En la pasarela de la calle de los mercaderes, camina coquetamente una muchacha de ojos zarcos, así como dicen en oriente, con su largo vestido color crema estampado de flores, acolchado de fustanes, zapatitas blancas con de tacón corto.
En
el punto de la estación, estira su brazo para llamar la atención del conductor
del tranvía, tomando el pasamanos de la puerta, ingresa por la estrecha
escalinata, cuelga su sombrilla de color
rosado sobre su brazo, y deposita un par de monedas en manos del asistente del cochero.
Hombres
vestidos elegantemente de saco largo, arrean al tronco de las mulas con las que
traccionan la carroza, con pequeños topes jalones y bamboleos se dejan sentir
mientras toma la velocidad requerida para rodar sobre los metálicos rieles, el
recorrido inicial es de poniente a oriente, rumbo a la estación en las vecindades
de la iglesia de San José, donde se ejecuta tradicionalmente el recambio de los
caballos, movimiento que se produce sin mayores retrasos, los ocupantes pasajeros
se acomodan para continuar su viaje
hacia la parte norte de la ciudad.
En
el trayecto de la Avenida
de los árboles el tranvía se acelera por la inclinación de la calle, antes de
pasar frente a la Casa
del Tranvía, estación que guardaba a estos carros durante las noches, a su paso
el asistente suena las campanitas para anunciarse y saludar al gendarme que
cuida el portón metálico.
El
viaje sigue su curso pasando por la calle de los mesones, donde los paisanos mostraban
las canastas pletóricas de verdura y fruta además de los cacastes con los
productos que llevaban de venta para el mercado. El tranvía se desliza
suavemente sobre la avenida, donde en cercanías a la iglesia se divide en dos,
formando un parquecito triangular que termina en el entronque de la calle de
Chinautla, frente a la
Parroquia de la
Santa Cruz, punto final de la estación de llegada.
La
joven dama desciende para finalizar su viaje, salta de la última grada muy
graciosamente mientras con la mano levantaba sus enaguas.
Allí
se encuentra con una chica, que al pie del atrio le hacen el saludo, con redoble
de rodilla.. Los saludos acompañados de cuchicheos y sonrisas juveniles se
producen mientras se toman de la mano cubiertas de guantes de algodón. Avanzan
luego hacia el interior de la iglesia, donde se ven sorprendidas por las
santulonas de la última banca que insisten en pedirles de hagan silencio en la
casa de Dios. Las mantillas que además de cubrirles la cabeza, las oculta de
identidad, por lo que por momentos en silencio, caminan hacia el interior, los
ojos y las miradas se posesionan de ambas, que se acomodan en una de las bancas
cerca del altar. Un par de santiguadas, una mínima oración es toda su estancia,
dan vuelta y salen por el costado de la Parroquia, dirigiéndose a la glorieta del pequeño
parque.
Presurosos
dos jóvenes, se instalan frente a la muchachas, luego de quitarse sus
sombreros, las saludan cordialmente.
--- Buen día hermosas, el fresco del
día las hace ver muy bellas---
--- Margarita, este es el chico de
quien te hablé.--- Le dice Amalia, luego dirigiéndose al joven ---¿Cómo es que
te llamas?---
--- Bernardo…Señorita Amalia, a sus
pies.---
--- Ah si..! Bernardo….----
Margarita te presento a……
---- Señorita Margarita, encantado
de conocerla….Bernardo para servirle a Usted..---
La
joven le extiende la mano, él se inclina para depositar un beso, mientras con un pañuelo oculta una sonrisa de
picardía.---
--- Mucho gusto! ---
El
otro joven permanece a la saga, en espera que su amigo le haga la introducción.
--- Y el guapo de tu amigo, ¿Quién
es?---
--- Señorita Amalia, el es mi primo
José Miguel.---
--- Es algo tímido…---dirigiéndose a
él --- haber preséntame tus respetos---
--- A sus ordenes….Amalia!---
--- Ahhh…!, con que con altanería.
Ja, ja, ja……----
--- Perdón no fue mi intención,
parecerle así, pero lo moderno es que se conozca uno por su nombre No por su estado civil, o grado….
Las
dos parejas cruzan la calle y se dirigen a la pequeña cafetería. Toman asiento en la amplia acera donde, complementan la charla
con un sorbete de las cremas, con barquillos, de los mas famosos de la
“Morenita”, por alli se acerca un limpiabotas a promocionar su trabajo.
--- Lustre… Lustre…--- con su mano
manchada de tinte negro, señala con un dedo las botas de uno de los muchachos.
Que se hace el desentendido.
La
tarde se ha hecho antigua, los clarineros empiezan a revolotear sobre los
centenarios árboles, en búsqueda de reposo, su graznido han hecho que
Margarita, recuerde que debe de regresar a su casa.
---Se me hizo tarde, debo volver---
dice --- Adiós, amigos, hasta la vista
Se pone de pie, un tanto nerviosa,
al despedirse, toma su sombrilla y en paso ligero se dirige hasta donde se
encuentra el tranvía que reposa en la parada.
--- Margarita, te podré volver a ver
--- le grita Bernardo, quien trata de alcanzarla en su loca carrera.---
--- Quizás!!!. Responde --- en otra
oportunidad será, hasta la vista.
--- Donde es que tu vives ---
insiste
--- Eso no te lo voy a decir --- le
indica mientras se asoma por la ventana del carromato y le hace señas con su
dedo índice en señal negativa.---
--- Un beso? ---
--- Eso no va a ser posible…. Por
ahora! ---
El
carro inicia su movimiento, mientras el conductor, le sacude los arreos e
incita a los caballos a caminar sobre su vía.
El
viaje se hace lento mientras el transito sobre los rieles retoma por la avenida
central rumbo al poniente, donde la cuesta de la calle de los mercaderes, hace
sudar a los jamelgos mientras su pesada carga se acerca a la iglesia de Santa
Teresa, donde hace una parada de reposo.
La
niña va ilusionada piensa en sus adentros sobre su nuevo amigo, las emociones, como
pajarillos que rondan su cabeza, le inquietan. La verdad es que su amiga le
había comentado de él, pero no se imaginaba que le iba a impactar positivamente
Las
campanas de catedral le despiertan de su sueño, las seis, el carromato reinicia
su trayecto rumbo al parque centenario.
Su nana la espera, se encuentra en
la parada, angustiada por la tardanza, pescuecea para ver si esta dentro del
Tranvía, le ayuda al descenso, tomándola del brazo, la obliga a caminar
rápidamente hacia la siguiente avenida.
--- Mi niña, ya es demasiado tarde.
Mira que tu padre te va a dar una gran reprimenda… y yo que le voy a decir de
donde andabas? --- Moviendo su cabeza.---- yo, yo… ya no me vuelvo a meter en
estas cosas y sobretodo para decir mentiras por Usted, Hoy si me cae! ---
--- Hay Nana, si tu supieras, hoy
fue una tarde maravillosa.--- suspira --- fue un hermoso viaje en el Tranvía---
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