estructura de células no permitía tener el conocimiento de las actividades de otros grupos, ni mucho menos de los cabecillas.   
          Eso fue de diario y por largo tiempo, cuando se cansaban de golpearme y torturarme, me tiraban como bulto en las bartolinas mal olientes, rápidamente empecé a perder peso, hasta convertirme en un saco de huesos. Así fue como en una ocasión fui llevado a la sala de confesiones, donde recibí un golpe con una varilla de metal en el gaznate, perdí el conocimiento y la fui a tener a la enfermería, por lo que pude ver era que había perdido sangre, los sonidos guturales prevenientes de mi garganta hacía ver que algo me había roto algo y destruido las cuerdas bucales.   
          Durante mi estancia, escuche noticias que los cuerpos de Derechos humanos, Amnistía Internacional, buscaban denodadamente a los presos políticos y a los guerrilleros caídos en manos de los comandos militares. Yo era una celebridad, junto al Comandante Pancho, los hermanos Sosa, otros miembros de la elite de la insurgencia, a quienes se les buscaba con orden judicial en todos los cuarteles de la república.
          Me enteré además que por una supuesta confesión de los detenidos, había aprovechado la capturar a gran cantidad de personas, a quienes en juicios sumarios y en tribunales de fuero especial, les había pasado por las armas. Entendí entonces porque me había dejado vivo, para ser un chivo expiatorio y orientar a la opinión de que de alguna manera se me había señalado de soplón. Quizás por eso me quedé sin habla, para completar la estrategia de no poder emitir palabra para defenderme. Pero aún asi fui devuelto a las bartolinas a purgar mis ideales, las golpizas fueron cada vez menos frecuentes, me había vuelto un modelo de práctica de los esbirros, que gozaban con hacerme daño.     
          Asi fue como sobreviví por no se cuantos años, cada vez que se escuchaba algo relacionado a desaparecidos, se recordaban de mi me aporreaba, me golpeaban, lastimándome sin matarme, para no hacer de mi un mártir.