Colgados
en un clavo a la vecindad del lugar donde duermo, están mis zapatos, de color
blanco, algo despintados pero sirven, aunque la mayor parte del día me la paso
sin ellos y es porque apenas me sacan de donde me mantienen, estoy en la edad
que empiezo a ponerme de pie y a dar algunos pasos.
Hoy
será el día que me los ponen es fin de semana, aunque sea para dar una vuelta
al parque, o cuando vamos a visitar a la familia también, allí alguien me
carga, me chinchinean, las señoras grandes hasta me llenan de saliva cuando me
besan, pero al final del aburrimiento me dejan acodado en una esquina o me
ponen a dar caminatas en el corredor. Que vaina me oriné otra vez y no hay
quien me limpie, debo aprender a ir al baño, cada vez que esto me pasa, me
regañan por haber miado mis zapatitos y además me gano el andar desnudo por el
lugar. Pero que rico me liberan de ellos, me sientan en un petate a pasar el
día.
Ya
puedo salir a la puerta de la casa, me pusieron unos zapatos negros, prestados
por supuesto, de mi hermano mayor, ya camino por todos lados y me siento en la
banqueta a observar como mis hermanos mayores juegan a la pelota, me llama la
atención a hacerlo, pero cada vez que lo intento alguno de ellos me agarra en zopilotillo
y me regresa a la orilla. Siempre me dice:
--- Estas muy chiquito para jugar y
te pueden golpear.---
Cuando
será el día que yo sea grande como ellos y me dejen patear la bola plástica?.
Debe
de ser un día especial, me levantaron temprano, mamá me vistió con un pantalón
corto, de esos que tienen pechera, herencia de no se quien, entre todos los
zapatos de los grandes me buscaron unos que estuvieran mas o menos, también me
pusieron calcetines. Como de costumbre y con un dedo que me sacuden frente a la
cara, recibo las instrucciones de la autoridad, Que tengo que avisar cuando
tenga ganas de hacer pipí, bueno lección aprendido, me dejarán desnudo si me
hago.
De
la mano de mis hermanos mayores, me llevan casi a jalones, que prisa tendrán
estos si tan bonito que es ir viendo todas las cosas interesantes de la calle, ah!
es porque yo casi no salgo. Me hacen subir unas gradas, que apenas el paso me
alcanza, así es que me cuesta. Allí llegamos a un gran patio, donde un montón
de niños grita, corren, revolcándose en el suelo, pero todo es risa y alegría.
Entré a un salón, donde una señora alta como mi madre, me recibe, me hace que
me siente en una de las sillas, escribe unos garabatos en un pedazo de
cartulina y luego me lo pega con un gancho en el pecho.
--- Pablo…..--- me dice.
Trato
de descifrar lo escrito en el cartón, le doy vuelta para verlo… Como sabría mi
nombre? Casi como pollo comprado me la paso a lo mudo viendo a mis alrededores.
Suena una campana, todo el mundo a correr, salen como cuando a las gallinas se
les tiran unos granos de maíz.
A
la que le dicen SEÑO, se me acerca y me indica que debo de salir a recreo, de
su mano salgo al exterior, por allí veo a mi hermano Juan, que me llega saludar
y me pregunta.
--- Como te fue Chapis?. Así es como
me gusta que me digan, eso es mi nombre familiar. En cuanto a la respuesta de
cómo me fue, aun no se que es lo que hago allí, encojo mis hombres y balbuceo.
--- Bien…!---
De
regreso a la casa, lo primero que hago es quitarme los zapatos que alivio, me
mataban estas cosas.
Los
meses y los años han transcurrido, saben, mis hermanos siguen siendo mas
grandes que yo, ya no me llevan, se van por su lado y yo tengo que transitarme
solo hacia la escuela, con mi bolsón a la espalda. Hoy llevo por primera vez
zapatos tenis, tengo educación física. Me recuerdo la sentencia de antes de
salir de la casa:
--- No vayas a romper los tenis,
pues no hay dinero para comprar otros…---
Entonces
tengo que cuidarlos, después de la clase me pongo a patear la pelota, pero
prefiero hacerlo descalzo, no vaya ser la mala pata que les pase algo y al
llegar a casa, me gane una penqueada.
Hay
una gran discusión en casa, los que están a favor y los que están en contra. Es
por mí, debo seguir en la escuela en la
secundaria o no? Si tan bonito que es ir a disfrutar con un grupo de amigos, a
repasar lo que los libros dicen, acumular aventuras dentro de las aulas y fuera
de ellas.
Por
fin tengo mis propios zapatos nuevos, gracias a mi hermano mayor, el ya trabaja
por lo que me los obsequió, que de al pelo es aquel !. Aunque son de paca,
están bien lustrados, les daré estreno aun que no estoy seguro cuando, pues no
se ha definido si sigo estudiando o me uno a la fuerza laboral de la casa.
Ganó
el sentido común.
--- Este patojo es inteligente,
démosle la oportunidad de estudiar.--- Determinó mi padre con el aval del
resto.
---Vaya si no!.--- me dije a mi
mismo.
Junto
a mi cama hay una caja de cartón que contiene unos zapatos, mocasines para ser
exacto, de color negro, son mi estreno de la graduación, he pasado 5 años
quemándome las pestañas, pero valió la pena, estoy a punto de salir del
instituto con un cartón de Bachiller, se lo debo a todos, mis hermanos
sobretodo, ellos me dieron el empuje para llegar hasta donde estoy. Hoy si
Pablo, hasta elegante se escuchó cuando lo leyeron en el momento que me
entregaron el Diploma.
Es
el último esfuerzo, voy a conseguir un trabajo, probaré que puedo entrar a la Universidad y como
todos dicen:
--- Este patojo es sheca. —
Lo
voy a realizar. Ya en la facultad haciendo méritos.
La
puerta se abre, el joven aun duerme recostado sobre un libro, el ruido le
sacude el sueño incorporándose.
--- Mamá !, que haces aquí, tan temprano.---
--- En la limpieza, patojo
dormilón…...--- Con tono grave interroga.--- Explicame Y LOS ZAPATOS ?, de
quien es esta ropa y estos zapatos de mujer?
Se
encoge de brazos, mientras se cubre con las sábanas, dejándose caer sobre la
almohada.
--- No sé!!!---
--- Como que no sabés --- insiste la
madre, que se sostiene del palo de la escoba que porta.
En
la otra orilla del edredón se asoma temblorosa una chica, que muy inocentemente
responde:
--- Son míos señora…!
Ella se sorprende.
--- hummm...! al menos, señorita,
los zapatos parecen de cashé --- frunce el ceño mientras abandona el cuarto,
una sonrisa de picardía se dibuja en los
labios de los chicos, al descubrir su pecado.
--- ¿Y LOS ZAPATOS….?.--- dice Pablo
--- Ja, ja, ja, menos mal que no vió lo demás. Ja, Ja, ja.---
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