jueves, 25 de octubre de 2012

Y LOS ZAPATOS ?



           Colgados en un clavo a la vecindad del lugar donde duermo, están mis zapatos, de color blanco, algo despintados pero sirven, aunque la mayor parte del día me la paso sin ellos y es porque apenas me sacan de donde me mantienen, estoy en la edad que empiezo a ponerme de pie y a dar algunos pasos.
          Hoy será el día que me los ponen es fin de semana, aunque sea para dar una vuelta al parque, o cuando vamos a visitar a la familia también, allí alguien me carga, me chinchinean, las señoras grandes hasta me llenan de saliva cuando me besan, pero al final del aburrimiento me dejan acodado en una esquina o me ponen a dar caminatas en el corredor. Que vaina me oriné otra vez y no hay quien me limpie, debo aprender a ir al baño, cada vez que esto me pasa, me regañan por haber miado mis zapatitos y además me gano el andar desnudo por el lugar. Pero que rico me liberan de ellos, me sientan en un petate a pasar el día.
          Ya puedo salir a la puerta de la casa, me pusieron unos zapatos negros, prestados por supuesto, de mi hermano mayor, ya camino por todos lados y me siento en la banqueta a observar como mis hermanos mayores juegan a la pelota, me llama la atención a hacerlo, pero cada vez que lo intento alguno de ellos me agarra en zopilotillo y me regresa a la orilla. Siempre me dice:
--- Estas muy chiquito para jugar y te pueden golpear.---
          Cuando será el día que yo sea grande como ellos y me dejen patear la bola plástica?.
          Debe de ser un día especial, me levantaron temprano, mamá me vistió con un pantalón corto, de esos que tienen pechera, herencia de no se quien, entre todos los zapatos de los grandes me buscaron unos que estuvieran mas o menos, también me pusieron calcetines. Como de costumbre y con un dedo que me sacuden frente a la cara, recibo las instrucciones de la autoridad, Que tengo que avisar cuando tenga ganas de hacer pipí, bueno lección aprendido, me dejarán desnudo si me hago.
          De la mano de mis hermanos mayores, me llevan casi a jalones, que prisa tendrán estos si tan bonito que es ir viendo todas las cosas interesantes de la calle, ah! es porque yo casi no salgo. Me hacen subir unas gradas, que apenas el paso me alcanza, así es que me cuesta. Allí llegamos a un gran patio, donde un montón de niños grita, corren, revolcándose en el suelo, pero todo es risa y alegría. Entré a un salón, donde una señora alta como mi madre, me recibe, me hace que me siente en una de las sillas, escribe unos garabatos en un pedazo de cartulina y luego me lo pega con un gancho en el pecho.
--- Pablo…..--- me dice.
          Trato de descifrar lo escrito en el cartón, le doy vuelta para verlo… Como sabría mi nombre? Casi como pollo comprado me la paso a lo mudo viendo a mis alrededores. Suena una campana, todo el mundo a correr, salen como cuando a las gallinas se les tiran unos granos de maíz.
          A la que le dicen SEÑO, se me acerca y me indica que debo de salir a recreo, de su mano salgo al exterior, por allí veo a mi hermano Juan, que me llega saludar y me pregunta.
--- Como te fue Chapis?. Así es como me gusta que me digan, eso es mi nombre familiar. En cuanto a la respuesta de cómo me fue, aun no se que es lo que hago allí, encojo mis hombres y balbuceo.
--- Bien…!---
          De regreso a la casa, lo primero que hago es quitarme los zapatos que alivio, me mataban estas cosas.
          Los meses y los años han transcurrido, saben, mis hermanos siguen siendo mas grandes que yo, ya no me llevan, se van por su lado y yo tengo que transitarme solo hacia la escuela, con mi bolsón a la espalda. Hoy llevo por primera vez zapatos tenis, tengo educación física. Me recuerdo la sentencia de antes de salir de la casa:
--- No vayas a romper los tenis, pues no hay dinero para comprar otros…---
          Entonces tengo que cuidarlos, después de la clase me pongo a patear la pelota, pero prefiero hacerlo descalzo, no vaya ser la mala pata que les pase algo y al llegar a casa, me gane una penqueada.
          Hay una gran discusión en casa, los que están a favor y los que están en contra. Es por mí, debo seguir en la escuela en  la secundaria o no? Si tan bonito que es ir a disfrutar con un grupo de amigos, a repasar lo que los libros dicen, acumular aventuras dentro de las aulas y fuera de ellas.    
          Por fin tengo mis propios zapatos nuevos, gracias a mi hermano mayor, el ya trabaja por lo que me los obsequió, que de al pelo es aquel !. Aunque son de paca, están bien lustrados, les daré estreno aun que no estoy seguro cuando, pues no se ha definido si sigo estudiando o me uno a la fuerza laboral de la casa.
          Ganó el sentido común.
--- Este patojo es inteligente, démosle la oportunidad de estudiar.--- Determinó mi padre con el aval del resto.
---Vaya si no!.--- me dije a mi mismo.
          Junto a mi cama hay una caja de cartón que contiene unos zapatos, mocasines para ser exacto, de color negro, son mi estreno de la graduación, he pasado 5 años quemándome las pestañas, pero valió la pena, estoy a punto de salir del instituto con un cartón de Bachiller, se lo debo a todos, mis hermanos sobretodo, ellos me dieron el empuje para llegar hasta donde estoy. Hoy si Pablo, hasta elegante se escuchó cuando lo leyeron en el momento que me entregaron el Diploma.
          Es el último esfuerzo, voy a conseguir un trabajo, probaré que puedo entrar a la Universidad y como todos dicen:
--- Este patojo es sheca. —
          Lo voy a realizar. Ya en la facultad haciendo méritos.
          La puerta se abre, el joven aun duerme recostado sobre un libro, el ruido le sacude el sueño incorporándose.
 --- Mamá !, que haces aquí, tan temprano.---
--- En la limpieza, patojo dormilón…...--- Con tono grave interroga.--- Explicame Y LOS ZAPATOS ?, de quien es esta ropa y estos zapatos de mujer?
          Se encoge de brazos, mientras se cubre con las sábanas, dejándose caer sobre la almohada.
--- No sé!!!---
--- Como que no sabés --- insiste la madre, que se sostiene del palo de la escoba que porta.
          En la otra orilla del edredón se asoma temblorosa una chica, que muy inocentemente responde:
--- Son míos señora…!
Ella se sorprende.
--- hummm...! al menos, señorita, los zapatos parecen de cashé --- frunce el ceño mientras abandona el cuarto, una sonrisa de  picardía se dibuja en los labios de los chicos, al descubrir su pecado.
--- ¿Y LOS ZAPATOS….?.--- dice Pablo --- Ja, ja, ja, menos mal que no vió lo demás. Ja, Ja, ja.---  

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