Oscuro
el cielo con la luna escondida detrás de las montañas, el murmullo de las
chicharras, se deja escuchar en lejanía, acompañado del viento que silva la
tonada del aire cálido de la época.
En
el espacio que circundan los matorrales, un jamelgo estornuda, sacudiendo su
cabeza, con su pata derecha delantera escarba el monte mientas zapatea con
insistencia. En su lomo, sentado de espaldas un fulano, se sostiene apenas en
las ancas, con la cabeza cubierta con una bolsa, las manos atadas a la cintura.
Un lazo pende de la rama de un árbol y le aprisiona el cuello.
Al
momento en que un chicote espanta el caballo, que con paso veloz se aleja del
sitio, dejando la carga, el cuerpo cae al vacío, precipitándolo a la muerte por
ahorcamiento, el bulto se bambolea, mostrando los gruesos estertores mientras
el cuello cede a la vida, hasta quedar inerte y en silencio. La rama del
Guayacán, se mueve, truena sin romperse por el peso de la víctima.
Ejecutado
la acción, mas que deleznable, al momento alguien se acerca, corta la soga, el
cuerpo de apariencia humana se desploma pesadamente, tan indiferente como un
muñeco mordiendo la tierra.
El
grupo de milicianos que observó la ejecución, prepara sus petacas para retirarse en filas de a pie, hasta dejar en solitario
al muerto.
En
la casa de Fulgencio, rico hacendado de la región, se desarrolla una reunión,
con asistencia de los capataces empleados
de la finca, el tema del día circunda alrededor de los robos del ganado, mas la
destrucción de cultivos del café a manos de forajidos que deambulan por la
región.
--- Hemos llegado al colmo que ya no
se puede vivir en paz en este lugar --- indicó uno de los presentes.
--- El hato completo de la finca del
Sur, fue robado y sacrificando reses de lechería.---
--- Estos cuatreros son los que se
proclaman libertadores, protectores de los desposeídos y enemigos de los
oligarcas adinerados! ---grito Fulgencio --- Criminales..!, Asesinos eso es lo
que son ---
---Imposible estar así y el gobierno
no hace nunca nada---
--- Hay que darle cacería a estos
forajidos, antes de que acaben con nosotros—
El grupo se manifestó en acuerdo de
que había que realizar algunos estrategias con el fin de contrarrestar, la ola
de violencia.
---Don Fulgencio!, Patrón….
Agarraron un ladrón!...., venga lo tienen en el cobertizo, cerca de la
cocina.---
--- Tráiganme a ese Jue puta para
acá, le voy a dar su merecido---
El chico vestido de campesino fue
sometido y llevado casi a rastras ante la presencia del hacendado, quien de
entradita le saludo mediante un fuetazo que lo hizo caer de bruces.
--- Levántenlo ---ordenó.
--- Y quien es este pedazo de……..
--- Es uno de los anda enrolado con
los cuatreros… dicen que es uno de los cabecillas.---
--- Con que esas tenemos……
La chica de los ojos verdes como de
mar hace su ingreso al salón, fatigada recogiendo sus enaguas.
--- Que sucede papá….! --- levanta
su voz.--- Es mi amigo…! ---
--- Como que “es mi amigo!”…. este
sinvergüenza, cuatrero, alguien así no es amigo de mi hija…--- insistió ---
Llévenselo de mi vista, a ver enciérrenlo en el granero, mas tarde decidiremos
que hacer con este….---dirigiéndose a la chica. --- Natalia, no se diga mas….!,
Te espero en mi despacho…!.
Natalia era la única hija del
hacendado, con apenas 17 años, de una belleza apreciable, la de los ojos verdes
como de mar, de carácter decidido, fuerte, quien después de terminar sus
estudios en la capital a su regreso a casa, se dio cuenta de los malos tratos a
las personas, se convirtió en fiel defensora de los desposeídos, campesinos y
sobretodo de sus propios empleados. Peleaba constantemente, con su familia en especial de su padre, por esto.
Ella
había conocido en un jaripeo a este joven, Aníbal de veintitantos años de edad
y estudiante de la
Universidad nacional, con quien había fomentado mas que una amistad,
la frecuentaba en citas y en visitas,
aunque a escondidas del padre, realizadas en diferentes sitio, siempre lejos de
casa, el lugar predilecto era en un kiosco en la punta de un cerro donde se
enarbolaba una cruz, esta se encontraba al oeste de la propiedad del padre de
la chica, allí era su punto de encuentro, en ese lugar permanecían largas horas
charlando como dos enamorados, un primaveral idilio que mas allá del tiempo se
tornaba épico, en sus cuitas de amor y contemplación del paisaje. Ella regresaba a casa, cada vez mas
ilusionada, enamorada quizás del muchacho, tarareando sus dichas de realización.
En
esta ocasión Natalia había permanecido dos semanas encerrada por motivo de
enfermedad por lo que no asistió a sus citas consuetudinarias, él al ver que su
amada no se presentaba, en su desesperación decidió ir en su búsqueda para investigar
la causa o explicación de su no asistencia, pero fue sorprendido por los guarda
espaldas del padre, quienes le detuvieron.
Ella
penetró al salón donde su padre le hacía espera, con paso firme y decidido se
le acercó.
--- Papá, no estoy dispuesta a
aceptar que le hagas daño al joven!---
--- De pronto creí, que el que mandaba
aquí era yo --- Manifestó cargado de ira – de cuando acá... TU eres la que da
las órdenes?---
--- No son órdenes… papá, es una
petición, como es eso de que te dejas llevar por los chismes de tus capataces y
habladas del personal de la casa…. La verdad es que no escuchas a quien
debes.---
--- Chismes y habladurías…
pamplinas!, a este pollo lo agarraron con las manos en la masa, merodeando en
la casa buscando que robar….
--- Merodeando tal vez, pero jamás robando
---insistió --- él vino a buscarme, a preguntar por mí ---
--- Como es que un delincuente como
ese pedazo…. Viene a buscar a mi hija, que se yo de que pato puso ese huevo,
con los antecedentes de presencia de forajidos en la región, agitadores sin oficio
ni beneficio y sobretodo este, un desconocido!---
---Papá….¡ no me provoques !, estoy
dispuesta a salir de casa para no volver, si insistes con este escándalo.---
---Natalia! Ya me cansaste con tus
impertinencias, vete a tu cuarto, siempre en mi contra, sin atender razones,
caracteres tan desgraciado el tuyo. VETE! No quiero saber mas.---
En
el umbral del granero, sobre unas pacas de zacate, permanecía maniatado Aníbal,
le habían colocado un pañuelo para cubrirle la boca, a cierta distancia un
hombre de los de confianza de Fulgencio, le cuidaba amenazante con una escopeta.
Un
golpe seco y un rechinido se dejaron escuchar cuando un grupo penetró al
granero, encabezado por el hacendado. Un quinqué hizo su aparición, como fuente
de luz, la tarde se tornó oscura y el local
no tenía ventanas.
Con
toda la altanería del caso, se acercó al joven, le tomo de las quijadas.
---Con que enamorando a mi hija….hummm...!,
no sabes con quien te metes, pedazo de mierda.--- luego, dirigiéndose a sus
empleados. --- O será que este pelagatos es como para pretender a mi Natalia...
jajajajajaja!!!---
---Ja, Ja, Ja, ---el resto respondió
en coro en tono de burla.---
--- Papá… te lo
advierto.---sentencio la niña, quien había seguido los pasos del hombre---Eres
un grosero!!!, como tratas al muchacho.---
--- Otra vez, tu aquí, o acaso no
entiendes que te salgas de mi vista, estos son asuntos de hombres que sabré
resolver a mi manera y con fuerza necesaria.---
---Asuntos de hombre…. De cobardes!,
así como todos tus achichincles, que se ríen hasta de tus estúpidas y
sarcásticas bromas…vamos enfréntalo de cara, le tienes amordazado, será que
tienes miedo de lo que pueda hablar, que daño te podría hacer amarrado de pies
u manos como está---
Se
avalancha hacia donde Aníbal se pone de pie, pero los asistentes la detienen y
no permiten que lo abrace.
---Haber quítenle el trapo de la
boca, de pronto este imbécil, quiere decir algo la defensa oficiosa de la dama,
me conmueve, me llama la atención que quizás se resguarde en las enaguas de la
mujer. Ja, Ja, Ja…---
--- Con su venia Don Fulgencio, --- dijo con
tono de amargura, después de haber recibido una paliza --- yo no soy
delincuente!, vine a buscar a su hija, con quien tengo una linda amistad, pero
me lamento que Ud. Sea un desalmado terrateniente sin conciencia, de los que
tanto abundan en esta tierra, que masacran y esclavizan a nuestro pueblo….
--- Y ahora Comunista….Ja, Ja, ja,
aquí se acabaron los defensores del pueblo, los que les gusta enfrentar a
pobres y ricos, derechos humanos aaah !---
--- Comunistas o como nos quiera
nombrar--- con la voz entrecortada--- somos la voz del pueblo oprimido, que
vela porque esbirros como Ud. Sean freno del progreso del proletariado, del
bienestar social, cuantas gentes habrán caído en sus manos, que ahora se
cuentan entre los mártires, sangre de inocentes que corren por su conciencia…
Tremendo
bofetón, le propinó que le cortó el discurso y le hizo sangrar la nariz.
---Pónganle el trapo en al boca…
Estoy cansado de oír tonteras---
---No, por favor déjelo en
paz…---grito Natalia, que permanecía aprisionada por una de los caporales.
Después
de introducirle la mordaza, le propinan un golpe en el estómago, que le hace
caer de rodillas. Ella se logra escabullir y se acercó, sostiene la cabeza
junto a su regazo y le atiende por el sangrado.
---Malditos…..se escucha al fondo.
Mientras abandonan el local, marchando tras el jefe.
Es
de madrugada, los gallos aun no han dado la alarma de la salida del sol, las
vacas rumian en el potrero, el silencio como el tenue frío circula por las
trancas de la talanquera En medio de las sombras y la zozobra, una pareja de
hombres acarrea al herido y lo coloca en una carreta. La joven, que espera
sentada en la banca, agita los aparejos y ordena, con un Aja! al caballo que se
dispone a trotar en la vereda que sale de la hacienda, los candados han sido
abiertos y las puertas son de paso libre hacia el destino.
A
cada paso el rocío de la madrugada se hace mas visible y la silbatina de las
aves se hace presente, las nubes de polvo se hacen preceder del carromato que
ágilmente se desplaza por los caminos de tierra.
La
madrugada se hizo temprana, en la hacienda un grupo de empleados capataces
arman una pandilla, montados en caballos se disponen a ir de caza de los
fugados, el nervio e hiperactividad de los animales es evidente cuando le
lastiman los hijares, mientras dan vueltas alrededor y les sostienen con gran
fuerza con los frenos de metal que les doblegan el hocico. En larga carrera se
disipan después de recibir las órdenes del padre de la Joven.
Natalia
con su overol de hojarasca, fusil en la espalda, se dispone a marchar al frente de la tropa,
que la lleva hacia el campamento, fincado en el cerro, el cerro del kiosco,
donde le hace encuentro, como en el pasado. Aníbal el comandante Camilo, se le acerca y la
abraza.
--- Ahora compañera de mi vida ---
después de besarla --- las cosas son así de que bueno es volverte a ver. Mi
amor, mi amada---
--- Tu pensaste que era fácil
deshacerse de mi! --- Te esperé hasta el final, sabía que algún día volverías a
mis brazos.---
--- Tengo que confesarte algo, tuve
que tomar la decisión y asumo la responsabilidad. Un par de meses después de
nuestra fuga, cuando permanecimos perdidos en la montaña, fui alertado de la
persecución que se había desatado en mi contra, por lo que para salvaguardar tu
vida me retiré y por eso y a pesar de estar en contra de tu voluntad te dejé a
cargo de las hermanas del Convento, con las que habías estrechado amistad.---
Se
que por no someterte a la disciplina de esa casa de Dios, te fugaste y terminaste
aquí buscándome, gracias a tu carácter, te hizo sobrevivir, y ahora estás aquí
en mi casa….--- continuó
---Pues si…, tengo que contarte, hubo
varios enfrentamientos y una de las columnas a mi mando tomó de rehén a
Fulgencio, Tu padre…., en cumplimiento al juicio popular fue ejecutado, junto a
todos sus sanguinarios asistentes.
Ella cayó envuelta en llanto a sus pies
--- Mi papá….! A pesar de cómo era…,
yo le amaba --- con los puños le somató las piernas y le mostró su rabieta,
luego le abrazó.
El
comandante la levantó, luego la cubrió con sus brazos, con un aroma de perdón
se fundieron en uno solo.
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