jueves, 25 de octubre de 2012

Y LOS ZAPATOS ?



           Colgados en un clavo a la vecindad del lugar donde duermo, están mis zapatos, de color blanco, algo despintados pero sirven, aunque la mayor parte del día me la paso sin ellos y es porque apenas me sacan de donde me mantienen, estoy en la edad que empiezo a ponerme de pie y a dar algunos pasos.
          Hoy será el día que me los ponen es fin de semana, aunque sea para dar una vuelta al parque, o cuando vamos a visitar a la familia también, allí alguien me carga, me chinchinean, las señoras grandes hasta me llenan de saliva cuando me besan, pero al final del aburrimiento me dejan acodado en una esquina o me ponen a dar caminatas en el corredor. Que vaina me oriné otra vez y no hay quien me limpie, debo aprender a ir al baño, cada vez que esto me pasa, me regañan por haber miado mis zapatitos y además me gano el andar desnudo por el lugar. Pero que rico me liberan de ellos, me sientan en un petate a pasar el día.
          Ya puedo salir a la puerta de la casa, me pusieron unos zapatos negros, prestados por supuesto, de mi hermano mayor, ya camino por todos lados y me siento en la banqueta a observar como mis hermanos mayores juegan a la pelota, me llama la atención a hacerlo, pero cada vez que lo intento alguno de ellos me agarra en zopilotillo y me regresa a la orilla. Siempre me dice:
--- Estas muy chiquito para jugar y te pueden golpear.---
          Cuando será el día que yo sea grande como ellos y me dejen patear la bola plástica?.
          Debe de ser un día especial, me levantaron temprano, mamá me vistió con un pantalón corto, de esos que tienen pechera, herencia de no se quien, entre todos los zapatos de los grandes me buscaron unos que estuvieran mas o menos, también me pusieron calcetines. Como de costumbre y con un dedo que me sacuden frente a la cara, recibo las instrucciones de la autoridad, Que tengo que avisar cuando tenga ganas de hacer pipí, bueno lección aprendido, me dejarán desnudo si me hago.
          De la mano de mis hermanos mayores, me llevan casi a jalones, que prisa tendrán estos si tan bonito que es ir viendo todas las cosas interesantes de la calle, ah! es porque yo casi no salgo. Me hacen subir unas gradas, que apenas el paso me alcanza, así es que me cuesta. Allí llegamos a un gran patio, donde un montón de niños grita, corren, revolcándose en el suelo, pero todo es risa y alegría. Entré a un salón, donde una señora alta como mi madre, me recibe, me hace que me siente en una de las sillas, escribe unos garabatos en un pedazo de cartulina y luego me lo pega con un gancho en el pecho.
--- Pablo…..--- me dice.
          Trato de descifrar lo escrito en el cartón, le doy vuelta para verlo… Como sabría mi nombre? Casi como pollo comprado me la paso a lo mudo viendo a mis alrededores. Suena una campana, todo el mundo a correr, salen como cuando a las gallinas se les tiran unos granos de maíz.
          A la que le dicen SEÑO, se me acerca y me indica que debo de salir a recreo, de su mano salgo al exterior, por allí veo a mi hermano Juan, que me llega saludar y me pregunta.
--- Como te fue Chapis?. Así es como me gusta que me digan, eso es mi nombre familiar. En cuanto a la respuesta de cómo me fue, aun no se que es lo que hago allí, encojo mis hombres y balbuceo.
--- Bien…!---
          De regreso a la casa, lo primero que hago es quitarme los zapatos que alivio, me mataban estas cosas.
          Los meses y los años han transcurrido, saben, mis hermanos siguen siendo mas grandes que yo, ya no me llevan, se van por su lado y yo tengo que transitarme solo hacia la escuela, con mi bolsón a la espalda. Hoy llevo por primera vez zapatos tenis, tengo educación física. Me recuerdo la sentencia de antes de salir de la casa:
--- No vayas a romper los tenis, pues no hay dinero para comprar otros…---
          Entonces tengo que cuidarlos, después de la clase me pongo a patear la pelota, pero prefiero hacerlo descalzo, no vaya ser la mala pata que les pase algo y al llegar a casa, me gane una penqueada.
          Hay una gran discusión en casa, los que están a favor y los que están en contra. Es por mí, debo seguir en la escuela en  la secundaria o no? Si tan bonito que es ir a disfrutar con un grupo de amigos, a repasar lo que los libros dicen, acumular aventuras dentro de las aulas y fuera de ellas.    
          Por fin tengo mis propios zapatos nuevos, gracias a mi hermano mayor, el ya trabaja por lo que me los obsequió, que de al pelo es aquel !. Aunque son de paca, están bien lustrados, les daré estreno aun que no estoy seguro cuando, pues no se ha definido si sigo estudiando o me uno a la fuerza laboral de la casa.
          Ganó el sentido común.
--- Este patojo es inteligente, démosle la oportunidad de estudiar.--- Determinó mi padre con el aval del resto.
---Vaya si no!.--- me dije a mi mismo.
          Junto a mi cama hay una caja de cartón que contiene unos zapatos, mocasines para ser exacto, de color negro, son mi estreno de la graduación, he pasado 5 años quemándome las pestañas, pero valió la pena, estoy a punto de salir del instituto con un cartón de Bachiller, se lo debo a todos, mis hermanos sobretodo, ellos me dieron el empuje para llegar hasta donde estoy. Hoy si Pablo, hasta elegante se escuchó cuando lo leyeron en el momento que me entregaron el Diploma.
          Es el último esfuerzo, voy a conseguir un trabajo, probaré que puedo entrar a la Universidad y como todos dicen:
--- Este patojo es sheca. —
          Lo voy a realizar. Ya en la facultad haciendo méritos.
          La puerta se abre, el joven aun duerme recostado sobre un libro, el ruido le sacude el sueño incorporándose.
 --- Mamá !, que haces aquí, tan temprano.---
--- En la limpieza, patojo dormilón…...--- Con tono grave interroga.--- Explicame Y LOS ZAPATOS ?, de quien es esta ropa y estos zapatos de mujer?
          Se encoge de brazos, mientras se cubre con las sábanas, dejándose caer sobre la almohada.
--- No sé!!!---
--- Como que no sabés --- insiste la madre, que se sostiene del palo de la escoba que porta.
          En la otra orilla del edredón se asoma temblorosa una chica, que muy inocentemente responde:
--- Son míos señora…!
Ella se sorprende.
--- hummm...! al menos, señorita, los zapatos parecen de cashé --- frunce el ceño mientras abandona el cuarto, una sonrisa de  picardía se dibuja en los labios de los chicos, al descubrir su pecado.
--- ¿Y LOS ZAPATOS….?.--- dice Pablo --- Ja, ja, ja, menos mal que no vió lo demás. Ja, Ja, ja.---  

domingo, 21 de octubre de 2012

EL TRANVIA.


          En la pasarela de la calle de los mercaderes, camina coquetamente una muchacha de ojos zarcos, así como dicen en oriente, con su largo vestido color crema estampado de flores, acolchado de fustanes, zapatitas blancas con  de tacón corto.
          En el punto de la estación, estira su brazo para llamar la atención del conductor del tranvía, tomando el pasamanos de la puerta, ingresa por la estrecha escalinata, cuelga su  sombrilla de color rosado sobre su brazo, y deposita un par de monedas en manos del asistente del cochero.
          Hombres vestidos elegantemente de saco largo, arrean al tronco de las mulas con las que traccionan la carroza, con pequeños topes jalones y bamboleos se dejan sentir mientras toma la velocidad requerida para rodar sobre los metálicos rieles, el recorrido inicial es de poniente a oriente, rumbo a la estación en las vecindades de la iglesia de San José, donde se ejecuta tradicionalmente el recambio de los caballos, movimiento que se produce sin mayores retrasos, los ocupantes pasajeros se acomodan  para continuar su viaje hacia la parte norte de la ciudad.
          En el trayecto de la Avenida de los árboles el tranvía se acelera por la inclinación de la calle, antes de pasar frente a la Casa del Tranvía, estación que guardaba a estos carros durante las noches, a su paso el asistente suena las campanitas para anunciarse y saludar al gendarme que cuida el portón metálico.
          El viaje sigue su curso pasando por la calle de los mesones, donde los paisanos mostraban las canastas pletóricas de verdura y fruta además de los cacastes con los productos que llevaban de venta para el mercado. El tranvía se desliza suavemente sobre la avenida, donde en cercanías a la iglesia se divide en dos, formando un parquecito triangular que termina en el entronque de la calle de Chinautla, frente a la Parroquia de la Santa Cruz, punto final de la estación de llegada.
          La joven dama desciende para finalizar su viaje, salta de la última grada muy graciosamente mientras con la mano levantaba sus enaguas.
          Allí se encuentra con una chica, que al pie del atrio le hacen el saludo, con redoble de rodilla.. Los saludos acompañados de cuchicheos y sonrisas juveniles se producen mientras se toman de la mano cubiertas de guantes de algodón. Avanzan luego hacia el interior de la iglesia, donde se ven sorprendidas por las santulonas de la última banca que insisten en pedirles de hagan silencio en la casa de Dios. Las mantillas que además de cubrirles la cabeza, las oculta de identidad, por lo que por momentos en silencio, caminan hacia el interior, los ojos y las miradas se posesionan de ambas, que se acomodan en una de las bancas cerca del altar. Un par de santiguadas, una mínima oración es toda su estancia, dan vuelta y salen por el costado de la Parroquia, dirigiéndose a la glorieta del pequeño parque.
          Presurosos dos jóvenes, se instalan frente a la muchachas, luego de quitarse sus sombreros, las saludan cordialmente.
--- Buen día hermosas, el fresco del día las hace ver muy bellas---
--- Margarita, este es el chico de quien te hablé.--- Le dice Amalia, luego dirigiéndose al joven ---¿Cómo es que te llamas?---
--- Bernardo…Señorita Amalia, a sus pies.---
--- Ah si..! Bernardo….---- Margarita te presento a……
---- Señorita Margarita, encantado de conocerla….Bernardo para servirle a Usted..---
          La joven le extiende la mano, él se inclina para depositar un beso,  mientras con un pañuelo oculta una sonrisa de picardía.---
--- Mucho gusto! ---
          El otro joven permanece a la saga, en espera que su amigo le haga la introducción.
--- Y el guapo de tu amigo, ¿Quién es?---
--- Señorita Amalia, el es mi primo José Miguel.---
--- Es algo tímido…---dirigiéndose a él --- haber preséntame tus respetos---
--- A sus ordenes….Amalia!---
--- Ahhh…!, con que con altanería. Ja, ja, ja……----
--- Perdón no fue mi intención, parecerle así, pero lo moderno es que se conozca uno por su nombre  No por su estado civil, o grado….
          Las dos parejas cruzan la calle y se dirigen a la pequeña cafetería.           Toman asiento en la  amplia acera donde, complementan la charla con un sorbete de las cremas, con barquillos, de los mas famosos de la “Morenita”, por alli se acerca un limpiabotas a promocionar su trabajo.
--- Lustre… Lustre…--- con su mano manchada de tinte negro, señala con un dedo las botas de uno de los muchachos. Que se hace el desentendido.
          La tarde se ha hecho antigua, los clarineros empiezan a revolotear sobre los centenarios árboles, en búsqueda de reposo, su graznido han hecho que Margarita, recuerde que debe de regresar a su casa.
---Se me hizo tarde, debo volver--- dice --- Adiós, amigos, hasta la vista
Se pone de pie, un tanto nerviosa, al despedirse, toma su sombrilla y en paso ligero se dirige hasta donde se encuentra el tranvía que reposa en la parada.
--- Margarita, te podré volver a ver --- le grita Bernardo, quien trata de alcanzarla en su loca carrera.---
--- Quizás!!!. Responde --- en otra oportunidad será, hasta la vista.
--- Donde es que tu vives --- insiste
--- Eso no te lo voy a decir --- le indica mientras se asoma por la ventana del carromato y le hace señas con su dedo índice en señal negativa.---
--- Un beso? ---
--- Eso no va a ser posible…. Por ahora! ---
          El carro inicia su movimiento, mientras el conductor, le sacude los arreos e incita a los caballos a caminar sobre su vía.
          El viaje se hace lento mientras el transito sobre los rieles retoma por la avenida central rumbo al poniente, donde la cuesta de la calle de los mercaderes, hace sudar a los jamelgos mientras su pesada carga se acerca a la iglesia de Santa Teresa, donde hace una parada de reposo.
          La niña va ilusionada piensa en sus adentros sobre su nuevo amigo, las emociones, como pajarillos que rondan su cabeza, le inquietan. La verdad es que su amiga le había comentado de él, pero no se imaginaba que le iba a impactar positivamente
          Las campanas de catedral le despiertan de su sueño, las seis, el carromato reinicia su trayecto rumbo al parque centenario.
Su nana la espera, se encuentra en la parada, angustiada por la tardanza, pescuecea para ver si esta dentro del Tranvía, le ayuda al descenso, tomándola del brazo, la obliga a caminar rápidamente hacia la siguiente avenida.
--- Mi niña, ya es demasiado tarde. Mira que tu padre te va a dar una gran reprimenda… y yo que le voy a decir de donde andabas? --- Moviendo su cabeza.---- yo, yo… ya no me vuelvo a meter en estas cosas y sobretodo para decir mentiras por Usted, Hoy si me cae! ---
--- Hay Nana, si tu supieras, hoy fue una tarde maravillosa.--- suspira --- fue un hermoso viaje en el Tranvía---

jueves, 18 de octubre de 2012

ENTREVISTA DE TRABAJO

          Deambulaba por la calle, con las manos entre las bolsa, bajo una pertinaz llovizna, que azotaba la ciudad desde las horas de la madrugada, acompañado con los celajes del frío que se hacían presentes, presagiando el final del año, lleno de sinsabores y peripecias de toda índole, que había hecho de esta aventura algo para recordar en el futuro.
          En este caminar pensaba, en medio de mi locura, que esto debería olvidarse o a lo mejor debería de transcurrir como un episodio de esta pálida vida que había escogido para no soñar.    La humedad me había penetrado hasta los huesos y mi cabellera estilaba en gotas que rodaban sobre el rostro, lo helado del ambiente se hacía evidente, sin otra cosa mas que la playera sin mangas que apenas me cubría hasta el hombro, no era suficiente para cobijarme. Los pocos pesos que llevaba en el bolsillo, el rosario, monedas y el gancho donde aseguraba la llave de la puerta del cuarto donde albergaba toda mi fortuna.
          Abrí la puerta el cuarto, desordenado y con olor a humedad, el catre con las sábanas amontonadas en un rincón, un par de chanclas haciendo bulto, las gavetas abiertas del mueble que dejaban ver un panty media, que colgaba en el jalador.
          Sacudí la silla de pino, me senté frente a la mesa, donde un plato con restos de comida, se hacía visitar por un trío de cucarachas en su merienda, lo empujé con violencia y lo estrellé en la pared.
          Lágrimas rodaron por mis mejillas, el agónico cargo de conciencia, de  pesar, de daño, de no te olvido, me atosigaban.
          Semanas antes presentí que la relación con mi pareja se había vuelto difícil, ya no existía el mas mínima interés tu parte, los agrios comentarios, las miradas de indiferencia se habían hecho constantes  en ese silencio que nos caracterizaba, una sombra de duda cursaba de sur a norte, sin palabras. Los reclamos verbales, desde un principio de nuestra relación eran monosílabos de no querer quedar mal, un encoger de hombros que se diluía, cuando compartíamos la cama, algo que últimamente se había convertido en un ejercicio rutinario que no llegaba a nada, mas que a la satisfacción machista.
          En ocasiones había visto lloriqueos, mientras utilizabas la mesa para planchar algunos trapos y aquel presentimiento de que las cosas rondaban en algo quese había perdido. Al no encontrarte a mi regreso y el denodado uso de lápiz labial, habían despertado en mí la curiosidad en cuanto a tus actividades.
--- Oye nena a donde vas?, vas bien arreglada…---
--- Voy…. Voy a una entrevista de trabajo.--- bajando la vista con la timidez que transpira una piadosa mentira.--- Bueno…. Es para… para dependiente en una abarrotería.---
          Metió una polvera en su pequeña cartera, unos cuantos billetes arrugados y se despidió con un abanicar de su mano.
--- Y mi beso….?
          Acercó su mano a los labios y tronó un beso en el aire y lo lanzó virtualmente, por el aire. Tras un golpe que cerró la puerta.
          Trate de no pensar, escogí el silencio o mejor dicho la terapia ocupacional para no sembrar de dudas mi pensamiento. Tomé unos trastes que quedaron en la mesa, los coloqué en la pileta, estaba dispuesto a lavarlos, pero me arrepentí, fui a buscar una playera. Husmeando una gran cantidad de ropa sobretodo mía que quizás permanecía desde largo tiempo acumulada, cuanto tiempo hacía que el lavado de la ropa había sido abandonado de las labores diarias. Abrí el ropero en búsqueda de algo que ponerme, lo planché con las manos para disimular las arrugas que había adquirido por permanecer amontonada en el cajón
          Tenía que salir, al menos para respirar el aire contaminado de las calles, sacudir de mi cerebro las ideas que se generaban en duda. Con las manos entre las piernas, con la mirada al suelo, dejé pasar el tiempo,
--- Hey… Usted ---alguien dijo, que me hizo volver del limbo.--- No quiere que echemos unas pataditas?---
Me puse de pie,  asentí con la cabeza --- démosle pues ---
          Un jovencito, casi un niño, con una pelota en sus manos, se puso frente a mí y me lanzó la esférica.
--- Póngase en la portería de allá, disparó el balón…grito de emoción --- Goooooll !!!!! --- Yo humildemente recogía el balón en el fondo de la red y se lo hacía llegar nuevamente. La verdad no estaba de ánimo.
          El chico se tomó de la cabeza y murmuro atrocidades en mi contra. Cuando lance el balón fuera de su alcance Con la congoja del caso salí corriendo, en búsqueda de la redonda, al recuperarla se la lancé a través de la malla haciéndola llegar al muchacho, me di vuelta y abandoné el lugar
          Me tumbé en la cama, me quedé dormido, ya entrada la tarde la escuché regresar, retozó en desordenar su ropa, después los palanganazas de agua en el patio trasero me indicaron un baño. Luego se acomodó a la par mía.
          Amaneció en la cama con la cabeza a mis pies y volteada hacia el rincón, la mayor parte de la noche me la había pasado en vela, ella ronroneaba de un buen dormir, hasta que una canción se activó en su celular, se sentó en la orilla, se restregó los ojos y compuso el cabello con sus manos, se dirigió a la pila a su aseo, permanecí recostado en espera de un hola o un buen día, pero no. En menos de lo que canta un gallo, se encontraba frente al espejo maquillándose, después se colocó una minifalda que le llegaba por encima de la rodilla. Esas lindas piernas que mostraba coquetamente, mientras deslizaba un pequeñito bikini hasta sus caderas.
--- Sabés, conseguí el trabajo ---me dijo --- debería de arreglartelas, pues ya no tendré tiempo para hacer tus cosas……---  
          Se fue sin despedirse.
          Salí del cuarto, las 9.32, terminé por asomarme a la parada del bus, para ir al centro de la ciudad. Era una de esas mañanas frías, nubladas donde el vaho asemeja fumarolas de cigarrillo y las gentes se cubren hasta las orejas para soportar el clima. Pasaron varios buses con clientes como sardinas.       
                    Seguí esperando, la marca del reloj me hace pensar que de pronto voy a llegar tarde, el resto de los usuarios desesperados, pescueceaban la llegada de algún otro transporte.
          Adelante en la esquina observé una chica conocida con mini falda que abordaba coquetamente un automóvil de vidrios polarizados. Era mi mujer!. La con ataque de rabia y la desilusión que imprime un dolor de cabeza me dejé llevar por un acompasado pum-pum del corazón acelerado al máximo, salí como loco en una carrera sin fin……

jueves, 11 de octubre de 2012

DOMINGO DE RAMOS.



          Es día de mercado, las vendedoras rodean el pequeño parque de la aldea, las ventas multicolores le dan un sabor de fiesta al lugar. Los jocotes de pascua  están en su tiempo, las verduras, el ejote y el ichíntal, son los mas requeridos  por los compradores que deambulan por los espacios que dejan los canastos, los manteles de nylon y las mesas cubiertas de hojas de plátano. Los bultos cargados de dulce de panela que se acompañan de las abejas en búsqueda del aroma de la miel, entre otros que soplan para limpiar el frijol, llenando los costales para encaramarlos a los camiones de los compradores.
            Las niñas acurrucadas, con sus cortes extendidos menesterosos se dedican al trabajo, de  pelar las vainas de la arbeja, bolitas verdes que depositan en pequeños volcancitos acomodados en las canastas.
Las de los oficios domésticos, se agachan para hacer el trato en su lengua natal, comprar, con la balanza en las manos despachan por libras los granos de maíz, para luego ir a preparar la masa que luego se vuelven tortillas para el almuerzo; en su tránsito de retorno se acomodan en una esquina mientras se comen un elote tierno asado, embadurnado de sal y jugo de limón, para disimular el hambre. Los adolescentes, peinados con moco de gorila, según la moda, permanecen en la plaza, junto al kiosco del centro, se ponen de vigilancia para observar a las jovencitas que ya están de merecer y que se balancean en sus cortes de mágicos estampados en los alrededores, mostrando sus atractivos para el vení acá.
El clásico sonido del mercado, se rompe de pronto por el estallido de un cohetillo, al fondo un grupo de paisanos irrumpe a través de la calle principal, abriéndose paso, con el torito en hombros empujando a quien se poner enfrente, los canastos de las ventas, son levantadas, amontonadas hacia las banquetas, para evitar los machuquen. Los cofrades han tomado posesión de la plaza, la fiesta se pone efervescente, los chicos, los patojos adolescentes corren haciéndoles círculos alrededor, dejando un espacio para la zarabanda. Los gritos de los presentes, las apretasones de lo compradores se hace evidente mientras los moros se dirigen en su baile al centro de la plaza.
          El cura interviene con sus buenos oficios en la fiesta costumbrista y a la vez religiosa. Saca su cubeta de agua bendita y baña a cuanto feligrés encuentra a su paso, prodiga bendiciones y cachetea a los muchachitos chorriados que se acercan.
          La marimba se deja escuchar a todo pulmón, las bombas estallan en todas direcciones, mientras las viejas santulonas hacen espacio para que el Santo de la fiesta salga en andas por la puerta de la iglesia, se han regado hojas de pino como alfombra, la manzanilla y las hojas de pacaya también adornan el cortejo. Es Jesús, el de la Burriquita, quien emerge del interior del templo, si es domingo de Ramos y estamos en los albores de la Semana Mayor, uno que otro cucurucho vestido de túnica de morado tradicional carga en los costados del desfile, llevan además los símbolos de la virgen y del patrono del pueblo. Los acólitos se multiplican con sus trajes rojo, sacudiendo los incensarios para que despidan cantidades de humo blanco que aromatiza el ambiente
La granadera, es la música que inunda el solar, la escuálida banda del pueblo compuesta por un saxo, un clarinete, trombón y redoblante se aposta atrás del anda como empujando la procesión, para hacer de las delicias de los feligreses que acompañan el cortejo religiosa en su trayecto por las empedradas calles del centro del poblado.  
          Aparecen entonces los viejos cantos mayas que dirigidos hacia el cosmos, en la mezcla que trasciende con el cristianismo y los dioses Khan, los sahumerios del Pom que se elevan al cielo junto a las plegarias del Padre nuestro
--- Bon.., Bon.., Bon bon. --- resuena el Tun, que se hace pasar de compañero sentado en el atrio, llamando a los fieles para el convite.
---Chirri.., chirri, chirri.—le responde la chirimía, con el saltito de son que le imprime, su compañero de música. Iniciando el acto.
          Los instrumentos autóctonos se prestan a engalanar el atrio de la iglesia que se dispone a escenificar la danza de los Moros, asemejando la conquista de los pueblos indígenas. El grupo de baile de máscaras de color rosado encendido y canelones canches como pelo de maíz tierno, representando a los caballerangos venidos de la vieja España. Los demás los de las caras negras de facciones arabescas, los conquistados con sus vestidos de dorados encendidos que reflejan su simpatía tras los pañuelos de colores que bailan al son de los machetes que raspan la loza del escenario, que rodeada de los ischocos, que brinca y gritan al paso de los danzarines, cuidando los pies para que el filo de las espadas no les barran el caite, corren, se aglomeran y se disipan según la música y el ritmo.
          Las banderitas de papel de china se mueven a favor del viento, mostrando su algarabía, en el tránsito de la calle que lleva a las tres gradas del atrio frontal de la iglesia.
--- Abran paso….. Abran paso.--- gritan los cofrades.--- La presesión anuncia su retorno.---
          Los cohetes de vara, se chiflan rumbo al cielo para hacer el estruendoso estallido en las nubes, las bombas de tubo escupen fuego para anunciar el próximo trueno.
          La banda en cansada armonía toca “El Mishito”, sonesito tradicional que recuerda la infancia de muchos y anima a los cargadores a terminar su faena junto al portal de la parroquia, las nubes de incienso se arremolinan frente al anda, como señal de despedida de la actividad, hasta el año entrante, hasta el otro domingo de ramos.

LOS MILICIANOS



          Oscuro el cielo con la luna escondida detrás de las montañas, el murmullo de las chicharras, se deja escuchar en lejanía, acompañado del viento que silva la tonada del aire cálido de la época.
            En el espacio que circundan los matorrales, un jamelgo estornuda, sacudiendo su cabeza, con su pata derecha delantera escarba el monte mientas zapatea con insistencia. En su lomo, sentado de espaldas un fulano, se sostiene apenas en las ancas, con la cabeza cubierta con una bolsa, las manos atadas a la cintura. Un lazo pende de la rama de un árbol y le aprisiona el cuello.
          Al momento en que un chicote espanta el caballo, que con paso veloz se aleja del sitio, dejando la carga, el cuerpo cae al vacío, precipitándolo a la muerte por ahorcamiento, el bulto se bambolea, mostrando los gruesos estertores mientras el cuello cede a la vida, hasta quedar inerte y en silencio. La rama del Guayacán, se mueve, truena sin romperse por el peso de la víctima.
          Ejecutado la acción, mas que deleznable, al momento alguien se acerca, corta la soga, el cuerpo de apariencia humana se desploma pesadamente, tan indiferente como un muñeco mordiendo la tierra.
          El grupo de milicianos que observó la ejecución, prepara sus petacas para retirarse  en filas de a pie, hasta dejar en solitario al muerto.

          En la casa de Fulgencio, rico hacendado de la región, se desarrolla una reunión, con asistencia de los  capataces empleados de la finca, el tema del día circunda alrededor de los robos del ganado, mas la destrucción de cultivos del café a manos de forajidos que deambulan por la región.
--- Hemos llegado al colmo que ya no se puede vivir en paz en este lugar --- indicó uno de los presentes.
--- El hato completo de la finca del Sur, fue robado y sacrificando reses de lechería.---
--- Estos cuatreros son los que se proclaman libertadores, protectores de los desposeídos y enemigos de los oligarcas adinerados! ---grito Fulgencio --- Criminales..!, Asesinos eso es lo que son  ---
---Imposible estar así y el gobierno no hace nunca nada---
--- Hay que darle cacería a estos forajidos, antes de que acaben con nosotros—
El grupo se manifestó en acuerdo de que había que realizar algunos estrategias con el fin de contrarrestar, la ola de violencia.

---Don Fulgencio!, Patrón…. Agarraron un ladrón!...., venga lo tienen en el cobertizo, cerca de la cocina.---
--- Tráiganme a ese Jue puta para acá, le voy a dar su merecido---
El chico vestido de campesino fue sometido y llevado casi a rastras ante la presencia del hacendado, quien de entradita le saludo mediante un fuetazo que lo hizo caer de bruces.
--- Levántenlo ---ordenó.
--- Y quien es este pedazo de……..
--- Es uno de los anda enrolado con los cuatreros… dicen que es uno de los cabecillas.---
--- Con que esas tenemos……
La chica de los ojos verdes como de mar hace su ingreso al salón, fatigada recogiendo sus enaguas.
--- Que sucede papá….! --- levanta su voz.--- Es mi amigo…! ---
--- Como que “es mi amigo!”…. este sinvergüenza, cuatrero, alguien así no es amigo de mi hija…--- insistió --- Llévenselo de mi vista, a ver enciérrenlo en el granero, mas tarde decidiremos que hacer con este….---dirigiéndose a la chica. --- Natalia, no se diga mas….!, Te espero en mi despacho…!.
Natalia era la única hija del hacendado, con apenas 17 años, de una belleza apreciable, la de los ojos verdes como de mar, de carácter decidido, fuerte, quien después de terminar sus estudios en la capital a su regreso a casa, se dio cuenta de los malos tratos a las personas, se convirtió en fiel defensora de los desposeídos, campesinos y sobretodo de sus propios empleados. Peleaba constantemente, con su  familia en especial de su padre, por esto.
          Ella había conocido en un jaripeo a este joven, Aníbal de veintitantos años de edad y estudiante de la Universidad nacional, con quien había fomentado mas que una amistad, la frecuentaba en  citas y en visitas, aunque a escondidas del padre, realizadas en diferentes sitio, siempre lejos de casa, el lugar predilecto era en un kiosco en la punta de un cerro donde se enarbolaba una cruz, esta se encontraba al oeste de la propiedad del padre de la chica, allí era su punto de encuentro, en ese lugar permanecían largas horas charlando como dos enamorados, un primaveral idilio que mas allá del tiempo se tornaba épico, en sus cuitas de amor y contemplación del paisaje.    Ella regresaba a casa, cada vez mas ilusionada, enamorada quizás del muchacho, tarareando sus dichas de realización.
          En esta ocasión Natalia había permanecido dos semanas encerrada por motivo de enfermedad por lo que no asistió a sus citas consuetudinarias, él al ver que su amada no se presentaba, en su desesperación decidió ir en su búsqueda para investigar la causa o explicación de su no asistencia, pero fue sorprendido por los guarda espaldas del padre, quienes le detuvieron.
          Ella penetró al salón donde su padre le hacía espera, con paso firme y decidido se le acercó.
--- Papá, no estoy dispuesta a aceptar que le hagas daño al joven!---
--- De pronto creí, que el que mandaba aquí era yo --- Manifestó cargado de ira – de cuando acá... TU eres la que da las órdenes?---
--- No son órdenes… papá, es una petición, como es eso de que te dejas llevar por los chismes de tus capataces y habladas del personal de la casa…. La verdad es que no escuchas a quien debes.---
--- Chismes y habladurías… pamplinas!, a este pollo lo agarraron con las manos en la masa, merodeando en la casa buscando que robar….
--- Merodeando tal vez, pero jamás robando ---insistió --- él vino a buscarme, a preguntar por mí ---
--- Como es que un delincuente como ese pedazo…. Viene a buscar a mi hija, que se yo de que pato puso ese huevo, con los antecedentes de presencia de forajidos en la región, agitadores sin oficio ni beneficio y sobretodo este, un desconocido!---
---Papá….¡ no me provoques !, estoy dispuesta a salir de casa para no volver, si insistes con este escándalo.---
---Natalia! Ya me cansaste con tus impertinencias, vete a tu cuarto, siempre en mi contra, sin atender razones, caracteres tan desgraciado el tuyo. VETE! No quiero saber mas.---
          En el umbral del granero, sobre unas pacas de zacate, permanecía maniatado Aníbal, le habían colocado un pañuelo para cubrirle la boca, a cierta distancia un hombre de los de confianza de Fulgencio, le cuidaba amenazante con una escopeta.
          Un golpe seco y un rechinido se dejaron escuchar cuando un grupo penetró al granero, encabezado por el hacendado. Un quinqué hizo su aparición, como fuente de luz,  la tarde se tornó oscura y el local no tenía ventanas.
          Con toda la altanería del caso, se acercó al joven, le tomo de las quijadas.
---Con que enamorando a mi hija….hummm...!, no sabes con quien te metes, pedazo de mierda.--- luego, dirigiéndose a sus empleados. --- O será que este pelagatos es como para pretender a mi Natalia... jajajajajaja!!!---
---Ja, Ja, Ja, ---el resto respondió en coro en tono de burla.---
--- Papá… te lo advierto.---sentencio la niña, quien había seguido los pasos del hombre---Eres un grosero!!!, como tratas al muchacho.---
--- Otra vez, tu aquí, o acaso no entiendes que te salgas de mi vista, estos son asuntos de hombres que sabré resolver a mi manera y con fuerza necesaria.---
---Asuntos de hombre…. De cobardes!, así como todos tus achichincles, que se ríen hasta de tus estúpidas y sarcásticas bromas…vamos enfréntalo de cara, le tienes amordazado, será que tienes miedo de lo que pueda hablar, que daño te podría hacer amarrado de pies u manos como está---
          Se avalancha hacia donde Aníbal se pone de pie, pero los asistentes la detienen y no permiten que lo abrace.
---Haber quítenle el trapo de la boca, de pronto este imbécil, quiere decir algo la defensa oficiosa de la dama, me conmueve, me llama la atención que quizás se resguarde en las enaguas de la mujer. Ja, Ja, Ja…---
 --- Con su venia Don Fulgencio, --- dijo con tono de amargura, después de haber recibido una paliza --- yo no soy delincuente!, vine a buscar a su hija, con quien tengo una linda amistad, pero me lamento que Ud. Sea un desalmado terrateniente sin conciencia, de los que tanto abundan en esta tierra, que masacran y esclavizan a nuestro pueblo….
--- Y ahora Comunista….Ja, Ja, ja, aquí se acabaron los defensores del pueblo, los que les gusta enfrentar a pobres y ricos, derechos humanos aaah !---
--- Comunistas o como nos quiera nombrar--- con la voz entrecortada--- somos la voz del pueblo oprimido, que vela porque esbirros como Ud. Sean freno del progreso del proletariado, del bienestar social, cuantas gentes habrán caído en sus manos, que ahora se cuentan entre los mártires, sangre de inocentes que corren por su conciencia…
          Tremendo bofetón, le propinó que le cortó el discurso y le hizo sangrar la nariz.
---Pónganle el trapo en al boca… Estoy cansado de oír tonteras---
---No, por favor déjelo en paz…---grito Natalia, que permanecía aprisionada por una de los caporales.
          Después de introducirle la mordaza, le propinan un golpe en el estómago, que le hace caer de rodillas. Ella se logra escabullir y se acercó, sostiene la cabeza junto a su regazo y le atiende por el sangrado.
---Malditos…..se escucha al fondo. Mientras abandonan el local, marchando tras el jefe.

          Es de madrugada, los gallos aun no han dado la alarma de la salida del sol, las vacas rumian en el potrero, el silencio como el tenue frío circula por las trancas de la talanquera En medio de las sombras y la zozobra, una pareja de hombres acarrea al herido y lo coloca en una carreta. La joven, que espera sentada en la banca, agita los aparejos y ordena, con un Aja! al caballo que se dispone a trotar en la vereda que sale de la hacienda, los candados han sido abiertos y las puertas son de paso libre hacia el destino.
          A cada paso el rocío de la madrugada se hace mas visible y la silbatina de las aves se hace presente, las nubes de polvo se hacen preceder del carromato que ágilmente se desplaza por los caminos de tierra.
          La madrugada se hizo temprana, en la hacienda un grupo de empleados capataces arman una pandilla, montados en caballos se disponen a ir de caza de los fugados, el nervio e hiperactividad de los animales es evidente cuando le lastiman los hijares, mientras dan vueltas alrededor y les sostienen con gran fuerza con los frenos de metal que les doblegan el hocico. En larga carrera se disipan después de recibir las órdenes del padre de la Joven.

          Natalia con su overol de hojarasca, fusil en la espalda,  se dispone a marchar al frente de la tropa, que la lleva hacia el campamento, fincado en el cerro, el cerro del kiosco, donde le hace encuentro, como en el pasado.  Aníbal el comandante Camilo, se le acerca y la abraza.
--- Ahora compañera de mi vida --- después de besarla --- las cosas son así de que bueno es volverte a ver. Mi amor, mi amada---
--- Tu pensaste que era fácil deshacerse de mi! --- Te esperé hasta el final, sabía que algún día volverías a mis brazos.---
--- Tengo que confesarte algo, tuve que tomar la decisión y asumo la responsabilidad. Un par de meses después de nuestra fuga, cuando permanecimos perdidos en la montaña, fui alertado de la persecución que se había desatado en mi contra, por lo que para salvaguardar tu vida me retiré y por eso y a pesar de estar en contra de tu voluntad te dejé a cargo de las hermanas del Convento, con las que habías estrechado amistad.---
          Se que por no someterte a la disciplina de esa casa de Dios, te fugaste y terminaste aquí buscándome, gracias a tu carácter, te hizo sobrevivir, y ahora estás aquí en mi casa….--- continuó
---Pues si…, tengo que contarte, hubo varios enfrentamientos y una de las columnas a mi mando tomó de rehén a Fulgencio, Tu padre…., en cumplimiento al juicio popular fue ejecutado, junto a todos sus sanguinarios asistentes.
Ella cayó envuelta en llanto a sus pies
--- Mi papá….! A pesar de cómo era…, yo le amaba --- con los puños le somató las piernas y le mostró su rabieta, luego le abrazó.
          El comandante la levantó, luego la cubrió con sus brazos, con un aroma de perdón se fundieron en uno solo.

miércoles, 10 de octubre de 2012

QUE DOMINGO!



          Bueno era un clásico domingo, así cualquiera, para la hora del almuerzo recibimos la visita de los hijos y nietos, encargados de hacernos la bulla.
 
          Prestos a degustar la comida, juntaban las manos para ofrecer una oración, los niños reciben un reprimenda por no mantener el silencio, que la ocasión requiere, aun así con una sonrisa en los labios, una manita se escurre, sobre el mantel, a través de los platos, para hacerse captor de un chicharrón, que luego truena en la boca del hechor.
--- ……Amen!!...---
Y era el banderazo de salida para que se abalanzaran en pro de las papas, la ensalada o los trozos de pollo.
----Pásenme la gaseosa….--- indicaba el pequeño.
--- A donde vas chiqui….--- indicaba su padre a la pequeñita.
--- Voy a servirme con la abuela YAYA.---
          Luego se queda anclada en las piernas de ella, incursionando en el plato para comerse los elotitos.
          Las bromas y los recuerdos de ocasiones anteriores era la base del postre al finalizar la comilona.
--- Ja, ja, ja, se recuerdan...
         

LOS MUCHACHOS DE LA MATER.



LOS MUCHACHOS DE LA MATER.

           
Prólogo.


          Esto es un compendio de historias, salvajadas, aventuras y picardías, que fueron la sal y pimienta de mis bien recordados cuatro buenos    años de la residencia de maternidad en el antiguo Hospital Roosevelt, en el período comprendido del año 1973 hasta el año 1976, año del terremoto.
                    Vaya entonces un saludo a los participantes, todos   compañeros médicos, que de alguna u otra manera se vieron involucrados en estas charadas, estimo que esos gratos recuerdos les harán disfrutar de esta lectura.
                    Para una aclaración, puede ser que la secuencia de las historias no sea de orden cronológica, pero las escribí conforme recordé la aventura. Por supuesto con todo el respeto que          me merecen mis dilectos colegas, con quienes vivimos estas charadas. Voy a utilizar los apodos para proteger a los inocentes, a lo mejor nada de inocentes, pura uva.
 
Jarrum al-rashid.
1973-1976



CAPITULO I

            CHOMBITO

          Era la mañana del 28 de diciembre, las festividades de fin de año se encontraban en todo su apogeo y las puertas de las habitaciones se adornaban de collares de manzanilla y focos de colores, vejigas que se bamboleaban al paso del viento que corría en los pasillos; el penetrante olor a quirófano era disimulado por el agradable olor al pino que se arrinconaba junto a las paredes del santo hospital.
Había sido una de aquellas noches en las cuales, el trabajo había rebalsado lo imaginable de una guardia de no dormir y el relevo del personal se hacía mas que necesario, el cansancio había hecho presa de los internos y residentes, que recostados en los sillones del cuarto utilizado como vestidor, esperaban con vivas ansias hacer su presentación de casos para poder abandonar sus labores e ir a descansar a su casa.
-- Buen día Muchachos -- entró diciendo Chombito -- ¿ Como les trató el turno ? ---
-- Regular -- le respondieron -- Ayer parece que se dejaron venir todas las parturientas de Guatemala; con decirte que aun están esperando cama de post parto una doce pacientes --
-- Entonces como que se los llevó la Ching....--- interrumpió, al observar dentro de su casillero un sobre membretado del Hospital.
-- hay algo urgente que atender o entramos a lo de la presentación -- mientras se quitaba el traje, la corbata, y se vestía con ropa verde de sala de operaciones.
          Sin embargo la curiosidad le invadía por conocer el contenido de la carta; la rompió en uno de sus extremos, la sacó y la extendió; un tenue pálido se apoderó del rostro que luego se tornó en un blanco lívido, sin mediar palabra, se quitó la ropa verde y se encasquetó el pantalón blanco y la filipina del mismo color, se medio compuso el pelo y salió hecho una tromba.
Media hora mas tarde regresó, con una actitud de desconsuelo y frustración, penetró a la habitación, donde nos encontrábamos un grupo de sus compañeros de trabajo.
-- ¿ Que te pasa Chombito ? -- le dije -- te noto tristón, o es que enojado estas --
-- Es una Mierda... Muchá -- indicó y se dirigió hacia su casillero, en cuya parte superior se encontraba una cartulina  pegada con un esparadrapo, en la que con marcador rojo decía:" ¡ POR INOCENTE ! " .
          Se quedó viendo fijamente el rótulo y de su bolsa de pecho sacó la carta, la estrujó y la lanzó con toda la ira del caso al bote de la basura en medio de una rabieta.
-- Ve que hijos de la gran ..., desgraciados -- se dirigió a los presentes con un tono que indicaba Cólera -- quien fue el de esta ideota, Re...cabrones, por Dios que hoy si me sacaron el apellido ! --
          Su estado de ánimo parecía ser que estaba como la gran diabla, inquisitivamente se colocó frente al grupo, con su clásico parado con los pies en forma de escuadra y con su mano izquierda halándose hacia abajo la camisa para taparse la barriga. y exclamó:
-- ¡ Quien fue el pura M., de esta broma de mal gusto ! -- se dirigió a mi -- vos chaparro, ¡ vos has de haber sido, sos el único capaz de hacer esas patrañas ! --
          Me hice un poco para atrás temiendo una agresión; pero en ese momento, las risas no se hicieron esperar y una sonora carcajada selló el día de los Inocentes.

-- ¡ POR INOCENTE, CHOMBITO, POR INOCENTE ! -- le recitamos en coro.

Un día antes:    Caminábamos por el corredor del sótano, con Julio, Paco; regresábamos del edificio central donde habíamos asistido al departamento de RX, a evaluar unas placas de pelvimetría, y comentábamos sobre la tradición del día de los Santos Inocentes en nuestro medio, se prestaba para hacer bromas a costillas de cualquiera. Y por supuesto ya veníamos craneando que era lo que íbamos a hacer. Al pasar por la ofician de la Jefatura del departamento, se me dio el chispazo, entramos. Tomé una hoja membretada del escritorio y la enrollé en la máquina Royal de la secretaría y escribí:

 
Guatemala 28 de diciembre de 1975
Dr. Pedro P. Chombito.
Residente de Primer año
Maternidad Hospital Roosevelt.
    De nuestra consideración:
En vista de las quejas recibidas y el reporte del Jefe de Residentes, en las cuales se detallan las faltas graves cometidas por usted el día 18 de los corrientes y habiendo ya recibido las advertencia y llamadas de atención verbales por esta Jefatura en ocasiones anteriores, se acordó en reunión con el cuerpo Médico del Departamento, que su contrato beca no será renovado a partir del próximo 1 de Enero.
Sin otro particular, me suscribo de usted.
                     Atentamente.
Firmado y sellado por la jefatura del Departamento.

          Dentro de un sobre con su nombre, le entregué la misiva a Paco quien la depositó en el casillero, del incauto en este caso Pedro P. Chombito.


 CAPITULO II. 

LA SEÑO ESTILITOS

          Como en todo tiempo y ligar, pero especialmente en época navideña o de fin de año, mis compañeros, plagas y siempre buzos, no dejaban pasar la oportunidad, jamás dejaban santo parado, no se les pasaban las chicas a quienes cantinear. De una de estas ocasiones recuerdo la siguiente:
          En el amplio corredor de la entrada de la Maternidad, que iba desde el lugar que ocupaba n los delegados de admisión a las gradas del edificio del encamamiento, caminaba parsimoniosamente la Seño Estilitos, guapa jovencita a quienes cuantos no le habían echado el ojo,. De prontote la puerta que conducía a la Emergencia, apareció la grácil figura del jefe, el torero mas autentico que existió, el Manolete, mano de piedra, que ni lerdo ni perezoso, percatándose del bombón que se trataba, le salió al encuentro y con su traje verde de luces, quiero decir de sala de op., le hizo la verónica y con su delicada voz dijo:

-- Seño Estilitos……---
--- Hay!..... doctor me asustó! --- manifestando un pequeño sobresalto.
--- Seño Estilitos, usted siempre tan guapa y hermosa, que hace tan solita por estos corredores… mejor me hago amable y la acompaño, en esta penumbra no vaya ser que se la roben.---
--Hay doctor, usted tan charadero y quien me va a robar…?---
--- Si no hay quien se la robe, me la robo yo --- frotándose las manos--- esta de chuparse los dedos --- mientras se colocó a la par de ella y le pasó el brazo por la cintura ---
--- Doctor y si nos ve la Supervisora, a mi es a la que regañan.---
--- No tenga pena, belleza, que yo me estoy echando un cuellazo, que no cree en nada con la Sordita… haber dígame para donde vamos.---
--- Voy a recoger unos registros al tercer piso, de ingresos de hoy en la tarde.--
--- Hoy me rallé, pues la voy a acompañar, hasta el fin del mundo.---
          Con el brazo fuerte de matador alrededor de la cinturita de la chica, allí donde termina la cadera y así juntitos y sonriendo se dirigieron al piso llamado séptico, que se encontraba al final del corredor.
          Así entre cuchicheos, piropos y pequeños cometarios al oído, deambularon unos cuantos metros. Cuando de pronto y a sus espaldas, una voz resonante y conocida se dejó escuchar a corta distancia, que causo sobresalto:

--- MANOLO ! ! ---

          El famoso mano de piedra, torero de pinta y figura, se quedó estupefacto, helado, mudo, no sabía si voltear a ver, o responder. Para todo esto la seño estilitos corrió desesperadamente a refugiarse en la sala de Recién nacidos. El cielo se le cayó encima, el corazón le brincaba como sapo con hipo, el color de papel que tenía le hacía juego con el uniforme.
          LA Chabe estaba allí y lo agarró con las manos en la masa, no en la masa en la chava, no hubo mas remedio.
--- Que tal mi amor--- le dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
--- Que mi amor, ni que ocho cuartos…. Bandido, desvergonzado….
--Es que yo… solo le hacía compañía! ….

MORALEJA: Si las vas a abrazar que no sea en los corredores donde entra público.

  
CAPITULO III.

SUPERCORNELIO AL ATAQUE


Erase uno de esos días cualquiera, hora de cena, el Jefe de residentes, el gran Súper Cornelio, se disponía a abandonar el recinto hospitalario a través del área de parqueo de la Mater. Minutos antes se había preparado para salir a sus alimentos, quitándose su uniforme verde y poniéndose su tradicional, pantalón café, su camisa manga corta y no fallaba con su corbata.
          Dejó en buenas manos el servicio pues el Mano de piedra se quedó de responsable del servicio.
          Abordó su escarabajo color crema y se puso en marcha. A través del espejo retrovisor de su auto divisó a una muchacha joven y guapa que salía en ese momento a través de puerta de la admisión. Fríamente calculado hizo una breve pausa para ver hacia donde se dirigía la chava. Acelerando poquito a poco se colocó a la diestra de la dama y mientras caminaba a vuelta de rueda, al estar a la par, bajo el vidrio de la ventana de la derecha y con tono muy cortés, le dijo:
--- Señorita guapa, la llevo. Cuénteme a donde se dirige, para mi sería un gusto y un placer llevarla.---
          La joven no se inmutó, le volvió a ver y se hizo la desentendida, no hubo respuesta por lo que él volvió a la carga.
--- Óigame con esta soledad y con escasa luz, no vaya ser que le pase algo.---
--- déjeme que yo la lleve.---
--- No Gracias --- fue la respuesta firme y tajante.
--- Sabe que la parada de la camioneta le queda retirado, a mi nada me cuesta encaminarla estas 5 cuadritas que faltan.---
--- No se moleste, yo camino --- la conversación le hizo detener la marcha, alrededor de media cuadra, precisamente frente a la puerta posterior de la Escuela de Enfermería.
          En ese preciso instante y saliendo inadvertidamente, alguien le tomó del brazo que recostaba en la ventana izquierda de su auto.

---RAUL ALFONSO.--- se dejó escuchar en medio de la arboleda de los patios traseros, como un aviso del mas allá. Era Magdita.

--- Si, mi vida, te esperaba para ir a Cenar! ---
--- ¡Nos vamos a Cenar! ---

--- Ja, Ja, Ja !, QUE BUENA PUNTADA. ---
Y la caja de CORN FLAKES, mostró un gallito haciéndole ojo pache!




IV. CAPITULO

CESAREA URGENTE! (STAT

          Eran las 7.30 de la mañana, justo a terminar el turno de día anterior, fui comisionado en dejar la lista de trabajo pendiente por lo que mi jefe Manolo, ordenó pasar revista a las pacientes que se encontraban en el área de labor de parto, eran únicamente  3 señoras.
          Mientras esperábamos el relevo después de un agitado turno de vela, con muchos partos, el grupo fresco del nuevo día no había hecho su ingreso. El gato y Mano de piedra residentes del equipo ya se encontraban vestidos y preparados para la salida. Mientras yo me encontraba aun en plena tarea dentro de la sala de atención.
          Fui examinando a cada una de las pacientes, voluntarioso decía yo; en el cuto no. 72, trabajo de parto moderado, foco fetal normal y con una dilatación cervical de 3 cm.
No. 73, trabajo de parto activo, primípara, con foco fetal normal y 5 cm de dilatación del cuello. Anoté los datos en la pizarra de control y en las respectivas papeletas.
          En la no. 74, se encontraba una madre, multípara, en una camilla, su examen anterior decía 6.30 trabajo de parto fuerte a moderado con contracciones cada 3 minuto, 5 de dilatación y con las membranas de la bolsa enteras, el foco fetal en 160 X´.
          Me coloqué el guante en la mano derecha, procediendo a evaluarla, efectivamente la dilatación del cuello era de 5 cm., las membranas estaban enteras pero tensas, por el trabajo de parto tan activo, al retirar los dedos del canal del parto, la membrana se rompió y además de mojarme hasta el pelo, me hizo introducir los dedos una vez más.
-- Sorpresa el cordón umbilical del niño, estaba allí, pulsando entre mis dedos, delante de la cabeza del bebé, las contracciones uterinas hacía descender al niño y las palpitaciones, empezaron a ser más lentas e irregulares.
---¡MANOLO…….--- grité
          El famoso, mano de piedra salió del salón, el vestidor de médicos, quien ya se encontraba bañadito y en traje de calle, perfectamente rasurado y a la espera de la llegada del nuevo equipo. Se presentó a toda prisa.
--- Que te pasa Topito---
--- El cordón --- dije --- prosidencia del cordón --- exclamé.--- sufrimiento fetal, hay meconio.*---
--- No saqués la mano, debes de sostener lo mas que se pueda la presión de la cabeza del niño.---
          Se acercó, tomando el estetoscopio obstétrico de Delee, para escuchar las palpitaciones del bebé, allí cambiando su facie de rosado a blanco….gritó:

--- CESAREA STAT…

          Todo el mundo se puso a la expectativa y en movimiento.
--- Señorita Cux, monten la Cesárea, llama a la anestesista, es una operación súper urgente, tenemos un sufrimiento fetal debemos salvar al niño.---
--- Al instante doctor.---
-- Avisen al Dr. Montenegro, que se cambie, estamos en sala al rayo.---
          Sale cambio de ropa, llamadas por teléfono, lavado de manos etc. y para adentro.
--- Se llaman al pediatra.--- gritaron.
          En un decir amén, nos encontrábamos en la sala no.2, de procedimientos quirúrgicos, iniciando el acto.
          La Tita, la anestesista, aun bostezando, le sujetó el brazo, colocándole tremenda aguja, en el antebrazo, donde le inyectó un líquido amarillo, anestésico Pentotal, ya puestas las sábanas y campos operatorios. A todo esto yo aun permanecí entre las piernas de la paciente con mi mano sosteniendo la cabeza del niño y palpando el cordón que ha veces se le olvidaba palpitar. Se inicia el procedimiento de apertura por el diestro cirujano, con el auxilio del Gato. Saben la fuerza de la contracción me hacía doler la mano, mas bien los dedos, para evitar que la presión produjera obstrucción de la sangre en el cordón, los minutos transcurrían.
--- Pulsa el cordón --- inquirieron
--- Si…. Pero débil --- contesté.
          Manolo introdujo su mano, para cucharear la cabeza y sacar al niño, donde tocó mis dedos, extrajo al Recién Nacido.
--- Pediatra…. Allí le va el compromiso. Vamos chupa flemas sáquelo adelante.---
          Yo por supuesto, pude sacar mi mano y salir de la tienda de campaña que formaban las sábanas. Me senté en el piso a estirarme los dedos.
--- Ufa… que calor… ---
--- El niño respondió bien, respira sin dificultad y en forma normal --- indicó el pediatra.
          En mis adentros pensaba, que bueno, misión cumplida a Dios gracias el niño está bien.

Eran las 8.30,
          Me acerqué al quirófano.
--- Bueno jóvenes, me voy, ya entregué el turno a los nuevos, entonces nos vemos el lunes---
          Me despedí con toda cordialidad, a pesar de que a través de la mascarilla, los ojos de Mi Jefe. Me querrían decir mucho…..Grrrrr.

No hay que meter los dedos, a veces se mete la pata.


V. CAPITULO

QUE GOMITA, JULITO.

La noche anterior fue de mucha algarabía, la de no acabar, juerga y traguitos a lo galán, no era para menos, el siempre bien ponderado y pulcro, amigo de siempre, Julito (el tutis), había recibido de manos del decano de la facultad, un cartón que disque representaba el título que lo acreditaba como Médico y Cirujano, en el Paraninfo Universitario de la Antigua y centenaria facultad de medicina, allá por la 2ª Avenida, entre 12 y 13 calle del centro de la ciudad. Posterior al acto académico se prolongo la invitación a uno de los salones del Parque de la Industria, se efectuó el parrandón y como se había vuelto tradicional, las viandas de licor abundantes y súper.
          Las esposas y novias del grupo por variar, se habían molestado por a un grupo de chicas, llamadas las tres Marías, la verdad es que eran de muy buena re-putación, de pronto Liberadas como les dicen en la actualidad, llegaron solas en grupo y se mezclaron en el bullicio de los asistentes. Sin embargo a su ingreso hicieron el siguiente comentario:
-- Los Muchachos la fregaron hoy….Se trajeron a las viejas.---
          Aun asi, la fiesta fue a todas luces una algarabía, compartimos con los compañeros y sus respectivas parejas, mientras que los caballeros que aun permanecían solteros se hicieron cargo de las marías.
          Presente estaban el Jefe de Residentes. Dr. Super Cornelio y su novia Magda,  el Residente Dr. El Chelón Macz y Elodia, El Heberto y la Rede, Paco Patotas y Lissete, El Chafa Müller y Dinora, El Topo con Sofi, entre los mas recordados. Aun asi difícil entender a las esposas, el porque de estar molestas, acaso no estaban con la vista puesta en sus maridos que no dejaban de cuchichear y comentar sobre el acontecimiento.
          Tradicionalmente el recipiendario era agasajado con las bebidas espirituosas, que debía consumir con cada uno de sus residentes.

--- TOMESE ESA COPA.. ESA COPA DE VINO.-----Cantábamos estruendosamente en coro.
--- TOMESE ESA COPA, ESA COPA DE VINO.---
---YA SE LA TOMO…
---YA SE LA TOMO.---
---AHORA LE TOCA CON EL VECINO ---
          Y era hasta ver a Dios, como rezaban los códices de honor de la celebración de un nuevo galeno.
          Las cosas pasaron y como si fuera poco, alguien se hizo “amable”, de hacerse cargo de las marías.
          Los comentarios al día siguiente fueron:
--- Vos Tutis, como te fue.---
--- Pues no recuerdo cuando me llevaron a la casa, pero ya me estoy reponiendo, de la resaca…..
--- De cual Goma Tutis…. De la goma de la chupacoa, o de la goma moral de haber llevado a las Marías……---
--- ¡Que gomita…Tutis!.---
--- Ja, Ja, Ja,…--- disfrutábamos después del platillo fuerte, de ágape.

 VI CAPITULO

EL HOMBRE DE CONFIANZA

Por fin fue un dia de aquellos que a pesar de la celebración tuvimos que presentarnos al hospital para solventar nuestro respectivo turno, Quico Tapioca,  Manolo Mano de Piedra y el Topo Gigio….
Iniciamos algo maltrechos la visita de los tres pisos normales, con el fin de establecer los casos, indicar los egresos y resolver algunos problemitas de los servicios. Tomando en cuenta que los pisos de Labor y Partos y Séptico post parto, eran prioritarios por las emergencias.
Con todo lo que conlleva la resaca, una sed imperante de todos los diablos, temblores, calofríos, sudoración profusa, malestares estomacales y sobretodo el exceso de sueño, no muy nos animaban a continuar adelante, era verdaderamente un sacrificio hacer las labores en el estado calamitoso en que nos encontrábamos, excepto Quico quien llegó íntegro, full capacidad y con ganas, como siempre...
--- Píquenle mucha y así terminamos pronto, con los egresos. —ordenaba el jefe.
--- Sabés que son un montón los egresos, hay que llenar el resumen, llenar el registro, firmar el informe de nacimiento, sumarios, recetas y demás ---
Era uno de esos días que las emergencias no dejaban de llegar, haciendo más calamitosa nuestra estancia y nuestra mal trecha humanidad, que se resentía conforme el día se hacía mas caluroso:
--- Que el Topo, se haga cargo del Piso séptico y efectúe los legrados, mientras tanto con el Quico vamos a limpiar la pizarra. (limpiar la pizarra, era pasar visita a las pacientes que se encontraba en labor y muy próximas a parto)---
---Completa…..!!--- gritaba la enfermera, mientras conducía la camilla con la parturienta, casi dando a luz.
---Que la atienda el Interno, avísele en que sala.---
--- Dr. Manolo, en el cuarto #72, se encuentra una paciente recién traída de la emergencia con órdenes médicas de presentar al Residente.---
---Veamos pues. --- dijo Manolo--- Señora Buenos días,--- haber los papeles,---
---Ah! 2 Cesáreas anteriores, embarazo a término, auscultemos el foco: OK Normal --- las gesticulaciones que mostraba la paciente, evidenciaba que estaba activo su Trabajo de parto.
--- Srita. Cux, Por favor preparamos urgente la sala de operaciones,--- el jefe siempre muy cortés para dar ordenes.
--- Quico, como vos sos el que mejor está, entero etc. Operala con la ayuda del interno de turno…. Mientras tanto yo haré la nota de evaluación y presentaré el caso al jefe de Turno, alguien sabe quien es el de llamada de Turno..---
---Sam Benedict ---conteste ---el famoso Dorian Grey --- me dirigí a la cartelera para confirmar.--- Si él es…---
El pobre Quico, que tenía lengua de perico y los ojos mas desorbitados que de costumbre, se hizo al acto quirúrgico.
… Agua, soluciones, suero para el cirujano ---balbuceaba mientras se enfrentaba al chapoteo en líquido amniótico, sangre etc.--- Sale muchachito --- gritó.
---Gua… Gua… ---Lloró en recién nacido.
---El que ya llora soy yo – indicó --- pero ya vamos para afuera.---
Mientras tanto, en el piso séptico, El Topo se encontraba frente a una interminable cola de pacientes en las camillas, a quienes se les había evaluado y pendiente del curetaje respectivo.
--- Seño hágase la campaña de localizar a la anestesista y pasamos a la sala de op. para efectuar los legrados.---
El pequeño cuarto donde se efectúan los procedimientos, era un horno, para colmo de males el sol pegaba de lleno sobre la ventana, además el estado de ánimo en que se encontraba, aun con haber consumido suficientes líquidos, era aun deplorable. Los procedimientos eran laboriosos y el calor propiciaba que el sudor que recorría tanto la espalda como la frente y cara, junto a la sed se hacía mas difícil, junto a los calofríos que sacudían interminablemente.
Que mañana la que nos tocó, podría decirse que dejamos hasta la última gota de sudor.
Después de la avalancha vino la calma, nos reunimos en cuarto del vestidor de médicos, para ingerir el almuerzo, junto al consumo de ½ docena de gaseosas.
---Sale caja de COCAS.----
--- Y después de un buen taco, un buen tabaco.---
Hicimos algunas bromas de la noche anterior, se contaron unos chistes, mientras terminábamos de llenar los registros de egreso. Terminada la obra:
--- Bueno Muchachos, me voy a 311 ( 311, se le decía al cuarto de reposo de los residentes).a echarme un cuaje, ya me hace falta --- dijo Manolo--- les encargo los servicio, la pizarra de Labor y partos --- al fin y al cabo él era el jefe y que otra con los gatos.---jajaja.
          Una hora mas tarde el segundo de abordo, escurridizamente, contando que la tranquilidad se había producido en los servicios. El Topo y después de haber completado los informes de nacimiento, los resúmenes de egreso y unas cuantas recetas. Se dirigió al dormitorio donde roncaba en una de las dos camas el Jefe. Al colocar su cabeza sobre la almohada, cayó en un profundo sueño.
El tiempo transcurrió y Manolo se despertó a causa de los ronquidos del vecino, se sacudió su escasa cabellera, se hecho agua en el rostro, luego se dirigió a la otra cama, movilizando, sacudiendo, hasta despertarlo, y dijo:
---Bueno vos, mi hombre de confianza, a quien yo dejé encargado del servicio…. Echadote y roncando, a quien dejaste clavado en cuidado del servicio.---
--- Deje al Quico, el es el hombre de confianza, y lo dejé cuidando la pizarra---
          Me levanté y nos dirigimos, al servicio de Labor y partos. Quico efectivamente se encontraba frente a la pizarra, sentado, mas bien recostado en el respaldo de una silla, donde roncaba placidamente.
--- Otro hombre de confianza … Vee!...roncando --- que pasó vos Quico--- indicó el jefe.
… No hay novedades jefe...--- mientras ponía su mano haciéndole el saludo militar, y de un salto se puso de pie.--- no hay novedad!---
          Mas tarde en el vestidor de médico, disfrutando de una bebida gaseosa, comentábamos las anécdotas del turno, cuando como en su clásica entrada:
--- ¡Que hay de nuevo muchis! --- Era Quico mostrando al filo de la puerta, los ojos saltones de anencéfalo en precipicio.
--- Hay Quico y sus charadas…..---


VII CAPITULO

FELIZ CUMPLEAÑOS CHELON.
Como tantas cosas en nuestro medio, se tornan tradicionales, además hasta con cierta obligatoriedad, por lo que durantes las reuniones del grupo, tanto cumpleaños, recibimientos, posadas, fiestas varias. Nos reuníamos rotativamente en cada una de las casas de los muchachos. Hoy en la casa de El Gallo Padilla, donde El Heberto etc. Sin embargo había alguien, que por motivo de la rotación de los turnos se quedaba encerrado en el Hospital, junto al Mexican Latín Lover, que daba la casualidad que estos ágapes se celebraban ese día, invariablemente.
Por cierto que se trataba del Chelón W., en su casa de Molino de las Flores, el grupo siempre compacto con sus respectivas damiselas o común mente llamadas freno de mano, (esposa y novias). Saben los anfitriones echaban la casa por la ventana. Ricas viandas y una buena cantidad de bebidas espirituosas, de diferentes marcas y gustos. Por cierto en el bar, que era self service, había una copa de 2 ½ onzas, que presentaba la siguiente advertencia.
“VENENO, CADA QUIEN SE MATA CON SU MANO”.
Indicaba además, que esta era la dosis promedio, ha ingerir en cada ronda.
          Dichas reuniones muy amenas, por la charla que era de mucha vivacidad, se contaban charadas, chistes y hasta los chismes de última hora.
Llegada la hora del brindis, el cumpleañero brindaba individualmente con cada uno de los asistentes ingiriendo una onza per capita.
--- Sale cena, sale cena ----gritábamos en coro…..
--- Sale cak-ik, con tamalitos blancos.
Y a disfrutar el caldo de chunto, preparado especialmente por la madre del Chelón. Las charadas subidas de tono con el ambiente de alegría y la cantidad de bebidas de todo tamaño, transcurrieron muchas horas, el humo del cigarrillo que enrarecía el ambiente y la música que no dejaba de sonar.. Ya pasada la media noche, una voz, dijo de pronto:
---Bueno jóvenes, me voy, tengo que ir a dejar a la prenda..—El Súper Cornelio, quien se hacía acompañar de su novia.
--- Como va a ser eso, nada que me voy --- indicó el Chelón--- la noche es virgen, no vas a dejar abandonados a su suerte a tus cuates.
--- Es que a Magda le dieron permiso hasta para las doce.--- señalando el reloj,  bajo la mirada inquisitiva de la novia.
--- Que no se vaya!!!--- que no se vaya!!! --- se manifestaban en coro.
Después de los respectivos ruegos y la férrea negativa del anfitrión, se generalizaron las protestas de los que deseaban irse y los que se querían quedar.
--- ¡Nadie sale!--- indicó el Chelón--- Ya le eché llave a la puerta.
---No hombre, vos W., hoy si tengo que irla a dejar.--- luego acercándosele, le susurró al oído.
---Yo regreso mano, dame chance, porfa.---
--- Nadie sale hasta que veamos el amanecer, este es mi gran día, o dejan de ser mis cuates.--- levantó un vaso --- Sírvanse otro trago.---
Estas fueron las feroces ordenes del cumpleañero, quien ya mostraba síntomas del tercer plano tierra, que en buen chapín quiere decir, Socado, mas de medio palo, tuturusco etc.
El grupo se movilizaba en todo el contorno, vitoreando las charadas. El Patotas junto al Gallo, enfrascados en una conversación de Sanscrito, con lenguaje de manos y copas.
--El carrito, bien bonito, vieras que cuando la llanta de adelante da vuelta, la de atrás igual.---
--- Si y sobretodo con la estabilidad que le das con los pies grandotes--- Cosa sumamente interesante verdad?
          Entre que nos vamos y vemos como convencemos al Chelón de abrir la puerta, transcurrieron unos cuantos minutos, quizás horas. Mientras Magda hablaba:
--- Hoy se me regañan….por favor W., abrí la puerta, que ya nos vamos….. Raúl Alfonso, hacé algo, que ya nos vamos.---
---Que ya nos vamos, me salgo por la ventana --- dijo El Heberto, quien junto a Rede, quien se encontraba en el sexto mes del embarazo, también propiciaban los intentos de huida.
---Nadie se va!--- grita El Chelón.

En uno de los tantos brindis y el descuido del anfitrión, el Heberto abrió una pequeña ventana que daba al patio de la casa, saltó hacia fuera, mientras a topes y empujones, hizo con colaboración pasar a su esposa, a pesar de el voluminoso abdomen. Por allí fue la fuga, luego pasó  Magda y Súper Cornelio, después Isabel, quien en un descuido de Mano de Piedra se había agenciado de las llaves del Pickup, y sin saber conducir, se montó en el gran traste, lo arrancó y lo puso a media calle. Bajó la ventanilla, derecha y sacando la cabeza gritó:
--- Manolo….Te vas o te quedás
--- Hay triste mi caso… Mi mujer me abandona a mi suerte, me deja…..denme otro trago para mitigar mi pena--- luego se empinaba el vaso, en fin haciendo un gran esfuerzo, mas por la preocupación, hizo el intento y se quedó trabado en la ventana.
-- Saben, este muchachón, mejor se va, no vaya ser el diablo, la seca se lleva el pick up, con lo pilas que es para manejar, no vaya ser que se meta a otra casa y no precisamente de visita.
--- Vos Manolo, no seas hue…. dejala que se vaya, haber a donde llega, además no sabe lo que se pierde ….
---Derrepente le sale bien la cosa y me deja a Pata…
          Elo, la anfitriona, tomó las llaves y dejo salir al resto.
--- Ya es hora que se vayan, ya se les pasó la mano.---
--- Que se vaya ala M…, los voy a desconocer como mis cuates--- dijo W. ---A la salud de usted huec… sale una metacualona, después me monto en el microbus y me voy a la chingada….
Después de algunos discursos de convencimiento, llevamos en zopilotillo al Chelón, nos despedimos y salimos el montón de bolos a escupir a la calle. Calabaza, calabaza, cada quien para su casa.


VIII. CAPITULO

RONDA…….
          En una oportunidad habiendo iniciado, era en los primeros días de Octubre de 1971, una de las tantas celebraciones en casa de El Chelón W. Motivo a saber, eran tantos y variados que no tengo en la memoria tal recuerdo. La verdad es que durante el ágape surgió el ímpetu colectivo, con un voto unánime de salir.
---RONDA…. RONDA…---gritamos al unísono
--- Serenata, para los que no vinieron.---
          Según rezaba la tradición el que no asistía a las celebraciones, se hacía acreedor a recibir serenata en su casa por no haberse presentado a la actividad, con el fin de que la fiesta contara con la mayor parte de asistentes.
          Yo asistí, como muy obediente a la ley, pero lo hice sin Sofía, quien se encontraban las últimas semanas de el segundo embarazo, con tremenda barriga no era prudente su asistencia, por lo que se quedó en casa, tanto que mi asistencia obedeció mas a la prevención de las famosas serenatas.
          La caravana que inició en Molino de las Flores, con destino al centro de la ciudad, donde la primera escala dispuesta era la casa de Chema Letona (QEPD), por allí por la 14 calle, 2ª ave. Iodos dispuestos no colocamos frente al portón de la casa y se iniciaron las canciones. El grito de batalla era El Rey, La Chalana, La Palma, y la constante punción del timbre, hasta que abrieran la puerta
--- Me imagine…..---dijo Chema --- Que joden Ustedes.
---Vos, nos tenés que dar una trago y una buena explicación de porque no llegaste….---
---No muchá…. No me frieguen, miren la hora que es…----
Ya todo el grupo había tomado posesión de la sala, y se encontraba buscando vasos para hacer un brindis con el dueño de la casa. Es de hacer mención que Chema mantenía muy limpia su casa y además poseía una jaulas de Canarios y Pericas Australianas.
--- O nos das un trago…Te tenés que tomar por lo menos uno con nosotros.


Sabes una cosa o nos comemos los canarios de boca … sacate las botellas y nos echamos un alipúz.
--- Dejen en paz a mis canarios… por favor, ni los vayan a destapar.
Brindábamos, cantábamos las mañanitas, el motivo, pues no se sabía quien era el del santo, se brindo por la Mater, por el grupo, por Chico fruta, (QEPD), jefe de servicio, . Logramos que el dueño de la casa se tomara una onza y optamos por retirarnos. Ya en la calle bajo las ordenes de W. y previa consulta se determinó.
---Donde Coca Guerrero.--- (Coca Residente de pediatría que casi no asistía a los ágapes).
--- Si a la casa de Coca, en Lomas del Norte, síganme los Buenos….---dijo el Chelón, quien llevaba la batuta en su VW escarabajo Azul.
Tomamos hacia el Atlántico, a través de la Calle Martí, pasando por el Puente Belize. Llegamos en un santiamén a la colonia y en una esquina la casa. Además de tocar insistentemente el timbre, con todo y el acto protocolario de las canciones y bulla respectiva. Con la Bamba, la Luna de Xelajú etc.. Pero nadie abría la puerta, a pesar que alguien se había prendido del timbre como situación de emergencia.
--- Abrí Coca, te cayó la migra, favorecido en esta oportunidad con la serenata….
          De pronto en una de las ventanas apareció una persona, la muchacha de servicio doméstica, quien gritó:
---El Doctor y su señora, no están, salieron a un compromiso en la Iglesia….
Por favor no hagan ruido, yo estoy cuidando a los niños y no quiero que se despierten.---
No muy convencidos y a petición de algunos del grupo:
---Cuento mucha… dicen que no está…--
---Si mejor, nos vamos.---
---Sale y vale.---
Reiniciamos la caravana, Yo venía detrás del guía, el VW Azul de H.W. El Chelón, quien le gustaba la pista de aceleración. Salimos de la Colonia, tomamos por el Puente Belize, calle Martí, hasta la 10ª Avenida, donde doblamos a la izquierdo. Digamos que por el estado etílico,, sueño y de verdad por la gana de seguir jodiendo, me deje llevar únicamente por seguir al carro insignia. Estadio Mateo Floras, Escuela Politécnica, Avenida LA Reforma y yo detrás de VW.
--- A donde irán estos plumudos, me cuestioné---
Pasé por la estatua de Pepe Batres, en el entronque con la Calle Montúfar, cerca de la Plazuela. Y yo detrás de Escarabajo. Me di cuenta entonces que detrás de mi ya no venía nadie. Ya llegando al Reloj de flores, me propuse rebasar al VW que levaba por delante, cuando sorpresa, el VW, era negro y el que manejaba no era el Chelón. Y que hacía yo persiguiendo a un auto desconocido, pensándolo a posteriori digo han de haber estado llenos de pánico por que yo les perseguía. En fin me retorné, tratando de ver si lograba verlos.
La verdad es que los perdí, o quizás el que se perdió fui yo, después de unas vueltas tomé por el Parque Colón y me dirigí a mi casa. Fui a guardar el auto  y caminé hasta la casa. Entré y llegué hasta el dormitorio. Encontré a Sofi, sentada a la orilla de la cama, apoyada con sus brazos semi sentada, un tanto fatigada la observé, como 11,000 diablos y de brazos cruzados….
--- Buenas…. Y vos que tenés.---
--- Siii… con que de fiesta en casa de W….---
--- Claro que si….
---Bandido, a saber a donde te fuiste. Ni te me acerqués.---
--- Si en casa de W con los muchachos…..
--- Como que donde El chelón…. Si no hace ni media hora estuvieron aquí a darnos serenata, eso solo es cuando no se asiste….
---Como así…. Si yo andaba con ellos.---
--- Yo les abrí la ventana…. Y luego me explicaron que vos te les habías perdido, en el regreso de la casa de Coca y pensaron que te les habías escapado----nada contenta--- y con esta reverenda barriga me hacer subir y bajar gradas, No muy cero la charada, con son un montón de tapaderas, han de haber pensado que te habían quemado. Verdad que si!.---
Vaya pues: Lo que cuesta explicar los clavos.
Mas tarde yo creo que por el cargo de conciencia alguien llamó por teléfono para ver si había aparecido el Angelito.
---Gracias Dios!....

 IX. CAPITULO

RODOLFO..FO..FO..FO.

Esta vez fue en casa del famoso Quico Tapioca, la reunión era con motivo que el Seco Dilú, estaba por matrimoniarse y le habíamos organizado una despedida de soltero. En casa del especialista en ceviches de Pescado, El delicioso Lomo de Cinta, Carne Mechada y Chiles Rellenos. El resto se encargaba de llevar lo bebible. Con esa comida de primera nos reunimos el Tutis, Paco Patotas, Rodolfo-fo-fo, el ex chafa. El Dilú y yo.
Como era tradicional, el recipiendario y en este caso el casamentario tenía que iniciar las horas de balazos, tomándose un trago con cada uno, pasadito el medio día se iniciaron las actividades.
--- Este Quico se raya, con la comida y con las bocas---
--- Calidad vos Quico, no deberías de dar la receta del Lomo de cinta.---
          Y todos reíamos cuando el Chef, con su gabacha blanca tomaba sus anteojos para ajustarlos, se colocaba las manos en jarra, se disponía a discutir sobre los aderezos que le ponía a las ricas viandas que preparaba.
--- El Lomo de cinta…. Hummm... se prepara así: conste que es secreto profesional.---mientras empinaba su vaso ---
---Se compra el lomo de marrano en la carnicería.---
--- A ni modo que en la farmacia.--- le hacían la broma y soltaban la carcajada.
--- Ya no les digo, no me vayan a pedir la receta.---
---Está bien, pero no hablen tanto y tomémonos otro traguito---
--- Bueno vos Dilú, como te agarró eso de casarte vos, tan joven y virgen…jajajaja---
--- Virgen será y ya dejaste a la Priscila, tu traida del hospital?---
--- No mucha, a esa chica nada… no fue nada mió.---
----Pícaro sos, a saber cuantas mas tenías, de lo que no hay.---
Y así transcurrió el tiempo entre bromas, chistes, salud y mas salud. Con sus ratos alegres que iban en aumento mientras el grado alcohólico llegaba al máximo
--- sale otra ronda de ron y una mas de ceviches---
--- Salud, per el pobre diablo que va entrar al grupo de los oprimidos.---
Rodolfo siempre con la seriedad que lo caracterizaba, se puso de pie y con un vaso en la mano se dirigió a la concurrencia.
--- Bueno jóvenes, yo si me retiro, tengo que llevar el encargo de la leche NAN, para mi hija.---
--- NO hombre como te vas a ir si apenas estamos empezando.—
Efectivamente había comprado dos botes de leche maternizada para su recién nacida. Sin embargo fue tal el convencimiento y sobretodo la fuerza de voluntad optó por retardar la retirada. Con el ofrecimiento de Paco, que le daría jalón para irle a dejar. E puse de pie, con mi tradicional camisa de San Lucas Tolimán, que acostumbraba llevar a las refriegas, pues decían los muchachos que era cuando chupábamos como indios, tomé la palabra:
---Quiero decir salud por nuestro amigo y compañero DILU, y es el deseo de la mesa que se tome un trago conmigo y con cada uno para que aprenda, pues no tan fácil se mete la pata para casarse tan joven.---
---Salud --- coreo la muchedumbre --- hasta ver a Dios.
Y así se efectuó la ronda.
--- Que hable, que hable, el que se casa.--- Si, que hable ---coreábamos a todo pulmón.
El Dilú se puso de pie, después de haberse limpiado la boca con el dorso de la mano, levantó su vaso:
--- Este vasito pisa… hip, será que nunca se vacía….
Y se dejaba caer sobre el sofá donde se encontraba y repetía, balbuceando….
--- Este vasito pisa….
Hasta que en una de esas cayó fondeado y ya no habló mas.
---Déjenlo muchá, ya cayó.---
--- Si hay que ir a dejar a Rodolfo--- insistió Patotas..
Rodolfo, también s encontraba al igual que la mayoría con el punto alcohólico al máximo costaba que se mantuviera en pie. Ya en el VW de Paco, lo llevamos, nos metimos de la zona 5, hasta el Trébol, de allá tránsito por Guatel zona 3 hasta llegar a casa del Miliciano.
Bajamos frente a su casa:
--- Hoy si te echan riata…..
--- NO decía Rodolfo.fo.fo--- mientras con las manos hacía las señales de negativa.---
Lo acuñamos en el frontispicio de la puerta, le colocamos los botes de leche bajo los brazos, le sostuvimos por la espalda y tocamos fuertemente, esperamos que alguien abriera, era Dinora.
--- Rodolfo……----
El Teniente Rodolfo-fo-fo-fo, cayó como saco de patatas sobre la humanidad de su esposa, mientras los botes de leche caían al suelo.
Y nos fuimos mas corriendo que andando.

 X. CAPITULO
 LA SORDITA.


          Erase una vez, cuando en la época de los 80, habían ocasionalmente apagones, que dejaba a oscuras los corredores y sobretodo los sótanos que unían la Mater con el edificio central de Roosevelt.
La Sordita era una señora, que hacía labores de supervisión al equipo de enfermería y por las noches hacía una ronda para visitar a sus colegas en el lado de la maternidad.
          El sótano rumbo a la Obstetricia era de aproximadamente de unos 120 metros, que desembocaba en la entrada de los ascensores de servicio. Uno de esas noches, un grupo de internos se encontraban en el vestidor del sótano cuando observaron que en el corredor del sótano, caminaba la Señora Supervisora, ya a unos metros de llegar a su destino, se fue la Luz….
--- Hay, que pasa… no se ve nada, hay déjenme tranquilos….--- Gritaba la sordita----
          Y se dejó escuchar el gran espaviento de lo que pasó en el momento de la oscuridad. Corrió hasta el ascensor, donde logró encender su lámpara de mano. Estaba toda despeinada y con la ropa alborotada. Se arreglo la gorra, se compuso la capa se estiró el vestido blanco y se acercó a la oficina de la jefatura de residencia. Donde me encontraba, después de haber hecho una consulta de un caso al Jefe de Turno.
Me confrontó y me dijo:
---Mire Doctor, acabo de sufrir un atropello en el sótano, un grupo de muchachos me atacaron, me tashtulearon toda, me despeinaron y me besuquear. ---
--- Y usted sabe quienes fueron ---- pregunté
--- NO … se fue la luz y no pude ver quien fue…---
---Fue junto al vestidor de los internos, bien habría que investigar pues no creo que se tratara de algún interno de la Mater, ya que ellos se encuentran sumamente ocupados en el servicio.---
--- Se trata de una falta de respeto y quiero que usted intervenga en este asunto….
---Con gusto yo haré mis averiguaciones del caso y si me entero de algún de los implicados yo se lo hago saber.---

Dicen las malas lenguas que esto no era la primera vez que pasaba y que la Sordita era la única propensa a que le sucediera. Le gustó la besuqueada que le habían dado, con gusto y con ganas
Yo tengo mis ideas de quienes eran los plagas que hacían esas barbaridades, Seguro estoy que no fueron los MUCHACHOS DE LA MATER.