Bueno
era un clásico domingo, así cualquiera, para la hora del almuerzo
recibimos la visita de los hijos y nietos, encargados de hacernos la bulla.
Prestos
a degustar la comida, juntaban las manos para ofrecer una oración, los niños reciben un reprimenda por no mantener el silencio, que la ocasión
requiere, aun así con una sonrisa en los labios, una manita se escurre, sobre el mantel, a
través de los platos, para hacerse captor de un chicharrón, que luego truena
en la boca del hechor.
--- ……Amen!!...---
Y era el banderazo de salida para
que se abalanzaran en pro de las papas, la ensalada o los trozos de pollo.
----Pásenme la gaseosa….--- indicaba
el pequeño.
--- A donde vas chiqui….--- indicaba
su padre a la pequeñita.
--- Voy a servirme con la abuela YAYA.---
Luego
se queda anclada en las piernas de ella, incursionando en el plato para
comerse los elotitos.
Las
bromas y los recuerdos de ocasiones anteriores era la base del postre al
finalizar la comilona.
--- Ja, ja, ja, se recuerdan...
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