jueves, 3 de enero de 2013

QUE FUE DEL PATOJO



         La última vez, me dejaron tirado sobre la loza de cemento, el resuello sobre el piso y los dolores que me invadían, hacían que permaneciera casi inmóvil, intentaba abrir los ojos pero lo hinchado de los párpados me lo impedían. La puerta de la bartolina se abrió pesadamente detrás del rechinido, que dio paso a un par de botas, que se plantaron como un gigante frente a mi humanidad, como  gato me encogí como pude, buscando refugio en una de las esquinas del calabozo, donde me arrastré, tratando de protegerme.
--- ¡SAQUENLO…! --- fue la orden.---
           Después de haber sufrido un baño a puro chorro de manguera, medio conciente y arrastrando los pies, fui llevado a la enfermería, me colocaron sobre una camilla, donde sin nada de delicadeza, limpiaron y vendaron, las heridas que ellos mismo me habían infringido. Los moretones diseminados en todo el cuerpo, reflejaba el inhumano trato a que me habían sometido, las heridas internas no se lograban ver, pero molestaban, sobre todo las del alma, que eran las que mas dolían.
          La ropa me fue arrancada literalmente en el momento de hacerme las curaciones, tortura sobre lesiones, al recibir los antisépticos que me hacían brincar del ardor. Una pijama de rayas celeste me fue puesta en su lugar. Ya en una cama, de la cual no había saboreado en los últimos años. Se me colocó un suero, apósitos en los ojos envueltos en una gasa que no me permitía ver mas allá de la mesa donde me despachaban los alimentos, todos líquidos que alguien me hacía el favor de depositar en la boca, la que tras las golpizas recibidas había acabado con los pocos diente que tenía.
          Todo era silencio, de pronto, me encontraba en solitario en la sala, solo percibía que alguien a la distancia se acercaba a verificar si no había pasado  otra novedad, con la mano que me quedaba libre, lograba levantar la gasa, con el fin de observar el panorama mas allá de mi cama. Con las urgencias urinarias traté de gritar para se atendido, pero la disfonía de mis cuerdas bucales que había sufrido por golpe, apenas un susurro se dejaba escuchar. Al cabo de un momento, alguien se acercó y con lujo de fuerza me apartó la sábana, sin mayor miramiento me zampó el cacho entre las piernas, era tanta la necesidad de evacuar que no le hice mucho coco al golpe que me encogió los testículos.
          Un par de días después, me levantaron y fui colocado en una silla de ruedas, despojado nuevamente de mi ropa fui colocado en una regadera de agua sumamente fría, los pellejos me colgaban, había perdido tanto peso, que apenas parecía un cadáver con restos de piel. El frío me recorrió todo mi esqueleto al salir del agua, el pelo era lo que mas me sobraba, tanto en la cabeza, la barba y bigote. Ropa limpia, que agradable, ya las humores se tornaban desagradables, especialmente en las heridas que empezaban a cicatrizar. Se me proporcionó una máquina de afeitar, con la que recuperé el recuerdo de cómo era mi cara, aunque los ojos permanecían aun hinchados que desfiguraban mi facies. Como necedad se me colocó nuevamente la curación en el rostro que me hacía permanecer parcialmente ciego.
          A todo esto las noticias rezaban llenas de propaganda de las autoridades tratando de minimizar las ofensivas guerrilleras en el interior de la república, se escuchaba que los grupos de derechos humanos continuaban abogando por los presos políticos y en la búsqueda de los desaparecidos quizás en combate en las montañas o en todo caso los secuestrados como YO, a los cuales querían mantener ocultos y en cárceles clandestinas para no crear mártires de la lucha armada.
          Pasados los días, me fui acostumbrando a la rutina y al silencio, jamás nadie me hablaba, no conocía mas que el espacio de mi cama y el cuarto contiguo donde estaba la enfermería y el baño, mis ojos había mejorado notablemente, la hinchazón había cedido, sin embargo las curaciones y las gasas permanecía en su lugar como garantía de seguridad para no ver mas allá de lo que me convenía. Lo que permanecía en total deterioro era mi garganta, no lograba articular palabras ni era capaz de que me escucharan mis lamentos.
          Una mañana mientras me encontraba sentado en mi camastrón un grupo de personas me rodearon, alguien me arrancó la curación de los ojos, donde logré ver a varios militares , dos damas elegantemente vestidas, con sendas libretas en las manos, un camarógrafo de la TV y un periodista, que conducía la actuación, con cámara fotográfica flashando a cada instante.
--- Como ustedes pueden ver este es uno de los guerrilleros rescatados de manos de los insurgentes, el cual ha recibido buen trato, curaciones, alimentación adecuada.---
          Los relámpagos de la cámara en manos de los asistentes me hacían taparme la vista, ocultándome de los presentes. El camarógrafo trataba a toda costa a encontrar el mejor ángulo para descifrar mi identidad.
--- Entrevistas en este caso serán del todo imposible, el hombre tiene un daño irreversible en las cuerdas bucales que no le permiten hablar, por lo que van a tener que confiar en las explicaciones de mi parte sobre su estado y evolución, información no tenemos mas que su afiliación y el nombre de batalla…. --- una breve pausa, que recortó la entrevista relámpago ---- Síganme por favor, continuamos en las otras salas con el fin de que observen, aquí ya no hay mas que ver, cumplimos con mostrar al Comandante REMIGIO, que se encuentra vivo y en perfecto estado aquí, por favor nada de preguntas! ---
--- Coronel cree usted que en el futuro podamos interrogar al paciente…--- indico una de las damas, mientras el grupo se alejaba.---
---Probablemente, probablemente… --- Les hago la exhortativa que se comunique a sus instituciones de derechos humanos con el fin de que se desvanezcan la desinformación respecto a las actuaciones del gobierno al respecto.---
          La duda cundió en mi pensamiento, esto era solamente para aparentar que se me había tratado bien, posiblemente el suplicio y la detención continuarían. Los comentarios me pararon el pelo por lo que si era cierto el show político, las agresiones quizás se endurecieran. Era tiempo de buscar otros aires y una frágil idea de escaparme cruzó por mi mente. El grillete que había permanecido en el tobillo se me había retirado. De lo poco que había podido observar era que los guardias de seguridad en la entrada a la sala ya no permanecían, quizás como invitándome a establecer un escape, que tenía el objetivo de acabar con mi vida.
          Me puse de pié y me escurrí hasta el salón donde guardaban los utensilios de limpieza, de donde salí transformado en un empleado con un pantalón de lona y un delantal. Corrí a través del pasadizo hasta llegar a las gradas, extraño no me tope con nadie, eso acrecentó mi miedo de que se trataba de una trampa, dispuesto a todo, salté al jardín posterior, arrastrándome hasta la pared posterior del edificio, cayendo como bulto al otro lado donde se acumulaba la basura del hospital.
---Alguien se escapa. Allá va…..--- grito el gendarme desde la cornisa del segundo nivel.---
--- Bang…. Bang…--- Los silbidos de las balas me rasuraban las orejas, mientras continuaba a todo correr, para ocultarme.
          Los soldados corrieron tras de mi en una loca estampida que me llevó hasta el riachuelo en el fondo del zanjón, este serpenteaba hacia los barrancos. Corrí sin parar por las areneras, que me llevaron hasta el afluente de Río Grande, donde por la vegetación y lo exuberante de la maleza me hizo sentir con mayor seguridad para ocultarme.
          Me metí en el agua la que me llegaba hasta la cintura, en un recodo me escondí entre las lechugas de tul y las raíces de manglar, que crecían en la extensión de la orilla, permanecí por largo rato en ese lugar, las patrullas del ejercito pasaron un par de veces por la otra orilla, pero no se percataron de mi presencia. Ya entrada la tarde, cuando la bullangueras bandadas de pájaros, regresan de sus paseos,  decidí abandonar mi escondite, deambulé por los pastos hasta que el sol desapareció en el poniente, dejando estelas de luz y de penumbra en el valle. Alcancé a llegar a un camino vecinal, donde me deshice de las botas de hule y el delantal que había robado en el hospital, caminé hasta encontrarme con la noche, los grillos alertaban con sus ruidos, anunciando su presencia en las copas de los árboles y a lo lejos los perros ladraban en advenimiento del frío que caí sobre el lugar, busqué acomodo entre los matorrales y cubierto de algunas hojas grandes me hice a la aventura de reposar, junto a las sombras de los varejones.
          El peligro parecía haber pasado, amanecí con el sol a mis espaldas, para continuar la travesía. De camino recogí algunos frutos para despegar mi estómago, que me hacía ruidos por la necesidad. Así caminé hacia la libertad, con la esperanza de encontrar el sendero, que me permitiera trasmitir mis experiencias. Había salido con vida. ¿Que me ayudaría, antes de entrar al olvido y con la deficiencia de la voz?, Con el uso de la pluma contaría mis vejámenes y mi paso por la ignominia.

          Cinco años antes había iniciaba mis primeros pasos en la escuela, no me costó aprender las letras, transcurriendo con buenas notas, en los grados que había aprobado. Iniciando el último grado de primaria, conocí y me enamoré de la Maritza, patoja de la escuela también cursaba el sexto grado.       Me levantaba temprano y sin comer bocado me iba a poner cerca de la puerta del establecimiento, con tal de verla, tan solo me alcanzaba para saludarla, ella ni alzaba la vista y no se dignaba verme. El maestro también se asomaba temprano, cuando me encontraba, me saludaba y con palmadas en la espalda me invitaba a charlar en el salón. Siempre andaba con un par de libros, en su morral Momosteco, yo quería saber de su experiencia para cantinear, para aplicarlo a mi necesidad de hablar con la chica mi compañera, El profe era pilas, tenía en la punta de la lengua las respuestas para todo, pero siempre terminaba por parlotear, lo relacionado a la igualdad, las necesidades de los pobladores y los derechos a la educación. A mis 14 años, me gustaba cuando se ponía a contar sobre las aventuras como estudiante de Ciencias sociales en la Universidad, donde asistía los fines de semana. Aunque yo le sacara cada vez que podía el tema de la Maritza, me decía un par de cosas como, enfrentala y decile que querés que sea tu amiga. Cosa difícil para mí.  Siempre me sacaba de onda prefería estar hablando del Che Guevara, del proletariado, de la revolución Cubana, etc.
          Ese principio de año le fui a buscar a la escuela, el maestro tenía nuevo look, dejándose la barba, estaba mas flaco que de costumbre, lo consideraba mi amigo por lo que fui  a buscarlo al inició de las inscripciones en el establecimiento donde nos habíamos conocido, siempre jovial, charlando de los viajes en sus vacaciones y las aventuras con los compas. Le saludé a la distancia.
--- Que tal vos José de los Santos, como te va…..ya cayó la Maritza --- lanzando una carcajada que me hizo sonrojar.---
--- Hummm...…!, todavía no.--- y le seguía la chanza --- jajajaja. --- como está  maestro, que bueno es verlo, como le va?.---
---Nada de maestro, compañero Horacio, acaso no somos cuates pues?.---
          Me sentí incómodo de momento, pero se acercó a mí y me dio un apretón de manos, como era su costumbre me instaló algunas palmadas en la espalda y me invitó a sentarme a charlar. Ese año me tocaba pasar al instituto de secundaria, iniciando otra etapa en mi vida.
--- Cuéntame que es de tu vida, te vas a la Prevocacional...
--- Si, le voy a hacer ganas….
--- Mirá manito, es lo mejor ya van a venir los socialistas y lo único que no te podrán quitar es lo que tenés en tu cabeza, el conocimiento….--- y luego me reinició el discurso de igualdad, de la lucha de clases, que se veía venir la insurgencia, que todos deberíamos estar del lado del proletariado.
          Ha veces me mareaba con sus pláticas, pero en el fondo tenía razón, mis padres jamás habían pasado de zope a gavilán, siempre los había explotado y todo porque nunca había asistido a la escuela, que sabía los viejos de derechos, les pagaban lo que se les venía en gana y sobrevivían con miseria y desigualdad. Cuando llegaba el punto que me hacía que se me subiera la sangre a la cabeza, me alteraba y me sacaba el apellido en contra de las autoridades. Allí era cuando me incitaba con el estribillo de “A lo mejor vos sos el llamado a levantar y guiar a tus compañeros, hermanos a un levantamiento armado por la Patria”?.
          En cierta ocasión me invitó a visitar, la capital y fuimos a su casa donde en una reunión de amigos fui presentado como un joven con amplio criterio y capaz de participar en la consecución de ideales. No estaba totalmente convencido de lo que me estaba metiendo, pero el gusano de la aventura me inclinó o, quizás no quedar mal con el amigo y maestro.
          Me percaté de la situación, en el momento en que me llevaron a un cuarto en la trastienda de la casa, donde impresionaba una fotografía gigante del Che Guevara, con un rótulo que rezaba en la Lucha armada, recortes que colgaban en la pared donde se hablaba de las actividades bélicas de las columnas guerrilleras de la ORPA. Los sitios de adoctrinamiento y la enseñanza del manejo de las armas, un mapa de la Isla de Cuba, un armario lleno de libros de tinte revolucionario y de pronto como chispado adolescente, me picaban las manos por aprender, el uso de armas, al menos tener en mis manos un fusil.
          Empecé a viajar con mayor constancia hacia el lugar y me retiré de los estudios, hasta en convertirme en una pieza de un rompecabezas, que me llevó a cambiar mi vida, cuando empecé la participación en los campamentos y  en acciones bélicas en pequeña escala en las montañas.
          Le perdí la pista a mi iniciador, que al moverse en otros círculos y en otras actividades, yo era como la fuerza de tarea en el monte, hasta me bautizaron con el nombre de Comandante Remigio, como jefe de una célula importante  de los batallones del Nor-oriente de la república. Buena fue la experiencia, aprendí a sobrevivir en la selva, a pasar hambre, a defenderme y a MATAR!
          Me entró frustración cuando después de una refriega, di muerte a un “enemigo” un ser humano, eso me conmovió, el cargo de conciencia, no pude abandonar la idea, aunque dentro de los mismos compañeros me daban soporte diciendo.
--- Es que si no lo haces, el muerto serías vos….
          Llegué a pensar si con las muertes de ambos frentes, resolverían los problemas estructurales de este país, me quedaba siempre con las dudas, me enfrentaba además al sentimiento que me producía el ver caer muertos a la par mía,  patojos que sin tanta experiencia eran masacrados por las huestes del ejercito.
          Con un motón de pensamientos encontrados, después de un tiempo, creo entré en la madures, ya no me encontraba tan afecto a las situaciones, aunque no lograba ver una luz al final del camino. Me había metido a esto, para bien o para mal, sabiendo que la mentada lucha armada era para largo, sin final feliz o supervivencia. En muchas ocasiones corrí con exagerada suerte, salvado como gato panza arriba de ser muerto o capturado en las acciones urbanas de la guerrilla.
          Vi llegar el día, cuando de manos del comandante Horacio, me fue encomendado el escuadrón, era un ascenso dentro de las filas. Lo que me comprometía mas de la cuenta.
--- Comandante Remigio, desde que te conocí yo sabía que vos eras el hombre para dirigir esta lucha, como tu amigo reconozco tu lealtad y las agallas que le has puesto a tu labor y ahora serás el comandante de esta fuerza… HASTA LA VICTORIA…!---
          Me fue comisionada, la tarea de levantar la lucha en las regiones del altiplano Occidental y el reclutamiento de personal, cosa bastante difícil por que ya no era por convicción, la juventud ya no tan fácilmente se dejaba llevar por los discursos y la doctrina, muchos fueron llevados a la fuerza, cosa que no fue la mas adecuada..
          Cometí un gran error, después de cinco años de mis aventuras, volví a mi casa, donde me entere que mi padre,  había sido apresado, por los escuadrones del ejército, quienes le habían, torturado, muerto y luego abandonado en el río Motagua, que culpa tenía el viejo de mis andanzas,  mi madre había ido a parar en casa de unos familiares, quienes la cuidaban, enferma y diabética, se encontraba confinada a una cama donde ya solo las oraciones a Dios, la mantenían con vida. Pueblo pequeño, infierno grande, alguien, me chilló, de allí surgió la mas implacable persecución, que me hizo saltar de pueblo en pueblo hasta estar de regreso a la montaña. Mi regreso a la actividad se vió interrumpida por los constantes asedios a que fui sometido. Mis correligionarios empezaron a sentir la presión de los grupos gubernamentales que me seguían la pista.
          Fuimos emboscados y perdí varios hombres en una escaramuza, que estaba dirigida a cortarme la cabeza, escape de milagro, el apoyo logístico del movimiento se vio disminuido cuando las acciones que se me encomendaron se vieron interrumpidas por los constantes golpes a mis columnas. Me tenían en la mira, los ojos tras mis espaldas y cada movimiento era vigilado, era medido por la inteligencia militar, hasta que se llegó el día.
          Comisionados a poner en activo un puesto de asalto junto a la carretera, en la cumbre de Santa Elena, camino a Cobán, nos vimos sorprendidos por un contingente de soldados, apoyados por artillería pesada y fuerzas de aire. Los helicópteros nos cayeron de la nada y se produjo un enfrentamiento, que diezmó mi grupo, se me capturó con unos de mis compañeros y el resto fueron masacrados inmisericordemente.
          Engrilletado de manos y piernas, con capuchas sobre la cabeza, fui trasladado a lo que yo creí era una zona militar, allí empezó el suplicio. Fui vapuleado, durante los interrogatorios los mancebos me introdujeron en una pileta hasta  provocarme asfixia por inmersión. Y que querrían saber, de mis actividades, de mis acciones, de mis ideales, no lo se la estructura de células no permitía tener el conocimiento de las actividades de otros grupos, ni mucho menos de los cabecillas.   
          Eso fue de diario y por largo tiempo, cuando se cansaban de golpearme y torturarme, me tiraban como bulto en las bartolinas mal olientes, rápidamente empecé a perder peso, hasta convertirme en un saco de huesos. Así fue como en una ocasión fui llevado a la sala de confesiones, donde recibí un golpe con una varilla de metal en el gaznate, perdí el conocimiento y la fui a tener a la enfermería, por lo que pude ver era que había perdido sangre, los sonidos guturales prevenientes de mi garganta hacía ver que algo me había roto algo y destruido las cuerdas bucales.   
          Durante mi estancia, escuche noticias que los cuerpos de Derechos humanos, Amnistía Internacional, buscaban denodadamente a los presos políticos y a los guerrilleros caídos en manos de los comandos militares. Yo era una celebridad, junto al Comandante Pancho, los hermanos Sosa, otros miembros de la elite de la insurgencia, a quienes se les buscaba con orden judicial en todos los cuarteles de la república.
          Me enteré además que por una supuesta confesión de los detenidos, había aprovechado la capturar a gran cantidad de personas, a quienes en juicios sumarios y en tribunales de fuero especial, les había pasado por las armas. Entendí entonces porque me había dejado vivo, para ser un chivo expiatorio y orientar a la opinión de que de alguna manera se me había señalado de soplón. Quizás por eso me quedé sin habla, para completar la estrategia de no poder emitir palabra para defenderme. Pero aún asi fui devuelto a las bartolinas a purgar mis ideales, las golpizas fueron cada vez menos frecuentes, me había vuelto un modelo de práctica de los esbirros, que gozaban con hacerme daño.     
          Asi fue como sobreviví por no se cuantos años, cada vez que se escuchaba algo relacionado a desaparecidos, se recordaban de mi me aporreaba, me golpeaban, lastimándome sin matarme, para no hacer de mi un mártir.
       


  



  


miércoles, 26 de diciembre de 2012

FUE UN LIBRO



          Salgo con la mente de prisa, me asomo a la ventana, para observar el presente de la vida, el cálido viento me golpea el rostro, los incesantes ruidos matutinos se introducen en mi cabeza, me traen las ideas que despiertan los sentidos, para expresar las cuitas y las ocurrencias que revolotean en mi mente, mientras el tenue sol, detrás de los nubarrones oscuros de invierno, se deposita en la expresión de mis pensamientos. Fue tan solo un cuento, quizás las líneas de una narrativa. Tan solo fue un libro?. Una Idéa?
          En búsqueda de lo emocionante, acompañado de flores y música, la necesidad de tu presencia me incita expresar o parlotear, anhelando con el prisma de mi espíritu sereno, prender un diálogo fresco. Viene a mi mente, de mi para ti, como la primera historia de amor en mi vida, cuando en tu uniforme azul, tu inocente cara, convocaba sentimiento un encuentro de un vínculo, que aun en los albores de la juventud, inspiraba un viaje de dos enamorados de la vida. Puras y emocionantes remembranzas de un amor, de  los inicios de los años 66, gratos y hermosos tiempos aquellos
          Te veo y te siento como de costumbre, como un libro que después de haber sido empapado por la lectura llega a formar parte de una colección de escritos que se empolva en los recuerdos. Ya en conjunto, otras cosas han llegado a formar parte de los primeros lugares de tu preferencia, el éxito en tu trabajo, el consentimiento con los nietos y en algunos casos la indiferencia de los hijos... Fueron varios libros de charadas, de historias para ser contadas, ocurrencias que se ven todos los días y que en alguna medida causan revuelo, risas o lágrimas de los lectores.
          Destapa, seduce, con el dedo escurre las páginas que aunque ya ha producido lectura tiene alma, recuerdo, mística, plasmado está allí el espíritu, en las hojas de papel, como el  sello de una alianza de sentimientos que fueron interpretados para ti, un consorcio familiar de toda una vida, llegando a florecer como un ramillete de familia llena de maravillas, gracias al amor.
          Prendido en los anaqueles de la biblioteca, las amarillas hojas se doblan, vuelan como las quimeras, el orden de ideas, que plasman suspiros, historias mágicas, de personajes indomables, con poesía agradables que hacen destellos de ideales, aventuras volcadas en fábulas que hacen de la inspiración un crisol de miel y gracia. Allí permanecen los escritos que no se olvidan y aunque por el paso del tiempo, se destruyen de las esquinas, se apolillan en su seno, la esencia se deposita en las frases, que fueron realidad en algún momento y ahora únicamente estampas de un cuento.
          La vida es así, son como sesenta y tantos años, detrás de la pluma, es un decir, narraciones de cosas vividas aunque en contemplaciones de lo que ambos, seguimos dando a los demás, con mayor serenidad, con la basta experiencia que nos ha permitido el transitar por las vallas de la vida.
          En algún momento tuve la gracia de escribir sobre muchas cosas, charadas, aventuras y tantas cosas simples de la vida, de las experiencias contadas, ideas locas e historias surgidas de mi mente, ocurrencias quizás, que fueron como un camino para mantener en actividad mi mente y mi espíritu. Ahora un epitafio sobre el último paso en esta vida terrenal, ante la proximidad de la muerte.
          Un libro con un alegre principio y un final imprevisto del cual no quisiera ni pensar, pero que estoy seguro llegará en el momento menos oportuno, yo diría no en la flor de la vida pues ya he vivido bastante y las flores se marchitan.  Tantito así está a la vuelta de la esquina el otro paso, el del mas allá. Cuantos no quisieran decir el paso a la inmortalidad, pamplinas a la pura muerte, por no decir visita e invasión al campo santo. Todo se reduce a un último suspiro que va del peso, al desprendimiento de algo que lo llaman alma.   Un cuerpo inerte, que perdió unas cuantas onzas a la salida del espíritu, que es colocado boca arriba, entacuchado, que digamos reposa entre cuatro tablas, con listones blancos, un cajón que le han puesto un vidrio en la parte superior, para que los deudos, que pueden ser los hijos, los familiares de tercera y cuarta generación, los estimables parientes políticos, y uno que otro amigo, le vean la cara de pendejo aun después de muerto. Todo se reduce a estar unas 24 horas en una funeraria entre cuatro candelas, flores, coronas, con los grupos de asistentes, tomando cafecito, pelando a medio mundo, contando chistes, el cura llega a dar las últimas oraciones. Mientras el fulano duerme el sueño de los justos, que de plano no es sueño, de justo a saber, mas bien que le tocó, le tocó y no hay para donde.
--- Tan bueno que era!…..--- es el responso de algunos, que quizás solo conocen a la viuda, para endulzarle el oido o un chaquetazo.
          Y como allí, en las circunstancias antes descritas ya no se puede uno defender de la lengua viperina de las comadres. Que pasaría si se  levantara el muertito a decir.
---pero eso no fue así….., casaca, mejor  le cuento, mi versión.---
          Sería tan bochornoso que la verdad les sacará el color a los santos espirituales, que esperan sentados a que los deudos den el requiescat.
          Están además los otros parientes, que se truenan los dedos, los que elucubran en su mente, a quien será que le va a quedar la casa, el terrenito y las demás cosas. Porque serán pocos los que imaginarán a quien le dejó las deudas, si hombre, pobre la familia enjaranada con el pago de las tarjetas de crédito, las letras del carro de modelo reciente y tantas pendejadas que se compró en vida.
          Pero aun así con lo incómodo de estar dentro del féretro, creo que derrepente se le sube la presión al muerto, de saber como la familia se hace la repartición de los bienes, el cambio de nombre del negocio, las cuentas de los ahorros y las pocas joyas que acumuló en vida. Pobre la señora tendrá que sopesar, tanta preguntas como: ¿a quien le dejó esto el viejo…?
          Eso si, los escritos, los poemas y los cuentos, que de alguna forma son mi mayor tesoro, mejor si los dejan en la memoria de la Compu, YA QUE NADIE LES PUSO COCO EN VIDA, ni siquiera invitados a leer. Por lo menos allí uno que otro fan les hace porras o bien les da una repasada.
          Sería todo un rollo que en la morada final, pudiese sacar la Laptop, establecer una reunión, en el cementerio, con los que me antecedieron en este paso, a leer, comentar, y tomarse un par de tragos. Que simpático sería dar lectura a los trabajos, en torno del jardín del mausoleo, en el número 10 de la séptima Avenida del sector uno, a las 12 de la noche, rodeados de un montón de almas aficionadas a las redes sociales, tipo cementerio.com.
          Además hay que ser precavido, antes de que el sujeto de el paso hacia la mortaja hay que poner atención, preguntarle donde guardó, la cédula, el DPI y el contrato funerario. Déjenme hacer una acotación, por cierto, este ya no alcanza para cubrir los gastos del sepelio, pues el alto costo de la vida, se convirtió en el alto costo de la muerte. En esos trágicos momentos, para el difunto por supuesto, nadie se recuerda donde zamparon los papelitos. Con lo desordenado que era el viejo.
          Muchas de las demás cosas están fuera del alcance de la familia, la funeraria se hace cargo de ellas, de poner guapo al muertito aunque en vida fuera fello, una buena maquillada, para el vení acá. Conseguir el certificado médico de defunción, que diga de que murió el fulano, todo menos que de parto, imagínense la noticia a lo mejor resucita, con tal de ganarse el millón de dólares. Bueno que pongan que se le paró el……corazón, al fin se le paro algo…o simplemente felpó de viejo.      
          Después vienen las desavenencias, el ajuste para completar lo del sepelio o quizás reducir gastos. No por chaquetear a la viuda, hagan las exequias, en Catedral, Ni que fuera tan santito. Que el carro funerario sea tipo Limosina, que la carroza halada de 6 jumentos, si lo manda a pie mejor.
          Que donde lo deben de colocan los despojos, en el mausoleo de familia, ni modo que en patio de la casa.
---Lo ponemos encima de este o a la par del otro. Lástima que no es en la pura tierra a si no ocupa tanto espacio….---
          Luego vendrán las remembranzas, dentro del período de rezo de los 9 días, se vale un comentario favorable o una que otra lagrimona. Porque de allí en adelante, sin pena ni gloria, una vez borrado de la lista de los activos, cobrada la lotería, el siguiente paso es que nombren a la doña para que ocupe el primer lugar de los futuros candidatos a la magistratura del próximo a entrar a reino de los cielos.
          Un par de responsos, una misa una vez al año, visitas esporádicas a los Cipreses, con su respectiva somatada de la lápida, para ver si aun estas allí, o saliste a darte un relax en el mundo de los espíritus. Previendo, por supuesto que el difunto se adelante y resulte visitando a los deudos.
          En fin cuando el color verde del Mausoleo empiece a descascararse y el monte se deje crecer en las orillas, junto a la coronita de flores de papel empiece a ponerse amarilla por el tiempo, la veladoras a medio quemar se derramen en esterina, entonces será tiempo de ponerle el epitafio, ya que está a punto de terminar el último capitulo del que FUE UN LIBRO, que tan solo se comenzó a escribir.

lunes, 10 de diciembre de 2012

SOLSTICIO.



          El sol continúa con su ascenso dirigiéndose al Cenit, cada uno de sus movimientos se deja escapar ante la cúpula de las montañas, hasta asomarse a los campos donde las estructuras de piedra marcan su camino, mostrando el milagro del Solsticio de Primavera.
          El POM arde en el interior de la vasijas de barro, que evocan la cara de los dioses, soltando incesantemente el humo aromático, producto de la sabia granulada y seca del árbol del pino, que entrelazan  el ambiente con los rezos, las oraciones de armonización de los agricultores con el cosmos, para recibir los esperados mensajes del inicio de la siembra.
          Tiempo y sangre de la futura cosecha del grano blanco, mítica alimentación básica del pueblo indiano. La saeta de luz que parte entre las dos estructuras, que el calendario indica, señalando la exacta ubicación en el tiempo, la matemática y la astronomía legada por los ancestros se deja ver en la experiencia a través de la aparición de los sucesos.
          Los penachos ungidos de plumas sobre las cabezas, que coronan los cobrizos rostros de guerreros con sus lanzas de punta de oxidiana, que se apostan ordenadamente en las escalinatas de piedra, en las faldas que descienden de las pirámides, que señalan hacia el cielo.
          La pareja real que alza los brazos en señal de petición, junto al gran sacerdote que forman uniendo sus manos un círculo como de aureola, que deja atravesar los rayos del astro rey, que se proyectan en los altares de la marquesina del templo, luego se prolongan perpendicularmente hacia el suelo, mostrando el camino de la calzada principal, que se dirige al sitial de honor, del GRAN JAGUAR, aposento de los magníficos dioses.
          El trayecto del camino bellamente engalanada con las hojas de XATE, se rodea de los pobladores que en señal de sumisión se arrodillan al paso de los guerreros que abren el desfile dando paso a las andas llenas de guirnaldas que transportan a los soberanos, en su peregrinación a la plaza mayor donde la fiesta del cambio de temporada, se hace imponente.
          Los celajes se han pintado en el cielo y el sol ya se dirige a sus aposentos a su obligado retorno, para dar continuidad al tiempo de pasado a presente, en un futuro día siguiente.
          Las aves de corte vespertino, revolotean en el viento, asustando las copas de los árboles, iniciando la silbatina, cuyo movimiento empuja con sus trinos a la tímida luna que se resiste a aparecer hermosa, donde jugando a las escondidas se asoma quisquillosa entre las nubes.
          El bullicio de todo un día de emprendedora emoción, ha bajado, entrando en el reposado músculo de los Kaibiles, que arrastrando sus atuendos de guerra se retiran en lenta marcha. Los cantos de las Ixten, damiselas casi niñas, se vuelven remembranza, cuando los sacerdotes entran en meditación, cuando viajan a sus apartados dando fin a la efeméride.
          Los mecheros que ahora iluminan los monumentos que engalanan con ocotes, que arden para mostrar la magnificencia de las rocas esculpidas, que señalan la gran plaza, como un escenario especial donde KINICH AJAU, pasea su señorío deambulando a lo largo y lo ancho con los miembros de su corte y en compañía de la sin par, la princesa consorte  IX NAAH EK. El día acaba.
          El pueblo representa el nervio de sus habitantes, esperan con ansias el nacimiento del nuevo día para reiniciar labores. Despuntando el alba se agrupan para dirigirse a los campos a inducirlos con el arado, luego depositar los granos en las tierras fértiles, que para su crecer a través del tiempo, llevándoles al siguiente cambio de solsticio, época de levantar la cosecha, que les proveerá el sustento.
          Los artesanos y arquitectos se instalan en los campos cerca de los templos, donde grandes masas de piedra esperan a ser esculpidas, las ya modeladas son orquestadamente agrupadas una sobre otras, en la formación de edificios que darán vida a nuevos templos. Los grandes bloques que son conducidos, rodados sobre troncos de madera, los hacen circular hasta las alturas, a través de planos inclinados que los depositan hasta en la cúpula de las construcciones.
          Piedra contra piedra que se revientan dando forma a las figuras de los dioses, a los grifos que relatan fechas del calendario que dan vida a una vasta efemérides de vertiginoso ascenso, guerras y conquistas. Que daba muestras de una civilización inteligente, estudiosa de los fenómenos de la naturaleza, de los secreto de los cielos, al movimientos de la astronomía.
          Los pequeños lagos, las aguadas, formaciones de agua de lluvia, como el sustento del vital líquido, que durante la época de verano se veía mermado. La conformaciones de conductos, en la construcción de canales subterráneos una de las proezas arquitectónicas que permitían que los templos y los pueblos subsistieran. Agua que se hace penetrar en los palacios para la limpieza del alma y el cuerpo, con los baños de piedras calentadas con leña, pequeños cubículos, temascales llamados CHU´J,  donde la realeza purificaba el espíritu  con el vapor y hierbas medicinales.
          Los jardines exuberantes y los campos rectangulares donde se practica el juego de la pelota, ceremonia particular que evoca las grandes luchas entre los pueblos antiguos y sus gobernantes, por el ansia de poder. Antorchas luminescentes que abren el camino hacia los pasadizos y las catacumbas interiores de los palacios, donde se guardan los tesoros junto a las vasijas que contienen los féretros de los anteriores monarcas, que permanecen en las  tumbas, colmados de jade, oro y oxidiana. La señal es donde los pequeños altares que señalan cada una de los entierros poseen un recipiente de barro donde se instilan los fermentos de la caña de azúcar, que sirven de alimento a los que pasaron al otro lado de la cortina de la muerte rumbo al mar de la inmortalidad.
          Nombrados por jerarquía y signos de su estirpe, se consagran como los semi dioses del espectro terrenal, que funcionan como parte de la bendición de vida, en la abundancia de las cosechas, consignan el coraje en las batallas y puntos importantes de la cosmogonía Maya. Todas estas enseñanzas para la posteridad sobre la numerología, bases exactas en las mediciones del tiempo, arquitectura sobresaliente con conocimientos esotéricos y del mas allá.
          El astro recorre la bóveda celeste agitadamente para coronarse y formar la alineación de sus hermanos los circunvecinos planetas, el tiempo de la cosecha y  la recogida del grano, aún en mazorca, se acerca, el tiempo a transcurrido, muchas lunas se han dejado de ver y nuevamente el Solsticio se hace presente en el campo, caminando triunfalmente entre los edificios de conformación rectangular que dan paso a la luz, que se proyecta en las cúpulas de las pirámides mayores, con lo que dan fin a la nueva temporada.
          El ciclo de la vida se deja ver nuevamente, se corona con la nueva celebración de la llegada de nuevo maíz, tributo de tierra que hace que la subsistencia sea plausible y la descendencia retransforme de padres a hijos.
          Los pueblos no cambian, tradiciones ancestrales que hacen que el recuerdo de los ancianos se perpetúe en todo sentido, incluso plasmado en los monumentos de piedra que recorrerán la nueva ERA.

sábado, 1 de diciembre de 2012

LA CENA DE NAVIDAD



           El auto se detiene frente al edificio de apartamentos de la zona residencial, un hombre desciende, cubierto con un abrigo de piel, en su mano lleva una bolsa que anuncia un tienda exclusiva de la ciudad, camina unos cuantos pasos accionando su llave abre la puerta. El bullicio en su interior se hace evidente mientras los chicos corren en torno del árbol de pinabete fresco, que adornado con bombas y lucitas, nieve artificial, que se desparraman sobre los Santa close, ángeles y renos que cuelgan coquetamente de las ramas.
          Sobre la alfombra Persa, descansan al pie del árbol un sin número de cajas envueltas en regalo de la época, un oso panda gigante, una bicicleta y varias canastas exquisitamente adornadas, con galletas Noruegas, champaña e innumerables marcas de Vinos y licores estravagantes. Que se reposan en las bolsas de Marshmelos, frutas secas, chocolates refinados.
          En el otro salón los adultos confirman su buen comer con pavos rellenos, piernas de marrano que hacen un fantástico juego con la vajilla de plata y la porcelana fina con figuras navideñas. Los candeleros que atan de corbatas color verde, en parejas se alinean con una figura central de hielo esculpido que se antoja reservorio de ostiones y productos del mar, que inducen a ser degustados con las galletas de soda, por supuesto no falta el Caviar de última moda proveniente de las estepas rusas.
          Las copas transparentes de diferentes formas, que contienen los vinos mejor fermentados, que coronan cada uno de los lugares, donde los trozos de mantequilla y los deeps se muestran apetitosos.
          El padre ha llegado, después de quitarse el saco, en elegante frac, se dispone a ordenar el bullicio para convertir el momento en el acto protocolario en oficial, el inicio de la famosa cena de fin de año. Todo el grupo de vestido largo y mostrando toda clase de joyas o de tuxcido se  arriman a la elegante mesa, levanta el champaña y después de escuchar las palabras alusivas al acto, inclinan la cabeza en saludo al comensal que se encuentra al frente y le invita a degustar un sorbo del brebaje.
--- SALUD…., queridos familiares y amigos, que este fin de año sea placentero y lleno de felicidad. Espero que todos estemos así de bien el próximo año. La prosperidad sea parte de nuestras buenas cosas.---
          En el fondo se deja escuchar la música tradicional, que es acompañada por los niños que esperan con ansias el poder despedazar los papeles que envuelven los regalos.
--- We wish you a Merry Christmas…….. and a Happy New Year!!!!!!!!---

          Mientras a unos cuantos kilómetros de allí, en las callecitas empinadas de un asentamiento. Alguien corre con un paquete en las manos, lleva una sacola de colores que se encuentra deshilada de los codos,  a la que le faltan un par de botones usa una gorra pasamontañas, que le cubre las orejas. Son como doscientas gradas y el piso se encuentra mojado por la helada.
          En el siguiente recodo de la bajada, se detiene, se acerca y somata una puerta de lámina. Alguien le quita la tranca y le deja entrar, el silencio es evidente, una candela de cera alumbra en el medio de la mesita de noche, donde un cuadro con la figura de un nacimiento se sostiene con vaso de cristal, donde recibe luz y calor, una cuantas ramas de pino, esparcidas en el suelo, le dan ese olor a fin de año que se hace sentir hermoso. Todos están bien arreglados y recién bañados, sin estreno pero limpios, a la covacha le pasaron la escoba para dejarla presentable, colgando el calendario de la panadería de la esquina.
          La mujer de pie frente al fuego, con su vestido de florecitas, algo pasado de moda pero adecuado, se engalana con su delantal de manta, que aún muestra la marca de la azúcar, del costal de donde fue sacada. Alegremente ella le da vuelta al atol,  con la paleta, plato principal del festejo, los chicos cada quien con su posillo en la mano, saludan para que les llenen de su comida, urgidos quizás por salir a la calle donde se escuchan los cohetillos que rebotan en las paredes de cartón. El padre, entonces, saca del paquete, un par de tamales colorados, envuelto en hoja de plátano y una bolsa de pan, para acompañarlos.
          A los chicos se les hace agua la boca. Por lo que prefieren quedarse a saborear el plato.
--- Hay tamal para la comida.--- grita el mas pequeño, quien jala su banquito para arrimarse a la mesa, mientras la madre les entrega su respectivo plato de peltre.
          Los cinco se acomodan aculaditos en el sentadero, el padre en la silla y la madre de pie.
--- Bueno muchis, son dos tamales y debe de alcanzar para los cinco.--- calculando un tercio, le deja caer a cada uno de los niños. --- el otro lo partimos en dos con su mamá.---
          Prestos se avalanchan sobre el plato, nada mas que con sus deditos, sobre su pedazo de comida….
--- Tranquilos como camilos…. Primero aquí esta su francés para cada uno, Ahora lo mas importante, junten sus manos sobre la mesa y que mamá de las gracias al Señor por esta celebración.---
--- Gracias, gracias Diosito Santo, por darnos esta comida, por mantenernos aquí juntos, los niños y mi marido, todas las bendiciones que nos envías  nos mantienen fuertes en la fe, te pedimos que el próximo año, nos des como ahora, así, con salud y con lo necesario para sobrevivir.  En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amen ---
          Todos formaron la señal de la cruz, santiguándose religiosa y humildemente. El mas chiquitín, entonces, tomó la palabra.
--- Y de verdad Jesús, te doy gracias. Y POR FAVOR ACUERDATE DE AQUELLOS NIÑOS, QUE NI SIQUIERA TIENE UN TAMAL PARA COMPARTIR…….
          Junto aquellas palabras, siempre savias, se dejó escuchar en el ambiente la música celestial de Noche de Paz……..


“SEÑOR DAME LO NECESARIO PARA VIVIR.
LO SUFICIENTE PARA PODERTE SERVIR
NO ME DES TANTO QUE ME OLVIDE DE TI”
 

jueves, 29 de noviembre de 2012

LA MEDALLITA


          Locos los vientos, invaden los rincones con su gélido manto, las láminas se sacuden y rasgan con su tableteo el techo de la covacha, mientras en las rendijas se escapa el humo de la fogata de chiriviscos que tuestan las arqueadas tortillas, como no son del día la escarcha las hace tronar en el comal de lata que junto al tarro de barro, calienta el aguaré. Sentada en el suelo la chica, se acerca para que el calor le pegue en las canillas, mientras se soba las manos para intentar obtener la energía necesaria para su cuerpo.

          Ayer fue el fin de mes y su papá llegó borracho, con toda clase de estocadas, sucio, en calidad de bulto le dejaron sus amigotes en la entrada del cuarto, sin zapatos y sin un quito entre la bolsa. Desde que murió su madre, es así todos 30, 31 del mes, es una agonía difícil de aguantar, pero así es otro resto de semana, de pedir fiado o quizás regalado para poder aguantar el vacío del estómago de ella y sus hermanos.  Los dos mas pequeños ajenos a la vida, se le va en salir a la calle y agarrar a patadas una botella plástica, o una cabeza de muñeca que les inquieta por el mentado FUT.
          La jovencita está intrigada, hace días que nota cosas raras en su cuerpo, los pechos le crecen, junto a su instinto maternal, ya no le gusta verse chorreada, cuando se pasa frente a un pedazo de espejo recostado en un cajón, junto a su cama. Con el pensamiento en el aire, se resigna mientras se pasa un escuálido peine para arreglar sus greñas de pelo fino y dos colores, no por tinte sino por su estado nutricional. Una lágrima recorre su mejilla, un tanto tostada por el clima, haciendo remembranzas de cuando su mama le acuchuchada, por ser la única hembrita de la familia. No comprende la tragedia de su vida y la distancia de conocer el porque de la soledad desde la ausencia de su ser querido.
          Después de haber conseguido unas hojas de macuy y un medio tomate, hierve en un trasto, los menjurjes que de pronto le engañan el apetito a su hermanos, con las tortillas que se quiebran de tueste que permanecen el fuego, se envalentona para invitarles a comer “ALGO”, mientras su tata despierta.
---Marinaaa..!!--- rezonga el padre que se tambalea semi sentado en el colchón de paja --- Marina..!, patoja pendeja, vení pa´ca.
La niña temerosa, se acerca, le encara.
--- Mirá vos patoja, andate a la tienda de la esquina y le decís al señor ese, como es que se llama?. Que te venda un octavo, que después se lo mando a pagar. —
          Ella da media vuelta, sale por la puerta, pero se queda recostada en la parte del exterior, sin cumplir las órdenes del padre. Se hace de corajes apretando sus manos y golpeando los trozos de lepa de la pared, se toma unos minutos y regresa.
--- Que hoy no hay fiado, dice Don Marcos.--- indica.
--- Que desgracia, viejo come mierda, como que le debiera plata.---
--- Mire papá y no le da vergüenza venir así a la casa, la verdad, después de haberse matado el pisto de la quincena en puro guaro, que bárbaro.---
--- Aaaah.....!, y vos que sabes de la vida, patoja enclenque…. Si estuviera tu madre ja!, ella ya me hubiese arreglado un mi caldo quita goma y hasta mi trago me hubiera dado.---
--- Si…. Si mi madre era babosa y lo aguantaba.---
---Que dijiste……!, igualada---
          Temiendo lo peor, toma a sus dos hermanos, que nada lentos ya terminaron con su sopa y los lleva a la calle, donde alcanzan a escuchar las maldiciones y vulgaridades del engomado, que de pronto lanza cuanta cosa le queda a la mano, para manifestar su cólera y berrinche.
          Mas tarde,  el hombre, medio arreglado, se asoma al dintel de la puerta mientras trata de componerse el pelo alborotado, con las manos. Se mete las manos a la bolsa, para registrar haber si le queda algún rescoldo de monedas, extrae en la derecha un jocote verde a medio comer untado de sal y una medallita de la virgen de Guadalupe, la que vuelve a colocar en la bolsa.
--- Hay vuelvo, voy a buscar que comer y quitarme esta maldita goma, hay se entran….!---
          La tarde se hizo noche, en medio de los latidos de los perros y el recorrer de la pálida luna de cuarto menguante, en las callecitas del asentamiento, el frío rondaba y se hacía presente. Después de atrancar la puerta, Marina acomoda sus hermanos y se sienta junto a ellos a esperar, el sueño la hace presa y se dobla sobre su costado, lo helado la hace buscar acomodo y calor junto a ellos. Los repiques de la iglesia cercana le hacen sobresalto y el paso de los transeúntes le indica que el día ha comenzado. Un tanto adolorida por lo incomodo de la dormida se levanta, se dirige hacia la puerta, suelta la tranca, la esperanza se ve frustrada, el bulto que le acostumbra encontrar no está.
          Tantas veces así había pasado que sin más retorna con la pena, pero al ver a los niños, se refunde en los pensamientos de preocupación y la responsabilidad de su manutención. Los obliga a que se levante y como de costumbre sacude la cama y envuelve los ponchos….
           Los días han pasado y la ausencia del padre se hace presente, mas cuando una vecina se le acerca a dejarle unas tortillas y un traste con caldo para que se alimenten, los rumores no se hacen esperar, desde que se fue con una mujer, hasta que lo metieron al bote por borracho.
          La puerta resuena con los toquidos que espantan, uno de los niños asoma su nariz en el medio abrir.
--- Es el tío Alberto…. Marina, lo dejo entrar?---
--- Abrile pues…..---
--- Patojos como están, me informaron que Julián no aparece, haber como está eso?---
--- Si tío desde el lunes, hace tres días que no se asoma por aquí.---
--- Denme chance, voy a  ver donde se perdió este…..---
          La búsqueda se inicia, sin resultado alguno, ni en las comisaría, ni en los hospitales se identifica ningún personaje con las características y nombre del fulano, la tensión crece, mas por el estado de los tres niños, que abandonados en su casa, que no tienen  oficio, ni quien los cuide ni les de comer, y la situación de violencia que se vive.
          La chica ya no sale, teme por si misma, los coyotes de las Maras le rondan en su soledad, a sus trece años toma muchas precauciones, escondiéndose de cuanto fulano se le acerca. Los niños no asisten a la escuela, las gentes de buen corazón y los servicios sociales les ayudan a su subsistencia. La familia no existe. La pastoral social de la capilla, le acompaña para que en el comedor Infantil, les den alimento a cambio de pequeñas labores.
          Una ambulancia hace su parada, junto al cementerio de la población, el tío Alberto, baja junto a Marina y se dirigen hacia un costado de las oficinas, varias personas que se encuentran en las afueras, platican mientras les ven pasar al interior. Un señor de particular les franquea el paso.
---Vamos a una identificación.--- indica Alberto.
          El gendarme les abre paso y les muestra donde  está el encargado quien los conduce hasta una camilla de cemento que se encuentra ocupada por un cuerpo humano cubierto por una sábana de color gris.
--- Están preparados --- les indica --- esto es harto desagradable, sobretodo este cuerpo que tiene muy desfigurada la cara, difícil de reconocer.---
          Descubren el cuerpo. La impresión de ver el cadáver se hace evidente:
--- Augggg…! --- replica la niña, mientras se tapa la boca y hace el intento de vomitar.--- que horrible.--- No se si es él!---
--- Lo viste bien --- le pregunta el tío.--- yo no lo pude reconocer.
          La niña se tapa la cara y con el corazón hecho pedazos, asiente que es posible no sea su familiar, con la mano sobre el hombro la conducen hasta un escritorio, donde le preguntan sus datos generales.
--- Siéntate aquí --- haber vamos a ver tu nombre…?
--- Pobre este fulano, lo atropelló un bus, no tenía identificación, lo único que andaba entre una de las bolsas del pantalón, era esto.---
          En una bolsa plástica que se encuentra en el escritorio, se encuentra una medalla de la Virgen de Guadalupe. La niña se pone de pié y en un mar de llanto grita.
--- Si es mi papá…!, esa medalla yo se la regalé para su cumpleaños y el día que salió de casa la cargaba…..



martes, 27 de noviembre de 2012

LA CITA



          Envuelto en una chamarra de cuadros amarillos con corinto, se encuentra acurrucado en la banca que da de frente a la entrada del cuarto de cuidados intensivos, la puerta se golpea cada vez que alguien pasa espantando los vientos, con rechinido de la apertura de cada una de las hojas en el vaivén del movimiento, del personal médico del santo hospital.
 
          Adentro un equipo de vestidos de celeste con sendas batas blancas, se embrocan sobre una camilla donde intentan dar respiración artificial y apretar a mas no poder el pecho del sujeto en una camilla, la que moviliza dentro de la unidad acercándola al equipo de resucitación, una perilla de tamaño de balón de futbol americano es constantemente apachada, con la que le inflaban el pecho. Las descargas eléctricas cada vez mas intensas se intercalan con el 1, 2, 3, de la respiración asistida.
          El griterío del personal se deja escuchar con alarma y suspicacia, mientras el aliento de vida se alejaba cada vez mas del cuerpo del paciente.
--- Ya no mas……imposible hay que declararlo muerto….--- fue el grito del residente que se sacude el sudor de la frente, antes de sentarse a meditar sus actuaciones.
          Vaya sobresalto, el sujeto de la chamarra se pone de pie y observa desde el vidrio circular de la entrada, como el fin del espectáculo, sin saber que se trata de un enfermo en particular, regresa al sitio donde permanece en la fatídica espera.
          Un par de horas mas tarde, se pone de pie, con el fin de estirase y descansar el adolorido cuerpo, una persona aparece en el corredor que viene de la emergencia, se le acerca, con paso acompasado.
--- Buenas noches--- saluda al recién llegado.
          Sin mucho ánimo le devuelve el saludo levantando la mano. Se sienta en la banca sin inmutarse.
Acto seguido, se toma y registra la bolsa de pecho, saca un cigarrillo, cuando está a punto de  encenderlo, recibe una alerta del recién llegado. Le muestra apuntando con el dedo índice derecho, donde prende un rótulo de letras rojas que dice NO FUMAR.
Guarda el tabaco, poniendole la mano en el hombro, le dice:
--- Véngase amigo, en verdad aquí no se puede fumar, acompáñeme le invito un café, afuera, en la cafetería, hasta un pito nos podemos echar allí---
          Casi como empujado y con poco deseo de hacerlo le acompaña hasta la salita de la cafetería, que se muestra desierta.
---Dígame viene a visitar algún enfermo?---
          Asiente con la cabeza, la que cubre con un sombrero pequeño de fieltro, una bufanda de color negro que le esconde gran parte del rostro que metido en las solapas altas de un abrigo oscuro, que le vuelven un incógnito, el sobretodo empolvado, que le llega hasta el suelo, le da un aspecto lúgubre..
--- No es mucho para hablar --- le dijo --- le entiendo cuando uno esta acongojado y tiene algún familiar enfermo lo que menos quiere es charlar. Hace una pausa.--- Un cafecito?... negro o con leche, no se preocupe yo lo pago--- dirigiéndose a la camarera del lugar.--- Oiga…dos tasas se café negro, por favor---
          La chamarra de colores la colocó sobre el respaldo de la silla, luego le pone dos cucharadas de azúcar a la tasa y se empina el  brebaje, que humea de caliente.
--- Fíjese que tengo un par de días de estar aquí velando a mi patojo, le zamparon un par de plomazos en un asalto de un bus, lo trajeron grave, sabe lo operaron, allí está y bueno esperando la voluntad de Dios, tan solo una vez me han dejado entrar a verlo y yo le pido al Señor que me lo cuide, apenas tiene 15 años, está por salir de la secundaria ….--- varias lágrimas brotan de sus ojos, que las limpia con la orilla de la manga del sudadero.
          El pálido e inexpresivo rostro del personaje, no emite palabra alguna, se conforma con hacer leves movimientos de aceptación de lo que le cuentan. De pronto se pone de pié, se encamina a la salida.
--- Óigame mister, a donde va..?, ni probó el café.---
--- Discúlpeme tengo una CITA…..---le balbucea cerca del oído y se dirige al corredor de entrada.
          El tinte de la vos, como expresada guturalmente, le repica dentro de la cabeza, mientras un escalofrío le recorre hasta las entrañas. Salta de su asiento en forma automática y le persigue, mientras se cubre con la chamarra.
          En el umbral y al fondo del corredor un joven se encamina al encuentro de ambos, porta un camisón largo de color pálido, con la mirada fija, despulida, sus facciones de un matiz ámbar, que contrastan con la contra luz que se proyecta a sus espaldas, que transparenta la figura de su escuálido cuerpo.
--- Manuel..!, hijo, que haces levantado…!.
--- Con él, es la CITA…--- le indica el caballero del abrigo…
          Pasan a un costado y sin mediar palabra, ni saludo se alejan del encuentro. El padre se toma el rostro, temiendo lo peor se hinca a medio pasadizo.
--- Oh…! Dios. Noooo!--- 
          Ambos desaparecen en la rampa de la entrada, mientras los primeros rayos del sol se desperezan en el horizonte, un viento del norte le sacude el frío de la madrugada, que desvanece las imágenes de la pareja….

          En un cuarto de la callecita de un asentamiento, donde una puerta se muestra con una cortina blanca con una moña morada. Alrededor de una caja de pino, cuatro candelas le señalan, unas cuantas coronas y flores le hacen guardia, las mujeres sollozan apenadas mientras un grupo de muchachos, que cuentan historias, permanecen silenciosos y se acongojan por lo ocurrido al compañero